sábado, 31 de julio de 2004

La mala reputación

Como ya he comentado alguna vez, aquí el que escribe es (aunque quizá sería más correcto decir tiene formación de) químico. Orgánico, para más señas. Y eso hace que, cuando voy a buscar trabajo, tenga que paterame polígonos industriales dejados de la mono de Dios (y créanme que en algunos casos la expresión no es una figura retórica, recuerdo yo uno en Parets del Vallés que...). Asunto este que es cualquier cosa menos cómoda para alguien que, como yo, no tiene coche, porque los polígonos industriales que tienen transporte colectivo (propio o integrado en el del pueblo o ciudad en el que estén) se cuentan con los dedos de una mano. Y te sobran seis.

El hecho que dichas plantas industriales estén siempre donde Cristo perdió el gorro es debido a la mala reputación que tiene la industria química en general. Una reputación no del todo infundada (no nos engañemos, se trabaja con substancias cuanto menos potencialmente peligrosas, y además a gran escala), pero tampoco tiene tantos motivos como la gente parece creer. Yendo a datos estadísticos frios (reconozco que no he encontrado las estadísticas, así que los números pueden ser incorrectos, aunque de la proporción estoy más que seguro), los muertos o incapacitados permanentes en accidentes relacionados con el sector de la construcción doblan los relacionados con el sector químico (de un 15 a un 7 por mil, respectivamente, y siempre teniendo en cuenta que la petroquímica -gasolinas y derivados- van en columna aparte, porque aunque sea química, es otra cosa). Y en esto se cuentan tanto las víctimas en la propia empresa como las “civiles”, las de transeuntes que pasaban por allí o vecinos. En cambio, a la gente le da mucho miendo tener en el mismo pueblo una fábrica de detergentes y no el meter a un paleta en casa (con el miedo que, por experiencia se los digo, dan algunos paletas...).

Por qué? Por lo mismo que hay tantísima gente con fobia a los aviones y en cambio todo dios va loco por comprarse un coche de gran cilindrada y mucha potencia, pese a que, estadísticamente, hay muchos menos muertos por accidente de avión que por accidente de coche. La concentración. Cuando un avión decide dejar de volar, 300 infelices se van de golpe a reunirse con sus antepasados, y eso es noticia en todo el mundo, mientras que los muertos por accidente de coche son de uno en uno o de dos en dos, un goteo constante, sin prisa pero sin pausa, que ya tenemos asumido como normal. La diosa Carretera reclama sus sacrificios, como en tiempos los reclamara el dios Baal. De la misma manera, un accidente en una planta química puede provocar miles de muertos (creo que el triste récord lo tiene el accidente de Bhopal, en la India, con mas de 2500 almas de una tacada), mientras que el ser esnucado por un ladrillo que se cae desde un andamio, pese a ser estadísticamente más probable, es algo que sólo afecta a una persona. Cada vez. Y al ser menos visible, da menos miedo.

La otra causa ya la he apuntado también, que es lo asumido que tengamos el riesgo. No hay que saber mucho de termodinámica ni de química de polímeros como para darse cuenta que el tener una gasolinera debajo de casa es mucho más peligroso que tener una fábrica de jabones a 20 kilómetros de casa. Sin embargo, para evitar lo primero raramente se montan manifestaciones, y para lo segundo es relativamente normal. Por qué? Porque la gasolinera es un riesgo asumido. Quien más quien menos sabe que la gasolina arde y explota, y poco más o menos qué se debe hacer para evitar que pase y qué medidas de seguridad hay que tomar. En cambio, lo de saber qué pasa en una fábrica de jabones ya es más un tema para iniciados. La señá Maru sabe que no debe fumar en la gasolinera, pero no tiene ni idea de qué es lo que pasa dentro de esa fábrica ni qué es lo que tendría que hacer en caso que hubiese un accidente en ella. Aparte que tener una gasolinera al lado tiene una serie de ventajas añadidas (desde poder poner gasolina al coche antes de salir de casa hasta poder comprar tabaco o patatas fritas a las cuatro de la madrugada), mientras que la fábrica de jabones lo más probable es que eche al aire humos que huelen mal.

Que esa es otra, el tema contaminación. Que siento decirlo de esta manera, pero no es culpa de las empresas. O sí, pero no. Me explico. Cualquier actividad industrial, por definición, contamina. Eso está claro. Por otra parte, la primera obligación de una empresa es hacer dinero. Y los sistemas de reciclaje y paliación de la contaminación son caros. Por tanto, la empresa, de motu propio, no va a instalarlos. Lo hará sí, y solamente sí, le interesa por: a) motivos publicitarios (Biodegradable! Sin fostatos! No testado en animales! Ecológico! Cuando vean esos slógans, sospechen. Cuando no, también, es un buen ejercicio para el cerebro) o b) les obligue el gobierno de turno. Dicho así suena crudo, pero hay que recordar que, antes del accidente de Els Alfacs (un camión cargado de propileno que estalló llevándose por delante un cámping lleno de gente) no había ningún tipo de medida de seguridad para el transporte de mercancías peligrosas por carretera, ni aquí ni en ninguna otra parte del mundo, y tres cuartos de lo mismo para las medidas de seguridad ecológica con el accidente de Seveso (una planta química que echó tropocientasmil toneladas de productos tóxicos al Rhin, a causa de un escape, contaminándolo todo de Austria en adelante). Y no las había básicamente porque la industria se oponía, diciendo que no eran necesarias y eran económicamente insostenibles. Que esa es otra, la seguridad se paga. Y la comodidad también. Y ninguno queremos que nos deslocalicen el trabajo a las Quimbambas porque allí nadie habla de seguridad o medio ambiente...

Yo empecé este post con una idea en mente, y llevo ya una página y media de word escrita y no sólo no la he desarrollado sino que ya no me acuerdo de cual era... Lo dejo por hoy, y a ver si me vuelve a la cabeza y lo continuo otro dia. De momento, cuelgo esto, que quieran que no siempre es culturilla trivial que luce en las cenas familiares.

viernes, 30 de julio de 2004

Las 12 conclusiones de la Comisión de Investigación del 11-M

1.- La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su marmol y su dia,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero...

2.- A quien nos justifica nuestra desconfianza
llamamos enemigo, ladrón de una esperanza
.
Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía
que dio a cascar al diente de la sabiduría.

3.- De lo que llaman los hombres
virtud, justicia y bondad,
una mitad es envidia,
y la otra no es caridad.

4.- Yo he visto garras fieras en pulidas manos;
conozco grajos mélicos y líricos marranos...
El más truhán se lleva la mano al corazón,
y el bruto más espeso se carga de razón
.

5.- En preguntar lo que sabes
el tiempo no has de perder
...
Y a preguntas sin respuesta
¿quién te podrá responder?

6.- El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia,
de ingénita malicia y natural astucia,
formó la inteligencia y acaparó la tierra.
¡Y aún la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra!

7.- El hombre sólo es rico en hipocresía.
En sus diez mil disfraces para engañar confía
;
y con la doble llave que guarda su mansión
para la ajena hace ganzúa de ladrón.

8.- De diez cabezas, nueve
embisten y una piensa.
Nunca extrañeis que un bruto
se descuerne luchando por la idea
.

9.- ¿Dónde está la utilidad
de vuestras utilidades?
Volvamos a la verdad
:
vanidad de vanidades.

10.- El que espera desespera,
dice la voz popular.
¡Qué verdad tan verdadera!
La verdad es la que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés
.

11.- -Nuestro español bosteza.
¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
-El vacío es más bien en la cabeza.

12.- Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón
.


(Antonio Machado, Campos de Castilla. Fragmentos correspondientes al poema El mañana efímero y a los Proverbios y Cantares números III, VI, VII, VIII, IX, XVII, XXIV, XXVII, L y LIV. Por ese orden)

jueves, 29 de julio de 2004

Aire Frio

La humanidad, durante su periplo por este valle de lágrimas, ha ido avanzando a saltos tecnológicos. Pequeños descubrimientos que suponían auténticas revoluciones sociales y culturales. El fuego, la rueda, el alfabeto, el número cero, la moneda, el motor de vapor, la heréncia genética o la mecánica cuántica (que no por ser una paja mental que tiene más de religión que de ciencia -que si uno hubiese querido estudiar algo que ni sale de la experiencia ni es demostrable se hubiese matriculado en teología, no en química, señores-, no por ello, digo, ha sido menos importante), son algunos ejemplos claros. Cositas que, por sí solas, no tienen una mauor importancia, pero cuya aplicación práctica ha sido, en definitiva, la causa final de que, a dia de hoy, y para bien o para mal, seamos lo que somos. Y sin las cuales, la vida, tal y como la conocemos (y me refiero al modus vivendi, no a conceptos biológicos) no sería posible.

Todos esos inventos, por supuesto, han tenido su parte negativa. En ocasiones, mayor que la posiiva, no nos engañemos. El fuego sirvió para quemar (supuestas) brujas y sin él no tendríamos pirómanos, la rueda ha acabado criando pilotos kamikaze que se te llevan por delante cuando vas tan tranquilamente en tu Nitbus y ha permitido desarrollar infinidad de maquinaria bélica sin la qe estaríamos mejor, el alfabeto permite que se ganen la vida gentuza como Luis María Ansón o nazis como Luis Ángel Rojo, y que estudiantes de todas las épocas y clases sociales tengan que, por obligación, tragarse tostones infumables como el Lazarillo de Tormes, el número cero permitió el desarrollo de la matemática moderna, con todo lo que ello significa (y cualquiera que haya tenido que resolver ecuaciones diferenciales o integrales dobles sabrá a lo que me refiero, y maldecirá por igual a su creador), la moneda ha demostrado sobradamente ser un instrumento del Maligno y la causa última del noventa por ciento de los males que nos aquejan (billetes, billetes verdes, pero que bonicos son, que cantaba aquel), la maquina de vapor devolvió a la esclavitud a una gran cantidad de gente durante la primera Revolución Industrial (lean a Dikens, es muy bueno), la heréncia genética, mal entendida y combinada con la locura absoluta (personal y colectiva), ha creado monstruos del calibre del hijochulo (1) de Menguele o el nazismo en general. Y en cuanto a la mecánica cuántica... bueno, la mecánica cuántica existe, y no hacen falta más comentarios al respecto. Si no puedes decir algo agradable...

Dentro de lo que podríamos denominar “tecnología doméstica”, la que sirve básicamente para hacernos el dia a dia más fácil, también ha habido grandes inventos. Desde el mocho (ese gran invento español, el de mayor difusión de la historia, basado en ponerle un palo a algo previamente existente -una mopa-, al igual que los otros dos grandes inventos españoles, el chupa-chups y el futbolín (2). Curiosa la manía que tenemos en este pais de clavar palos en todas partes... las mopas, los caramelos, los futbolistas, los toros, las aceitunas, los pepinillos, las/os señoras/es de buen ver y mejor catar... divago) hasta la grabadora de DVDs, ideal para poner de los nervios a los corsarios (3) de la SGAE en general y al capullito de alhelí de Alejandro Sanz en particular, pasando por la lavadora, la televisión o la nevera. O el aire acondicionado.

Y ese es el quid de la cuestión. Los aires acondicionados. Algo realmente MUY práctico, para que negarlo, especialemente en lugares donde se tiene que esperar o pasar ratos largos y es importante que el sujeto de estudio esté relativamente cómodo, como pueden ser hospitales, comercios, bibliotecas u oficinas. Especialmente práctico también en este pais en que en verano nos podemos poner a cuarenta grados a la sombra a poco que nos animemos (el caso de las temperaturas invernales no es tan crítico, porque subir la temperatura suele ser relativamente fácil, las calefacciones tienen unos dos o tres siglos de vida, y las chimeneas ni se sabe). Pero insisto, todo invento positivo tiene su lado negativo. Y no hablo de que se conecten todas a la vez y hagan saltar los plomos de dos provincias. Y no hablo de que reseque los ojos y la garganta... Me refiero, básicamente, a que, señores, NO ES NECESARIO poner los interiores climatizados a diez grados! Que estoy hasta los cojones de pasarme los veranos resfriado y tener que llevar en la mochila un jersey de manga larga para que no se me hagn carámbanos en el sobaco cuando entro en el metro! Que si estamos a 35 grados, con bajar la temperatura a 27 ya se nota frio! Coño!

Desde luego, lo que está claro es que el próximo gran salto tecnológico de la humanidad no será la ingeniería genética (que ya se que ya existe y está en práctica, pero es aún cosa de élites y al vulgo le suena todavía como a cosa de magia. Me venía a referir cuando se generalice en la sociedad y sea el pan nuestro de cada dia) ni la conquista del espacio (que sixties me ha quedado). Sin duda, será el que la gente aprenda a usar los aires acondicionados. ESE dia, será de una importancia historica que incluso eclipsará el dia en que el primer mono dijo NO.


(1)La prostitución es un oficio muy digno y respetable. El proxenetismo no. Las putas no tienen la culpa de nada, mucho menos sus familias, y menos aún aquellos que no han tenido arte ni parte en serlo, sino que les ha tocado. Dejemos de culpar a inocentes y busquemos a los auténticos malvados, y todo eso que habremos avanzado.

(2)No voy a hablar ni del Autogiro de de la Cierva ni del Ictíneo de Monturiol, porque el hecho que ambos fuesen víctimas de ese nefasto principio del que inventen otros ha hecho que, aunque el primer helicóptero de la historia cruzase el cielo de Madrid (si no recuerdo mal), y el primer submarino hiciese la ruta Sitges-Barcelona (o al revés), ha hecho que, a nivel internacional (e incluso popular dentro de la propia España, y si no hagan una consulta a ver qué resultados obtienen), sean penosamente desconocidos.

(3) No son piratas. Los piratas hacian cosas ilegales. Cuando se hace piratería con coartada legal, de lo que se trata es de hacer el Corso. O ser un corsario, que es lo mismo. El resultado final para la víctima (nosotros) es el mismo, pero hay quemantener las formas...

miércoles, 28 de julio de 2004

Literatura de a veinte pelas el litro (II)

Drácula, príncipe de Valaquia y Gales y Lord Protector, ha escapado de su prisión, ayudado por el conde Orlok, guardián de la Torre de Londres, aprovechando el caos administrativo que sufre Inglatera tras el Terror, el nombre que ha recibido la etapa de gobierno de Drácula. Desde allí ha huido a Rusia, ha dado alas a la maquinaciones de Rasputín, se ha cargado al zarovich (a la sazón, un licántropo), ha desencadenado la revolución bolchevique y se ha refugiado en las cortes imperiales centroeuropeas, la Austro-húngara y la Alemana, desde donde ha maquinado hasta conseguir desencadenar una guerra de conquista sobre Europa que acabará siendo conocida como la Primera Guerra Mundial.

Ese es el punto de partida básico para El sanguinario Barón Rojo, de Kim Newman, la secuela de El Año de Drácula. Más de lo mismo, los vampiros campan a sus anchas por la Europa toda (y ahora también por Estados Unidos), y son vistos ya no sólo con normalidad sino como algo chic. En este caso las intrigas palaciegas se han visto substituidas por las diplomáticas y la ambientación ha pasado de novela de misterio a relato bélico (1), pero en lo básico las lineas de la novela siguen siendo las mismas, mezclar hechos reales (la carnicería de Verdum, la batalla por el dominio del aire entre los planeadores ingleses y los dirigibles alemanes) con los literarios (los experimentos genético-vampíricos realizados entre el doctor Moreau y el doctor Herwert West a las órdenes de Drácula para conseguir una línea de super vampiros voladores capaces de derribar cualquier avión que se les ponga por delante).

Por las páginas de la novela pasan Kate, la periodista pequeñita y miope como un topo emperrada en saber la verdad al precio que sea, un Edgar Allan Poe más vampirizado que alcoholizado, contratado por el Graf von Drácula para escribir una hagiografía de von Richtoffen, el Barón Rojo, que inspire a los alemanes, los agentes del Club Diógenes haciendo de las suyas (y mánchandose -es un decir- las manos por una vez en la vida), Murneau en su época de piloto (2), una vampiresa MUY antigua (en la novela la datan en la época del Impero Romano, y se dice que su sangre era lo bastante fuerte como para regenerarla por completo después de que le cortasen la cabeza) que se dedica al strip-tease integral (y por integral me refiero hasta llegar al nivel del músculo, sacándose la piel) en un cabaret de París, Mata-Hari e incluso Bela Lugosi, haciendo, como no podía ser de otra manera, de doble del propio Graf.

En resumen, que lo mismo que la primera parte. Curiosona, para pasar el rato. Mejor escrita que la primera, sin duda, pero bastante más aburrida, por lo menos para alguien a quien, como a mí, las historias bélicas y las descripciones sobre armamento y tácticas (sobretodo sobre armamente y tácticas modernas, yo me quedé en la catapulta y el fuego griego, lo siento) no le interesan en absoluto. Editada en Timun Mas (o, lo que es lo mismo, busquen ustedes en librerías de lance, si les interesa...)


(1)Relato belíco absolutamente anti-épico, por otra parte. El autor se regodea en la muerte, la miseria y la mierda de las trincheras tanto como en la decadencia y la atmósfera de desesperación contenida de la retaguardia, pintando al detalle personajes que luego mata sin pensárselo dos veces enterrándolos vivos en una trinchera a causa de la explosión de un obús. Cosa que nunca le agradeceré lo bastante, por otra parte. Que me dan cada vez más grima las novelas/películas/telediarios que pintan las guerras como cosas heróicas, limpias y asépticas, donde todo es bonito y lo que hay al otro lado de la trinchera no son más que un puñado de bits en un videojuego. No es eso, señores, no es eso...

(2)Quien, por cierto, es víctima de una de las mayores inconsistencias de la novela con respecto a su primera parte. Allí se decía explícitamente que Drácula era profundamente homófobo debido a que fue violado (vale, esta última parte únicamente se insinua) mientras fue prisionero de los turcos, cuando aún estaba vivo. De hecho, firma un edicto donde se hace empalar en la plaza pública a los homosexuales. Aquí, en cambio, a Murneau, piloto de élite y homosexual declarado, dentro del plan de creación de los super vampiros (que incluye la ingestión de sangre del linaje de Drácula, por motivos que no vienen al caso), le concede un vector masculino, porque prefería a los chicos. Claro que esa inconsistencia se queda en nada ante la mayor, y declarada explícitamente en la novela, de tener a todo un azote de infieles como Drácula del lado de Turquía (el Impero Otomano estaba aliado con las Potencias Centrales) y en contra de Rumanía (aliado de Francia e Inglaterra), su tierra natal...

martes, 27 de julio de 2004

No es por nada...

...pero llevo desde ayer sin poder sacarme la cancioncita de la cabeza. Teniendo en cuenta que debe hacer como quince años que no la escucho, debe significar algo. Así que la posteo, y listos.

No fue una tarde como las demás,
el tiempo quedó atrás.
Fue como un salto en la conversación.
Como si se parara un corazón.
Y frente a frente el hola y el adiós
la Reina contra el As.
No fue una tarde como las demás.
No fue una tarde más,

Díle al huracán que no se calle
que suene fuerte el trueno
que mi guerra va a empezar.
Que no se me escondan las estrellas,
que no se pare el disco
que no deje de sonar.
Porque se me va sólo el timón,
lo quiere el corazón,
lo quiere el corazón.
Porque estoy temblando como un flan,
a fuego de volcán
a fuego de volcán.

No fue una tarde como las demás,
fue un cocktail para dos.
Como un anuncio de televisión.
Una verdad vestida de ficción.
Y frente a frente el odio y el amor,
el menos contra el más.
No fue una tarde como las demás.
No fue una tarde más.

Díle al huracán que no se calle
que suene fuerte el trueno
que mi guerra va a empezar.
Que no se me escondan las estrellas,
que no se pare el disco
que no deje de sonar.
Porque se me va sólo el timón,
lo quiere el corazón,
lo quiere el corazón.
Porque estoy temblando como un flan,
a fuego de volcán
a fuego de volcán.

La Reina contra el As, Mocedades.

lunes, 26 de julio de 2004

Omertà

Salimos a la calle pidiendo conocimiento. Queriendo saber. Exigiéndoles la verdad. Reclamándoles que no nos engañaran (aunque supiésemos que lo iban a hacer, entre otras cosas porque les pagamos -o eso parecen creer- para ello). Teníamos todavía la sangre corriendo por las calles y las lágrimas en el rabillo del ojo, y les exigimos a gritos lo que parecían no querer darnos, nuestro derecho, sagrado e inalielable, a la ira, a saber contra quien movernos, a quien maldecir.

Nos contestaron llamándonos miserables. Diciendo que estábamos manipulados. Que era todo un complot contra ellos urdido por el malvado Polanco y el péfido Gabilondo (nota aparte: si en PRISA en general y en la SER en particular hubiesen sido tan estúpidos y pueriles como para dar pábulo a toda esa mierda, curiosamente lanzada por el autodenominado Sindicato del Crimen, confesamente creado para echar del gobierno a Felipe González -por lo que algo de razón deben tener, siendo auténticos expertos en el tema...-, su ego debería haberse hinchado hasta el punto de explosión. Cuanto poder concentrado, dioses...). Nos devolvieron a los tiempos (tan caros para ellos, por otra parte) de la radio galena debajo de una manta para intentar sintonizar Radio Pirenaica o Radio Andorra, solo que ahora teníamos internet y podíamos bucear en la ediciones digitales de la BBC, la CNN, el Times, el Washington Post, la Reppublica o Libération, medios todos ellos que (curiosamente) recibían la información incluso antes que el propio Ministro del Interior, el nefando Acebes.

Perdieron las elecciones. Parecen no haberse dado cuenta todavía, pero eso es lo de menos. Acabaron aceptando, a regañadientes, una comisión de investigación sobre lo que pasó, cómo pasó y por qué pudo pasar, más por hacer el paripé que por otra cosa, porque desde el primer momento dejaron claro que, para ellos, aquella comisión era única y exclusivamente para investigar la supuesta “manipulación informativa” entre los atentados y las elecciones que les sacó de la Moncloa. No importa ya quién lo hizo (la linea prioritaria es la que es, y nadie les va a bajar del Ásno(ar) a estas alturas), ni por qué (si puede haber un por qué para algo así). No importa el saber como es posible que toda la prensa internacional obtuviese la información antes que nosotros, el pueblo al que decían representar. No importa que la policía no dispusiera de traductores de árabe por falta de presupuesto, ni que desde el gobierno se negasen cosas que la policía ya había dado por buenas y hecho públicas. Lo único importante, lo único que hay que investigar, es quién envió el primer SMS que decía “pásalo”. Porque perdieron las elecciones, y eso no puede ser. Cuánta razón tenía el señor Aznar cuando en sus tiempos escribía artículos contra la Constitución en particular y la democracia en general. ELLOS, fuera del poder. Por orden del populacho, de la plebe. Habráse visto.

Y nos encontramos con declarantes vetados. Con que el ex presidente del gobierno declara a emisoras de radio en el extranjero que posee documentos que, por ley, no puede poseer. Con un Fiscal General del Estado que, casualmente de nuevo, no sabía de la misa la media hasta el dia antes de declarar, porque por “higiene mental” sólo ve documentales de la BBC (espero que tenga una larga vida, lo bastante como para poderse ver a si mismo en algún documental histórico -de la BBC, por supuesto-, choteándose de los españolitos de a pie), y que además tiene los santos cojones de decir que “total, en el atentado no murió nadie importante”. Jódete y baila. Cualquiera de los muertos en ese atentado valía tanto como usted, pedazo de malnacido. O, por lo menos, era más persona. Que, por si no se ha enterado tampoco de eso, tan enfrascado está en informarse sobre el ciclo reproductivo de la chirla de Moçambique, eran los curritos que le pagaban a usted el sueldo. Con un ex director general de la Guardia Civil que va a declarar no como tal, sino como eurodiputado por el PP. Con la VERGÜENZA (así, en mayúsculas) institucionalizada, pagada entre todos y servida en fascículos.

En su dia les exigimos glasnost. Todo lo que han sabido (y, sobretodo, querido) darnos, es omertà.

Con todas las connotaciones.

Y, encima, los otros, les siguen el juego, en lugar de correrles a gorrazos.

NOTA 1.- Glasnost: Ruso, transparencia. Nombre del proceso político (dentro del proceso global de la prestroika) que inició Mikhail Gorvachev en las postrimerías de la URSS con intención de liberizar el pais (liberizar en el sentido de dar libertad, no en el vomitivamente economicista de privatizarlo todo y dar paso a la ley de la jungla económica). Básicamente, se trataba de que la burocracia (incluyendo al gobierno) de la URSS empezase a trabajar con luz y taquígrafos. Funcionó razonablemente bien hasta que llego Boris Yeltsin, cargado de vodka hasta las cachas, y lo envió todo a la mierda.
Omertà: Italiano, silencio. También connivencia. Se aplica principalmente para referirse a la mafia (llegando a ser un eufemismo para nombrar a dicha organización), al ser una de sus tres reglas de oro (Omertà, onore, sangue). En dicho contexto, tiene el sentido de ley del silencio. Del tema NO se habla. Término popularizado por (si no me falla la memoria) Mario Puzo en la novela homónima, que iba, cómo no, de mafiossi.

NOTA 2.- Esta entrada ha sido tendenciosa y demagógica, lo se. Y no me importa en lo más mínimo. Ante posibles críticas al respecto, y en derecho a réplica (preventivo), invoco el principio de reciprocidad. Tal me han tratado, tal les trato. Y punto pelota.

domingo, 25 de julio de 2004

Ay, Carmina

La semana pasada (todavía esta, en realidad) fue rica en cadáveres ilustres. Así, de cabeza, me vienen a la mente Antonio Gades (de quien reconozco no haber visto nunca nada, pero sobre quien parece haber unanimidad al respecto de que era uno de los grandes del baile y que reinventó él solito el mundo del flamenco... Además, era un señor que hizo profesión de fe comunista -de la que nunca renegó- en pleno franquismo y que se trincó a Marisol en la época que más jamona estaba -a ver esas risas de fondo... que Marisol, en su momento, no es que tuviese un polvo, es que tenía el Sahara al completo-, motivos ambos por los que tenerle un eterno respeto), o Jerry Goldsmith (de quien no voy a decir nada porque si a estas alturas del curso alguien no sabe quién y qué fue y representó maese Goldsmith, no se merece otra cosa que la hoguera).

También murió la madre de Carmen Sevilla (una señora muy mayor -la madre, me vengo a referir-, y que llevaba ya mucho tiempo enferma, por lo que se veía de venir). Esa noticia ha tenido bastante menos repercusión, pero también es normal que, ante los otros obituarios de la semana, haya quedado en la sombra. Al fin y al cabo, no era un personaje público, alguien que hubiese hecho algo fuera de lo común, sino tan solo la madre de. Por lo que se dio el breve, y tira millas, que hay más cosas de las que hablar.

Eso tiene sentido. Quiero decir, es la madre de un personaje público y muy querido por gran parte de la población española, y tiene una lógica el que se informe de su defunción, dentro del apartado de “sociedad” de los diarios o informativos de televisión o radio. O en los programas dedicados a la prensa del corazón. Y, una vez dada la notica, pues el muerto al hoyo...

Pero ay, señor, que el viernes va y se nos muere Carmina Ordoñez. Hija de personaje público (un torero). Esposa de personaje público (un torero), quien, tras divorciarse de ella, se casó con otro personaje público (una tonadillera). Madre de dos personajes públicos (sendos toreros). Suegra de dos personajes públicos (una modelo y una duquesita). Consuegra de un personaje público (un engendr... una duquesa, digo). Pero en sí y por sí, nada. Y llevamos desde el viernes con especiales sobre la Ordoñez hasta en el helado de roquefort con nueces (que, por repugnante que suene, está riquisimo. En las heladerías Dino lo tienen, y ya les digo yo que vale la pena).

Ahora me podría enzarzar en sesudas disquisiciones sobre el por qué de ese culto a la vacuidad más absoluta, sobre lo bien que se entierra en Este País Que Se Llama España, sobre lo buenos que son todos los muertos (no creo que nadie, ni siquiera los plumíferos más vitriólicos y venenosos del país, se hayan atrevido a sacar las fotos de la Ordoñez camisa azul y mano en alto, que esta señora, ahí donde la ven, tan descocada, casquivana y cocainómana ella, era de la Falange, ese partido que debe ser el summum de la democracia, puesto que la Ley de Partidos no le afecta), y sobre el concepto de malas compañías que se usa en este pais, según el cual las malas compañías son siempre los demás (algo que ya intuyó no me acuerdo ahora si Baudelaire o Rimbaud, solo que en lugar de “malas compañías” usaron el término “infierno”, que queda como más poético). O incluso poner a parir a mis compañeras de trabajo, que cortaron en seco la conversación sobre los malnacidos kamikaces que fueron de Rubí a Barcelona a doscientos y pico por hora, perseguidos por la policía, sin respetar túneles, peajes o semáforos, para acabar tumbando (literlamente) un autobús nocturno, y el accidente de tren que hubo en Turquía, para glosar (en términos no necesariamente elogiosos, que incluso en eso hacen bandos) la figura de la suripanta esa que lo veía todo divinamente.

Pero como que paso. Que escribo esto sólo para dar fe de que no lo entiendo. Que soy maruja y cotilla como el que más, pero que no veo por ninguna parte el interés que pudiese tener esa mujer más allá de su círculo familiar. Que hasta a los trunfitos o los ratolinets (gracias, maese Monegal, por acuñar esa expresión) de Gran Hermano y derivados, o Ámbar (formerly kown as Tamara), o Yola Berrocal han hecho más cosas en la vida, y tienen más méritos para salir en el papel couché (que la prostitución, sea física o sentimental y en público, es una forma de ganarse la vida tan digna como otra cualquiera, oigan, y esta gente son profesionales punteros en su campo) que esta señora que todo lo que hizo en la vida fue ser parida, dejarse follar y parir. Que no entiendo que señoras que van de feministas por la vida la defiendan, cuando precisamente representaba un salto atrás cualitativo y cuantitativo en la visión de la mujer como algo más que un florero reproductivo. Que no, señores, que no lo entiendo...

Ay, Carmina, que hasta muerta has de dar guerra (y por saco, ya puestos...)

lunes, 19 de julio de 2004

En tierra de nadie

Recuerdan que les conté que estaba trabajando en un geriátrico, de limpieza? Bien, les pongo en situación:

Es una planta grande (la más grande del centro, si no voy errado), y sólo en el servicio de limpieza somos siete personas, de las cuales yo y A. (me permitirán la licencia de poner sólo iniciales, se que queda mucho de novela erótica antigua, pero me gusta como queda. Además, que no es cuestión de dar nombres, que nunca se sabe quién puede acabar leyendo esto) somos suplencias de verano. Quedan cinco. Súmenles las dos del cosedor (donde se arregla la ropa de los yayos, se guardan las sábanas y tal) que no son limpieza pero como si lo fueran, que van siempre juntas y en equipo. Bueno, no, sumen sólo una, que la otra es un encanto (bueno, en realidad no es que sea un encanto, es que si no es boba lo disimula que-te-cagas, vive en su esfera de fantasía e ilusión y no se mete con nadie). Van seis. Añadan, además, a la supervisora (en adelante, la Jefa), que también entra al trapo. Acaban siendo siete.

Bueno, pues entre esas siete fermosas señoras (y me permitirán la ironía), el deporte de moda es el raje sin piedad. Trapero y salvaje. Individual y por equipos. Evidentemente, en cualquier grupo de trabajo donde haya más de una persona, inmediatamente se organizan, como mínimo, dos bandos, pero aquí es que la situación es de guerra declarada... Y no exagero ni tanto así. Se ponen de inútiles, aprovechadas, tontas y hasta ladronas, a voz en grito y a la cara. A las manos, que yo sepa, no han llegado nunca, pero tal y como están las cosas, espero que vuelvan a poner las ventanas(1) del office (la cocina-cuarto de estar-sala de reuniones, para entendernos) a primera hora de la mañana, porque si no me veo a alguna volando desde la cuarta planta al suelo, sin parapente ni hostias. Aclarar que es una cuarta planta desde la fachada principal, pero el edificio está en un desnivel y desde la fachada de la ventana puede ser, sin problemas, un sexto.

Esto es entre grupos. Pero, desde mi privilegiada posición de espectador independiente, me he dado cuenta que, dentro del mismo grupo, las puñaladas son aún más rastreras y crueles. Ahí entran ya en temas personales, que no me extrañaría que alguna guardara un muñeco de vudú de alguna otra en la taquilla.

En la semana que llevo currando, la cosa se mantenía un tanto sotto voce y, al menos, se guardaban las formas. Pero hoy, al no poder hacer el almuerzo todos juntos en el office, se les ha visto el pelo de la dehesa. Parte se han ido a la especie de terracita que hay anexa, y que es la zona oficial de fumadores (a la sazón, yo y A.). Parte, al despacho de la Jefa, que es donde comen las auxiliares (porque en el office no caben todas, y hay piques también entre batas blancas y batas azules), y parte, se han trasladado al comedor. En dos mesas distintas, y alejadas entre sí.

Todo esto a mi me haría más gracia que otra cosa, si no fuese porque, como nuevo, estoy en medio. El caso de A. es distinto, porque ya había trabajado antes en la planta (ya las conoce) y además estará allí aun más de un mes y medio, pero es que yo, el dia 31, paso a otra planta (aún no se a cual, que esa es otra, que la Jefa tiene unos cojones que se los pisa cuando anda...). Y todas quieren llevarme hacia su bando, para tener más peso y hacer más fuerza. Cosa especialmente ridícula cuando ya pel primer dia dejé claro que, según llegara allí a primera hora de la mañana, que me dijesen “hoy te toca hacer ESTO” y listos, que del resto ya me encargaría yo. Pero nada, todas emperradas en contarme sus penas (cosa que aún entendería), y, sobretodo (y eso es lo que me subleva), lo malas malísimas que son todas las demás.

Y que no es que me moleste, que uno es un cotilla declarado y se rie mucho con estas cosas. Es que me jode que me quieran hacer tomar partido. Y que pongan caras raras cuando dejo caer que si hoy he salido a almorzar a la terraza es sólo porque allí se está fresquito, se puede fumar y además estaba A., que es la única que llevaba mechero porque yo me lo había dejado y no tenía ganas de bajar hasta el bar a comprar cerillas...

De verdad, que estoy empezando a sentirme como un paracaidista caido en tierra de nadie, entre las dos lineas de trincheras...


(1) Me explico. Las ventanas esas tenian una cierta edad, y estaban echas una mierda. Vamos, que pa' mi que se oxidaron durante el diluvio universal. Así que hoy han venido a retirar las viejas y mañana, en teoría, tienen que poner las nuevas. El trabajo en el office no puede pararse (más que nada, que los yayos han de comer a sus horas, y tal), así que tiene que pararse el del ventanero, y esta noche el office estará sin ventanas. Espero que no le de por llover, que si no, mañana nos reiremos cantidad.

domingo, 18 de julio de 2004

Bloqueado

Llevo más de una semana sin poner nada. En parte es porque con la mierda del curro y la mierda del horario (que, combinado con los wonderfulosos horarios y recorridos de los autobuses de TMB y TUBSAL, hace que tenga que usar una hora para hacer un trayecto que, de otra forma, apenas si dura 20 minutos. Y lo peor es que, de esa hora, más de media es tiempo de espera en destino, porque si cojo el siguiente autobús llego tarde al curro), voy muerto de sueño y prefiero usar el tiempo en dormir que en escribir chorradas aquí.

Pero no es la única causa. El jueves y el viernes tuve fiesta, y tampoco escribí nada. Y lo intenté, no se crean. Simplemente, me senté delante del ordenador y no salió nada. Estoy bloqueado. Y para poner tonterías que no me interesan ni a mí, o limitarme a copiar cosas de otros, pues como que paso. Así que me perdonarán si no pongo nada más hasta que no tenga nada que decir.

Ea, a cascarla.

domingo, 11 de julio de 2004

Funeral

Me perdonarán que siga con el tema fúnebre, pero es que me ha dado por ahí. No es que esté de bajón ni hostias, pero mira... es lo que hay. Estoy en pleno venazo siniestrillo. Y lo de ayer me ha hecho seguir la linea de pensamientos, y me ha dado por pensar cómo me gustaría que me enterraran. Y me han salido varias opciones, a saber...

Opción A.- Funeral vikingo. Meter el cuerpo en un drakaar (sí, lo suyo es usar una barca más pequeña, que un drakaar es mucho barco, pero puestos a montar el número, pues se monta bien, no?), cargarlo de material inflamable, soltarlo en alta mar y prenderle fuego. Con el crepúsculo y orientado al oeste, que haga contraluz. Poco práctico, absolutamente antiecológico y, probablemente, ilegal. Pero estéticamente impecable.

Opción B.- Variaciones sobre el anterior, la variante Serrat. Ya saben, si un dia para mi mal / viene a buscarme la Parca / empujad al mar mi barca / con un levante otoñal / y dejad que el temporal / desguace sus alas blancas. Al amanecer, soplando tramontana, en una playa orientada al este. Zona Costa Brava, o el Garraf. Muy Byron, muy romántico-decadente. Menos práctico aún que el anterior (entre otras cosas, porque el viento llevaría la barca hacia la playa, no mar adentro), tiene además otros dos problemas graves. Primero, que no tengo barca, y no es cuestión de alquilarla para algo así. Y segundo, que al final se acabaría encontrando el cuerpo algún jubilado que fuese a darse un chapuzón a primera hora de la mañana, y tampoco es plan de darle un susto al pobre hombre.

Opción C.- New Age. Que me entierren. Sin caja, sudario ni hostias en vinagre (y, por supuesto, sin embalsamar), y debajo de un castaño, roble o encina. Sin ningún tipo de placa ni lápida que recuerde que estoy allí enterrado, sólo el árbol. Lo suyo, además, sería hacerlo en mitad de un bosque, no un arbolito aislado en un cementerio pijo. Tengo también serias duda sobre su legalidad.

Opción D.- Simple. Que me quemen y luego tiren las cenizas por ahí. Sobretodo, que no se les ocurra dejarlas encerradas en una urna, sobre la mesa camilla o la repisa de la chimenea. Que eso es una guarrada, señores!

Opción E.- Práctico. Que aprovechen el cuerpo en todo lo que se pueda. Es decir, que todos los órganos aprovechables sean donados para trasplantes, y que lo que quede lo aprovechen los estuciantes de medicina para hacer prácticas. Que por lo menos, una vez muerto, sirva para algo. Esta si es perfectamente legal, y compatible con todas las anteriores.

Supongo que al final no importa. Cuando se tenga que tomar la decisión, ya estaré muerto y no tendré nada que decir al respecto, así que les tocará decidir a mis deudos. Si los hubiera o hubiese. Lo único que si encuentro imprescindible es que se mantenga una de las pocas tradiciones de mi pueblo que considero que se debería perpetuar y expandir: el banquete, después del sepelio, en honor del difunto. Ese, y no otro, es el único duelo que quiero que me guarden. Tomen nota, porque cualquier otra cosa lo consideraría un insulto personal.

Estamos?

viernes, 9 de julio de 2004

Testamento

A ver si me puedo explicar desde el principio...

Este blog intentaba ser algo así como un blog de actualidad. Ni siquiera eso, nació como un experimento, un desafío contra mí mismo, un a ver si soy capaz. Pero una vez le acabé cogiendo el gusto, intenté dirigirlo, dentro de lo que cabe, a la actualidad. Y eso, a mi entender (que es MIO y por tanto no les acepto críticas a la definición, este es mi blog y me lo follo cuando quiero), incluye sexo, política, religión, reivindicaciones sociales (sí, lo de la RENFE era una reivindicación social, qué pasa), literatura, cine... Vamos, todo lo que me pasa regularmente por la cabeza, y, básicamente, las cosas que le grito a la tele durante los telediarios, que la familia ya empezaba a mirarme raro cada vez que, a media cucharada de sopa, lanzaba un juramento en arameo contro el busto parlante de turno.

Así que hoy se me han acumulado bastantes temas de los que me gustaría hablar. Que ayer vi Shreck 2 y que no me ha acabado de convencer (aunque tenga gags muy buenos), de las elecciones al Real Madrid (no, el futbol no me interesa en lo más mínimo, más bien lo odio profundamente, pero todo lo que son mafias y chanchullos me apasiona... a nivel estrictamente filosófico, por supuesto), de que Acebes sigue en su sostenella y no enmendalla hasidoETAhasidoETAhasidoETAnoteoigonoteoigonoteOIGOOOOOOOO!!!!, de la comitiva oficial del Govern de Ses Illes que se fueron de putas a Moscú con dinero público (que quede claro que no fueron a hacer turismo sexual, el turismo sexual es cuando se va a un sitio CON INTENCIÓN de irte de putas, y estos Padres de la Patria -en adelante, PP, por oportunista que parezca, que lo es- no fueron con esa intención, pero como cuando llegaron allí se encontraron con que había putas, pues ya que estaban...), de que la Metamorfosis de Kafka me está pareciendo un tostón (no por complicada, sino básicamente porque lo que explica no me interesa en absoluto), de que Julia Otero ha dejado de hacer La Columna y nos ha dejado huerfanos del único programa televisivo de la tarde que se podía ver (y que además solía ser un gustazo verlo), o de la guerra que se ha declarado entre Butanito y Luis del Olmo (que está siendo motivo de gran esparcimiento y risión, a la par que un ejemplo práctico de lo falso que es el dicho aquel que dice que perro no come carne de perro. En todos los sentidos de la palabra perro).

Pero es que, como todos sabemos, la vida es una zorra que cobra caro y además la chupa mal. Y me lleva por otros derroteros y a pensar insistentemente en otras cosas. A ver, hoy he empezado (de nuevo) a currar en el servicio de limpieza del geriátrico que tiene la Diputación de Barcelona. Una mierda que curro, con un horario decente pero que, a causa de los horarios de los autobuses, me obliga a levantarme a horas indecentes (por lo temprano) y que, decididamente, NO me gusta. Pero es pasta, y la necesito. No me quejo por eso.

Sólamente digo que, si alguna vez, por accidente, enfermedad o vejez, me ven convertido en una masa de carne balbuceante, en un guiñapo de forma humana pero con la misma actividad cerebral que una lámpara, por favor, por favor se lo pido, y lo digo completamente en serio

PÉGUENME
UN
TIRO
.

Gracias.

(Y lo más chungo es que he estado en otros pabellones y se que en el que estoy ahora NO es donde la gente está peor...)

miércoles, 7 de julio de 2004

En bancarrota

Me entero, escuchando el telediario, que el arzobispado (católico) de Portland (Oregón, Estados Unidos) se ha declarado en quiebra para evitar hacer frente a los juicios (y previsibles indemnizaciones) que se les vienen encima a causa de unos cuantos casos de pederastia y abusos a menores entre el clergado. Casos que, al parecer, eran conocidos por la jerarquía (entiendo que por la propia jerarquía de Portland, no por la general, porque no me veo yo a la Susan enterándose de nada, tal y como está, que no se aguanta los peos), para más INRI (y nunca mejor dicho).

Jódete y baila.

Dejemos aparte el tema de la pederastia en sí, que es una cosa que no tengo yo demasiado clara, y, además, no conozco profundamente los tejemanejes del caso en particular (porque a ver, comprendo y veo totalmente lógico que sea condenable el tirarse a una tierna criaturita de cinco añitos, pero a una de dieciseis ya no lo tengo tan claro. Siempre y cuando haya consentimiento y sea de mutuo acuerdo, claro, que en caso contrario lo veo clarísimo: Se trata de una violación, y ese es uno de los peores crímenes que se pueden cometer contra una persona, independientemente de su edad, sexo, condición, culto u opción sexual).

Dejemos aparte el tema de que la jerarquía lo supiera y, no sólo no corrieran a gorrazos al interfecto hasta la altura de Ulan Bator (kilómetro arriba, kilómetro abajo, que tampoco viene de ahí), o simplemente no pusiesen el caso en manos de la ley, que para eso está, sino que se limitasen a darles un repirmenda y cambiarlos de parroquia. Que digo yo que sería pa' que tuviesen niños nuevos a quienes follarse, no fuera caso que los esfínteres de las pobres criaturicas del señor se acabase dando demasiado de sí y, por ausencia de roce, tuviese que estarse el mosén dándole que te pego más tiempo de la cuenta para acabar, que va a ser que esto de los pecados va como los párkings, que entre más tiempo te estás más grande es la factura después... Pero vamos, que a este paso acabarían antes entronizando la figura del Niño Jesús del Ojete Dilatado (santo muy milagroso, por otra parte... si le rezas cuatro novenas, te cura las almorranas).

Dejemos aparte que el curita en cuestión, cuando se destapó el pastel y fue interrogado, declarase algo así como que era culpa de los niños, que se lanzaban sobre su regazo con intenciones lascivas. Ejem. Ej que de verdá... que ya lo dice el dicho popular, que la culpa es de las putas, que los visten como padres. Sobre este punto en concreto, me remito a lo dicho ayer por Lord Vetinari II en su blog, que les juro que yo me he quedado sin palabras. Sin palabras pero con una asociación de ideas harto curiosa: el nombre de Portland es internacionalmente conocido gracias a una empresa cementara, creadora de un famoso cemento-cola. Y a mi que cada vez que pienso en eso se me viene a la cabeza el jeto del sujeto este (y perdonen la cacofonía)...

Lo que, en definitiva, me ha (digamos) sorprendido de la notica es lo de la “bancarrota” de la diócesis. No estoy especialmente puesto en leyes ni en economía, y mucho menos en legislación económica o derecho canónico. Pero entiendo que los obispados, pese a disponer de una cierta autonomía operacional, no son organizaciones distintas, sino, a los sumo, sucursales o subsedes (si me aceptan el símil) de una uníca multinacional, en este caso la iglesia católica, apostólica, romana y pederasta. Y, como tales, debería haber algún tipo de asunción solidaria de responsabilidades en caso de delito.

Para que me entienda la señá Maru del 5º 2ª, que me consta que me lee aunque no deje ningún comentario, tal y como yo lo veo, es como si el director de una oficina bancaria (ni siquiera eso, que no hablamos del obispo, sino de un cura de parroquia... pongamos un cajero) hace un desfalco o roba a un cliente. La responsabilidad no queda limitada a esa oficina en concreto, sino que es el banco, en conjunto, como organización, quien ha de hacer frente a los juicios y las indemnizaciones que se produjeran. Por qué en este caso no? Qué tiene de especial la iglesia para recibir un tranto TAN diferente? Si alguien me pudiese sacar de dudas se lo agradecería. Perque de verdad que no entiendo cómo se pueden acoger a un truco legal tan burdo.

Por no hablar de todo lo demás, claro.

lunes, 5 de julio de 2004

Rogamos Empujen Nuestros Ferrocarriles Estropeados

En el último mes estoy cogiendo más el tren (hablo de RENFE o ferrocatas, el metro va aparte) de lo que lo había cogido en los últimos cinco o seis años de mi vida. Por cuestiones laborales, principalmente. Bueno, más que por cuestiones laborales, por intentos de cuestiones laborales. Para hacer entrevistas de trabajo, vamos.

El tema es que uno es químico (o por lo menos tiene un papelito muy mono y muy enorme que no hay dónde meterlo y firmado -es un decir- por el rey que dice tal cosa). Y como todo lo que tenga que ver con la química tiene muy mala prensa (otro dia hablaré sobre el tema, si me acuerdo), y nadie quiere tener una empresa química cerca, pues estas suelen estar en polígonos industriales en el cuarto coño. Y como uno siempre ha sido de natural práctico y sencillo (y pobre cual piojo de rata, para qué negarlo), y para ir de casa a la facultad o de casa a los curros que he tenido podía tirar de transporte público o ir a pie, pues no tengo coche (también ayuda el que, cuando he tenido pasta para comprarme un coche, me haya visto en la disyuntiva de o me compro el coche, o pago el seguro y le doy de comer, pero las dos cosas a la vez ni pol forro..., porque si le digo a mis padres que me compren un coche sin tener necesidad imperiosa de él me iban a decir que de qué voy). Y como no tengo coche, que siempre acabo perdiendo el hilo de las conversaciones, pues me toca ir de casita hasta el tercer coño (palmo arriba palmo abajo) en tren o autobús, y de ahí en adelante, a pata,o, si previamente he localizado el sitio via internete (recomiendo vivamente la web www.mappy.com, suele dar muy buenos resultados) y veo que está muy lejos o que no me voy a aclarar, pues pillando un taxi. O, si como hoy, amenaza lluvia. Que tampoco es cuestión de llegar a la entrevista con pintas de salmón recién pescado, que bastante cara de besugo tengo ya de natural.

Bueno, pues hoy tenía una entrevista de trabajo en Barberà del Vallés. Eso está, en tren, a un cuarto de hora justo de Sant Andreu Arenal (Fabra i Puig), más entre un cuarto de hora y veinte minutos de metro entre Fabra y Santako. Más los desplazamientos a pie (de mi casa al metro, y del tren a la fábrica), que van en factura aparte. Un lapso de tiempo más que razonable, y considerablemente inferior al que he necesitado para otras entrevistas que he tenido recientemente. Primer problema: Había anunciada, para todo este fin de semana (de jueves a martes) huelgas en los servicios de cercanías de Barcelona. No seré yo quién critique el derecho a huelga y manifestación (pásalo) de unos honrados trabajadores, siempre y cuando se cumplan las normas, se respeten los servicios mínimos (máxime en un servicio claramente estratégico en un leviatán como Barcebollas como es el transporte público), no se intente putear al personal que no tiene nada que ver con el tema, y tal. Bueno, todo eso se ha cumplido. Se avisó con tiempo y en todos los medios de información de que había huelga, estaban publicados los horarios corregidos de los trenes, con las frecuencias de paso en los dias en que durara la protesta, etecé etecé. Item más, las reducciones en el servicio iban a ser de seis a once de la mañana y de seis a diez de la tarde, y como la entrevista la tenía a las cuatro menos cuarto (que vaya horas para hacer una entrevista de trabajo? Sí, yo pensé lo mismo, pero mira, la vida es así, no la he inventado yo, y los horarios de trabajo del departamento de personal -aka Recursos Humanos- de esta empresa en particular -ni de ninguna otra, ya puestos- tampoco), pues como que no me afectaban.

A la ida, ningún problema. Bueno, sí, todo el sistema de información de la estación se había ido a tomar por culo, y cuando en los paneles luminosos te anunciaban que venía el cercanías Barcelona-Mataró (por decir algo), luego el tren que entraba en la via era el Talgo El Masnou-Pekín, con parada en todas las estaciones (y sí, esto es una referencia a los recorridos de los autobuses que salen en las historias de Superlopez, y no, no me he apoyado en la taquilla para pedir un café con leche y un croissant, entre otras cosas porque el café me gusta sólo. Con leche, el cianuro.) Pero vamos, que esto era un problema menor y sólo se trataba de mirar, cuando entraba el tren, hacia dónde se dirigía. Al viejo estilo, vamos.

Pero a la vuelta... Ay a la vuelta. Primero, que me perdí por Barberà (precioso y anodino pueblo, por otra parte, por si hay algún barberanense o-como-se-llame que lea esto, pero que los carteles de indicación se inventaron para algo, señores). Y, una vez en la estación, esperando.

Y esperando...

Y esperando...

Casi tres cuartos de hora esperando al puto tren. Fuera de horario de huelga. Y un tren que pasa (que debería pasar, perdón) cada diez minutos o así. Y, para acabar el recochineo, por megafonía no hacían más que avisar cada cinco minutos que los trenes que iban en la otra dirección y que sí que circulaban con normalidad (porque vamos, se veían pasar y pararse en la estación y subir y bajar gente, así que digo yo que es que circulaban con normalidad) sufrían retrasos que podían llegar hasta los 25 minutos. Y en cambio, los que iban en dirección Barcelona (que, haciendo caso a megafonía, deberían estar circualndo divinamente que te cagas), pues que no pasaban. A estas, hacía ya rato que había dejado de llover (era una tormenta, como habrán podido deducir), había salido el sol, hacía un calor que te morías y la humedad ambiental, gracias a la lluvia, debía rondar el 90% (así, a ojo de buen cubero), con el siempre agradable (ejem...) resultado de un bochorno o xafugor del tipo dios mio, no puedo respirar, quién ha cambiado el aire por plomo fundido y no ha avisado, el muy cabrito... Y el sol quemándome la incipiente calva, claro, porque la estación es un apeadero con una marquesina más que insuficiente (y, por supuesto, oxidada hasta el tuétano, y eso que las marquesinas no tienen tuétano) que en cuanto el sol empieza a estar un poco oblicuo da una magnífica y refrescante sombra... sobre las vias.

Y digo yo, para resumir, que me estoy alargando demasiado hoy... Señores de RENFE (el significado del acrónimo, como todo el mundo sabe, es el que da título al post)... Tanto cuesta saber distinguir entre dirección p'arriba (y lo digo así porque no recuerdo cual era el destino final de los trenes) y dirección p'abajo (idem de lo mismo, que esa linea no acaba en Barna ni Hospi)? Deberemos regalarles, acaso, la colección completa de videos de Barrio Sésamo para que aprendan con Coco a distinguir entre arriba y abajo? O con hacerles una lobotomía frontal con una Black&Dekker, o, mejor aún, con un clavo del quince y un martillo, a lo manual, bastaría? Esto último lo digo como descarga, desagravio y divertimento sano del sufrido viajero, claro. Porque está claro que los efectos de la lobotomía ya los sufren de natural, sin necesidad de operación quirúrgica de ningún tipo...

Oh, la entrevista? Bien, supongo. Que ya me llamarán. Como siempre.

sábado, 3 de julio de 2004

De rebajas

Necesitaba, con una cierta urgencia, unos pantalones. Así que, aprovechando que según san Corte Inglés, copatrón oficioso de España junto con santa Liga Nacional de Futbol, ya estamos en época de rebajas, he ido a comprármelos. Evidentemente, no al imperio del Mal (así, en abstracto y con mayúscula) que es el Corte Inglés, pero de rebajas al fin y al cabo.

No voy a comentar nada del recochineo que supone el que , de pronto, te vendan exactamente el mismo producto que doce horas antes un 70% más barato (porque, evidentemente, las tiendas siguen haciendo negocio en periodo de rebajas, entre otras cosas porque si no no las anunciarían tanto, y además porque hacer dumping -vender por debajo del precio de coste- es algo muy feo y casi, casi tan ilegal como bajarse música de internete, de donde se deduce que, por norma general, te están vendiendo las cosas hasta un 70% más caras de lo estrictamente necesario),ni tampoco del cachondeo que supone el que te rebajen unas cosas sí y otras no, así al buen tuntún, o que los descuentos vayan del 5 al 75% en márgenes de cinco en cinco, sin que haya ningún motivo aparente para ello (porque a ver, yo entiendo que las rebajas son un método para sacarse de encima, aunque sea a coste de una parte del márgen comercial, el material de temporada que, de otra manera, la tienda iba a tener que comerse, porque al sigueiente año la moda habrá cambiado por completo y esas cosas ya no las va a querer ni la Cruz Roja para enviarlas a misiones, y que por tanto tiene sentido el que las prendas de rabiossssa actualidad prácticamente te paguen para que se las saques de encima, que si no van a tener espacio en el almacén ocupado, mientras que a las cosas más, digamos, clásicas, les hagan un descuento puramente testimonial o incluso no las rebajen nada, pero ya me explicarán ustedes exactamente dónde está la diferencia metafísica que hace que, de dos pantalones del mismo material, mismo corte y misma talla, uno en color gris lápida y el otro en marrón diarrea de bebé, uno tenga un 50% de descuento y el otro nada...), sin otro motivo aparente, decía, que el propiciar la posibilidad de acabar confundiendo al cliente potencial de forma que acabe cogiendo algo que no esté rebajado creyéndose que sí lo está, y que no salga de su error hasta el momento de llegar a caja, momento en el cual, un poco por aburrimiento de hacer cola, otro poco porque el dependiente ya habrá marcado el importe de la prenda y un mucho por vergüenza torera, el cliente (ya no potencial, ahora en acto), acabará diciendo bueno, es igual, pónmelo, y se lo quedará igualmente, a precio completo. Y negocio redondo. Claro que esto es una conspiranoia mia y no creo yo que los tenderos y las grandes cadenas sean mal malnacidos y quasiladrones (nooooooo!) así que no hagan mucho caso del tema.

Menos mal que no quería comentar el tema, que si llego a querer extenderme hago una tesis doctoral... en fin, a lo que iba.

Quería hablar de la gente, que oye la palabra “rebajas” o “descuento” y pierde el oremus, el sentido común, la vergüenza y hasta las bragas si se tercia. Como ya he dicho, no fui a los grandes almacenes que son, al cabo, el motivo último de que se mantenga la integridad territorial de este pais que se llama España (gracias, señor Javier Nart, por acuñar una frase tan psicotrónica que es digna de ser citada en cualquier ocasión, ya sea un post en un blog de mala muerte, un entierro o una conversación con la pescatera), y tampoco lo hice el primer dia del periodo, y, por tanto, no he tenido la ocasión de encontrarme con la (por todas las partes, surrealista) escena de una horda de marujas que para sí la hubiese querido Gengis Khan pegándose por entrar las primeras en la tienda para poder comprarse un abrigo de mala calidad y dos tallas más grande de lo necesario por diez duros menos, pero aún así el paisanaje que te puedes encontrar en una tienda de ropa los primeros dias de las rebajas (máxime en un fin de semana, y no quiero ni pensar lo que será mañana domingo, que las tiendas abren, para horror de los sufridos empleados, y créanme que se de lo que hablo), sólo puede ser calificado como “apasionante”. Digno de un reportaje del National Geographic, oigan.

Desde la suripanta adolescente que, sibilinamente, pretende quedarse con el vestidito (mínimo, moníssssimo y a mitad de precio) que otra chica tiene colgando del brazo, con la excusa que uy, perdona, no me había dado cuenta que lo tenías tú (a lo que a la otra debería haber contestado mira, guapa,tengo pinta y hechuras de putarraca de arrabal, no de percha, a ver si te graduas las gafas, mona, cosa que desgraciadamente me temo que no hizo, al menos que yo oyera, con lo divertido que hubiese sido una pelea de gatas en mitad de la tienda), al tio que no cumplía ya los cuarenta y que tenía un cuerpo definible de cualquier manera menos como de Adonis y que, cansado de esperar en la cola de los probadores (que esa es otra, colas en los probadores, colas en las cajas... hasta colas para entrar en tiendas, he visto!), ni corto ni perezoso se quita los pantalones en mitad de la tienda para probarse otros, armado (es un decir) tan sólo con un tanga, para gran alborozo y risión de (la que supongo yo era) su legítima y (los que supongo yo eran) sus churumbeles. Y para vergüenza ajena de todos los demás. Se los juro, es totalmente cierto, que lo he visto yo esta tarde en el H&M de la Maquinista con estos ojos que no se van a comer los gusanos porque quiero que me incineren.

En fin, que el estudio del comportamiento humano (se que esa disciplina tiene un nombre, pero no me viene a la cabeza ahora mismo, agradecería que me sacasen de dudas) resulta a todas luces fascinante, y un cúmulo de sorpresas, luz y color. Pero que cada dia estoy más convencido de que, como decía Raimón (que no Raimon, como dicen por la radio, por dios, que la tilde está muy clarita, es una palabra aguda), jo no soc d'eixe món.

jueves, 1 de julio de 2004

Borde (porque el mundo me ha hecho así)

La gente suele criticarme que soy borde. Seco. Serio, incluso malencarado. Maleducado no me han llamado nunca, pero me imagino que es simplemente porque la mayoría tardan demasiado tiempo para entender lo que quieren decir cosas como hijo de una bacinilla rellena de cien mil leches distintas. Tiempo en el cual, uno, que tiene muchas cosas que hacer antes que perder el tiempo con gentuza de ese jaez, ya se ha ido a otro sitio, a buscar personas más interesantes, o, cómo mínimo, más inteligentes.

En realidad nada de eso es cierto. Soy una persona perfectamente educada (otra cosa es que sea capaz de encontrar el punto en el que la educación pasa a tener una connotación ofensiva, cosa bastante sencilla y que se suele resumir en hipertrofiar por completo la exhibición de buenas maneras, sacarlas ligeramente de contexto y meter un taco de la dureza adecuada en el momento justo de la conversación), o al menos, lo soy cuando la gente es educada conmigo. Cuando alguien, que va por la calle mirando las musarañas, amenaza con atropellarme (hablo de peatones, obviamente), y me hace frenar en seco en mi caminar para evitar llevármelo por delante (para quienes no me conozcan, tengo una cierta altura y un cierto tonelaje, y además estoy bastante acostumbrado a andar, por lo que cuando camino lo hago deprisa y llevo una cierta inercia, que es algo que jode bastante cuando te obligan a frenar en seco)... bueno, lo más probable es que me cage en todos los muertos de ese subengendro humano. Puestos en fila de a dos. Y a voz en grito, para que se entere todo el mundo que esté en la calle en ese momento. Por poner un ejemplo tonto y que me ha pasado. Que no se puede ir por la calle sin mirar a donde se va, señores! Un poco de urbanidad, coño!

Lo de seco y malencarado tampoco es verdad. Yo me rio mucho, de hecho tengo la risa muy tonta. Y la lágrima también. Pero ahora hablábamos de la risa. Lo que pasa es que sólo me rio cuando el chiste tiene gracia. Y, habitualmente, el chiste, y la vida en general, tiene tanta gracia como un choque de trenes. Y si no tiene gracia, pues no me rio. Y si no me rio, mantengo la cara seria. Es simple, no? No, no tiene nada que ver con que por reirme me puedan salir arrugas, ese no es un tema que me preocupe.

Lo de callado sí que suele ser verdad, pero no por lo que la gente se cree. En realidad, lo que pasa es que cuando me encuentro en medio de una conversación pueden pasar dos cosas: Que me interese lo que se está diciendo, o que no me interese. Si me interesa lo que se dice, prefiero callarme, escuchar y aprender. Si no me interesa, en cambio, tengo dos opciones, léase irme (cosa que hago si tengo ocasión), o bien, si no tengo más remedio por-el-motivo-que-sea que quedarme, callarme, poner cara de atento, y pensar en los ciclos alimenticios en cautividad del Bastardus Horrendus (aka toro de Etiopía). Tema muchísimo más interesante que la mayoría de temas típicos y tópicos de conversación, como, por ejemplo, el futbol. O el otro gran tema de conversación que suele haber, que no es otro que el futbol. Aunque también es cierto que, de vez en cuando, se habla de futbol. Por variar más que nada, supongo.

Y ahora viene el quid de la cuestión: Soy borde. No es cierto. Quienes me conocen pueden certificar que soy una bellísima persona, simpático y alegre hasta decir basta. Pero todo lo anterior parece que a la gente no le gusta. Ahora metería la cita a Brassens, pero saldría algún gilipollas inculto a decir que eso era de Loquillo, yo empezaría a echar espuma por la boca y acabaría cortocircuitando el ordenador. Y no es plan. La gente no entiende que, cuando lo que está de moda vestir divaga entre lo estrictamente ridículo y lo francamente horrible, me limite a NO vestir a la moda. Consideran raro que si estoy en mitad de una conversación que me aburre, me limite a levantarme e irme, o que si estoy en una fiesta y no me lo estoy pasando bien, o simplemente no me encuentro agusto, me limite a recoger mis cosas e irme, despidiéndome sólo de quien me encuentre en el camino. Y tantas otras cosas.

Pues bueno, si eso es ser borde, soy borde. Qué pasa. Prefiero ser borde a comportarme como un muñeco lobotomizado más. Insisto, busquen a Brassens. O incluso a Loquillo, su versión era bastante buena. La mala reputación. Ahí está todo. Y qué quieren que les diga, mientras el mundo siga poblado por tontoslapolla como ahora, seguiré siendo borde. Bordérrimo, oigan. Y a quien no le guste, que le den por culo con un cono de señalización de obras.

(Acabo de ver un anuncio de Sweppes Light con la música del Blitzkrieg Bop de Ramones. Que alguien me pegue un tiro, por favor. O mejor que se lo metan a los responsables de tamaña blasfemia. Hey Ho Let's Go.)