miércoles, 31 de agosto de 2005

El pasado lunes recibí un correo de maese Aldebarán informándome de que había seleccionado este humilde blog para que formase parte de su lista de recomendados dentro del Blogday, y pidiéndome permiso para linkarme, cosa que lógicamente le di encantado (pero alma de cántaro, si eso significa más visitas! Ego, ego, ego!!!). Esa fue mi primera noticia de que existía esta cosa del , pero como estoy en un plan que me apunto a un bombardeo (siempre y cuando tenga barra libre), y el asunto me arregla un post, pues avanti popolo! Así que mis cinco blogs recomendados, de los que soy lector, si no habitual (y por eso no están, ni creo que lleguen a estar, en la lista de agregados consulares, aunque lo mismo mañana me da el yuyu y los pongo a todos) sí esporádico (y seguramente por ello no se lo que me pierdo) son:

- Chase me, ladies, I’m in the cavalry : Opinión, vivencias, salidas de pata de banco y, lo más interesante, los killer facts, datos insólitos sobre los temas más peregrinos, que prometen (y consiguen) dejarte con la boca abierta y un palmo de narices.

- Divario : El blog personal de Shangay Lily. El discurso detrás de la máscara. Y pedazo discurso, oigan, que ya quisieran muchos.

- The rude pundit : Droga (política) dura. Ganchos de izquierda al plexo solar. Yo de mayor quiero ser como él.

- Luiyología : Blog personal que habla de lo divino, de lo humano y de lo perifrástico. Interesante, pero con un diseño bastante malo de leer.

- And last but not least, Superfrankenstein : Sexo, cómics, violencia, american way of life y mala leche, sobre todo y ante todo, mucha mala leche. Como debe ser.

lunes, 29 de agosto de 2005

The SGAE strikes back

Primero fue la Tortuga.

Ahora Nueva Orleans...

P'a mí que esto va a ser cosa de Teddy Bautista y sus alegres mariachis en su lucha contra la piratería.

Qué será lo próximo, desgraciados? Maracaibo?



Definitivamente, hay lugares que deberían existir sólo en la literatura...

(Foto -espectacular- robada vilmente de la web de El Periódico de Catalunya)

domingo, 28 de agosto de 2005

Agricultura-ficción (II)

Estábamos con el fastuoso mundo de las naves vivientes/orgánicas. Tema poco explorado, comparativamente, pero como les digo, francamente muy interesante. Ejemplos hay pocos. Las naves eslyzoides que creo Claremont para la Patrulla X en su saga del Nido eran una especie de ballenas estelares parasitadas por los malos malosos esos, que llegaron al punto de convertir al Maestro Cantor (el macho alfa, para entendernos) en su mundo-trono, poniéndolo a orbitar alrededor de un sol (ahí te luciste, Chris). Un principio similar siguen los Leviatanes de Farscape, solo que en este caso el aspecto es mucho menos “orgánico” (hasta el punto de tener paneles de navegación, torpedos y lanzaderas de aterrizaje!), y donde se permitieron la sobrada de crear otra especie simbiótica que les hacía de piloto. Lo cual, así en frío, no suena mal, si no fuese porque los Leviatanes viven en el vacío interplanetario y los Pilotos son una especie de superficie planetaria, con lo que difícilmente se pueda crear una relación de simbiosis entre ambas. Para ver más ejemplos nos tenemos que ir hasta Babilón 5, donde nos encontramos con las naves Vorlon y de las Sombras, que no son animalitos usados como transportes, sino seres creados ad hoc a base de ingeniería genética, y que, en el caso de las Sombras, al menos, requerían de un cerebro con capacidades telepáticas para poder funcionar. Las naves Nimbari de última generación (Estrellas Blancas) no eran seres vivos, pero sí eran orgánicas, creadas a partir de tecnología Vorlon. Y, forzando el término, podríamos incluir a los Cylon-nave de la nueva versión de Galáctica, pero aquí ya hablo por referencias. Naves como el Transporte, la nave de 2001 (o mejor dicho, su ordenador central) o la Nave de Factor X son conscientes, pero no están “vivas”, la nave-Box de Alpha Flight era una especie de simbionte máquina-humano, pero la nave en sí no era más que un montón de metal. Y la Arcadia ni era inteligente ni estaba viva, pero tenía alma (ya dije que era una paja mental semi-mística).

El título del post, lo de la agricultura-ficción lógicamente, venía por aquí, porque a uno, que tiene una mentalidad un tanto enfermiza, el concepto de naves vivientes creadas por biotecnología le hacía venir a la cabeza la imagen de un campo de cultivo donde se alternasen periodos de patatas, periodos de cruceros estelares y periodos en barbecho.

Como ya he dicho, desde el punto de vista de la construcción de las naves esta es la solución que encuentro más lógica. El crecimiento de una nave de este tipo consumiría una gran cantidad de recursos, pero serían recursos mucho más fácilmente recuperables (sólo habría que esperar a que las naves viejas se pudrieran y retornasen a circulación sus componentes), y además se podrían usar los propios desperdicios de la civilización como abono de las mismas (con lo que, de rebote, se solucionaría otro problema). El problema sigue siendo el energético. Una nave orgánica, se supone que viva en mayor o menor grado, porque la gracia es que se autopropulsen y generen la energía necesaria para el soporte vital de los pasajeros y el funcionamiento de las armas (una carabela también era una nave orgánica, pero como si fuera mineral... bueno, no, que a los minerales la broma no les afecta), necesitaría un suministro más o menos constante de energía en forma de materia orgánica (a estos sí que sería imposible enchufarlos al cargador del móvil).

Cuando hablamos de las ballenas eslyzoides o de los Leviatanes, el asunto es simple: Desde el momento en que aceptamos la existencia de ese tipo de animales, hemos de aceptar que en el espacio profundo existe algún tipo de krill que les permite subsistir en condiciones normales y, análogamente, también cuando están domesticados. En el segundo caso, además, se dejó claro en la serie que son animales vivíparos, así que no requerirían tomar tierra en ningún momento. Serían, pues, bichos totalmente análogos a las ballenas marinas. Pero ah migo, qué es lo que comen las naves de Babylon 5? Las naves Vorlon tienen una especie de “pétalos” brillantes en lo que vendría a ser el castillo de popa que hacen pensar que puedan ser fotosintéticas o algo similar (el que fuesen vegetales encajaría con el que necesitasen de un “cerebro” externo), pero las Sombras no tienen nada por el estilo, y las Estrellas Blancas son sólo medio orgánicas.

Y ustedes me dirán: Es entonces, según este capullo, imposible la exploración y colonización a gran escala del espacio? Bien, conste que yo no estoy hablando de la realidad, sino de aplicar principios pseudo-científicos muy generales a la ciencia-ficción ramplona, así que todo es posible. Pero hay una saga de CF que, pese a no gustarme, parte de un principio que, sobre el papel, es viable: Stargate, que basa sus viajes estelares en agujeros de gusano controlados. Tiene el problema energético, también, y que además hay que llegar a los sitios donde instalar una puerta antes de tener la puerta, pero esto último se podría hacer mediante flotas relativamente pequeñas que sí serían viables.

Y luego, claro, está el Tardis...

sábado, 27 de agosto de 2005

Agricultura-ficción

Que soy un apasionado de la ciencia ficción como género no es ningún secreto, y podría ser obvio para cualquiera que haya seguido este, su blog. Más que nada, porque lo he dicho varias veces. Pero esta afición mía no me impide ser consciente de todas las paridas luminosas que escritores y guionistas han ido colando, con la excusa del “avance científico”, por todas partes. Y mi formación científica no hace sino acentuar esto.

Entre esas pequeñas grandes cagadas, una de las más recurrentes (y que más daño me hacen a la vista) es la de las naves espaciales. O, mejor dicho, la de las flotas de naves espaciales. Por la imposibilidad física de reunir suficiente material como para construirlas sin tener que recurrir a desballestar por completo unos cuantos planetas. Ya no hablemos si recurrimos a estaciones estelares (tipo Babylon 5 o Deep Space 9) o macro-mega-naves del palo Estrella de la Muerte, Galactika, Enana Roja o cubos Borg, que requerirían, primero, una flota de naves para construirla, y después todo el material utilizable de un par de sistemas estelares, por no hablar de las consecuencias gravitatorias de colocar una masa de esa magnitud (que ha de generar campo gravitatorio propio) en un sitio donde antes no estaba, y de retirar toda esa masa de sitios donde debería estar. Todo el equilibrio gravitatorio de la galaxia a tomar por saco. Lo mismo sería válido para construcciones del tipo esfera de Dyson, pero estas, al menos, se supone que se construyen en cinturones de asteroides, con lo que el centro de masas, en principio, se conserva, y el cambio no es tan relevante.

Luego está el tema de llenar esas naves. De oxígeno, de agua, de comida... Tengan otro (mínimo) planeta destinado en exclusiva a alimentar esas naves. Vale, las estaciones estelares y las naves muy grandes pueden llegar a tener ecosistemas internos, si quieren, pero un ecosistema tarda mucho tiempo en establecerse, y en cualquier caso hay que hacer un llenado previo. Y vale, a los Borg lo mismo se la trae al pairo, pero eso tampoco cuenta mucho, además, que en cualquier momento se les cuelga windows y se les acaba el cuento. Y la energía, claro. En B5, la mayoría de las naves (humanas) muestran claramente algo fácilmente asimilable a placas solares. Y una nave del tamaño de una Estrella de la Muerte se puede permitir tener un reactor de fusión (o incluso de fisión) para alimentarla, pero... qué hacemos con las naves de tamaño más estándar? Una Enterprise, una Arcadia, un transbordador espacial... un caza! En Star Trek usaron el Deux-est-Machina de los “cristales de dilitio” (que nunca se molestaron en explicar, total, pa’qué. Da la impresión de ser una sustancia fisionable altamente energética de descomposición controlable, pero suponer algo así es mucho suponer), el Transporte de Authority saca la energía de un universo en estado embrionario (shit yourself, little parrot!) y la Arcadia en sí era una paja mental semi-mística (esta era otra buena, arrastraba tras de sí un planetoide camuflado!), pero el problema sigue estando ahí... que iban, con pilas, como los móviles? Y dónde las cargaban, las pilas?

Resumiendo, que hacer una extrapolación al viaje transplanetario de los métodos que se usaron en su momento para hacer los viajes transcontinentales durante las expansiones europeas no se sostiene por ninguna parte. A fin de cuentas, los barcos se hacían de madera, no de plástico y metal, y, aún teniendo en cuenta que los árboles vuelven a crecer (y el metal no, si lo recuperas puedes reciclarlo, pero no crear metal nuevo), los grandes bosques europeos fueron desmantelados por completo (y algunos, y pienso en los Monegros, hasta más allá de cualquier posibilidad de recuperación) para hacer posible aquella aventura. Y el tema energético lo tenían bastante mejor resuelto, un galeón tan sólo necesita de viento (que está –o no- ahí, de gratis) o, en su defecto, de fuerza bruta (y la disponibilidad de esclavos ayuda mucho a conseguirla a bajo precio). La tecnología existente sería infinitamente menor, pero es que las distancias a recorrer (y las condiciones en que recorrerla) también eran infinitamente menores (y mejores).

Algunos autores han debido pensar algo así, también, y han dado a parar todos a lo que, a priori, parece la solución más lógica. Si no puedes (porque no puedes, la física es así de tozuda) construir una flota... Hazla crecer. Y dieron paso al fascinante mundo de las naves orgánicas/vivientes. Mañana sigo.

martes, 23 de agosto de 2005

Cristalitos machacaos

El viernes por la noche se me rompieron las gafas. Nada de particular, son esas cosas que nos pasan de vez en cuando a los que llevamos gafas. Se cayeron al suelo, y el cristal derecho se partió en tres tristes trozos trastabillando en un trigal. Como sea que hago ver que trabajo delante de un ordenador, y que ese invento del Maligno que es el aire acondicionado me reseca los ojos cosa mala, rápidamente me di cuenta de la necesidad de unas gafas nuevas. Más que nada, porque sin ellas no iba a ver lo que escribía, y si llevaba las lentillas todo el día en esas condiciones se me iban a caer los ojos. Así que el sábado, tan feliz y contento como se pueden imaginar, me dispuse a buscar alguna óptica de esas que te hacen los cristales en media o una hora.

Primera parada: General Óptica. Donde me las hice, y donde, en tiempos, te reponían los cristales en un pispás. Pues ya no. Los laboratorios de fabricación han desaparecido de las tiendas, y, entregando las gafas el sábado, con suerte para el jueves por la noche podrían estar. Y si no, el viernes. Y que como el cristal estaba roto, pero se aguantaba en la montura, pues que como mucho me tomaban las medidas y que las siguiese llevando así. Obviamente cogí las gafas y me fui.

Segunda parada, Multiópticas. Tres cuartos de lo mismo. Que es algo que entendería en una óptica pequeña, independiente, de barrio, que más que ópticas son despachos de gafas donde, con suerte, te gradúan la vista, pero estoy hablando de sucursales relativamente grandes de grandes cadenas del negocio. Pues nada, el servicio al cliente (porque para alguien miope como un topo como yo, las gafas son un artículo vital, y el estar una semana sin ellas supone un descalabro importante), cero.

Tercera parada, Carrefour. De mis tiempos de currito allí, me parecía recordar que tenían una óptica con laboratorio de las que prometen los cristales en una hora. Bien, esa óptica ha desaparecido, o, mejor dicho, se han reconvertido en oficinas de Alain Affelou (sí, el gabachico medio agilipollao que anuncia las Txin-Txin por la tele). Obviamente, rien de rien.

Cuarta parada: Ya con la mosca detrás de la oreja, decido ir al Gran Monstruo: Grand Optical, megatiendas (también gabachas) de gafas donde prometen tenerte los cristales en una hora. Y aquí está el quid. Porque en los primeros casos se trata (me imagino) de que algún cerebro pensante ha considerado que la posibilidad de tener las gafas arregladas en poco tiempo no compensa a los clientes (cosa que, como cliente, encuentro un grave error), y en el tercero, supongo que ha sido un acuerdo entre empresas. Pero lo de Grand Optical lo encontré más grave. Comencemos:

Voy al centro de La Maquinista, que me queda (relativamente) cerca de casa. Rápidamente me atienden, y lo primero que me dice la chica cuando le planteo mi problema es que por qué no aprovecho para graduarme la vista y hacerme unas gafas nuevas. No, querida, lo que me interesa en este momento es arreglar el cristal. Como llevo cristales de los que con el sol se oscurecen, pues según ella habría que cambiar los dos, porque si no se oscurecerían distinto. No, querida, hace muchos años que llevo cristales de este tipo y eso se soluciona en una mañana de exposición al sol. Bueno, voy a ver si tenemos cristales. Uy, no, tenemos que pedirlos a otra tienda, nos los tendrán el lunes, el martes tendrás las gafas. Imposible, las necesito el lunes a primera hora de la mañana, dime cual es la otra tienda y ya me desplazo yo hasta allí (suponiendo que no sea una de las francesas o una de las de Madrid, claro). Hombre, pero si te las podemos tener el martes, piensa que si se tuviese que fabricar el cristal tardaría diez días. Las necesito el lunes, mira, ponme cristales blancos. Orgánicos, no? No, minerales, orgánicos me cuesta más uno que los dos minerales, y nunca les he encontrado la ventaja. Uy, espera a ver si tenemos… pues no, de tu graduación no hay, tendrías que esperar al lunes por la tarde. Imposible, las necesito el lunes a primera hora. Y por qué no aprovechas para graduarte la vista y hacerte unas gafas nuevas? Señorita, no quiero unas gafas nuevas, quiero cambiar este cristal roto y lo quiero en la hora que ustedes anuncian.

Resumiendo, que como recordaba que tenían otro centro en Plaza Cataluña (y no recordaba ninguna otra óptica que hiciese cambios rápidos de cristales), cogí el tren y me fui p’allá. Y qué cambio, oigan. Aquí no tenemos los cristales, pero en la tienda de Glorias sí. Sabes dónde queda? Metro hasta Glorias (que se me podía haber acordado antes que tenían otra tienda allí, pena de tiempo perdido), llego, explico, va a mirar si realmente tienen el cristal y la chica vuelve riéndose diciendo que han llamado de la tienda de Cataluña y que ya me lo estaban fabricando. Una hora de reloj.

Ante lo que me pregunto… Qué buscaba, la chica de la tienda de la Maquinista, que hiciese el máximo gasto posible? Pues bonita, lo siento, igual hay quien pica, pero la técnica era excesivamente burda. Con eso lo único que has logrado es perder a un posible cliente por la mala atención. Atención que en las otras dos tiendas fue impecable (bueno, impecable impecable… también es verdad que las gafas me las devolvieron mal calibradas, que ya tiene delito la cosa, pero al menos ya tengo los dos cristales…)

lunes, 22 de agosto de 2005

Censura

No se si habrían fijado ustedes, pero desde hace unos pocos dias, en la barra superior de este, su blog, así como en las de todos los blogs alojados en Blogger, aparecía una pestañita nueva (entre "get your own blog" y "next blog") que rezaba "flag". Si no se habían dado cuenta, no pasa nada, yo mismo no me había dado cuenta.

Hasta que hoy, paseando por el blog de maese Spaulding (que, por cierto, últimamente está de un negativo que espanta) me he encontrado con que ese alien había aparecido y con qué intenciones venía. Raudo y veloz lo he ido a comprobar, y he constatado que el señor S. decía la razón. La tal banderita sirve para que el internauta anónimo que se sienta ofendido por el contenido de cualquier blog alojado en Blogger pueda poner una denunca anónima a los webmasters, que (y traduzco patilleramente y de memoria del original) "actuarán en consecuencia ante los casos que registren más "banderitas"". No eliminarán las páginas, salvo casos en que se incurra claramente en delito, pero sí que las "sacarán de circulación", es decir, que no se avisará de sus actuaciones en la página destinada a tal efecto ni se podrá llegar a ellas usando la opción "next blog".

Me dirán que como castigo es una cosa un tanto ridícula, puesto que lo único que hacen es dejar al blog en las mismas condiciones que el de una persona que se pague un dominio de su bolsillo, pero ese no es el tema. El tema es que están estableciendo un método de censura que encuentro inaceptable. Si desde este blog se comete alguna ilegalidad, que me lo cierren fulminantemente y se emprendan contra mi las acciones legales pertinentes. Pero mientras tanto, tengo derecho a estar en exactamente las mismas condiciones que cualquier otro hijo de vecina con internete, sin que las opiniones del primero que pase por aquí puedan afectar a su funcionamiento. Porque igual los señores (los censores) de Blogger no lo han pensado, pero dado que el método de denuncia se reduce a hacer un "click" sobre un icono, eso hace susceptibles a los blogs de ser víctimas de cualquier gilipollas con demasiado tiempo libre. Ejemplo tonto: Se imaginan qué pasaría si un miembro del Foro Español de la Familia (sí, los del papá y la mamá) se pasase por aquí y diese con el post del 18 de Junio? O con el amigo Danielín, aka Irichc?

Afortunadamente, el propio maese S. enlaza a la página de Hijo Tonto, donde dan una solución simple: Cambiar el template para eliminar la barra de Blogger. Cosa que, evidentemente, ya he hecho, como pueden comprobar. Aún así, eso es tan sólo un parche, y he dejado de sentirme cómodo en este servidor. Hace tiempo que me ronda la idea de cambiar el diseño del blog, y sólo mi analfabetismo informático y la comodidad que da el que esto funcione más o menos bien ha hecho que todo siga como estaba. Y ahora ya tengo la excusa perfecta, buscar otro servidor que me de la posibilidad de montarme el blog, arreglar el template al gusto y, una vez lo tenga, trasladarlo todo allá.

Permanezcan atentos a sus pantallas, esta embajada tiene los dias contados. Hemos encontrado escondidos micrófonos de potencias enemigas.

domingo, 21 de agosto de 2005

Acojonanting

A estas alturas del curso, supongo que estarán ustedes familiarizados con que, a la entrada de muchos comercios, en especial los de restauración (bares, cafeterías, restaurantes de menú...), se encuentre un cartelito, medio enterrado entre la publicidad de ese mejunje infecto, solo bebible una vez ha sido rebajado con cantidades ingentes de ron, que es la Coca-Cola, los carteles anunciando las fiestas del barrio, los que avisan del partido de fútbol del equipo de tercera regional del mismo y los de publicidad institucional, se encuentren otros, habitualmente manuscritos y con multitud de faltas de ortografía (que parece ser que, para pasmo de más de un filólogo y opinador de todo a cien, ya existían antes de la LOGSE, el ordenador y los mensajes cortos de móvil), avisando de que en el local se prohíbe la venta ambulante. Por Barcebollas, al menos, son habituales, e incluso existen asociaciones de comerciantes que los han hecho en serie para todos sus asociados, con el mensaje de marras en tropocientos idiomas y tropocientos-menos-cinco alfabetos distintos.

Por otra parte, supongo que también estarán al tanto de que, de un tiempo a esta parte, se han multiplicado los robos a establecimientos de lujo (joyerías y peleterías, principalmente) y a farmacias. Y digo robos, y no atracos, porque es más usual, por lo que dicen las noticias, que los ladrones entren cuando no hay nadie en el local (lógicamente, mediante el más que expeditivo método de reventar la puerta, o incluso el del alunizaje, ya saben, estrellar un coche contra las lunas del escaparate del local...), y no tanto el clásico atraco de media en la cabeza y manos arriba esto es un atraco. Es que todo se pierde, oigan.

Bien. Situación. Viernes pasado, volviendo del trabajo, me duele la cabeza y decido pasar por una farmacia a comprar aspirinas, que se que no tengo en casa. Farmacia que se haya junto a la Maternidad, en Barcebollas. Zona bastante pija. Osea. Persiana metálica bajada. Supongo que están de vacaciones. Veo en el escaparate unos papeles pegados, y me imagino que los han puesto indicando que se van de vacaciones, cuándo volverán y cuales son las farmacias próximas que mantienen el servicio. Por curiosidad (tengo localizadas otras farmacias en el camino) me acerco a mirarlo. Que nunca se sabe. Y me encuentro con lo de la foto:



Igual no se ve bien, que lo saqué con la cámara del movil y la definición es baja. Transcribo:

Señores ladrones:

En esta farmacia ya han entrado a robar otras veces. Ahora ya no dejamos dinero, ni siquiera el cambio de caja.

Muchas gracias!!


Y lo mismo (aproximadamente) en inglés y en algo que imagino debe ser rumano (por eliminación, parece claro que es una lengua latina, pero me resulta totalmente extraña).

Y me anulo, me atribulo y mi horror no disimulo ante la educación, la savoir faire y la finezza de los encargados de la farmacia. No, si al final tendré que darle la razón a los de derechas y reconocer que cómo se nota quién ha estudiado en colegio de pago y quién no...

miércoles, 17 de agosto de 2005

Cenizas a las cenizas

Soy consciente de que escribiendo esto me arriesgo a que alguien exija mi cráneo para hacerse con él una copa en la que beber calvados, pero hoy, cuando se cumple un mes de la muerte de once componentes de un retén de bomberos en el incendio de Guadalajara, y se ha hecho un bonito a la par que emotivo acto plantando once simbólicos pinos en la localidad donde murieron (pero tontoslapolla, no plantéis pinos, que a la que haya otro fuego volverán a arder como yesca, plantad encinas, que son más simbólicas y aguantan mejor el fuego!), tengo que decirlo, que si no, reviento. Si las informaciones que han dado los medios de comunicación (y, dado que no estaba allí, es de lo que tengo que fiarme) son ciertas, la culpa fue suya.

No la del fuego, obviamente, que eso queda para los (vamos a ser amables) inconscientes que encendieron una barbacoa y la dejaron encendida, y que sólo se merecen (vamos a ser amables) que los cuelguen de los cojones/labios menores del tren de aterrizaje de un avión de extinción de incendios y los paseen en él mientras apagan uno. Con vuelos tan rasantes como sea posible. Mención especial también a los responsables políticos de uno y otro lado que se dedicaron a marear la perdiz y hacer tiempo mientras el fuego se expandía hasta hacerse incontrolable, y a los directivos de las subcontratas que les enviaban contra los elementos equipados con equipos (valga la rebuznancia) poco o nada adecuados a la tarea. Pero sí son culpables de quedar encerrados en un valle sin salida.

Permítanme que me ponga en plan abuelo Cebolleta. Yo debía tener tres o cuatro años cuando, pasando el verano en Morla, en casa de mis abuelos, se declaró un incendio que afectaba a la montaña que hay justo delante de dicha casa. Lo recordaré toda la vida, porque mi padre tuvo la feliz idea de llevarme a ver como lo apagaban (no se lleven las manos a la cabeza, se veía desde la carretera y además en una zona mucho más despejada de árboles, con lo que objetivamente estábamos más alejados del fuego y por tanto más seguros que quedándonos en casa) en bicicleta. Yo de paquete. Con la mala fortuna que mi pie, nadie sabe exactamente cómo, fue a parar por entre los radios de la rueda, que, lógicamente, me hicieron una herida de consideración en el tobillo, lo cual, agravado por una mala praxis médica (malditos sean todos los muertos del médico de Castro en aquellos días, y maldita toda su descendencia hasta la novena generación), me han dejado una bonita cicatriz en el tobillo izquierdo que me acompañará hasta que me pudra o hasta que me quemen, lo que sea primero.

Me quedan, pues, tres recuerdos del incendio. La imagen dantesca de esa montaña en llamas, la cicatriz, y un consejo que me dieron mis abuelos: Si alguna vez, estando por la montaña, me encontraba con un incendio, que saliese por patas en contradirección a dar aviso, y que en caso de estar acompañado, le preguntase a alguien del pueblo, entre más viejo mejor, que ruta tenía que seguir. Porque eran los que mejor conocerían las montañas y por donde tiraría antes el fuego.

A estas alturas supongo que ustedes, que son personas cultas e inteligentes (si no, no estarían leyendo este, su blog) van viendo por dónde voy. Si (y mantengo el condicional, y si luego resulta que no es así me como el post con patatas y listo) es cierto lo que dicen los medios de comunicación, en el pueblo les avisaron que no se metiesen en esa hondonada, porque no tenía salida. No les hicieron caso, el fuego los cercó y el resultado ya todos lo conocen.

Señores, pensemos con la cabeza. Seguro que todos ustedes conocen (sí, Toni, estoy pensando en ti) a gente que es capaz de perderse en zonas de su ciudad de tránsito simple (no callejuelas, hablo de avenidas principales y transitadas). Cuánto no será la posibilidad de meterse donde no se debe en zonas rurales y poco o nada conocidas. Antes de hacer una gilipollez, pregúntenle a un urbano. O al más viejo del pueblo. Que son los que saben dónde y como están las cosas.

Y mis más sentidos pésames a las familias de los once retenes de la brigada fallecidos. Que lo uno no quita lo otro.

lunes, 15 de agosto de 2005

Morla

Olor a grasa de motor rancia. El balanceo del tren. Calor. Frío. Dolor de huesos. Amanecer al paso de Burgos. Media hora de retraso. Las cristaleras de la Pulchra Leonina y la Peña Madre de San Isidoro (si Dios fuese alguna cosa, sería arte o medicina). Autobús. Vistas de Astorga, Quintanilla de Florez, Nogarejas, Castrocontrigo, Torneros. Las peñas de pizarra arañando el cielo como garras de Titanes intentando escapar del Tártaro. Cruzar el Eria por la Fervienza (por el puente nuevo, el viejo lo tiraron con nocturnidad y alevosía). Saludos, besos, abrazos. Escapada a Donado. Apagar un fuego. Volver a casa. Vegetar. El sabor ferruginoso del agua en la boca, más débil de lo que lo recordaba por la cloración pero aún presente. Aguantar las ganas de fumar por miedo a provocar un incendio. Más saludos (más niños que en muchos años, menos viejos que nunca). Visitas al río, tapado por completo por la maleza. La Fervienza, la Presa, el Salguiral, Vallocuebo, Picarucho, Campo, Bernadiello. Baños en agua helada que te devuelven la vida. Tomar el sol tumbado en una peña, mientras te espantas las moscas. Pulgas de agua. Culebrinas. Corzos esquivos. Humo del incendio de la Cabrera Baja. La vieja iglesia tapada por las zarzas. Té moruno y búhos en La Bañeza, más gitanos que nunca. Embutidos de Rodríguez (el mejor chorizo y la mejor cecina del mundo) y chocolate Santocildes (cualquier otro chocolate a su lado es bosta de vaca). Fiestas en Castro (la orquesta de pueblo más divertida de la historia) y Nogarejas. Cervezas en el Chiringuito. Misa de difuntos en la ermita. El paisaje suave de la Cabrera con sus interminables puertos de montaña. Truchas, Nogar (puro Lovecraft fluvial), Corporales. Restos romanos en lo alto de la Peña Aguda, en su ruta hacia el Bierzo. Tormenta. Escriños. Historias de la guerra. Preparar la maleta con un sabor agridulce en el fondo de la boca. Los Niños del Maíz en el Páramo. Perderse en Virgen del Camino. Volver al balanceo del tren y hacerse daño en el tobillo. Discusiones absurdas que no te dejan pegar ojo sobre la mejor forma de servir la sidra. Cigarro en las paradas en que se enganchan vagones al tren. Filosofía de viajero ocasional (la historia de España es como ver el paisaje en un tren nocturno. Ruido, balanceo y oscuridad, y, de vez en cuando, una luz mortecina al fondo, como el Sagrario en una iglesia cerrada, que te hace pensar que existe la posibilidad de civilización. Eventualmente, se pasa por un pueblo o por junto a una carretera, y la luz se hace más brillante y constante, pero luego, indefectiblemente, vuelve la oscuridad, el ruido y los movimientos espasmódicos que amenazan con tirarte al suelo). Despertar a tiempo de ver las calas del Garraf. Llegar a casa. Llamar a casa para decir que has llegado bien. Descansar.

Y recordar Morla.


Pozo de Campo, Morla de la Valdería (León), 7/VIII/05

lunes, 1 de agosto de 2005

Carta de Reclamación a TMB

Estimado señor Agustí del Castillo y Jiménez, director general de la red de metro de Barcelona:

A fecha de hoy, primero de Agosto de 2004, se cumple el primer dia (en realidad el tercero, pero los dos anteriores no fueron laborales) de corte de la línea uno (roja) del metro entre las estaciones de Fabra i Puig y Clot y la cinco (azul) entre Maragall y Sagrada Familia, con la excusa de las obras del intercambiador de la Sagrera (excusa que, por cierto, no entiendo. Se cruzarán las vías de RENFE y metro en ese intercambiador, o algo así, para que sea necesario cortar la circulación de trenes?). En cualquier caso, ha sido el primer dia en que he tenido que tomar el metro para ir a trabajar (sí, aunque le parezca increíble, hay gente que en Agosto trabaja).

Haciendo un voto de confianza a la organización de TMB, y, en concreto, a la del Metro de Barcelona, de la que usted es director general, decidí tomar, a la ida, los autobuses-lanzadera que han dispuesto para cubrir ese hueco. Resultado: tuve que hacer tres transbordos para un trayecto (Santa Coloma – María Cristina) que habitualmente necesita sólo uno, y tardé noventa y cinco (95) minutos en realizar un trayecto que habitualmente se realiza en entre cuarenta y cinco (45) y cincuenta (50). Aproximadamente el doble. Sin contar el tener que cruzar una vía con el volumen de tráfico de la Avenida Meridiana (pregunta: en caso de atropello, se hará responsable TMB?) Tal vez no sea consciente de ello, pero MI tiempo tiene un valor, y ustedes no sólo lo han despreciado, no poniendo los medios suficientes para paliar de forma efectiva los efectos de un corte de línea, sino que ni tan sólo han tenido el detalle de resarcirlo. En román paladino, me han seguido cobrando la misma desorbitada tarifa (la más cara de España) por un servicio el doble de peor (y ya es decir) de lo normal.

Pero continuemos. A la vuelta (después de haber recuperado las horas de trabajo que perdí por su culpa de buena mañana), decidí cambiar de recorrido, y, haciendo caso a las indicaciones de su folleto informativo y usar la estación de cercanías de Sant Andreu Contal. Le hago notar, por si no ha caído, que teniendo el origen (en este caso el destino) del viaje en Santa Coloma, NO TENGO posibilidad de transbordos alternativos, como dicen en el susodicho folleto y en los mensajes de megafonia. Así que decido hacer María Cristina-Sants Estació, una vez allí coger el cercanías hasta Sant Andreu Contal, y de nuevo volver al metro en Sant Andreu (lo cual me obliga a hacer un ligero paseo al aire libre, y le recuerdo que hoy llovía en Barcelona, pero es, en principio, la combinación más corta). Lógicamente, los metros van como van (como es Agosto y se ve que en Agosto la gente no trabaja, pues se reduce el servicio, ya pésimo de por sí), y RENFE va como va, y lógicamente los horarios de sus trenes no están coordinados con los de los metros (cosa difícil, teniendo en cuenta que ni los propios horarios de las diferentes líneas de metro están coordinados entre sí), con lo que, para ese mismo trayecto de cuarenta y cinco (45) a cincuenta (50) minutos, había transcurrido algo más de una hora (sesenta minutos) cuando aún iba a la altura de Trinitat Vella, de donde se deduce que el viaje completo se hubiese completado en aproximadamente una hora y cuarto (unos 75 minutos). Sigue siendo una pérdida de tiempo (de MI tiempo, le recuerdo) notable. Pero no adelantemos acontecimientos.

Porque resulta que al llegar a la estación de Sant Andreu, al ir a validar mi billete me encuentro con que me lo vuelve a marcar. Dentro del tiempo de trasbordo de billete integrado. Albricias, alborozos y zapatetas. Me pongo en contacto con el jefe de estación y me confirma que sí, que es correcto, porque como he cogido otro medio de transporte entre metro y metro, a efectos del metro son dos viajes diferentes. Es decir, que sólo me dejan una opción para ir de mi casa al trabajo (y viceversa) en un tiempo razonable (por más que muy superior al habitual), que es una opción que ustedes mismos recomiendan en sus folletos informativos, pero, como la banca siempre gana, aprovechan la coyuntura para cobrarme dos veces por el mismo viaje. A eso, señor mío, en mi pueblo se le llama ROBAR.

Pero no acaba ahí la cosa, como no podía ser de otra manera. Antes he comentado que el viaje había durado alrededor de una hora hasta llegar a Trinitat Vella. Y el viaje terminó ahí, porque a causa de una incidencia técnica (sin especificar, por supuesto), ahí fue donde nos dejó tirados el convoy. Situación que ya me es más que conocida, porque es la décima (repito, décima) vez que me lo hacen en lo que vamos de año. Si usted conoce la estación de Trinitat Vella, sabrá que está en mitad de ninguna parte, y que la parada de autobuses más próxima está a más de un cuarto de hora andando (Passeig de Santa Coloma, junto al Pont Vell de Santa Coloma), y los autobuses que por allí pasan tienen una frecuencia en ningún caso inferior a los veinticinco (25) minutos durante el resto de año (en Agosto, donde la gente se ve que no trabaja, es substancialmente mayor). Es decir, que tuve que completar el viaje (ese viaje que me había costado dos billetes de metro en lugar de sólo uno y que duraba ya más de una cuarta parte más de lo normal) a pie.

Es de reconocer que la sufrida señorita que estaba en las taquillas de Trinitat Vella se ha ganado el cielo esta tarde, por aguantar estoicamente el tremendo broncazo que le lancé, como representación en el lugar de TMB (y créame que en caliente fui bastante menos educado de lo que estoy siendo en esta carta) y proporcionarme rápidamente la devolución del billete (cosa en más de una ocasión me ha costado discusiones con taquilleros de otras estaciones). Billete, por otra parte, que no me sirve para una mierda, al menos hasta que se recupere el servicio, puesto que es un billete sencillo y estos no permiten hacer trasbordos (curiosamente, el que yo pagué, o mejor dicho, LOS DOS que yo pagué, SÍ permitían hacerlos, y esa precisamente es la excusa por la que llevan varios años subiendo la tarifa muy por encima del IPC. Otro tema que se podría considerar un robo, ya puestos).

Resumiendo, que me cortan el servicio, me dicen que me busque la vida para encontrar alternativas (literalmente, además: “Consultad el enlace o trayecto alternativo que más se ajuste a vuestras necesidades en el plano de la red”, según el folleto), las que me recomiendan, o son una mierda que tarda el doble de tiempo o bien me cuestan el doble de dinero, no solo no se refuerzan las líneas (de metro, autobús, tren) que podrían ser alternativas sino que se reduce el servicio (porque claro, es Agosto, y en Agosto se ve que la gente no trabaja), sino que, además, siguen manteniendo un servicio para el cual definirlo como “deficiente” sería ser extraordinariamente amable (y entonces es cuando me voy a la web de TMB y, en el apartado “derechos del cliente”, me encuentro con que el primero es “recibir un servicio de acuerdo con el sistema de calidad definido por TMB” y me da la risa tonta pensando en cual debe ser ese sistema de calidad).

Como ya debe saber (y si no se lo explico, y si no consulte los archivos, que deben de tener bastantes reclamaciones mías), yo soy el típico tocapelotas inocentón que, cuando paga por un servicio y este no se cumple, en lugar de apedrear a los responsables de que no se haya cumplido escribe cartas de reclamación. Pero como ya estoy harto de escribir cartas a TMB (y lo que te rondaré, moreno) y que se me conteste tarde (ustedes mismos se dan quince días de plazo, según la web antes citada, y en la última –si no me falla la memoria- que envié fueron casi dos meses –de 06/06/2005 a 20/07/2005, referencia 2005-58180-FMT por si quiere comprobarlo-, pero han llegado a ser hasta CUATRO MESES), mal (repletas de vaguedades e incluso MENTIRAS directas, ya debe estar en el correo ordinario la carta de respuesta a su respuesta de esta última citada y la anterior) y nunca (porque esperar cuatro meses para contestar una carta de reclamación y no contestarla es lo mismo), y sin que se haga el más mínimo caso (y a los hechos me remito) pues como que se me han hinchado las pelotas, así que he decidido ir un paso más allá: Así que dígame, señor del Castillo... concretamente, EN LOS MUERTOS DE QUE INEPTO IRRESPONSABLE DE ESTE DESAGUISADO QUE HAN MONTADO TENGO QUE CAGARME para sacarme la mala hostia de encima?

Atentamente,
...

Nota: Los hechos explicados en esta carta son ESTRICTAMENTE reales, así como lo es la propia carta, que será entregada mañana Martes dos de Agosto de 2005 en la oficina de Atención al Cliente (juas!) de la estación de Sants. Cuando haya respuesta (si la hay), me comprometo a transcribirla y colgarla en este mismo blog.

EDITADO A 2/VIII/05: Aviso a navegantes. Si la ruta que hacen es autobús-tren-metro, el metro TAMBIÉN te vuelve a cobrar billete dentro del tiempo de transbordo. Panda de ladrones. Obviamente, la reclamación ya ha sido cursada.