viernes, 18 de noviembre de 2005

Reencarnándose

Veo en el blog de milady Angua este wonderfuloso reencarnómetro, una bonita inutilidad (porque útil, lo que se dice útil, no es, para que engañarnos) informática que te permite saber, tan sólo con tu nombre y fecha de nacimiento, lo que has sido en tus encarnaciones pasadas. En catalufo, eso sí.

Vamos, una gilipollez como un templo. Pero que me permite hacer un post ligero, a la par que humorístico, con los resultados.

Aplicándolo sobre mi egregia persona, se obtiene lo siguiente:

1666 dC: Devota.
1214 dC: Pez globo.
773 dC: Caracol marino.
646 dC: Rata de cloaca.
300 dC: Mosca Tsé-Tsé.
76 aC: Mercader del Templo.

Si en lugar de hacerlo como “Sota de Picas”, lo hago bajo mi nombre de pila, lo que obtenemos es:

1151 dC: Dobermann.
885 dC: Criador de bonsáis.
724 dC: Cultivador de té.
174 aC: Dobermann.

Y si lo hago según el nombre que uso habitualmente en mi vida civil, obviando mi segundo nombre (que no suelo usar más que en papeles oficiales), el resultado es:

1483 dC: Incursor bárbaro.
1340 dC: Pequinés (con lacitos).
1032 dC: Oveja.
24 dC: Bacteria.
198 aC: Alimentador de fieras del Circo.
423 aC: Mercader.

Ya le sacaré más jugo a este invento, ya…

miércoles, 16 de noviembre de 2005

Noticias del Quinto Canal (XI) (bis)

No, no me he descontado con las NQC. Es que me he encontrado con un mensaje a la lista de correo de Mondo Brutto, de la que soy lurker habitual, un mensaje de hace como un mes y medio (uh... sí, tengo de esa lista unos 1345 mensajes por leer, porque pasan cosas, uno no siempre tiene tiempo, esta gente escribe mucho, y... Pero yo me los miro todos, al menos la primera línea. Con eso ya descarto el 99% que son morralla de habituales insultándose los unos a los otros, y del resto voy destriando los que tienen cosas interesantes y los que no), donde se continuaba la noticia de la que les hice partícipes en este post. Así que no me resisto a copiársela para su disfrute y regocijo...

La TV pública de Holanda transmite programas sin pruritos

En un talk show nuevo el alcohol, sexo y las drogas fueron los protagonistas de la cadena pública holandesa que comienza a preocupar incluso a los televidentes.

HDA
Globovisión /AFP

Los desastres del alcohol y lo mejor del sexo protagonizaron la noche del lunes un nuevo y polémico programa de BNN, el canal joven de la televisión pública holandesa, titulado "Spuiten en Slikken", literalmente "Inyectar y tragar".

En su primera difusión, el talk-show no se anduvo por las ramas. En el programa, se pudieron ver borracheras, vómitos, lecciones de strip-tease y remedios contra los olores vaginales.

En el estudio, mientras los invitados compartían en directo sus opiniones y comentaban los diferentes reportajes, el presentador Filemon Wesselink, de 26 años, se encerró con una pareja en una habitación a oscuras. Al final del programa, volvió al estudio con el rostro enrojecido para comentar los retozos a los que asistió y
también participó.

"Nosotros creemos en el periodismo participativo", declaró Maarten van Dijk, portavoz de BNN.

Antes de este primer programa, la cadena recibió numerosos correos electrónicos de telespectadores que estimaban que BNN se estaba pasando. "Spuiten en Slikken" ha sido objeto de varias preguntas parlamentarias al ministro de Justicia, Piet Hein Donner, de cara a prohibir la emisión.

Ciertos telespectadores temen lo peor. Este lunes, el programa se ha interesado por las consecuencias del alcohol y sus productores planean probar estas próximas semanas las drogas duras, cocaína, LSD y heroína.

"Si alguien toma una droga y luego cuenta lo que siente, ya no es necesario probar uno mismo. El periodista lo hace por usted", explica Maarten van Dijk.

En materia de experiencias sexuales, "Spuiten en Slikken" va a proponer en las próximas semanas sexo a tres, sexo con una mujer obesa y una comparación de felaciones practicadas por una mujer y un hombre.

Desde 1999 y la primera difusión de "Big Brother", inventada por el millonario holandés John de Mol, Holanda pasa por ser maestra en materia de televisión polémica.


Qué razón tenía maese Mycroft cuando en los comentarios del NQC XI decía que será cuestión de hacerse presentador...

martes, 15 de noviembre de 2005

La Academia de Massachussets

De vez en cuando (la vida) me da por mirarme las IPs de los ordenadores desde los que alguien (tal vez usted, amable lector) accede a este, su blog. El caso es que mis conocimientos de informática son más bien magros (por no decir inexistentes), con lo que lo de mirar Ips es un divertimento más bien tonto, porque no se sacar prácticamente ninguna información sobre ellas. Pero es una forma de perder el tiempo tan buena (o tan mala) como cualquier otra, y, en ocasiones, perder el tiempo es la única cosa sensata que se puede hacer.

Aún así, los más veteranos entre los seguidores del blog, que se están ganando un pedacito de cielo con ello, tal vez recuerden esta entrada de hace casi un año, donde anunciaba con alborozo una visita desde la Universidad de Yooooooooooorstoun, donde por aquel entonces daba clases el ínclito y nunca bien ponderado Jose María Aznar, ese personaje que si no existiera habría que inventarlo, porque sin él y sin gente como él la historia de España podría ser... menos patética. Seamos amables y dejémoslo así. Y es que mis escasos conocimientos aún me llegan como para reconocer los dominios más, digamos, usuales, los de paises y grandes organizaciones.

Así, es relativamente común encontrarme con visitas desde diversos ordenadores de la Universitat Politécnica de Catalunya (que si eso, dad muestras de vida y nos tomamos un café algún dia, que yo estoy sólo cruzar la Diagonal), o entradas desde México (lindo y querido), el Perú, Holanda (no, yo tampoco me lo explico), alguna que otra perdida desde Andorra, o alguna intrigante, como una scad.edu (qué entidad educativa tiene como acrónimo “scad”?), o del tipo fl.us (estado de la Florida?).

Pero la que me ha llegado al alma es una que me he encontrado hoy, que termina con las siglas MIT.EDU. Así, en mayúsculas. La única entidad educativa de la que tenga constancia que responda a las siglas “MIT” es el Instituto Tecnológico de Massachussets. Que, para un científico, viene a ser algo así como decir el Vaticano para un católico, o el plató de Salsa Rosa para un famosillo de medio pelo. Ahora podría salir el típico listillo diciendo que mucho criticar a los Estados Unidos y luego a la primera de cambio se me hace el culo calderilla ante una simple visita en un blog de tres al cuarto, y yo me vería obligado a mandarle a la mierda por imbécil. No, mire, las cosas malas se pueden (y se deben) criticar, y a mi no se me caen los anillos que no uso por hacerlo. Y las buenas, pues se alaban y se babea si hace falta. Y lo contrario es de lerdos y deficientes mentales.

Lo jachondo del caso es que quien sea que ha llegado desde el MIT no lo ha hecho saltando de link en link (porque entonces quedaría registrado), ni a través de la opción “next blog” (que también deja registrada la página desde donde se llega), así que ha tenido que ser un enlace directo. Yo no recuerdo tener a nadie conocido por tierras usacas, así que no creo que sea un familiar o amigo. Emoción, intriga, dolor de barriga. Quién lee este blog desde las américas del norte? Es amigo o enemigo? Es acaso un bot? Por qué no se manifiesta? Tiene miedo de algo, acaso? Acaso no tenía nada más interesante de lo que hablar hoy?

La última pregunta se responde fácil, no. Las siguientes, tendrán su respuesta (o no) en los próximos capítulos...

lunes, 14 de noviembre de 2005

Los estúpidos y el diseño inteligente

Dado que parece que la gente está esperando mis comentarios al hecho que en Kansas se vean obligados a estudiar teorías creacionistas (como el Diseño inteligente) en pie de igualdad con la de la Evolución, y dado que el abajofirmante no deja de ser su humilde servidor, me veo obligado a hacer el susodicho comentario. Y para ello tengo dos vías:

La corta se resume en tres palabras: Panda de gilipollas. Pero como esto no sería propio de mi (bueno, sí, pero no aquí), y además seguro que les dejaría con ganas de más, deberé recurrir a la larga. Y les aviso (con lo que no aceptaré ninguna reclamación al respecto) que los links que vienen en adelante pueden ser perjudiciales para su salud (mental).

Empecemos con una confesión. Por más que mi formación sea científica, y que sepa (porque no creo en ello, lo se, porque lo he visto) que la ciencia es real, y que lo que dice, cuando ha sido hecha correctamente y de manera no sesgada a priori es real, o, cuanto menos, es parte de la realidad, mi corazón es profundamente magufo (palabro derivado de “magia” y “ufo”, supongo que su significado es claro... no tiene una definición oficial, pero vendría a ser “persona que se lucra mediante la credulidad en entidades paracientíficas”). Ya no es simplemente que no niegue la existencia de Dios (o la de los pitufos, ya puestos) hasta que se me den pruebas científicas de su no existencia (y ojo, que no negar algo no significa creer en ello, y mucho menos adorarlo), es que, sinceramente, me gustaría que todas esas cosas existieran.

Pero todas las cosas tienen su motivo, su porqué y su acción que provoca una reacción, y el “lo hizo un mago” como deux est machina sólo vale para series de televisión y novelas de franquicia cutres. Y, en mi caso, si todos los sanjuanes, al amanecer cojo un trébol y lo conservo hasta la víspera del sanjuán siguiente, en que la quemo, si dejo consumir un cigarro por completo en noche de ánimas y escupo el primer trago de ron de esa noche, si no consentiría que pusiesen un hijo mío en una cuna hecha de madera de saúco, si conservo la misma moneda en el bolsillo de la cartera desde hace años, y sólo la cambio cuando se produce un cambio importante en mi vida o si llevo un amuleto colgando del cuello, es, es parte por estética (la magia siempre será más hermosa que la ciencia, sobretodo cuando has visto la ciencia por dentro), en parte por el poso cultural de muchas (y muchas quiere decir muchas) horas de lectura de cuentos, de leyendas, de tradición oral y escrita, propia y ajena, y en parte porque la poca sangre gallega que tengo me sigue gritando que vale que no crea en las meigas, pero que tenga siempre presente que haberlas, haylas. Pero en todos los casos se trata de algo consciente. Yo se lo que estoy haciendo, y se que no vale una mierda. Que un trébol sanjuanero no trae suerte, por más hojas que tenga, que mis muertos están muertos, y no van a agradecer el tabaco ni el ron, que no van a venir las hadas a llevarse al niño, que ningún trozo de mi mismo se va a adherir, por ósmosis, a esa moneda, y que lo que llevo al cuello no es más que un trozo de metal.

Pero me gusta hacerlo. Y mis gustos, como mi blog, son mios y me los follo cuando quiero. Vamos, que yo quisiera ser magufo, pero no me sale. Pero ah migo, de lo que hablábamos es de la educación en las escuelas (soy consciente de que me voy por las ramas, pero ya saben que normalmente acabo volviendo al redil). Y ahí no admito juegos. Lo que es, es. Y lo que no es, se estudia en filosofía, que para eso está y por eso se debe mantener en los planes de estudio, porque lo que no es también es importante. La teoría de la evolución es, a dia de hoy, y aunque se siga llamando “teoría”, algo más que probado y asentado, por más que magufos (ahora sí, de pleno derecho) como este (naveguen por la página, es impagable) o esta, o los que hacen preguntas aquí intenten demostrar, falacia tras falacia y sobre falacia una, y gilipollez tras ignorancia tras estupidez, lo contrario. Y a la escuela se va a aprender realidades, históricas, literarias, lingüísticas, matemáticas o científicas. Y ese... engendro del “Diseño inteligente” (me ahorraré los chistes acerca de que ciertamente es más inteligente el diseño que el inventor de ese bodrio (cuarta acepción RAE) de teoría) no es, en ningún caso, una realidad científica.

De hecho, es la peor perversión posible que se le puede hacer a la ciencia. Porque no es, directamente, explicar un cuento de hadas que se cae por su propio peso, como podría ser el explicar el creacionismo clásico, sea en su vertiente Adán y Eva, sea en su vertiente (mucho más realista desde el punto de vista astrofísico y termodinámico, por otra parte) Gea surgiendo del Caos, que cualquier persona digna de ese nombre y con dos dedos de frente ve que, en el mejor de los casos, es una alegoría literaria. Es partir de una idea preconcebida –falsa o no, eso es lo de menos-, y aplicarle una realidad científica constatada, retorciéndola hasta el punto de ruptura y pervirtiéndola hasta su misma esencia para hacerla coincidir con los postulados magufos de base. Eso no es ciencia. Ni nada que se le parezca. Es lo contrario de la ciencia (la magia, entendiendo como tal “aquello que no es ciencia”, pese a lo que muchos parecen creer, no es lo contrario de la ciencia. Idealmente, y aquí estoy pensando como magufo, son dos vías paralelas que permiten explicar el universo, y como el Universo es curvado, no está en un eje cartesiano, en ocasiones tienen puntos de contacto y los que pretenden ir por un camino acaban caminando por el otro, como les pasó a los alquimistas). Es la imagen de la ciencia que devuelve un espejo deformante.

No estoy en contra de que a los niños se les enseñe en la escuela cuentos de hadas. La literatura, en el fondo, no es otra cosa, tanto me da que el hada se llame Blancaflor como que la bruja malvada se llame Bernarda Alba. La filosofía, y más entre más nos alejemos en el tiempo, se basa en cuentos de hadas (ya me explicarán qué es, si no, el mito de caverna platónico). Para entender la historia, hay que entender los cuentos que les contaron a los que la hicieron. Somos, entre otras cosas, lo que hemos mamado, y lo que hemos mamado la inmensa mayoría es una infancia con cuentos de hadas. Los cuentos de hadas son importantes. Pero hay que saber que son cuentos de hadas.

El adoctrinamiento religioso es otra cosa. Y el Diseño inteligente es adoctrinamiento religioso de la peor calaña. Es inaceptable de todas todas. Tanto como la religión obligatoria en las escuelas. La escuela es, por naturaleza, el templo de la Diosa Razón, e intentar introducir cualquier otro dios en ella es herejía contra ambos. Pueden venir de visita, y serán bienvenidos. Pero si pretenden quedarse y deconsagrar el templo para quedárselo, el resultado sólo puede acabar siendo desastroso. Porque se empieza poniendo en duda la evolución, y se acaba así (este último link es humorístico, no se me lleven las manos a la cabeza... aún)

Lo más triste del tema es que el asunto no se circunscribe al profundo sur de los Estados Unidos, el del KKK y las colinas con ojos. También aquí hay magufos que pretenden meter a dios de rondón en la escuela. Sí, son los mismos que montaron su manifa el sábado para meterlo por la puerta grande, pero se ve que con eso no tienen bastante.

Pero vamos, que si al final llegamos a eso (los dioses, que no son magufos, no lo quieran), yo EXIJO que, junto a la teoría de la evolución y el bodrio del diseño inteligente, se explique, en pie de igualdad, la teoría del monstruo de los spagetti.

Total, tiene la misma verosimilitud...

(y ahora, a esperar los trolls meapilas con paciencia...)

jueves, 10 de noviembre de 2005

Noticias del Quinto Canal (XIII)

Kansas abre sus aulas a la enseñanza del creacionismo

El fundamentalismo se apunta su mayor éxito bajo la etiqueta de 'diseño inteligente'
YOLANDA MONGE - Washington
EL PAÍS - Sociedad - 10-11-2005

El Consejo de Educación de Kansas ha aprobado una propuesta que permitirá enseñar en los institutos la teoría del diseño inteligente (la nueva etiqueta del creacionismo) como una explicación científica de la vida. La propuesta fue aprobada el martes por seis votos a favor y cuatro en contra, lo que significa que a partir de ahora se enseñará en las aulas que existen "dudas razonables" sobre la teoría de la evolución formulada por Darwin en el siglo XIX.

La decisión del Estado de Kansas es una victoria para la derecha religiosa más recalcitrante. El diseño inteligente, defendido por el presidente de EE UU, George W. Bush, no es más que la nueva envoltura con la que los fundamentalistas cristianos presentan la vieja tesis del creacionismo bíblico y el rechazo a la teoría de la evolución formulada por Charles Darwin.

El Consejo de Educación no puede dictar qué se enseña a los alumnos de las escuelas públicas, pero sí puede exigirles ciertos conocimientos a la hora de pasar los exámenes estatales.

"Es una gran victoria para los alumnos de Kansas que les va a aportar una visión completa para debatir sobre el darwinismo impuesto por los científicos", opinó Casey Luskin, del Instituto Discovery, el principal lobby norteamericano a favor de la teoría del diseño inteligente, citado por France Presse.

Por su parte, Jack Krebs, profesor y presidente de la asociación Ciudadanos de Kansas por la Ciencia, se manifestó "consternado", y señaló: "No cabe ninguna duda de que quieren dotar a la ciencia de explicaciones sobrenaturales".

Los defensores del diseño inteligente celebraron su victoria y la consideraron el triunfo de "la libertad de expresión". Los oponentes denunciaron el resultado como una "política mezquina" y un "fracaso para la ciencia".

A los estudiantes de los institutos de Kansas se les podrá decir que la vida en la Tierra es demasiado compleja para ser explicada por la evolución darwiniana, un proceso basado en la adaptación a las cambiantes condiciones locales, y que funciona sin necesidad de una mano conductora. Los ataques a Darwin se presentan como "críticas científicas", pero sus promotores buscan demostrar que debe existir un "diseñador inteligente" detrás del proceso evolutivo. Darwin no desaparecerá de las aulas, pero tendrá que convivir con sus alternativas religiosas.

Otros cuatro Estados (Minesota, Nuevo México, Ohio y Pensilvania) ya habían aprobado la enseñanza de análisis críticos de la evolución, pero sólo en términos generales. Kansas va más allá al especificar puntos concretos que, según los nuevos creacionistas, revelan la debilidad de la teoría de Darwin. E presidente Bush entró en la polémica el verano pasado al asegurar que "ambas teorías" deberían ser enseñadas.

"Este es un gran día para la educación. El diseño inteligente enseña mucho más sobre la ciencia", dijo Steve Abrams, el presidente republicano del Consejo de Educación de Kansas. Los miembros del Consejo que votaron en contra acusan a Abrams y sus colegas de introducir la religión en los colegios públicos a través de una ficción de la ciencia. En su opinión, la decisión será mala para la educación y mala para la fama -ya dañada- del Estado de Kansas. "Es un día muy triste, no sólo para los alumnos de Kansas, si no para Kansas en sí", aseguró en The New York Times Janet Waugh, uno de los miembros del Consejo que votó en contra. "Nos hemos convertido no sólo en el hazmerreír de la nación, si no del mundo entero".

El diseño inteligente "no aporta ninguna explicación natural que pueda ser sometida a prueba", dijo el genetista Francisco Ayala. "Es un insulto a la ciencia, a la educación y a la Constitución".


Como le dijo el científico a su becario, "Me parece, Totó, que ya no estamos en Kansas...".

En el próximo post, mi opinión.

(Gracias, Ruli)

martes, 8 de noviembre de 2005

Hasta que la vida nos separe

Para mí, Pesadilla antes de Navidad fue un descubrimiento que, no diré que me salvó la vida, pero casi. El ir, nada más acabar una agotadora tanda de exámenes, en buena compañía (aunque luego el tiempo demostrase que no era tan buena) a los finados (y llorados) cines Capsa a ver una peli de Tim Burton en versión original ya prometía, pero el encontrarse con aquella absoluta P.O.M. (Puta Obra Maestra), con unos muñequitos perversos y disfuncionales, más expresivos y con más movilidad que el 90% de los actores de Hollywood, unas cancioncillas maravillosas y pegadizas que me acompañan desde entonces, un guión deliciosamente retorcido (no fue hasta mucho más adelante cuando me di cuenta de lo profundamente retrógrado y carca que es en el fondo), y personajes tan absolutamente fabulosos como los tres niños o el villano más carismático, con más personalidad y mejor conseguido desde... Lady Macbeth, por lo menos (Oggie Boggie, por supuesto), todo ello coronado por dos cortos tan magistrales como Frankenweenie y esa pequeña joya engarzada en plata barroca que es Vincent, digamos que me reconcilió con la humanidad. Al menos, hasta que se encendieron las luces.

Así que recibí la noticia de que Burton iba a hacer otra peli de muñequitos (y ya se que Pesadilla no es de Burton, pero a ver quien es el guapo que me dice a la cara y en la calle que Pesadilla no es una película de Tim Burton hasta las cachas), se me abrieron los cielos. Y cuando, en el pasado Saló del Còmic, vi los diseños de algunos de los personajes, sonaron las Siete Trompetas del Apocalipsis. Así que el otro dia, aprovechando que la estrenaban (fui a verla el lunes pasado por la noche, pero es que últimamente me da mucha pereza escribir, espero que me disculpen) me dirigí, todo ufano y alegre, hacia los cines Casablanca (que no los conocía, y están muy bien, y son baratos, al menos en las sesiones golfas) para alegre. Al cine, por desgracia, no llegué ufano y alegre, porque ya están mis amigos de TMB para impedirlo, pero ese es otro tema.

Y, para qué engañarnos, no es lo mismo. La Novia Cadáver no es Pesadilla Antes de Navidad. Y el problema es que da la impresión de que lo intenta, pero no llega. Para empezar, el diseño de los personajes, quitando a los principales, no es bueno. Demasiado caricaturesco, demasiado exagerado. En Pesadilla aún tenía razón de ser, porque se supone que eran arquetipos pasados de vueltas (o de ácidos), pero aquí esa razón no existe, y además se pasan de rosca. La animación (exceptuando el IMPRESIONANTE y FASTUOSO vestido de la novia) tampoco tiene la misma frescura que en la otra, da la impresión de ir a trompicones, como si hubiese menos imágenes por segundo de las necesarias. El mundo de los vivos es excesivamente gris, y el de los muertos de colores demasiado cantosos. Y en la música, Elfman tampoco se ha lucido. No sales del cine tarareando las canciones, y, cuando en la banda sonora de Pesadilla prácticamente todos los temas eran singles perfectos, aquí tan sólo el de bienvenida al mundo de los muertos resulta pegadizo. Y lo alargan demasiado. Los malos no son carismáticos ni tienen personalidad (aunque la madre de Victoria, una especie de Katisha pasada por el filtro del culebrón y la novela victoriana, podría haber dado mucho de sí), y el malo-malísimo definitivo de final de fase es ahostiable desde el primer instante en que aparece en pantalla (y en el que te das cuenta de que es el malo malísimo definitivo de final de fase). Eso sí, da pie al mejor chiste de toda la película, al final de todo. Y, para acabarlo de arreglar, nadie en su sano juicio (ni siquiera dentro de los esquemas de un personaje de película de Burton) preferiría a la pavisosa de Victoria por encima de la novia, que es un encanto en todos los sentidos.

El mayor problema de la película, no obstante, es precisamente ese. La comparación con Pesadilla antes de Navidad. La película en sí está bien, una historia de fantasmas no diré que clásica, pero sí contada cien veces (la excusa argumental recuerda más que poderosamente a La Fuerza de su Mirada, de Tim Powers, el desarrollo es el de cualquier historia de amores tortuosos del tipo chico-ama-a-chica-pero-se-ve-empujado-por-fuerzas-que-no-puede-controlar-a- -casarse-con-otra, y al final el bien y el amor triunfan, el mal se ve castigado, los fantasmas se liberan y un ángel gana sus alas), el guión tiene chistes ingeniosos, se hace llevadera, no se hace larga ni corta (y se agradece el poder ir al cine sin necesidad de llevar una sonda para poder mear, que personalmente estaba de películas de cuatro horas hasta lo que viene a ser el forro de los huevos), es entretenida, no hace pensar, pero tampoco requiere de una lobotomía para verla, la animación es, sin más, correcta...

Pero no es Pesadilla antes de Navidad.

Las expectativas que tenía eran demasiado altas, y eso se acaba pagando.

Vayan a verla. Que igual no pasa a la historia del cine, pero para pasar una tarde fría de noviembre, a ser posible en buena compañía, vale lo que cuesta la entrada.