viernes, 31 de marzo de 2006

Botelloneando (estrambote)

Sí, ya se que les dije que acababa con el tema (esto les enseñará a no hacer caso de desconocidos, jovenzuelos...) pero el caso es que obra en mi poder (via lista de correo de Mondobrutto) una supuesta carta enviada por una madre a las redacciones de los periódicos, los cuales denegaron su publicación. No se hasta qué punto la historia es cierta (de hecho, pondría la mano en el fuego a que es falsa), pero si non é verovera é ben trobatatrovata, así que aquí les dejo este estrambote...

Querido señor alcalde Joan clos y queridísima consellera de Interior señorita Montserrat Tura.

Nací y vivo en Barcelona, y el pasado día 17 de Marzo mi hijo y yo salimos por la noche a participar del "macobotellón" convocado espontáneamente en toda España, ese que, como ustedes bien saben, no pudo celebrarse en esta ciudad. Por supuesto que los días previos a la convocatoria yo había leído en los medios de comunicación repetidas veces sus titulares: "se prohibirá el acceso a la Rambla del Raval para impedir el macrobotellón", "350 polícias listos para impedir la reunión juvenil en Barcelona", "la Ordenanza cívica se aplicará con toda firmeza, asegura el alcalde Joan Clos", etc, no obstante, lo que presencié la otra noche por las calles de mi barrio superó, con creces, todas mis figuraciones previas.

La convocatoria del macrobotellón llegó hasta mi, en primera instancia, gracias a mi hijo quien me informó a viva voz de los mensajes sms y mails que estaban corriendo por todas partes, fue más tarde cuando recibí en mi buzón aquella invitación en la que aparecía una foto de usted, señor alcalde, muy parecida a esa que nos envía
cuando quiere felicitarnos las pascuas, o informarnos de alguno de sus últimos inventos (como el Fórum aquél de las culturas), en esta ocasión, a diferencia de otras veces, aparecía usted anunciando "el acto público: macrobotellón". Me pareció muy gracioso el retoque fotográfico, la verdad, porque he de reconocerle que andaba yo algo disgustada con usted últimamente, me explico:

soy del Raval, vivo muy cerca de las Ramblas, allí nací y allí me he criado, y estoy de acuerdo con ustedes dos cuando afirman a diario y en todos los periódicos que tienen a su alcance que, en todos estos años que llevo aquí viviendo, 58 para ser más exacta, "nunca se habían detectado tantas actuaciones incívicas como ahora". Es verdad, yo nunca había visto las aceras tan llenas de suciedad, ni tantas personas montando jaleo y desorden público como estoy presenciando desde hace unos pocos años, lo que sucede es que todo ese "incivismo", todo ese "mal uso del espacio público", proviene, muy al contrario de lo que ustedes dos piensan, de un sector social que no son "los jóvenes", ni "los jóvenes violentos", ese día a día cada vez más insoportable para nosotros los vecino, se debe, ni más ni menos, que al turismo. Se debe a esos viajes organizados de una semana que tanto ha animado su gobierno y que tantas ganancias deben estar generando en algunas cuentas corrientes, se debe a ese modelo de ciudad basado en la creación de eventos multitudinarios (Olimpiadas, Fórum de las culturas, Feria de la telefónia, Festival Sonar, año Dalí...), y se debe también, a esos fines de semana llenos de alcohol y drogas consumidas en discotecas y bares que pagan adecuadamente sus impuestos y que por esa razón, parece que deja de ser el mismo alcohol que se consume en un botellón para convertirse, por arte de magia, en acto vandálico, o como han llegado a asegurar algunos medios estos días, en "causante de peleas e incluso muertes". Si atendiésemos a la prensa, parecería que el alcohol cuando se ingiere al aire libre, con los amigos y sin aportar ganancias a ningún ayuntamiento dejase de ser la diversión más extendida entre los jóvenes de todo el mundo, para pasar a ser un acto casi casi terrorista.

Señor Clos y señora Tura, nada más llegar a la Rambla del Raval la otra noche, recibí un porrazo que me propinó uno de sus policías. También hirieron a mi hijo y a dos de sus amigos. En ese momento todavía no habíamos podido ni tan siquiera comprar unas latas de cerveza. Lo mismo, que nos sucedió a nosotros, o algo peor, le pasó a mucha gente a mi alrededor.
Ustedes dos son bien conscientes de que acaban de aprobar una ordenanza, la famosa "Ordenanza cívica" sin que haya sido consultada, en ningún momento, con la población residente en esta ciudad. Antes de su aprobación se realizó una manifestación por las calles de Barcelona que mostró su rechazo ante tal proyecto. Esa manifestación pasó por debajo de mi casa y puedo asegurarles que era multitudinaria, y que ningún vecino protestó a su paso, es más, mucho fuimos los que salimos a aplaudir desde nuestras ventanas. Justo la víspera de que la Ordenanza entrase en vigor también se concentró muchísima gente en la plaza de Sant Jaume para expresar su disconformidad. ¿Se acuerdan?.

El otro día no permitieron el acceso a la Rambla del Raval, "el espacio público" como ustedes le llaman, se convirtió en espacio blindado antes de que se le diese un uso diferente al que ustedes desean. Eso no puede ser.

Tampoco puede ser que centenares de vecinos hayan sido expulsados de este barrio para sustituirlos por planes urbanísticos como el hotel "lámpara" de cinco estrellas que se disponen a construir precisamente allí donde el otro día no nos podíamos sentar a tomar unas cervezas con los amigos.

Este hotel traerá más turistas que ensuciarán más, gritarán más, se emborracharán y molestarán más, pero lo harán pagando, no gratis como parece que iban a hacer los jóvenes el día 17 de Marzo.

Algunas voces exclaman que eso del botellón está muy mal, que la juventud debería movilizarse por otras causas. No es esa mi opinión.

Yo creo que el botellón viene a decirnos algo que hoy por hoy es importantísimo: la juventud está harta de tener que pagar por todo, y quiere poder disponer de la calle como les venga en gana, igual que lo hacen las constructoras, o los eventos organizados por ustedes. Los jóvenes se han empezado a organizar para hacer un uso del espacio público diferente del que ustedes quieren. Su respuesta ante tal situación ha sido clara: represión y de la dura. Ahora le toca a los jóvenes ver cómo reaccionan ante su postura señor alcalde y señora consellera.

Mientras tanto yo, como madre, me siento orgullosa al ver que mi hijo es uno de esos jóvenes que no van a aceptar de brazos cruzados y sentado en un sofá, que se pierdan los derechos a usar la calle como la usaba yo a su edad, cuando por fin murió Franco.


(la viñeta, de El Jueves de esta semana)

jueves, 30 de marzo de 2006

Passsa con el Darwin tanto dar la lata...

... si el hombre viene
de la patata?


Algo así (en el enlace la letra completa para quienes no conozcan esa hilarante canción que haría las delicias de los adeptos al Diseño Inteligente) cantaban los de la Trinca allá por 1983 (aunque la versión original, en catalán, es del setenta y tantos, pero la letra es mucho peor), antes de volverse locos (o ver la luz, según que uno sea adorador del Becerro de Oro o persona sensata y cabal) y dedicarse a producir cosas para televisión para las cuales el término telebasura es demasiado amable, bajo el nombre de Gestmusic. Bueno, a eso y a llenarse los bolsillos.

Y por qué les cuento esto, me dirán? Pues porque para desengrasar un poco de la coña del botellón (ya se ha acabado, tranquilos) paso a comentar otra noticia, que, aunque sea vieja (tiene como una semana, dia arriba dia abajo) he visto reflejada en pocos sitios (y menos blogs) y tiene su coñita. Y nunca mejor dicho.

En castellano, una forma ñoña, infantil, rídicula como ella sola, de denominar a los genitales femeninos (el coño y alrededores, para entendernos) es patata. La RAE no recoge esa acepción, pero me consta que se usa. De ahí la coña de la canción de la Trinca, que ya les digo que, aunque a dia de hoy parezca mentira, en su tiempo hacian letras más que inteligentes. El hombre viene de la patata. Lo pillan? Bueno, pues parece ser que en italia también existe esa acepción para el término patata, y algún publicista avispado y con ganas de montar el pollo no ha tenido mejor idea que, para publicitar una marca de patatas fritas, hacer el anuncio siguiente



Sasto. Rocco Siffredi, El Actor porno, así con mayúsculas (que por cierto, parece mentira lo viejo y desmejorado que está este hombre desde que no se dedica a follar ante la cámara) recomendando esa marca en concreto con la autoridad que le da el ser un experto en patatas, porque las ha comido de todas las formas, colores y procedencias, y hay pruebas de ello. No me negarán que el chiste metalingüistico es absolutamente genial. Quitando eso, el anuncio es totalmente blanco y apto para toda la familia: pillará el chiste quien ya sepa quien es Rocco Siffredi, y quien no sólo verá a un señor cuarentón, en razonable forma física, rodeado de chicas guapas en bikini (lógico, están en una piscina) y comiendo patatas fritas. Algo que se puede encontrar en cualquier anuncio de cualquier producto y a cualquier hora.

No voy a entrar a discutir el agravio comparativo nacional que supone el que en Italia haga los anuncios de patatas fritas Rocco Siffredi y aquí sea Antonio Banderas, porque eso sería entrar en un jardín en el que no se yo si este país que constitucionalemnte se llama Españññññña saldría bien parado. La coña del asunto está en que las televisiones italianas se han negado a pasar ese anuncio.

Recordemos que Italia es el primer productor mundial de pornografía.

Sinceramente, ustedes creen que en ese anuncio hay algo ni remotamente censurable?

Yo no. Será que soy un libertino pervertido?



(la última pregunta era retórica. No hace falta que contesten, gracias)

miércoles, 29 de marzo de 2006

Botelloneando (y III)

Seguimos para bingo. El tema “discotecas” (o, en general, “locales”), da para mucho más, por supuesto. No es sólo que generen, al menos, tantas molestias a los vecinos como pueda generar el botellón, está también la relación calidad-precio. Partamos del hecho que sí, que beber es muy malo y todo eso (hecho, que como ya dije, considero que hay que coger más que con alfileres, pero bueno, comulguemos con ruedas de molino y aceptémoslo). No me negarán, entonces, que es objetivamente peor beber según que destilados que según que otros destilados.

Y cuando nos encontramos con que puedo ir al super de la esquina y comprarme una botella de Santa Teresa por unos 15 euros, que de una botella se sacan entre ocho y diez cubatas (en función del hielo que pongan), y que luego en cualquier local mínimamente decente no te cascan menos de seis euros por un cubata de Bacardí blanco (que es un mejunje que sólo vale para abrillantar metales), y eso después de haber pagado entrada, pues tenemos un problema. Porque una diferencia de dos-tres unidades a ocho-diez unidades, a igualdad de precio (contando el hielo y la cocacola), pues que quieren que les diga... es excesiva. Y eso contando con que lo que te sirvan en el local en cuestión sea el destilado que te cobran, claro, y no directamente garrafón. Porque uno ha visto, con estos ojitos miopes pero que llevan lentes adecuadamente graduadas, en algunos locales supuestamente “buenos” (que no les estoy hablando del Bar El Pirata de las historietas de Makinavaja, vamos) botellas con el tapón antirellenable roto. Y uno jugó de crio con tapones de esos y sabe que no se rompen así como así, con lo que todo indica que esas botellas habían sido rellenadas. Y discúlpenme si soy de natural desconfiado, pero dudo mucho que alguien se diese el curro de rellenar botellas para hacerlo con un destilado mejor (y, por tanto, más caro) que el que tenían en origen... Seguro que la expresión garrafón les ha venido a la cabeza. A mi también. Y la expresión alcohol de madera (también conocido como metanol, un neurotóxico de primer orden, causante entre otras cosas de paraplejia y ceguera –y, en el mejor de los casos, de resacas espantosas-, y que se suele obtener como subproducto en destilaciones mal hechas, del tipo las que se suelen hacer para conseguir alcohol barato) también me ha pasado por la cabeza. Un licor legal, comprado en el super, con el precinto de hacienda y que ha pagado sus impuestos, se lo crean o no, ha pasado por una serie de controles de calidad y seguridad que aseguran que no contiene metanol. El garrafón es, a ese respecto, jugar a la ruleta rusa. Y si el etanol es un veneno, el metanol también. Y mucho más potente. Así que, cuando se hace botellón, tal vez se beba más (tal vez, cualquiera que en su vida haya pisado una discoteca estará harto de ver, incluso con esos precios obscenos, gente borracha hasta las trancas), pero sin duda se bebe mejor, y más seguro desde el punto de vista sanitario. Y si te intoxicas, al menos se sabe de qué es la intoxicación, lo cual siempre facilita el tratamiento. Y que nadie me salte, por favor, con la tontería de que “es que en los botellones los jóvenes se drogan”, porque en las discotecas también, y en los institutos, y en los centros de deportes. Quien se quiere drogar (y la juventud se droga, claro que droga, exactamente igual que los adultos) se droga, y no necesita la excusa de un “botellón” para hacerlo. Hombrepordiosya.

Y llegamos al último punto que, en principio, quería tratar sobre el tema, y que ya avancé en el primero de los posts. Me permitirán que vuelva a los latinajos baratos: qui prodest?. A quién le han interesado estos macrobotellones? No seré yo quien ponga en duda la tremenda potencia de los medios de difusión democráticos (en el sentido que los puede usar cualquiera, en contraposición a los medios tradicionales, reservados a una élite y donde el grueso de la población actua sólo como elemento pasivo, recibiendo información pero no pudiendo enviarla) como puedan ser los mensajes telefónicos de texto o los correos electrónicos... pero dejémonos de hostias, la gran convocatoria a esos botellones se hizo via radio, televisión y prensa, que estuvieron durante toda la semana anterior indicando dónde, a qué hora y en qué condiciones era la convocatoria. Sin ellos, ni pol forro se iba a haber conseguido reunir a tanta gente. Y cuando tenemos tan fresco el baile de cifras en asistencia a manifestaciones, que sube y baja en función de los intereses políticos de quien de la información, eso me hace pensar más que mal. No creo que le descubra nada a nadie si digo que, desde determinadas instancias públicas, algunas dirigidas por autodenominados progresistas, hace tiempo que se está llevando a cabo una campaña de desprestigio contra determinados movimientos sociales. Y no creo que sorprenda tampoco a nadie si digo que, amparados bajo el paraguas de esos movimientos sociales, hay una capa de hez y escoria parasitaria que, incapaz de hacer nada constructivo, se dedican a la destrucción por la destrucción, porque sí. Y no, eso no tiene nada que ver con la anarquía, la anarquía es destruir para luego poder construir de nuevo y mejor, no destruir para ser rey de un horizonte de cenizas.

Llámenme conspiranóico, pero lo que yo digo digo es que fue esa escoria de abanderados del caos (que no, insisto, de la anarquía, que es una cosa diferente) los que provocaron los disturbios en Barcelona, en Salamanca, y, este último fin de semana, también en Girona. Y que fueron esos poderes públicos quienes hicieron la convocatoria, porque si no no hubiese tenido tanto éxito. Ahora alguien podría salirme diciendo que como puedo decir esto y luego defender que las manifestaciones del dia 13 de Marzo del 2004 sí que fueron espontáneas: pues miren, es que la situación no es la misma, ni de lejos. No es lo mismo salir a la calle a protestar contra un hecho concreto como fueron las mentiras del gobierno del PP, que acabaron de romper una cuerda social ya excesivamente tensionada por el atentado de dos días antes, que salir, como en este caso, porque sí, sin un clima previo de tensión ni un disparador, ya no objetivo y obvio como entonces, sino ni siquiera circunstancial. Diferentes condiciones, la reacción a esperar no puede ser la misma. Salvo que introduzcas un elemento nuevo.

La situación tampoco es la misma, para acabar con los argumentos de las tertulias, que la que se está dando en Francia. No es ni siquiera comparable. Y reconozco que me gustaría poder decir que me gustaría saber qué comentarios harían los tertulianos bienpensantes que hacen la comparativa para decir que qué mal que estamos, que qué horror, que qué espanto de juventud y que dónde vamos a parar. Haciendo una comparativa que, más que odiosa, es, en el mejor de los casos, maniquea. Porque dicen mucho que los disturbios que se están produciendo en Francia tienen una motivación, mientras que los de aquí no. Pero son los mismos que, cuando se hacían manifestaciones AQUÍ contra el plan de Bolonia, contra la directiva Bolkestein, contra la guerra de Irak, contra las mentiras del PP, por el Nunca Máis (y podría seguir) TAMBIÉN se llevaban las manos a la cabeza y decían que qué horror, que qué mal estamos, que qué espanto de juventud y que dónde vamos a parar. Por eso digo que me gustaría poder decir que me gustaría saber. Pero es que ya lo se. Y su reacción sería llevarse las manos a la cabeza y no les voy a volver a repetir el rollo. Porque en todos los casos que he mentado (y se podrían mentar más) la voz cantante la llevaron los jóvenes. Y la respuesta de esas mentes pensantes (la mayor parte de las cuales, por cierto, provienen de clases privilegiadas y que nunca han dado un puto palo al agua ni han producido nada de provecho, y que si tuviesen que comer de lo que hacen se morirían de hambre) fue, en todos los casos, la que les he comentado. Y la única salida que dejaron a los jóvenes fue la de la huida hacia delante, llevándose por delante a cualquier cosa que se cruzase en su camino, empezando por ellos mismos. Olvidar eso, ahora, cuando interesa, es, como poco, interesado.

Dije que hay ciertos movimientos que están intentando ser criminalizados y apartados de la vida normal. Y entre ellos están los jóvenes. Porque hacen ruido. Porque beben. Porque se drogan. Porque quieren follar. Porque son contestarios para con el poder establecido. Porque ven cosas que están mal, y tienen los santos regüeldos de decirlo. Porque se ven (porque nos vemos) abocados al abismo, y dicen (decimos) que los cojones, que se tiren los que han quitado las vallas porque no eran productivas. Porque son como han sido los jóvenes desde que existe esta cosa que llamamos “sociedad” (y que dure esa actitud).

Qui prodest?

lunes, 27 de marzo de 2006

TMB IV

Formulario 34493



Estimados señores de TMB (porque ya no se quién es el que atiende estas cartas, si es que las abre alguien y no van directamente a la basura):

Me pongo en contacto por quinta vez en lo que llevamos de año (y no llevamos ni tres meses completos) a causa de su pésimo servicio. Y, en este caso, se han juntado, así como quien no quiere la cosa, tres reclamaciones distintas. TRES. Teniendo en cuenta que la última vez que les escribí fue el lunes 13 de este mismo mes (es decir, hace quince días), es un ratio realmente admirable. Vayamos por orden:

1.- El día 9 de Febrero del presente les envié una reclamación al respecto de una interrupción en el servicio (vamos, el pan nuestro de cada día) en la línea 1. Formulario 21737. Según el quinto punto de la carta de derechos del cliente de TMB (que se puede hallar en la dirección http://www.tmb.net/ca_ES/barcelona/bonviatge/dretclient.jsp, me deberían haber contestado en un plazo de 15 días. Yo entiendo que, desde que dejo la reclamación en la taquilla del metro hasta que llega a las oficinas donde ¿trabajan? Ustedes pasa un tiempo, y desde que redactan la respuesta (ejem… Desde que imprimen el formulario prefabricado, vamos) y la mandan al correo, hasta que llega a casa pasa un tiempo que no se les puede achacar a ustedes (aunque, en realidad, si siguiésemos el código de buenas prácticas de cualquier empresa con cara y ojos y que se preocupase mínimamente por sus clientes, sí que se podría, pero bueno… hagamos un gesto de buena voluntad). Pero es que aún estoy esperando respuesta. Y no es que hayan pasado quince días. Es que han pasado cuarenta y cinco, sin contar el de hoy (porque todo puede ser que, cuando llegue a casa, me la encuentre en el buzón, claro). Eso es el triple de tiempo. TRES VECES MÁS. Y eso es un lapso más que razonable para suponer que les ha dado tiempo de sobras a recibirlo, enviarlo y hasta a escribirlo en letra gótica con capitales miniadas hechas a mano. Obviamente, de las reclamaciones que he puesto posteriormente, ni flowers. Su “servicio” de atención al cliente está al nivel del resto de la empresa. Inexistente. Inservible. INÚTIL.

2.- Sábado 25 de Marzo, aproximadamente a las 22:30, estación de Santa Coloma (Línea 1). Llego al andén. Los carteles luminosos indican que faltan unos cuatro minutos y medio para que pase el próximo tren. Espero. Veo ir bajando el valor indicado en el cartel. El cartel llega a cero. Aparece el letrero de “ENTRA”, que indica que el convoy está entrando en la estación. Miro las vías, y el tren ni se ve, ni se huele, ni se oye por el túnel. Vuelvo a mirar el cartel, y veo que marca diez (10) minutos de espera para el próximo tren. Confirmo que no me ha dado un ataque de catalepsia y he dejado pasar el convoy, porque la gente que está en el andén sigue siendo la misma que antes, es que NO HA PASADO ningún tren. Veo pasar el tiempo. Me empiezo a poner mosca, y me acerco al cartel de información que está en todas las estaciones, donde aparece el mapa de la red y las frecuencias de paso entre convoyes. Confirmo mis sospechas, un sábado, a partir de las 9:30 de la noche, en la línea uno, deberían pasar cada ocho minutos con treinta y seis segundos, según la información que ustedes dan. No cada diez (más cuatro y pico de espera del tren anterior, el que no pasó). El contador vuelve a llegar a cero, vuelve a poner “ENTRA”… y vuelve a saltar a siete sin que por las vías haya pasado nada más que algún ratón despistado. Cuando llega a seis, esta vez, vuelve a poner “ENTRA” y se queda fijo, y al cabo de como medio minuto se empieza a oír por el fondo de túnel cómo algo se mueve. Obviamente, a esas alturas yo ya llegaba tarde a la cita que tenía, con lo que me decidí a poner una reclamación al respecto, ya que digo yo que si dan unas frecuencias de paso para las diferentes franjas horarias (afinando al segundo, además, que no es que digan “pasará un tren cada nueve minutos, más o menos”, no, dice claramente cada 8’ 36’’) será para cumplirlas, y que si indican en unos carteles luminosos cuanto falta para que entre el siguiente tren esas cifras no se colocarán al azar, a ver que sale. Total, ya llegaba tarde, no me venia de llegar diez minutos más tarde aún. Pero cual es mi sorpresa cuando me bajo en Marina (L1) y me encuentro con que no hay taquillas. No hay NADIE ante quien plantear un problema, una duda o hacer una reclamación. Vamos, que se lo podría plantear a los de la tienda de conveniencia, pero como me quiera dirigir a alguien de TMB, voy a tener que hablar con una puta máquina expendedora de billetes. Con lo que no quiero saber qué puede pasar cuando esas máquinas no acepten los billetes del usuario (cosa que, por experiencia, suelen hacer), o se traguen el billete y no den a cambio la tarjeta o el cambio (cosa que, por experiencia, suelen hacer). Y no digamos ya en caso de que haya un desmayo en el andén, una pelea, un accidente, cualquier cosa… Habrá que ir a buscar ayuda a Marina o Arc de Triomf, supongo. Claro, que para ese entonces a ver cómo demuestras que la máquina se ha tragado tu dinero. En el mejor de los casos. Porque como sea alguien que le ha dado un jamacuco y se ha caído a la vía, casi que vayamos preparando las coronas de flores y el traje negro, no?

Dado que no podía hacer la reclamación allí (porque no había NADIE a quien hacérsela, cosa que por otra parte supongo que es un buen sistema para reducir la tasa de reclamaciones, evitar que se puedan hacer), la opción lógica era pasar el lunes siguiente por algunos de los centros de Atención al Cliente (insertar risas enlatadas, como en las telecomedias, que ya nos conocemos todos) de TMB. Si no me falla la memoria (no me falla, lo estoy comprobando en su web), hay uno el la estación de Sants, uno en la de Universitat, uno en Sagrada Familia y uno en Diagonal. Los únicos que quedan dentro de mi recorrido habitual son los de Universitat y Sants. Donde, si no me falla la memoria, dichos centros de Atención al cliente se encuentran fuera del recinto que es estrictamente red de metro. Es decir, que para acudir a ellos, tienes que salir del metro, y luego, si quieres seguir el camino, volver a entrar y, cómo no, la banca gana, volver a pagar. La palabra que me vino a la cabeza cuando caí en eso empieza por “ladr” y acaba por “ones”, no se si me entiende…

3.- Afortunadamente para mi (y nótese que este punto lo empieza haciendo gala de un sarcasmo, una ironía y un cinismo dignos de mejor causa), TMB siempre piensa en sus clientes (sarcasmo-ironía-cinismo), y esta mañana han hecho toooooodo lo humanamente posible para evitar que tuviese que atracado… que pagar ese segundo billete para poder hacer la reclamación, digo. Empezamos por la Línea 1, estación Santa Coloma, a eso de las 8:20 de la mañana, cuando los trenes deberían pasar cada 3’40’’ (según sus frecuencias de paso)… pues pa’ qué, si total, pueden pasar cada cuatro minutos y medio (sí, mire, me dedico a mirar los carteles en las estaciones por las que voy pasando. Cosas de que el metro vaya tan lleno que no se puede abrir un libro). Me dirá usted que un minuto no es mucha diferencia, pero es que cuando se trata de hora punta-puntísima un minuto de diferencia entre trenes supone un par de trenes menos a la hora. Y eso supone muuuuuuuuuuuuucha gente. Gente que se tiene que apiñar en los trenes que sí pasan. Trenes que, en hora punta, ya van apiñados de por sí. Va captando la idea? Vamos, que seguro que puede: la misma gente, menos trenes.

Si fuera sólo esto, nada, que desgraciadamente es algo que ya tenemos asumido todos los sufridos usuarios de TMB, que los trenes no pasan cuando deberían, sino cuando les apetece. Pero es que yo tengo que hacer transbordo a la línea 3, y, oh sorpresa, cuando llegamos a la estación de Espanya el metro se queda parado, y al ratito nos indican por megafonía (que desde dentro del vagón, por supuesto, no se oye a menos que saques la cabeza) que el servicio en la línea 3 se encuentra parado. Mordiéndome la lengua para no cagarme en todos los muertos de un montón de gente me dirijo a la taquilla a seguir el ceremonial de siempre y pedir la carta de reclamaciones. Para variar, el interfono que permite comunicarse desde dentro de la taquilla hacia fuera va como el culo. Parece ser que el señor taquillero (no se indicarle ahora mismo de qué salida se trataba, en cualquier caso es la que da directa a los andenes de la línea 3, así que supongo que es la salida de Paral•lel) me oía a mí, pero yo a él NO. Le pido la carta de reclamación y el billete de compensación. Me coge el DNI y la tarjeta original… y se pone a atender a una señora. Sin darme nada, por supuesto. Una vez ha acabado de atender a esa señora (que su problema sería muy digno, pero yo estaba primero) va a buscar la carpeta donde tienen las hojas de reclamaciones. Vuelve. Se ha equivocado de carpeta. Vuelve a buscarla. Saca el bloc de papelitos autocopiativos. Se va a abrirle la puerta de la taquilla a una señora que, supongo por el uniforme, era del servicio de limpieza. Se pone a escribir, con la misma lentitud de la que hacen gala sus jefes a la hora de contestar cartas de reclamación (véase punto uno de esta misma carta) los campos de registro. A todo esto, han pasado como diez minutos desde que llegué a la taquilla (más el tiempo de recorrer todo el andén y subir las escaleras hasta la salida). Me pregunta que cuál es el motivo por el que quiero poner una reclamación. Se me caen los cojones al suelo. El metro está parado y quiere saber por qué quiero poner una reclamación (porque los vagones no están perfumados con esencia de lavanda, no te jode!). Le hago notar que el metro está parado y le digo que a él qué le parece. Me empieza a gritar (más aún, le recuerdo que el interfono no funciona y para poder oirle yo TENÍA que gritarme) diciéndome que no le grite y llamándome de todo. Me entrega los papeles de malos modos. A estas alturas, yo he perdido la poca paciencia y la poca frialdad de nervios que me quedaban, y he empezado a hablarle en el mismo tono y con las mismas expresiones que él está usando. Me menta a mi padre. Le digo de todo menos bonito (entre las expresiones más recurridas están las de inútil, estúpido, inepto y maleducado, pero eso no son insultos, son descripciones, y a los hechos me remito), pero acabo teniendo suficiente presencia de ánimo como para no mentarle allí mismo a todos sus muertos. Los del señor taquillero y los de los responsables de TMB en pleno. Por más que me lo pida el cuerpo. A todo esto, por megafonía están informando que el servicio ha sido restablecido, así que doy la vuelta y termino mi camino, con lo que sólo llego un cuarto de hora tarde a trabajar. Por su culpa, señores de TMB.

Atentamente,

PS: Como llevo haciendo en los últimos tiempos, les informo el contenido íntegro de esta carta se publicará en el blog personal del que suscribe, y patatín y patatán. Vean las reclamaciones anteriores.

Citas (XIII)

...la verdad esa que afirma
la verdad que nos confirma
sean furcias, sean reinas,
sean reyes o tahures,
que en el hombre y la mujer
lo más profundo es

la piel.

Flor de nit, Manolo Vázquez Montalbán-Dagoll Dagom

domingo, 26 de marzo de 2006

El test de las cinco (IV)

You are Jean-Luc Picard
Jean-Luc Picard - 95%
Spock - 69%
Deanna Troi - 65%
Mr. Sulu - 60%
An Expendable Character (Redshirt) - 55%
Uhura - 55%
Will Riker - 55%
Leonard McCoy (Bones) - 55%
Chekov - 50%
Worf - 45%
James T. Kirk (Captain) - 45%
Data - 43%
Geordi LaForge - 40%
Beverly Crusher - 35%
Mr. Scott - 25%

A lover of Shakespeare and other fine literature. You have a decisive mind and a firm hand in dealing with others.

Click here to take the Star Trek Personality Test

Mira, en lo de Shakespeare han acertado. Y lo de la calva va en camino...

Pero yo quería ser un Tribble!!!

(Via Luiyología)

sábado, 25 de marzo de 2006

Iconoclastia inteligente






(más en SinFest)

Hoy no tengo ganas de escribir. Ya seguiremos más adelante.

jueves, 23 de marzo de 2006

Botelloneando (II)

Como decíamos ayer, el tema discotecas frente a botellón es, como poco, curioso. Las voces bienpensantes dicen que es un horror lo del botellón, porque los niños se nos emborrachan. Y este pensamiento es prácticamente unánime. Como ya dije, a mi personalmente me parece una soberana chorrapollez lo de beber con la simple intención de emborracharse, otra cosa es que bebas mientras haces otras cosas (que pueden ir de comer a intentar ligar, pasando por conversar), y acabes borracho. Pero también es cierto que soy perfectamente consciente de que, siendo el alcohol un depresivo del sistema nervioso, su combinación con mi natural depresivo hace una combinación poco recomendable (vamos, que me cogen lloronas), amén que me afecte mucho antes a la coordinación muscular (ya escasa también de natural en mi) que a las funciones intelectuales, lo que me acaba provocando una sensación desasosegantemente claustrofóbica. Y amén también de que uno tiene una cierta envergadura y es mucho sistema a saturar de alcohol, con lo que, en condiciones normales, tengo un buen saque. Pero, insisto, eso son condiciones particulares mías, y no me considero quién para juzgar las aficiones de los demás mientras no dañen a terceros. La vida de cada quien en suya, y se la jode como buenamente puede o sabe. Hay incluso quien se mete en el Opus, que es claramente mucho más dañino para la salud física y mental.

Es, pero, a partir del momento en que se ha llegado al consenso de que es malo que los niños nos beban, empiezan las divergencias. Está la vertiente integrista (es malo que beban porque beber es malo para la salud), que, con todo lo estúpida que me puede parecer, la encuentro aceptable. Es su opinión y se la follan cuando quieren. Y, en lo que a mi respecta, cuando quieran se la pueden también comer con patatas. La encuentro aceptable, claro, siempre y cuando sea una posición consecuente: El alcohol es una droga (técnicamente es cierto, incluso sería cierto decir que es un veneno) y como tal es mala (eso ya no es ni lejanamente cierto, que también son drogas los analgésicos, pero bueno...). El problema es que estos son una minoría muy mínima, y la mayoría de estos casos lo que dicen es más bien “es malo que beban, porque no saben beber, no como yo”. Un cruce entre el clásico haz lo que yo diga y no hagas lo que yo hago, el decimonónico cuando seas mayor comerás huevos y la chulería hispánica más flagrante. Porque no se si se han cruzado (o peor aún, se han encontrado dentro de) alguna despedida de soltero (o peor aún, de soltera) donde haya gente de una cierta edad, esos que “saben beber”... El horror, el horror. Ítem más, que no sé si se dan cuenta estos señores de que la única forma de saber hasta qué punto puedes beber sin emborracharte es pillando una borrachera, que la única forma de saber lo mala que es una resaca es pillar una resaca de dos pares de cojones, y que el alcohol, como buena droga y buen veneno, administrado en dosis no letales va generando resistencias en el organismo. Con un determinado límite biológico, entre más bebas (sin emborracharte), más difícil es que te puedas llegar a emborrachar. La experiencia, que es un grado. Y que si usted sabe beber es única y exclusivamente porque, en su momento, bebió sin saber hacerlo, y me juego el huevo derecho a que pilló unas curdas que se caga la gata.

O, yendo un paso más allá en la hipocresía, el “no es particularmente malo que los jóvenes beban, pero que no lo hagan en la calle, que molestan a los vecinos”. Han estado alguna vez en la puerta de una discoteca a la hora de salir? O en una terraza de un bar con un mínimo de animación? Pues eso, que mientras se paguen los impuestos, parece que no importan las molestias a los vecinos. Pero esto ya lo comenté ayer, disculpen. Queda aún un último grado de hipocresía, que es la de los que ya tienen una edad (que no hace falta que sea especialmente avanzada, les podría hablar de gente de mi edad) que te suelta, con toda la naturalidad del mundo, que ahora ya no salen, o no salen tanto, pero que es que cuando ellos no salían, aunque se emborrachasen como cosacos no armaban escándalo ni molestaban a los vecinos. Y ahí es cuando te tienes que morder la lengua, aún a riesgo de envenenarte, para no reírte en su cara, y llamarle hipócrita, fariseo y sepulcro blanqueado. No sería más bien que ibas tan pedo que ni te acuerdas de lo que hacías, porque no eras capaz de acordarte ni la mañana después? No hace falta que me contestes, sí, es eso. Conozco más de un caso y más de treinta. El uso y disfrute del derecho al ocio SIEMPRE entra en colisión con los derechos de los que no quieren o no pueden (por enfermedad, por desidia, por trabajo) hacer uso de él, dejémonos de hostias. Y por más que todos estemos de acuerdo en que los derechos de cada quién acaban donde empiezan los de los demás, eso también es aplicable a la inversa, y el derecho de los demás a descansar (e indico este porque e uno de los más esgrimidos) no puede ni debe poner trabas a mi derecho a divertirme. Y al revés. Lo van pillando? Vamos, lo que explica, haciendo uso de la pérfida ironía, el señor J.J. Merelo en este post.

Algunas de estas mentes bienpensantes también han sugerido, sin duda con la mejor de sus intenciones, e incluso en algunos casos intentado llevar a cabo, indefectiblemente sin éxito, el ofrecer a la juventud opciones de ocio alternativas. Quitemos que una alternativa ofrecida por el stablishment inmediatamente generará, en el mejor de los casos, desconfianza, y en el grueso de las ocasiones, rechazo, por parte de los jóvenes (y sí, hay jóvenes que piensan y actúan como si tuviesen ochenta años, pero son mínimos, y si se los encuentran en un botellón va a ser más porque está de moda y es cool y moderno el mezclarse con la plebe, más que por otra cosa). Recuerden, hablamos de adolescentes, son rebeldes por definición. Y mal estaríamos si no lo fueran, porque esa rebeldía es, en el fondo, el fuego de la caldera que hace avanzar la historia. Pero el error básico no ha sido ese, también las fiestas mayores las organizan los ayuntamientos y hay en ellas una participación masiva de la juventud. El problema, decía, es que esas alternativas son de un ursulino que tira de espaldas: Deportes (bien, la parte “socializar” se cumple, pero... a ver, con la mano en los pechos, ustedes se irían un sábado de invierno a las tres de la mañana a jugar un partido de básket? No, verdad? Aparte, un campo de deportes lo mismo no es el lugar más ideal para intentar encontrar pareja, a no ser que también presupusieran el hacer los vestuarios mixtos y con reservados y/o cuartos oscuros, que va a ser que no, con lo que lo de la “socialización” sería sólo en parte), y, llévense las manos a la cabeza, bibliotecas.

Bibliotecas.

Soy una rata de biblioteca. Devoro libros como quien come ganchitos con sabor a queso. Y ni cocío a licor de bellotas me iría a pasar un sábado por la noche a una biblioteca. Pa’ eso, me quedo en casa. Y, seamos sinceros, los ratones de biblioteca e edad de merecer en este país se pueden contar con los dedos de las manos, los dedos de los pies, la polla y los cojones, y de los 23 aún te sobraría alguno. Eso por no hablar de lo que, muy adecuadamente, comenta maese Psicobyte en su blog. La lectura es, probablemente, la actividad más asocial que existe. Es íntima entre tu libro y tu. Lo puedes comentar después, a la salida (con lo que oh, sorpresa, causarías ruido y molestias a los vecinos), pero mientras lees, lees solo. Y sólo. Está la opción, claro, de las lecturas en voz alta, pero a ver quien es el guapo que le pasa la mano por la cara a mamá biología y logra que un adolescente, que si algo le sobra son hormonas y energía, se esté quieto y callado mientras le cuentan cuentos, cuando podría estar quemando esa energía y haciendo correr esas hormonas en cualquier otro sitio. Y emborrachándose, de paso, e intentando ligar, y socializándose en general.

Sigo alargándome demasiado. Mañana más.

NOTA: Veo que estoy usando el mismo nombre para los posts de este tema que ámese Manu. No es intencionado, me vino el mismo palabro a la cabeza. Y no pienso pagarle derechos por ella, que lo sepa. Denúncieme a la SGAE.

miércoles, 22 de marzo de 2006

Si la memoria no me falla...

...es la segunda vez en el tiempo de vida de este blog que hago dos entradas el mismo dia.

La otra vez, fue por un hecho desgraciadamente luctuoso.

Esta, definitivamente, NO.

Todo lo que puedo decir, es:
(Traducción para obtusos: que con todas las precauciones necesarias, que esta gente no son conocidos precisamente por ser gente de bien... CHAMPÁM PARA TODAS!!!!)

Botelloneando

Hay un viejo adagio legal que dice algo así como excusatio non petita, acusatio manifesta. Estoy de acuerdo con él. Habitualmente, cuando alguien empieza una frase con un “yo no tengo nada contra [añádase lo que proceda], pero...”, puedes jugarte el huevo derecho a que tiene algo contra [añádase lo que proceda], y mucho, y es consciente de ello, pero le da vergüenza confesarlo. Ídem de lo mismo cuando, hablando de política, se lleva a la boca cada cinco palabras términos como “democracia”, “constitución”, “consenso”, “pueblo” o “lucha contra la corrupción” (del otro, se sobreentiende). Tururut. Un demócrata no necesita tener al esclavo detrás en los desfiles repitiéndole el hominem te esse memento mientras le sostiene la corona de laurel para poder acabar convenciéndose a si mismo de que es un demócrata, à la Göbbels, y poder intentar engañar al incauto que tiene delante.

Por otra parte, el abajofirmante tiene formación de científico, y la deformación profesional le lleva a necesitar plantear sistemas cerrados, donde todas las entradas y salidas estén controladas. Para poder emitir un juicio, necesito todos los datos disponibles.

Les suelto este rollo lleno de latinajos de todo a cien porque el post de hoy lo tengo que empezar (lo de antes era sólo introducción) con una disculpa que nadie me ha pedido, y que probablemente a nadie importe, pero que, a mi modo de ver, es una entrada de información importante relativa al tema, y por tanto, debe ser tenida en cuenta para entender lo que digo, por qué lo digo y cómo lo digo.

En mis 28 años largos de vida, sólo he hecho botellón una vez. El Septiembre pasado (con los 28 ya más que cumplidos), en Sevilla. Y técnicamente, me llevaron a él con nocturnidad y alevosía, no fui yo. (Por cierto, a mis sevillanos y mis sevillanas, un beso con lengua donde más os apetezca, que sabéis que os quiero un montón). No cuento, por supuesto, como botellón, el beber alcohol en terrazas legalmente establecidas, el hacerlo en la calle durante fiestas populares (fiestas mayores, carnavales, fines de año, etcétera), ni el hacerlo en playas alejadas de la mano de dios (Sant Sebastià o la Nova Mar Bella, en Barcelona). En el primer caso porque parece ser que el hecho que estas terrazas paguen impuestos da una suerte de bula papal que hace que a los vecinos no les moleste el ruido (cosa curiosa, porque es de dónde más quejas hay, pero se ve que a los Ayuntamientos, mientras les llenen las arcas, tururú, salvo, claro está, que se trate de un burdel en el portal de al lado del del señor alcalde, -léase Bailén 22-, que entonces es un horror y hay que hacer algo con urgencia), en el segundo porque como suelen ser fiestas organizadas por los ayuntamientos, pues se ve que a los vecinos tampoco les molesta, y en el tercero, porque se ponga como se ponga el señor Joan Clos VanDamme y el grupo popular (entiéndase del partido, no del pueblo) en el Ayuntamiento de Barcelona, es algo que a) se lleva haciendo desde que se tiraron las murallas, y probablemente de antes, b) no hay viviendas, en ninguno de los casos mencionados, en un radio lo bastante amplio como para que se pueda molestar a nadie, y c) si no hubiesen hecho retirar los cubos de basura que a tal efecto se encontraban en las playas, y que te obligan a, si quieres tirar una lata, sea de noche o de dia, irte hasta el paseo y buscar una papelera (que con toda probabilidad estará llena hasta los topes, porque siempre lo están), no se ensuciaría la playa con ello.

Una vez planteada la situación (y dada la excusa no reclamada, si así lo desean), pasemos a hablar del botellón del pasado viernes. Y empecemos, como mandan los cánones, condenándolo. Sí, señores del PP, condeno el terrorismo de ETA. Es más, condeno el terrorismo venga de donde venga. Es más, condeno cualquier forma de violencia venga de donde venga, y a ver cuándo les vemos hacer lo propio. Hominem te esse memento, que ya sabemos todos que son muy demócratas y muy antifranquistas, Hominem te esse memento. Me voy del tema. Condeno, como digo, toda clase de violencia, venga de donde venga. Y lo del viernes, en Barcelona (y en menor medida, en Salamanca), fue violencia, por parte de una banda de descerebrados hijos de puta que se merecen todo mi desprecio y que no tienen ninguna justificación ni paliativo. Y no me refiero a la policía, precisamente, aunque tenga más que serias dudas sobre lo adecuado de su actuación en este caso, más que nada porque no hace falta ser ningún experto en psicología inversa para darse cuenta de que es lo que los malnacidos que se dedicaron a asaltar tiendas estaban esperando, que apareciese la policía para autoexcusarse (porque una mirada mínimamente crítica demuestra que no tienen excusa posible) y montar el pollo. Los mismos malnacidos que aparecen en cuanto se junta gente y montan el pollo a las primeras de cambio. Pero no adelantemos cosas, que eso lo quiero tocar después.

Lo condeno también por lo que tiene de descerebrado el quedar con desconocidos con la única excusa de emborracharse. Y aquí entro en lo que comentaba ayer, que no se hasta qué punto a lo del viernes se le puede considerar botellón. Porque, tal y como yo lo entiendo, un botellón es cuando te vas a beber, en un lugar público no destinado a tal efecto, con amigos (amigos, amados, colegas, amistades, conocidos. Algún dia tengo que explicar largo y tendido mis teorías al respecto). Claro está que esos lugares son limitados y por tanto diversos grupos pueden y suelen coincidir en ellos, y que la dinámica de grupos humanos hace que sean lugar susceptibles de permitir el conocer a desconocidos (con lo que, una vez en la categoría de “conocidos”, pueden ir subiendo, con tiempo y una caña, en el escalafón, hasta la de “amados”), e incluso, si la situación es propicia y ese dia tienes los dioses de cara, acabar metiéndola en caliente (o dejando que te la metan en caliente, a gusto del consumidor, que luego me acusan de discriminar). Pero no quedas directamente con desconocidos.

También es verdad que decir que se queda “para beber” es simplificar demasiado, porque el beber no es condición sine qua non. Suele ser habitual, vale, pero es que estamos hablando principalmente de adolescentes, y los adolescentes, pásmense señores, suelen tener una carencia casi se diría que innata (por si alguien no se ha dado cuenta, estoy en MODE IRONIC) por beber, endrogarse y tirarse a cualquier cosa que se ponga a tiro. Pero la principal función del botellón no es tanto la de emborracharse como la de socializar. Otra cosa es que, en nuestra sociedad, la socialización pase por el alcohol, cosa que parecen no querer entender esas mentes bienpensantes (y que parece que no piensen) locos por salvarnos la vida a costa de cortarnos el cuello, que se anulan, se atribulan y su horror no disimulan ante la imagen de un joven a una botella pegado mientras cantan loas al maravilloso vino español, cierran negocios con una copa de wiskey y descorchan botellas de cava (catalán o no, en función de que estén por el boicot o aún conserven media neurona en funcionamiento) a la que tienen la menor fruslería por celebrar. Lo que en mi pueblo se llama hipocresía, vamos. Dije antes que consideraba que el beber en la playa (en determinadas playas, al menos) no lo consideraba botellón, pero dado que nuestro wonderfuloso ayuntamiento parece que sí lo hace, permítanme poner, al corte de ejemplo, que un servidor se ha pasado noches enteras de botellón en la playa a base de agua, y que los que conmigo estaban, el que más se bebió dos latas de cerveza. Sinceramente, suelo beber (bastante) más cuando voy a una discoteca o simplemente a cenar, y acabar en un estado francamente peor y que puede comportar más molestias a los vecinos y más suciedad (aunque los que me conocen pueden atestiguar que no suele ser la situación, soy un personaje más bien comedido y controlo bastante la cantidad de alcohol que me aguanta el cuerpo, de nuevo excusatio non petita), pero, como dije también antes, parece ser que, si donde bebo es dentro de un local que paga sus impuestos, a los vecinos no les causo molestias de ningún tipo, así pote y me mee en todos los portales de la comarca del Barcelonés.

Llevo más de dos páginas a Times New Roman 12, y no he dicho aún ni la mitad de las cosas que quería decir... Mañana sigo.

martes, 21 de marzo de 2006

Impass

Tenía intención de hablar del botellón del pasado viernes, de sus consecuencias, de sus causas, del por qué eso no puede ser considerado un botellón (horrendo palabro, por cierto), y de las reacciones que ha producido, ligando el tema con el de las protestas en las francias todas a costa del draconiano nuevo modelo de contrato que quiere imponer el gobierno de la República.

Sigo teniendo intención de hacerlo.

Pero la visita de sendos sex symbols por derecho propio (pese a cierto horrendo corte de pelo, pero bueno, causa mayor es causa mayor) provinentes de la Bética me ha tenido muy ocupado haciendo vida social y másturbándome furiosamente el resto del tiempo. Con lo que no lo he tenido de ponerme a redactar algo con cara y ojos.

Se me amontonan temas... (no me he olvidado del post sobre las caricaturas de Mahoma, no, está en cartera...). No me gusta cuando pasa eso.

No hay nada mal en su pantalla. Permanezcan en sintonía.

(y comenten, coño!)

lunes, 20 de marzo de 2006

Citas (XII)

Cornelio cultivaba poco el tulipán y apenas si se ocupaba de algo más que del hombre, esa mala hierba mucho menos agradable de ver y sobretodo mucho más difícil de hacer flocerecer.

El tulipán negro, Alejandro Dumas

domingo, 19 de marzo de 2006

El test de las cinco (III)

Hablando de camisetas...

Which Kick Ass Shirt Saying Are You??

yourz is "they told me to follow my dreams too bad they where all nightmares" try not to be too evil
Take this quiz!



Pues la verdad es que mola.

sábado, 18 de marzo de 2006

Iconoclástia ecuménica



Poster central de "El Jueves" de esta semana, obra del sin par José Luis Martín. En el clavo, maestro, ha dado usted en el puto clavo...

(estoy por hacerme una camiseta con ese dibujo...)

viernes, 17 de marzo de 2006

Diez (VIII)

Los diez alimentos cuyo sabor sin duda es pecado, y que deberían ser degustados, apreciados e idolatrados por cualquier persona de bien y digna de ser llamada por ese nombre, y que no tenga el paladar de cemento, son (en mi humilde opinión, que como tal es la correcta y no acepta discursión alguna. Eso sí, la lista está abierta a cambios y se aceptan sugerencias):

1.- El chocolate Santocildes. El negro, para hacer, sin leche, almendras ni mariconadas por el estilo. En la imagen, el segundo por arriba de la columna de la izquierda. Theobroma en el pleno sentido de la palabra.

2.- El ron de Arehucas. Señores, cuando pido "ron" quiero decir "ron", no "aguarrás". No me sirvan Bacardí blanco, por los clavos de Cristo!

3.- Las catanias. Almendra. Garrapiñado. Chocolate negro. Chocolate blanco. Cacao en polvo. (/me babea)

4.- El granizado de café (también conocido como cafécafécafécafécafé!!!!) de El tio ché, probablemente la mejor horchatería de Barcelona y, sin duda, el mejor granizado de café del mundo (y encima queda en el camino entre la playa y el metro, lo cual en verano es muuuuuy peligroso...)

5.- El helado de ron con pasas de Mercadona, uno de los poquitos con una carga de ron apreciable. Por qué ya no se venden cornetes de ron con pasas en las tiendas? El de Frigo estava de vicio...

6.- La androlla, también conocida como "botillo" (nombre, como se puede apreciar, totalmente absurdo e inapropiado). Ideal para cuando hace frio, ahí, cocida con su col y sus patatas...

7.- El allioli. Y he dicho allioli, no "mayonesa con ajo". All-i-oli. Ajo, aceite, mano de almirez, tiempo y paciencia. Como mucho, les acepto un poquito de sal.

8.- El vino turbio bien frio. Abstenerse cualquiera que tenga que hacer algo después de beberlo, es peligroso.

9.- El mojo picón. El rojo de toda la vida de dios. Las papas arrugás son optativas, siempre se puede comer a cucharadas.

10.- La tabla de embutidos conformada por jamón de Guijuelo, chorizo de León (picante, en su defecto se acepta el de Salamanca, pero mejor el de León) y cecina (de dónde sea, pero que esté bien seca).

jueves, 16 de marzo de 2006

No estaba muerto, que estaba recitando a Shakespeare (y II)

Hacía como chopocientos años (creo que aún iba al instituto, hagan cuentas) que no pisaba el cine Aquitania, la sede (bueno, creo que ya no es exactamente la sede, pero sí el sitio donde proyectan películas) de la Filmoteca de la Generalitat. En este tiempo, lógicamente, ha habido cambios. Y hay que decir que a mejor. Las butacas son nuevas, no como las viejas, que se caían de puro ídem, el equipo de proyección es mejor, y hay una deliciosa colección de cámaras de cine antiguas en el holl, y la entrada, con el carnet de estudiante o el de la biblioteca, te cuesta dos lerdos, qué más quieren. Bueno, puestos a pedir se podría pedir que la copia (y los subtítulos) no hubiesen sido tan infectos, que parecía que le hubiese pasado por encima una de las manifestaciones esas del PP en las que van ochocientas personas por metro cuadrado, pero teniendo en cuenta que, en cualquier otro cine, un domingo por la tarde no me hubiese bajado de los siete, y la película hubiese sido con alta probabilidad mucho peor, bien está.

También es un punto a favor el que aquí (y por aquí me refiero a la Filmo, no a este, su blog) la gente va a ver cine, no a hacer amigos, ni mucho menos a comer nachos con queso o perritos calientes, idea que me gustaría saber quien tuvo (eso y saber dónde le quemaron vivo, por capullo). Porque yo entiendo que, en determinadas películas, lo de las palomitas y la bebida refrescante de extractos con mucho gas es parte del ceremonial (insisto: en determinadas películas. Si va usted a ver, pongamos por caso, Viernes 13 XXVIII, Jason se va de putas hay que hacerlo con un cubo de palomitas tan grande que tenga que pagar entrada, pero si lo que va a ver es, digamos, la última de Woody Allen, no. M'explico?), pero lo de los nachos, los perritos y los helados lo encuentro excesivo. Por desgracia, en esto, como en todo, hay talibanes (no, el enlace no es porque sean talibanes en esto, son talibanes en general. Enlace no apto para estómagos sensibles, aviso), y una cosa es que quieras oir la película sin que te de la impresión de que estás en un restaurante, y otra muy distinta que haya quien se cabree porque alguien saca caramelos para la tos y los desenvuelve durante la proyección (y no, no me pasó a mi, pero oí como un "caballero" se quejaba airosamente a la salida de eso, de que había una señora que no hacía más que toser y hacer ruido con el celofán de los caramelitos). Pero bueno, gilipoyas los hay en todas partes.

Sí, Urui, guaperrisísima, ya voy a por la película. La cosa va de un dueño de una funeraria (Price), casado con la hija (la clásica rubia cañón de las pelis góticas de la época, de largo lo peor -a nivel actoral, me vengo a referir, ejem- de la película) del anterior dueño (Karloff), que es un viejo chocho y más sordo que un gato de escayola, que tiene empleado a un ex-ladrón convicto, que no confeso, que fue la policía la que probó que había sido él (Lorre). Todos viven en la misma casa, bajo la atenta mirada de la gata Cleopatra, que a la larga demuestra ser el personaje con más cerebro de la función. El caso es que Price es un hijo de puta alcohólico que maltrata y desprecia a todo el mundo, en especial a su mujer y su empleado, y que quiere envenenar al viejo. La mujer, por su parte, es una cantante de ópera frustrada, que potencia de voz, lo que se dice potencia de voz, tenía (vamos, que a su lado Mónica Naranjo es Nawja Nimri), pero capacidad para desafinar y subir las notas unas cuantas octavas por encima de lo debido, también. Lorre, por su parte, es un pobre diablo perfectamente inútil como ladrón, secretamente enamorado de la mujer de su jefe y que todo lo que quiere es hacer una vida más o menos honrada sin que la policía le descubra, porque está fugado de la cárcel. El último personaje en disputa es el casero (Rathbone), que, jartito de que lleven un año sin pagarle el alquiler, amenaza con ponerles de patitas en la calle.

El alquiler no lo pagaban no porque fuesen unas ratas almizcleras, sino porque, por una parte, Price se lo gastaba todo en alcohol, y por la otra, el negocio no iba bien. Y eso que eso que los economistas de postín y MBA en Busines Administreixon por la Universidad Cristiana Logos llaman "optimizar gastos" lo tenían por la mano, que llevaban trece años usando el mismo ataud, pero no les venían clientes. Así que, acosado por las deudas, Price, malo maloso como sólo Vincent Price puede serlo, decide que, si no hay clientes, tendrán que usar "tácticas de márketing" más "agresivas" y crearlos ellos mismos. Y para matar dos pájaros de un tiro (bueno, de un almohadonazo), pues qué mejor que empezar con el casero que le está tocando los güelfos...

Y a partir de ahí, sal gruesa. No hay pastelazos de nata en la cara, pero seguro que si en esa época hubiesen hecho making offs y deuvedeses con extras y escenas eliminadas, alguno aparecía. No esperen sutilezas ni contemplaciones. Sal gruesa, mala leche y hostias como panes. Y apariciones especiales, como guest star (y como enterrador) de Joe E. Brown. Yo siempre me he mostrado muy crítico con las películas (entiéndase como tal cualquier formato audiovisual) que basan su (pretendido) humor en ese tipo de gags, pero aquí, como en los primeros chaplins, o Buster Keaton, o Laurel y Hardy, hay una diferencia substancial. Bueno, dos. Por una parte, hay un guión, unos personajes, una trama. Y por la otra, hay un trabajo actoral A-CO-JO-NAN-TE. Vincent Price pasará a la historia del cine, merecidamente, como uno de los mejores y más mefistotélicamente atractivos malvados (no malos malosos, no malos, no malandrines, no villanos: malvados) de la historia del cine (sólo su trabajo en la serie de películas basadas en relatos de Poe que hizo Roger Corman, y estoy pensando especialmente en su encarnación del príncipe Próspero en esa joya carmesí que es La Máscara de la Muerte Roja (1964) bastaría para que su cara debiera aparecer en todas las enciclopedias junto a la definción -al menos en su acepción más filofófica, metafísca y poética, para definciones más prácticas hay otras caras sin duda más adecuadas- del Mal, así con mayúsculas). Sin embargo, aquí demuestra tener una vis cómica absolutamente increible. Sigue siendo malvado, pero es un mal terriblemente divertido. Su actuación como borracho crónico hace pensar si realmente no se pasaría todo el metraje bebido. Peter Lorre, por su parte, también es un reconocido gran actor de papeles serios en cine negro y de terror (Casablanca, M, El Halcón Maltés), pero su actuación aquí resulta de una candidez (hilarante candidez, pero candidez al fin y al cabo) enternecedora. Basil Rathbone (otro gran malvado del cine, que además será para siempre jamás la única cara que pueda tener Sherlok Holmes en pantalla y que nos podamos tomar en serio) está perfectamente comedido los primeros dos minutos que sale en pantalla... y deliciosamente sobreactuado el resto del tiempo, tanto cuando recita a Shakespeare como cuando grita "What place is THIS? " como cuando se convierte en el hermanito mayor de todos los asesinos de stab movies de los ochenta.

Que esa es otra, y que lord Absence, miseñora Angua o monseñor Spaulding, que son los que saben de cine me corrijan si digo alguna tontería, pero no deja de ser curioso que en una comedieta de serie B como esta se encuentren elementos de uso tan común en la producción terrorífica (y lo pongo en cursiva porque terror, lo que se dice terror...) posterior (la escena en que el casero vuelve de la tumba, entra en el sótano de la casa y coge el hacha del tocón parece transplantada directamente de cualquiera de las secuelas de Viernes 13 y derivados, y la del apuñalamiento a través del biombo es la del armario de Halloween y sus plagios), e incluso de películas de calité (la entrada, hachazo en mano a través de la puerta recuerda poderosamente la de El Resplandor). También es verdad, por si hay algún estómago sensible entre la audiencia, que aunque muera hasta el apuntador, sólo hay uno que no resucita (sí, negra como el culo de un grillo, en consonancia con el tono general del humor de la película, pero la peli tiene moralina), y no hay ni una gota de sangre en la horita y media que dura...

En fin. La Comedia de los Horrores. Muchas risas, que es más de lo que se puede decir de muchas otra películas, que ni risas, ni lágrimas, ni pensar ni de ná. Dos euritos y una tarde bien gastados.

miércoles, 15 de marzo de 2006

No estaba muerto, que estaba recitando a Shakespeare (lereleré!)

Si alguien esperaba que hiciese una entrada comentando el vodevíl de las mochilas y la actitud vergonzosa, indigna, repugnante, hijoputesca, antidemocrática, incomprensible, repulsiva, chulesca, chuloputesca y [insertar el epíteto que crean conveniente] del PP y sus correveidiles mediáticos en los actos de homenaje del pasado domingo y a raíz de lo que se va sabiendo de las investigaciones llevadas a cabo por parte del juez del Olmo sobre el atentado, que se vaya olvidando. Más que nada porque no quiero que se me ponga mal cuerpo y total, ustedes ya conocen de sobra mis opiniones al respecto. Si quieren más sobre el tema, en chez Escolar tienen un amplio surtido, más concretamente aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí o aquí (ojo con este último, que contiene el youtube del "reportaje de investigación" que emitió telemadrid -pena de ciudad y pena de comunidad autónoma, qué habrá hecho para merecerse esto- sobre el tema, y aviso para quienes no lo hayan visto que, aparte de tener una realización pésima, puede funcionar como un potente hemético para cualquier persona con dos dedos de frente). Yo me niego a hacerles el caldo gordo a esa banda de... entes (porque están demostrando que de personas no tienen nada) en un tema como este.

Así que les explico. El pasado domingo por la tarde, necesitado como estaba de tomar el aire para quitarme del cuerpo el asco y la repugnancia que me habían producido las imágenes del acto de homenaje de la mañana (bueno, el homenaje en sí no, que fue sobrio y discreto, como se requería a las circunstancias) decidí irme al cine. Hacía mucho tiempo que no podía ir, y eso había provocado que en la cartelera se agolpasen una cantidad relativamente importante de películas que quería ver, a ser posible en pantalla grande. Así que, sin pensármelo dos veces, me embocé en ese chaquetón que uso que tiene más años que yo pero que está como nuevo y que abriga más por lo que pesa que por lo que tapa y me fui al cine. A ver una película de 1964. En la Filmoteca.

Sí, ya se que no es lo que se dice "una novedad en la cartelera", pero que quieren... Producida por la AIP, dirigida por Jacques Tourneur y con un cast encabezado por Vincent Price, Peter Lorre, Boris Karloff, Basil Rathbone, Joe E. Brown (el inolvidable Osgood Fielding III de "Con faldas y a lo loco") y Rhubarb/Orangey/Mynerva (el gatito de "Desayuno con diamantes", por el que ganó un premio Patsy, el equivalente animal al Oscar, o "El Increible Hombre Menguante"), en el papel estelar de Cleopatra. No podía dejarlo pasar! Y el problema con la Filmoteca es que hace muy pocos pases de cada película (de esta, por ejemplo, sólo tenía programadas dos), así que...

NOTA: Había escrito el resto del post, que me ocupaba casi tanto como esto... pero no estaba guardado. Y Murphy nunca falla, ya saben... Perdido. Es tarde y tengo sueño, y no me voy a poner a reescribirlo ahora. Mañana (o por la tarde, si tengo tiempo y ganas) sigo y lo termino. Permanezcan atentos a sus pantallas.

martes, 14 de marzo de 2006

TMB III (3D)

Estimado señor José Antonio Patiño, Director de relaciones externas y Portavoz de TMB:

Por, si no me falla la memoria, cuarta vez en lo que llevamos de año me veo en la penosa obligación de ponerme en contacto con usted (y créame que pocas cosas me harían más feliz que olvidar su nombre para siempre y dejar de dar la murga al pobre becario que se vea obligado a lidiar con las reclamaciones) a causa de una... digamos disfunción en el funcionamiento habitual de la red del Metro de Barcelona. Bueno, en realidad eso no es estrictamente cierto, sería más próximo a la verdad decir que por el habitual no-funcionamiento de la red del Metro de Barcelona. Discúlpeme si me pongo cínico, pero es que hay llegado ya un punto en que, o te tomas las cosas con humor (por más negro que sea), o te pones violento. Escribo a 13 de Marzo, y es la cuarta vez que tengo que interponer una reclamación por lo mismo (y, como le comenté en la reclamación hecha en el formulario 21737, de nueve de Febrero del presente –reclamación sobre la cual, por cierto, aún no he recibido respuesta, y un breve y sencillo cálculo le permitirá comprobar que eso supone más del doble de tiempo del que ustedes mismos se dan para contestar. Su servicio es penoso hasta en eso-, supone la quinta vez que me sucede. En menos de dos meses y medio), compréndame.

Situémonos, lunes 13 de Marzo, a aproximadamente las ocho de la tarde, estación Urquinaona (líneas 1 y 4). Según voy a entrar a la estación, veo los carteles luminosos que indican que la línea 1 (que es la que yo debo usar) sólo funciona de Hospital de Bellvitge a Clot y de Fabra i Puig a Fondo. Bueno, por una vez los sistemas de aviso funcionan, es un punto a su favor (claro que no tiene demasiado mérito teniendo en cuenta que, según me informó el taquillero que me atendió en Fabra i Puig, al pedir la hoja de reclamaciones, el servicio llevaba interrumpido desde el mediodía). Da la casualidad de que yo tenía que ir a Santa Coloma (mire, tengo la manía de vivir aquí, que ya ves que tontería, pudiendo vivir en otro sitio), y da la casualidad también de que, puede comprobarlo fácilmente mirando un plano del Metro, supongo que tendrá alguno a mano, desde Fabra i Puig hasta Fondo no hay ninguna estación de correspondencia. Es decir, que, en lo que a Metro se refiere, desde el Clot hacia el norte estábamos aislados del mundo. Porque, lógicamente, para una incidencia que sólo llevaba unas ocho horas interrumpiendo el tráfico en la línea 1 (e insisto, los horarios son los proporcionados por el propio personal del metro), no resultaba necesario establecer un servicio a autobuses substitutivo (claro, que vista la experiencia de este verano en ese mismo trayecto –alguna que otra reclamación mía al respecto tiene que tener en sus archivos-, casi mejor, por que casi era peor el remedio que la enfermedad, pero sin el “casi”). Total, pa’ qué.

Posibles soluciones? Coger el autobús, me parece recordar que la línea 42 de TMB y las B20 y B21 de TUBSAL pasan cerca de Urquinaona y tienen final de recorrido en Santa Coloma. Lástima que la que más a menudo pasa de ellas (la B20, de TUBSAL, no de TMB), pase cada 20 minutos, aproximadamente, y que la que menos tiempo tarda en hacer el trayecto (también la B20, de TUBSAL, no de TMB) tarde aproximadamente el doble (contando tráfico fluido, que no se si era el caso esta tarde en Barcelona). Opción A descartada, porque la única solución viable (que, insisto, me la podía proporcionar TUBSAL, no TMB, que era la empresa causante del problema) me suponía un dispendio de tiempo (que es mío, y tiene un valor, señor Patiño) inaceptable.

Opción B: Coger el metro hasta Arc de Triomf, Catalunya o Clot, y allí coger el tren hasta Sant Andreu Arenal (donde hay correspondencia, muy de aquella manera, pero correspondencia, con Fabra i Puig), o, en el peor de los casos Sant Andreu Comtal (y digo en el peor porque supone andar un buen trecho hasta la estación de metro de Sant Andreu). Descartada de plano, lógicamente, porque por experiencia se que, de hacer eso, me volverían a cobrar el billete al intentar volver a entrar al metro, y estoy hasta los mismísimo de que TMB me robe viajes con esas excusas peregrinas.

Con lo que la única opción viable era la C: ir andando hasta Arc de Triomf, coger allí el tren (le hago notar, por si no lo pilla, que todas las opciones me suponen tomar medios de transporte distintos a los de TMB, que es la causante originaria del problema) hasta Sant Andreu Contal, y una vez allí, coger el metro. Lógicamente, volviendo a esperar a que llegase un convoy, y perdiendo más tiempo. Más de mi tiempo.

Como se puede imaginar, en la estación de Fabra i Puig decidí pedir la hoja de reclamaciones (porque, dado que obviamente el servicio que dan se la trae al pairo, y a los hechos me remito, por lo menos me sacaré la mala leche de encima a base de dar por culo hasta que no puedan sentarse), pero, para acabarlo de arreglar, incluso en eso tuve problemas. No ya porque para rellenar los cuatro campos de la ficha que tienen que rellenar los taquilleros tardasen una eternidad (que eso es un mal ya endémico que hace que, salvando puntualísimas excepciones como la de la chica que me atendió en mi última reclamación –6 de Marzo, formulario 39260-, que era francamente eficiente, uno se vea en la obligación de creer que en los tests que supongo hacen para seleccionar personal no se incluye uno de “escritura”), sino porque, directamente, los intercomunicadores entre el interior y el exterior de la taquilla (ya sabe, el sistema micrófono-altavoz) no funcionaban. Con lo que desde dentro, no me oían, y desde fuera, no les oía yo a ellos.

En fin, y termino ya, otra muestra de ineptitud por parte del servicio que su empresa dice dar y por el que cobran la tarifa más cara de entre sus equivalentes españoles. Valiente banda de inútiles que juegan con el tiempo, el trabajo y la paciencia de los demás, especialmente de los que nos vemos obligados a recurrir a sus servicios.

Atentamente,

PS: De nuevo, le informo que el contenido íntegro de esta carta será publicado internet, en el blog personal del que suscribe. Más que nada por si sabe lo que es la vergüenza y se le suben los colores, o algo.
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NOTA: Como me imagino que (desgraciadamente) habrá más episodios de esta saga (porque son así de ineptos, que le vamos a hacer), voy a ir numerándola también y a usar coletillas de títulos de secuelas cinematográficas (o eso, o salir a la calle con una antorcha al grito de "quemad a la bruja, quemad a la bruja"). Hoy, la tercera parte de Tiburón (Tiburón 3D)

lunes, 13 de marzo de 2006

Citas (XI)

Nació con el don de la risa, y con la sensación de que el mundo estaba loco. Y ese era todo su patrimonio.

Scaramouche, Rafael Sabatini

domingo, 12 de marzo de 2006

sábado, 11 de marzo de 2006

In memoriam (año dos)

En tu viaje de ida sin vuelta,
cuando el tiempo aprieta
todos los tornillos,
no respeta ninguna cabeza
ya sean de viejos, ya sean de niños.

Y te irás de aquí
igual que has venido.
Tu cuerpo a la tierra,
la tierra al frío

En tu viaje, que dura una vida,
cada viajante va por su vía.
Ni tu amigo, ni tu íntimo amante
te harán compañía en tu último instante.

Y te irás de aquí
igual que has venido.
Tu cuerpo a la tierra,
la tierra al frío

En tu viaje no hay castas ni clases,
destios aparte, ni categorías.
El tren parte con sus pasajeros
y en un mismo viaje para cada viajero.

Y te irás de aquí
igual que has venido.
Tu cuerpo a la tierra,
la tierra al frío

El viaje, Cecilia, 1976 (póstumo).

viernes, 10 de marzo de 2006

Hoy no hay post

Estoy muy cansado, me duele todo, tengo agujetas hasta en el cielo de la boca y no se de qué y tengo un montón de curro.

Así que me temo que, rompiendo la tónica del último mes, hoy va a ser el primer dia en el que no escriba un post.

Espera...

Oh, mierda!

jueves, 9 de marzo de 2006

La importancia

Quizá alguien se extrañe de que ayer no hablase del Dia Internacional de la Mujer Trabajadora Que Cobra Un Sueldo Por Trabajar. Tiene su explicación, habitualmente escribo los posts la noche antes a publicarlos, y el martes por la noche no caí en qué dia era el miércoles. Y hoy no me apetece hablar del tema, más que nada porque estuve todo el dia en Alimentaria (el salón de la alimentación este que están haciendo en la Fira de Barcelona), rapiñando cucherías, y estoy molido.

Así que, con su permiso, me limitaré a un copypaste cutre. Pero divertido. Y útil. Porque demuestra la importancia que tiene el escribir correctamente para que los demás entiendan lo que queremos decir, y no otras cosas. Y eso, en esta época de neolenguas y antilenguas y de jente k eskrive km le d la gana xq s + komodo, tio, i kn ers tu para dziles km an descrivir (inciso: TOOOOOOOOONTOS), pues nunca está de más.

Así que, provinente de los foros de Escolar, les dejo con una serie de anuncios (supuestamente) aparecidos en hojas informativas de diversas parroquias de la piel de toro. Su veracidad no está confirmada, pero, desde luego, si non é vero, é ben trobato...

- Para cuantos de entre vosotros tienen un hijo y no lo saben, tenemos un espacio preparado para los niños! (Uh... y si no sabes que tienes un hijo... de qué te sirve?)

- El grupo de recuperación de la confianza en sí mismos se reúne el jueves a las 7 de la tarde. Por favor, usad la puerta de atrás. (Ideal para recuperar la confianza, sí...)

- El viernes a las 7 de la tarde, los niños del oratorio presentarán "Hamlet" de Shakespeare en el salón de la iglesia. La comunidad está invitada a tomar parte en esta tragedia. (Tan mal actuaban los niños?)

- Queridas señoras, no olvidéis la venta de beneficencia! Es un buen mdo de liberaros de las cosas inútiles que estorban en casa. Traed a vuestros maridos. (Alguien debería recordarle al redactor que los maridos, por más inútiles que sea y por más que estorben, no son cosas... Salvo que seas Alicia Masters o Abigail Arcane, claro)

- Tema de la catequesis de hoy: "Jesús camina sobre las aguas". La catequesis de mañana: "A la búsqueda de Jesús". (Avisad al doctor Costeau! Y a Lara Croft!)

- El coro de los mayores de sesenta años se disolverá durante todo el verano, con el agradecimento de toda la parroquia. (Gracias a Dios, dejarán de torturarnos los oidos!)

- Recordad en la oración a todos aquellos que están cansados y desconfían de nuestra parroquia. (Que ahí se hacen cosas malas, que lo se yo...)

- El torneo de basket de las parroquias continúa con la partida del miércoles por la tarde: venid a animarnos mientras trataremos de derrotar a Cristo Rey! (Siempre he pensado que la Iglesia es el peor enemigo de Dios, pero decirlo así, tan abiertamente...)

- El costo de la participación en la reunión sobre "oración y ayuno" incluye las comidas. (Coherencia ante todo, sí señor...)

- Por favor meted vuestras ofertas en el sobre, junto a los difuntos que queréis hacer recordar (Piazo sobre, no?)

- El párroco encenderá su vela de la del altar. El diácono encenderá la suya de la del párroco, y girándose encenderá uno a uno a todos los fieles de la primera fila. (Peste a churruscao, no? Además, los Autos de Fé no se habían dejado de hacer? Y no se hacían contra herejes? Por qué quiere quemar a los fieles?)

- El martes por la tarde, cena a base de judías en el salón parroquial. Seguirá concierto. (Creo que prefería el olor a churruscado...)

miércoles, 8 de marzo de 2006

Literatura de a veinte pelas el litro (XI)

El recuerdo que tenía del Mecanoscrito del Segundo Origen de Manuel de Pedrolo estaba profundamente mediatizado por la (espléndida) serie que realizó una primeriza TV3 allá por los ochenta, y lo cierto es que, pese a no haber leído la novela, y recordar tan sólo escenas concretas (a veces aún tengo pesadillas con la entrada del Corte Inglés cuando llegan a Barcelona por primera vez) y el argumento general de la serie, se había convertido en una especie de referente para mi.

Así que cuando la novela salió en la colección de Biblioteca Básica que venía con El Periódico de Catalunya, me la compré. Y pasó a engrosar la pila de libros por leer (que crece y crece, ay). Hasta que me la leí. Y la cagué.

Más que nada, porque cometí el erro de leermela justo después de El dia de los trífidos, con la que comparte muchos puntos en común. Bueno, no tantos. O sí. A ver, básicamente, en ambos casos es ciencia ficción catastrofista. Algo ha venido de fuera (en aquel caso unas extrañas plantas, en este unos extraterrestes de los que no se lleva a explicar gran cosa, por no decir nada), y se ha cargado al 99% de la humanidad. Y los que quedan hacen lo que pueden por sobrevivir.

Pero no hay color.

No me entiendan mal, no digo que la novela no sea buena. Lo es. Está bien escrita. Engancha. El estilo es bueno. La estructura en cuadernos y versículos encaja con lo que se cuenta. Tiene escenas, como cuando se encuentran con la madre enloquecida, preciosas. Las descripciones de la costa mediterránea son maravillosas. El epílogo, donde se explica el por qué del título, es magistral. Pero... Le falta chispa. Los trífidos habían envejecido mal, vale, pero esta es que en ningún momento acaba de despegar. Y además pide demasiado del lector, le exige demasiada suspensión de la incredulidad. Me puedo creer lo de los extraterrestres sin problemas, y lo de que estar debajo del agua te pueda salvar la vida. Pero ya me cuesta más que acepten la situación de una manera tan poco traumática, y que actuen (sobretodo Alba) con la cabeza tan fria en todo momento. Y la todología aprendida en los libros de la que hacen gala, sobretodo en su excursión marítima, no se sostine. Va muy bien para dar pie a la historia, vale, pero de dos adolescentes (en el caso de Diego, prácticamente un niño) que nunca antes habían visto el mar se puedan permitir, sólo con lo que han leido en los libros, hacer un viaje en barco prácticamente de Barcelona a Messina, siguiendo la línea de la costa, sin un sólo percance de importancia... chirría. Mucho. O su habilidad conduciendo tractores. O que puedan sobrevivir tantos años sólo a base de enlatados, porque cada vez que intentan cultivar algo lo acaban abandonando aburridos.

No se, lo cierto es que me ha gustado... pero tampoco mucho. Es una obra curiosa, eso es innegable, pero más como ejemplo de ciencia ficción hecha aquí, y que no lo disimula ni intenta pasar por hecha en otro sitio, como es (desgraciadamente) lo habitual, que por méritos propios. Que los tiene, insisto. Pero quedan demasiado difuminados. Léanselo, si tienen ocasión.

Pero no lo hagan justo después del Día de los trífidos.

Porque no hay color.

martes, 7 de marzo de 2006

TMB strikes back

Estimado señor Patiño:

De nuevo me veo en la obligación de ponerme en contacto con usted (o con su becario) a causa de la ineptitud de los responsables de TMB que tenemos que pagar, tanto en el sentido literal como en el figurado, los sufridos (y créame que lo sufrimos) usuarios.

Situémonos: Lunes 6 de Marzo de 2006. Ocho de la mañana. Escucho en la radio (informativos de Onda Rambla-Punto Radio Barcelona) que no hay ninguna alteración en la red de metro. Ocho treinta de la mañana. Llego al metro. En el vestíbulo de la estación no hay ningún cartel avisando de que pase nada raro, y las pantallas luminosas tan sólo recuerdan que está prohibido fumar. Pago religiosamente, bajo las escaleras… Y a duras penas puedo llegar al andén. Lleno. Me informan de que lleva casi diez minutos sin pasar ningún tren. Megafonía, callada como una puta. Igual es que, casualmente, esta mañana se había estropeado, claro. Las señales luminosas marcan un minuto para que llegue el próximo tren… pero al llegar a los 30 segundos, entran en bucle temporal y vuelven a marcar un minuto.

Finalmente, y como ya me conozco la absoluta incapacidad de TMB para dar algo que sea ni remotamente familiar a un buen servicio, decido dar la vuelta. A estas alturas, ya hay gente esperando en la escalera. No en el andén. No en el pequeño vestíbulo que hay a pie de escalera. EN la escalera. El chico de la ONCE se ha tenido que parapetar en el quiosco, porque, literalmente, no se cabe. Y en estas que llega un tren, y… cómo decírselo… Ha visto algún documental sobre la segunda guerra mundial? Los trenes que llevaban a los judíos a Auswitch? Pues lo mismo. Si desde el techo de el vagón hubiese dejado caer una aguja, no hubiese podido llegar al suelo. Y esto en Santa Coloma, que es la SEGUNDA estación de la línea. No quiero imaginarme qué podría llegar a pasar en, no se, Sagrera.

Obviamente, en la disyuntiva de llegar tarde al trabajo o directamente no llegar, muerto por asfixia y aplastamiento, doy la vuelta mientras pienso qué combinación puedo coger. En el vestíbulo superior me encuentro con uno de esos personajes que van con un chalequito rojo con el logo de TMB y el de información (ya sabe, la i latina dentro de un círculo) y le pregunto que qué pasa. Su respuesta es “a mí que me cuentas”. Hombre, pues digo yo que si el chalequito pone “información”, debe ser que están para informar, pero se ve que no, que están sólo para dar una nota de color a la estación, porque no sólo no informan, sino que cuando les preguntas algo se lo toman a mal. Salgo, voy a la taquilla y le pregunto directamente a la taquillera que qué pasa. “Eso me gustaría saber a mí, me acabo de pelear con mi jefe porque no nos dan aviso de nada”. Antes de que me cuente su vida, que la verdad, no me interesa, bastante tengo con los problemas que USTEDES y su INEPTITUD me provocan, le pido el libro de reclamaciones. En esta ocasión (oh, milagro) me lo da rápidamente y ella misma me ofrece el billete de compensación (ese que no me sirve para una mierda porque sólo vale para metro, que es precisamente lo que no funciona, cuando yo he pagado, sin posibilidad de escoger otra cosa, un billete integrado, que sí que realmente me serviría para continuar el viaje). Debe ser que fui a dar con LA persona de TMB que hace su trabajo. No creo que dure, pobreta. A todo esto, ni megafonía, ni los avisos luminosos, ni los señores del chalequito rojo avisaban de nada (y, por los clavos de Cristo, tenga la decencia al menos de cuando me conteste con el formulario prefabricado de turno, al menos escoger uno donde no se diga que el aviso cuando hay una incidencia es inmediato, porque ES MENTIRA), y la gente seguía entrando sin imaginarse lo que les esperaba dentro.

Cojo el autobús (oh! El billete de compensación no me vale!) hasta Sant Andreu. Entre pitos y flautas, cuando pongo el pie en la plaza Orfila son las nueve, y en la radio (la misma emisora que antes) vuelven a dar el estado del transporte público… Y vaya por dios, resulta que no hay ninguna incidencia en el metro! De donde deduzco que, dado que SÍ la había (porque que pasen los trenes cada diez minutos en plena hora punta, estará conmigo en que es una incidencia como una plaza de toros de grande), o bien mintieron también a la redacción de informativos de dicha emisora, o bien aplicaron la misma política que usan con sus clientes, NO INFORMAR. Debe ser que, si no se dice, no existe.

En fin, que tengo que hacer autobús hasta Sant Andreu, allí coger el tren hasta Sants Estació, y allí volver a coger el metro, en este caso la línea tres, para poder llegar hasta mi destino. Y mira por donde que en Sants, el torno me vuelve a picar billete. OTRA VEZ. La banca gana.

Es decir, que a lo de INÚTILES (un metro cada diez minutos en hora punta? Sin avisar? Si eso no es ineptitud, que baje Dios y lo vea…) y MENTIROSOS (mentira por omisión en el caso de los no-avisos a los clientes, y probablemente, conociéndoles, mentira directa a la redacción de la radio), añadamos lo de LADRONES (puesto que me han cobrado, de nuevo, y van, dos veces por el mismo servicio).

Oh, bueno, y lo más divertido del caso es que esto se da pocos días después de que comenzasen una bonita campaña publicitaria (si se gastasen en mejorar el servicio una cuarta parte de lo que se gastan en publicidad, otro gallo nos cantaría) bajo el eslogan de “más metros, mejor frecuencia” o alguna estupidez semejante. Sí, ya lo hemos visto todos la mejora en el servicio que ha supuesto eso… De verdad que a veces no entiendo el por qué los clientes no acabamos yendo con antorchas a quemar la sede de TMB, con todos los (i)responsables dentro… Desde luego, no sería una gran pérdida. Y probablemente las cosas mejorasen. Porque no se puede ser más inepto, mentiroso y ladrón de lo que son.

Atentamente, y esperando su respuesta:

PS: Le informo, de nuevo, que el texto íntegro de esta carta será publicado en el blog personal del que subscribe, para desahogo del mismo y escarnio público de la dirección de TMB en general y de usted en particular.

lunes, 6 de marzo de 2006

Citas (X)

Defiéndete del que te ofrezca la violencia como método para defenderte

Ángel Martín, Golam.

domingo, 5 de marzo de 2006

El test de las cinco

(a poner títulos chorras no me gana ni Dios padre...)

Via miseñora Norda...

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Tu idolo de la infancia era ÉL!!! Caiste fascinado en cuanto lo viste en la pantalla... esa elegancia, ese misterio... y probablementeempezaste a odiar a Jennifer Conelly ese mismo da (mira que no querer quedarse con él!!!) [NOTA: Pues mira, no. Yo TAMPOCO me hubiese quedado con él. Pero y lo que mola?] y la sigues odiando. Probablemente lo más destacado de tu infancia fue tu tremenda imaginacion [vamos bien], el gusto por los cuentos y la fantasia [correcto] y en consecuencia, tus escasas necesidades sociales: un libro y un poco de paz te bastaban para vivir tu vida donde, como y cuando querias [No está mal, pero eso no era mi infancia, es la historia de mi vida]. Si has hecho los deberes, serás un amante de la lectura y llevaras tu particular universo de filias, fobias, fetiches y filigranas a la vida adulta [Bingo! Premio para el caballero! Qué prefiere, el pallasete o la chochona!]... interesante personaje! ;) [Ni te lo imaginas. Pero para la mierda que vale...]


El idolo de tu infancia era...