lunes, 31 de marzo de 2008

Cagándome en tó lo que se menea (y en algunas cosas que están quietas también)

Martes 25 por la mañana: me noto como mareado y con un cierto malestar de estómago. Lo achaco al tiempo, que me ha provocado una bajada de tensión.

Martes 25 al mediodía: empiezo a notar molestias en la garganta. Va a ser que son anginas.

Martes 25 por la tarde: Voy al médico. Me receta antibióticos, no los que tomo normalmente. A la vuelta del médico, después de oír la conversación de las viejas, me empieza a subir la fiebre.

Miércoles 26 por la mañana: Pese a haber empezado ya con los antibióticos, tengo las anginas tan infladas que apenas si puedo cerrar la boca, mucho menos tragar, y totalmente blancas. La fiebre sube y baja como si estuviese en una montaña rusa. Vuelvo al médico y me cambia la medicación. Me paso el día alternando febradas que no me dejan hacer otra cosa que acurrucarme y temblar y periodos de sudores fríos. Y eso, dopao de paracetamol hasta las orejas.

Jueves 27 por la mañana: Aún tengo algún acceso de fiebre, pero leve.

Jueves 27 por la tarde: La fiebre deja de hacer acto de presencia. Me sigo notando mareado y como desorientado, pero lo achaco a que al hincharse tanto, las anginas deben haber tocado el oído (de hecho, los oídos me duelen bastante) y me han descuadrao temporalmente el centro del equilibrio.

Viernes 28 por la mañana: Ya no tengo fiebre y la hinchazón ha bajado casi del todo. Me voy al curro antes de volverme loco encerrado en casa. Durante todo el día sigo medio mareado, pero tengo presencia de ánimo para dejar preparado un experimento (que tiene que quedar todo el fin de semana haciendo chup-chup).

Viernes 28 por la tarde: Me da un retortijón y tengo que salir corriendo al cuarto de baño. Sale ligadita. Más veces me ha pasado que cuando tengo anginas me dan retortijones, así que no le doy importancia.

Viernes 28 por la noche: La hinchazón ha desaparecido totalmente. Sigo mareado como una sopa. Es la misma sensación que estar medio borracho, pero sin la parte divertida. Se me enciende la bombillita y me leo el prospecto del antibiótico. Bingo, entre los efectos secundarios comunes están los mareos.

Sábado 29: Mareado como un abstemio en un fumadero de opio, intento hacer algo de provecho y ponerme al día con los dos cursos dos que estoy haciendo por internet. El servidor de la UB Virtual ya me había dado problemas al intentar loguearme, pero es que ahora el navegador me dice directamente que la página no existe. Viva y bravo. Si no fuese que ya durante semana santa NO me dejaba entrar desde casa, y sí desde el curro, pensaría que es que se les ha caído el servidor. Según ellos, es cosa de la configuración de mi ordenador, pero yo NO había tocado la configuración del ordenador cuando pasó de cargar la página a no cargarla, ni cuando volvió a pasar de no cargarla a cargarla, ni ahora que ha vuelto a pasar de cargarla a no cargarla. Así, sólo puedo cagarme en todos sus muertos.

Domingo 30: El mareo contínua, pero aún así me armo de valor y voy a comprar el periódico y a tomar un poco el aire que hace muy bueno. Cuando vuelvo a casa y me pongo ante el ordenador para (ver punto anterior), me encuentro con que el Firefox me ha cargado mal una actualización y ahora directamente no carga nada. Logro arreglar eso, y me encuentro con que se me ha puesto a cero, perdiéndome todos los favoritos y tal. Miro los archivos del ordenador, y está todo ahí. Pierdo media mañana hasta que logro arreglar el tema. No me pregunten cómo, yo soy de la opinión que plantarse delante del ordenador con una maza, cara de cabreado, y gritarle "vas a funcionar o no, pedazo de mierda!?" obra milagros. El resto del día, ver punto anterior.

Lunes 31 por la mañana: Me voy a trabajar. Sigo mareado. A las nueve estoy en Plaza Catalunya. A las nueve y cinco, en Drassanes. A las nueve y cuarto, en Drassanes. Por megafonía avisan (oh, milagro) de que hay un problema en Sants y la línea está parada. Que raro, hacía mucho que no pasaba. Salgo del tren. La estación está en obras, y no hay nadie (NADIE) de TMB para atender a los pasajeros. Ni para dar carta de reclamación, ni para dar justificante para la empresa, ni para vender billetes, ni para avisar a una ambulancia si alguien se hace daño (recuerdo: la estación está en obras), le da un jamacuco o le asestan una puñalada. N-A-D-I-E. Salgo a las Ramblas, empiezo a subirlas a paso ligero y saco el telefonillo. Diez minutos después estoy en Canaletes y subiendo, y logro que alguien coja el teléfono. Por supuesto, no se habían enterado de que la línea tres estaba parada, y, por supuesto, no saben darme una explicación de por qué no hay nadie de TMB para atender al pasajero en Drassanes. En todo esto, he llegado a Passeig de Gràcia con Gran Vía, y estoy en la parada del autobús esperando al 7, que es el que me va mejor para ir al curro. Me dicen que si quiero poner una reclamación telefónica. Me río en su cara, pasan como de la mierda de las reclamaciones escritas, van a hacer caso a las que no dejan ningún registro. Llega el autobús y cuelgo, que no quiero forzar la garganta gritándoles lo que se merecen y haciendo que la demás gente del bus se gire a mirarme como si viesen a un marciano. Sigo mareado. Llego al curro con el tiempo justo. El experimento que dejé el viernes ha, literalmente, explotado. Me dicen que al final no vamos al congreso de Madrid. Caca.

Lunes 31 al mediodía: Sigo mareado. Compruebo la web de los cursos, y desde el curro funcionan perfectamente. Aprovecho para hacer algo.

Lunes 31 por la tarde: Sigo mareado. Llego a casa y me siento delante del ordenador. Según el navegador (e independientemente de que use Firefox o Explorer), esa página no existe. Me empieza a doler la cabeza.








Oh, y a todo esto, el título del post es porque además del mareo, otro de los efectos secundarios del antibiótico son diarreas...

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domingo, 30 de marzo de 2008

Citas (XCVIII)

Todo lo que ha sido mío es mío, aunque también lo sea de otro.

Lucía Etxebarría en su columna del Magazine de La Vanguardia, 27/I/08


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jueves, 27 de marzo de 2008

Noticias del Quinto Canal (XXXV)


Alcohol, drogas y sexo, una combinación explosiva que ha llevado al instituto Queen Elizabeth School, en la localidad de Wray al norte de Inglaterra, a tomar una drástica medida: repartir píldoras abortivas entre sus alumnas.

Según informa el diario británico 'Daily Mail', dos adolescentes consiguieron, mediante la falsificación de firmas, el permiso necesario para celebrar una fiesta en las instalaciones públicas del centro.
(...)
Al parecer, y según informa el diario, no es la primera vez que ocurre algo así en este instituto. Hace casi dos años otra fiesta acabó con numerosos jóvenes borrachos, varios destrozos y similares escenas sexuales.

Pero, la juerga de estos adolescentes no sólo se quedó en la ya popular orgía, sino que tras ingerir grandes cantidades de alcohol y drogas los jóvenes destrozaron el inmobiliario de las instalaciones donde lo celebraron, en el que se encontró material roto, restos de drogas y gran cantidad de suciedad.
(...)
También una ambulancia fue atacada por este grupo de jóvenes cuando acudió al lugar para atender a un joven. Primero se encontró con unos cuantos adolescentes desenfrenados desnudos en la calzada, y cuando consiguió salir de allí otro grupo intentó volcar el vehículo.

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martes, 25 de marzo de 2008

Oído hoy

- Pues sí, fuí a hacerme una revisión, y me quitaron la matriz y los ovarios...

- No me digas!

- Bah, es igual, no ves que ya soy vieja? Si me hubiesen hecho algo en el chichi todavía, pero la matriz ya me dirás pa' qué la quiero a estas alturas...

Creo que fue en ese momento cuando me empezó a subir la fiebre.

Y que no baja, la cabrona.

Yo os maldigo, viejas histerectomizadas!

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lunes, 24 de marzo de 2008

Citas (XCVII)

Pues algunos cuerpos, hermano Henri, son refrescantes como el agua, y sería bueno preguntarse por qué los más ardientes son los que más refrescan.

Marguerite Yourcenar, Opus Nigrum

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miércoles, 19 de marzo de 2008

El futuro ha muerto




Larga vida al futuro.

(in memoriam Arthur C. Clarke)

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martes, 18 de marzo de 2008

lunes, 17 de marzo de 2008

De cuando estuve loco

...aún conservo
el carné de majara en la cartera,
un plano detallado del infierno,
un cielo con pirañas y goteras,
un prontuario en la comisaría,
un frasco con pastillas de colores,
la carta con la que te despedías,
remedios varios contra el mal de amores.

Algo así (bueno, algo así no, esto) cantaba el tres veces grande Serrat en la canción homónima a este post que abría su disco "Versos en la boca". Y me ha venido a la cabeza a causa de la noticia que salió el viernes de que uno de cada cinco españoles sufrimos riesgo de enfermedad mental. Bueno, y en concreto a la reacción de un todólogo que, indignado ante la noticia, se puso a despotricar y hablar de las condiciones de vida durante la postguerra. El tipo en cuestión es Javier Nart, por si a alguien le interesa.

Ante lo que yo me veo obligado a preguntarme: Y qué tendrá que ver la gimnasia con la magnesia? Nadie duda de que las condiciones de vida en la postguerra fuesen peores de lo que son ahora! Y precisamente por eso, porque ahora, por suerte, vivimos en una sociedad infinitamente más opulenta que la de entonces, nos podemos preocupar por estas cosas! Hay mucho que hacer, y, sobretodo, hay mucho que evitar que deshagan, pero el hecho de que ya no sólo el enfermo mental débil haya dejado de ser el tonto del pueblo para pasar a ser un enfermo mental débil, ni que las familias de los afectados de síndrome de Down no los escondan en sótanos y buhardillas de por vida, ni que afectados por dolencias leves que hace unos pocos años podían ser totalmente incapacitantes hoy en día, si están correctamente medicados y controlados, puedan llevar una vida tan normal como es posible, sino que nos podamos darnos el lujo de preocuparnos ya no por los que efectivamente están enfermos, sino por los que tal vez, quizás, si falla cualquier cosa, podrían estarlo en el futuro, y podamos intentar atajar ese mal antes de que se produzca, es, objetivamente, un buen dato y algo que dice mucho en favor de nuestra sociedad!

Y en cuanto al porcentaje en cuestión... A ver, no se hasta qué punto es más o menos alto en relación a otros países de nuestro entorno (porque en relación con otras épocas en nuestro país es imposible saberlo), pero sinceramente, a mi me parece incluso bajo. Que aquí, quien más o quien menos, en mayor o menor grado, está más p'allá que p'acá, y el que no es depresivo es maniático y el que no ciclotímico. Todo dependerá de dónde pongas el límite de lo que es "normal" y lo que es "patológico".

Y además, qué coño, que la cordura está sobrevalorada!

De cuando estuve loco aún conservo
un par de gramos de delirio en rama,
por si atacan con su razón los cuerdos
y un viento fuerza seis de tramontana.




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domingo, 16 de marzo de 2008

Citas (XCVI)

Estoy cansado de tanto trasto de líneas puras: amo las imperfecciones, detesto los cuerpos retocados; en mi mesilla de noche, quiero el libro envejecido de poesía releído y subrayado.

Santi Santamaría en su columna en el Magazine de La Vanguardia, 17/02/08



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viernes, 14 de marzo de 2008

Discos dedicados (XXVI)

Dar la vuelta al mundo es una historia sin final,
nunca sabes cuando acaba bien o acaba mal,
lo único importante es estar juntos y ya está.

Hay muchos peligros, cosas fáciles, difíciles
y gente buena y mala, aventuras, desventuras sin parar.

Hay que ser amigos eso es lo fundamental,
si tu vas delante yo vigilo desde atrás,
y si yo te ayudo se que tu me ayudarás.

Hay muchos peligros, cosas fáciles, difíciles
y gente buena y mala, aventuras, desventuras sin parar

Sílbame,
tu sílbame,
si te encuentras en peligro,
sílbame,
tu sílbame
y ya voy.

Pon la boca así como si fueras a beber,
ve soplando el aire poco a poco y a la vez,
sale tu silbido y ya no hay nada que temer.

Hay muchos peligros, cosas fáciles difíciles,
y gente buena y mala, aventuras, desventuras sin parar.

Silba fuerte, fuerte, y el problema no es problema
porque siempre hay un amigo que desea estar contigo y ahí está.

Silba fuerte, fuerte, y el problema no es problema,
porque siempre hay un amigo que desea estar contigo y ahí está.

Mocedades, Sílbame (títulos de cierre de La vuelta al mundo de Willy Fog)



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Recuerda


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miércoles, 12 de marzo de 2008

Cómo es la gente, de verdad...

El congreso en el que he estado estos dos últimos días acababa a aquello de las seis, y Alimentaria cierra a las siete, así que esa hora la he dedicado a recorrer un poco los pabellones que están en Plaza de España (a los del Gornal iré mañana, que ya he dicho que no voy al curro, ea). Bueno, entre ellos está el Innova, donde las empresas enseñan sus novedades del año en el campo de la alimentación. Novedades que raramente lo son tanto, pero en fin. Desde el orujo en sobres monodosis al carro de super que te va leyendo directamente los códigos de barras y cargándote el importe a la tarjeta de crédito (y que es más feo que pegarle a un padre con un calcetín sudao) pasando por los huevos diferenciados por clases en función de que sean para hacer una tortilla o para hacerlos fritos, el caldo en tetrabrick especial para hacer fideuá o arroz negro o la sal aromatizada al limón. En su mayoría, chorradas absolutamente prescindibles que nunca van a ver fuera de allí, pero en fin.

El caso es que en esa zona hay trozos que no son de exposición, sino simplemente de decoración. Una pared llena de botellas de agua sin etiqueta, o de aceite (que supongo que será agua teñida), o de... bueno, de esto.

Que pasas así, un poco despistado, lo ves y piensas "coño! Han puesto un expositor de vasos para cubalitros, también llamados macetas o minis?". Y, movido por la curiosidad te acercas.

Y no.

No son vasos.

Son bidones de esos de como diez centímetros de alto, que se cierran con una tapa y que se suelen usar para meter chucherías. Y lo que tenían dentro eran gominolas de colores.

Bueno, fueron gominolas de colores. Porque, como verán en la imagen (se ve mal, es lo que tienen las fotos de móvil, pero se hacen a la idea), la mayoría de los bidones están vacíos. Incluso se ve claramente que un par de los de la fila inferior han sido arrancados. Y si se fijan, arriba del todo hay un cartelito. Les hago una ampliación:

Que mira que lo pone clarito, eh? "No tocar, producto de decoración". Y, el martes al mediodía, que es cuando se sacaron las fotos, había sido prácticamente vaciado del todo.

Y eran unas putas gominolas que estaba situadas frente a unos fluorescentes que daban un calor de la hostia.

Y en un sitio donde cada diez pasos que das, te ofrecen algo a probar (por cierto, el helado de vinagre balsámico está que-te-cagas de bueno). Que quieras que no, sales de allí comido.

De verdad que estas cosas a mi me dan vergüenza ajena.

El hijo de puta del día

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martes, 11 de marzo de 2008

Once

Señor presidente, señoras y señores comisionados:

Mi nombre es Pilar Manjón. Vengo en representación de la «Asociación 11M. Afectados del terrorismo», de las víctimas, heridos y sus familias, única y exclusivamente como portavoz de una Asociación de víctimas.

Antes de comenzar la intervención, quiero dejar constancia de la firme voluntad de la entidad a la que represento, para transmitir expresamente el sentir de un colectivo, nunca el mío propio.

Comparecemos ante ustedes en la casa donde reside la soberanía del pueblo, con el propósito de tratar de ser la voz de los ausentes y de los heridos, que aun a fecha de hoy, siguen su calvario de dolor, entrando y saliendo de los distintos hospitales. Para que su voz, apagada en la inmensidad del dolor, pero viva y poderosa en nuestro recuerdo, resuene en el interior de estas paredes.

Comparecemos personas y familias enteras agrupadas en la asociación. Cada fallecido es un proyecto vital, un parto ilusionado, una adolescencia conflictiva, un cúmulo de ilusiones, de afectos, de amores y luchas. Vidas repletas y ahora truncadas. Vivas en nosotros.

192 fallecidos, 1.500 heridos. Una simple cifra para muchos de ustedes. Todo un mundo para todos y cada uno de nosotros. Espero que entiendan lo que significa levantarse cada día con una pérdida vital. Acostarse cada día con una pérdida vital, el esfuerzo enorme que conlleva aceptar lo inexplicable. Necesitamos el aliento de ellos, de los afectados, para caminar y estar en la puerta de este Congreso, o aquí ante ustedes. Porque ustedes, señorías, en esta Comisión han discutido sobre quién habló, de qué y cuándo se informó. Han hablado de circunstancias, de manemos y manipulaciones, de desinformaciones, de confidentes y de desconfianzas. Han hablado de circunloquios o periferias. Han hablado, señorías, de ustedes. Esencialmente de ustedes'. Ha sido la comisión de ustedes y para ustedes.

Nosotros, nuestros familiares, no han estado en esta casa que, se supone, es la de todos. Hoy, por primera vez, se hacen un hueco. Mal que les pese a algunos de ustedes, a ustedes que preferirían seguir utilizando a las víctimas como arma arrojadiza e inmoral argumento para el desprestigio ajeno, hoy hablamos en nombre de personas de carne y hueso, de los seres que están en nuestro corazón y cuyas figuras manipulan como recurso para medallas o para fotos de ocasión.

Pero aquí estamos y esta es nuestra voz. Hoy no somos el testigo mudo para la descarga de los flashes. Hoy hablamos, señorías. Hoy hablamos las cosas largamente meditadas, largamente discutidas en reuniones, en foros, entre cafés, en la calle, por teléfono. Han sido meses de apoyarnos mutuamente, de pensar e intentar entender. Meses de no ser escuchados. Hoy, señorías, durante unos minutos, sorprendentemente la palabra es nuestra.

Permítannos, señorías, que por un breve instante esta Comisión, que debía ser la de toda la ciudadanía y de la que ustedes se han apropiado para hacer política de patio de colegio, sea de los únicos y auténticos dueños, de los que debían haber sido los protagonistas principales. Nosotros nunca volveremos a verles, pero su involuntario sacrificio permanecerá para siempre en nuestros corazones y en la memoria de toda la ciudadanía.

Tomamos también la palabra en representación de los que sobrevivieron, de aquellos que aún sufren la pesadilla del golpe cruel que ha marcado sus vidas para siempre y del que difícilmente podrán recuperarse algún día. De esos molestos testigos vivientes del horror.

Comparecemos ante ustedes, con este documento meditado y consensuado por las víctimas y los supervivientes integrados en la Asociación 11M Afectados de Terrorismo, con la obligación de hacerles vivos ante ustedes, como lo están en nuestros corazones, en nuestra memoria y como punto de referencia de nuestra vida cotidiana.

Señorías, para nosotros tienen nombre y rostro (Javi, Pilar, Daniel, Eva Belén, Susana, Emilian, Carlos, Óscar, Rodrigo, Rodolfo, José Luis, Sonia, Abel...) y cada uno de ellos es imprescindible e irrepetible, pertenecen a nuestras vidas, a la de sus familias, sus amigos, sus compañeros de trabajo, de clase, eran vecinos... Los necesitábamos. Como necesitamos recuperar la sonrisa de los que aquel día conservaron la vida a costa de no volver a soñar bonito, que conservan el horror grabado en sus retinas. (Rosa, Jesús, Mzia, Javier, Maribel, David, Mariam, Raquel, Laura...).

Asimismo, hablaremos en nombre de las familias, tanto de los heridos como de los asesinados. Testigos también de ese horror y apeladores también a su conciencia. Conciencia, por lo que hemos oído en estos días, empeñada en la autoexculpación obsesiva, bien blindada y entrenada para que la realidad no encuentre un resquicio por el que poder filtrarse.

Ojalá alguna noche, aunque sea en sueños, ese blindaje al horror ceda y sean ustedes, y quienes a ustedes les mandan, conscientes por un sólo instante del sufrimiento que pudieron provocar con sus decisiones o que no lograron evitar. Ese sólo segundo de clarividencia, ese sólo segundo de lucidez, y lo que ese segundo conllevaría, bastaría probablemente para abrirle los ojos. Familiares que les hablan sumidos en la indignación de lo inabarcable y empeñados en el esfuerzo diario de la superación. Todos éramos inocentes, todos somos inocentes y eso, señorías, es algo que por obvio, no debe olvidarse jamás. Ha habido quien ha tratado de vetar esta comparecencia. El último paso en esta apropiación de algo que no es de ustedes. En el intento de usurpar la voz a los afectados, de deslegitimarlos, de someterlos a su propio juego político y de intentar encasillarlos en tal o cual opción. Esa es su guerra señorías, no la nuestra. Aquellos que intenten identificar a los afectados como colectivo en general o a esta Asociación en particular con una determinada opción política, se equivocan y hacen un flaco favor a la transparencia que todas las voces aclaman. Cualquiera, señorías, pudo viajar en alguno de esos trenes, y cualquiera pudo morir en los escenarios del horror, en Santa Eugenia, en el Pozo del Tío Raimundo, en Téllez o en Atocha. Allí se truncaron las vidas de estudiantes y trabajadores, el motor de una sociedad. Gente inocente. Insistimos, cualquiera pudo viajar en aquellos trenes. El azar, y sólo el azar, dispuso que quienes estamos sentados aquí hoy como Asociación 11M Afectados del Terrorismo. Pero lo que les estamos diciendo no es producto del azar, lo habrían manifestado ustedes de estar sentados a este lado, y pueden estar seguros de que el contenido de las palabras que aquí se escucharían sería el mismo.

Esta realidad de que cualquiera pudo ir en esos trenes la entendió todo un pueblo, cohesionándose multitudinariamente contra el horror como en ocasiones anteriores, en el rechazo a la violencia indiscriminada, en contra de los terrorismos y en contra de las guerras. Este es un pueblo pacífico impregnado de deseos de paz, con vocación de diálogo en sus entrañas. El Pueblo se lo ha demostrado a ustedes, señorías en cuantas ocasiones ha sido llamado. Seguimos esperando que correspondan los gestos de la sociedad civil. Se han tomado decisiones de una gravedad extrema en su nombre, sin consultarle y en contra de su voluntad.

Señorías, queremos manifestar nuestro más absoluto rechazo a cualquier tipo de terrorismo, venga de donde venga. Estamos contra la barbarie, el horror, contra los fanatismos e integrismos religiosos, ideológicos y políticos. A favor de la tolerancia, la convivencia y por la PAZ, El siglo XXI ha consagrado el uso cobarde y mezquino de la ciudadanía como arma de guerra. Nada puede justificarlo, no puede haber comprensión para esto, ni desde lo humano, ni desde lo político. Ningún objetivo político justifica el terrorismo, que constituye - no nos cabe la más mínima duda- el recurso de los cobardes. Nada hay más fácil que sacrificar a personas que no pueden defenderse. Nada más fácil que otorgarse el derecho a decidir sobre la vida o la muerte de los demás, utilizando a la población civil como escudo humano, a los ciudadanos de a pie, a la gente. Para ellos son anónimos; para nosotros, tienen nombre y apellidos, historias de vida interrumpidas.

Nunca olvidaremos ni perdonaremos a los terroristas que llevaron a cabo el atentado, a los que jamás daremos la más mínima posibilidad de comprensión, justificación, ni crédito de representatividad de nada ni de nadie. El terrorismo es la mayor de las bajezas y la mayor de las cobardías. El terrorismo es, ante todo, la expresión de lo peor de la naturaleza humana y del desprecio ciego a la vida. Ni siquiera hace falta sentir su zarpazo en primera persona para decirlo con todas y cada una de las letras. Sólo hace falta sentido común y sentido ético. Ellos son el último escalafón de la degradación moral del ser humano. Sólo en sus retorcidas mentes puede caber la barbaridad de truncar ilusiones, sueños, esperanzas, inquietudes, deseos, risas, vida..., y a cambio sembrar el dolor en miles de familias bajo el nombre de alguna patria o religión. De mirar para otro lado, de justificarlo con inverosímiles y delirantes cálculos políticos.

Saldremos adelante, no lo duden, lo conseguiremos, apoyándonos entre nosotros, con nuestras familias, nuestros amigos y nuestros compañeros de viaje durante el camino de la sinrazón. Asimismo, queremos expresar nuestra solidaridad y cariño a todas las víctimas del terrorismo de nuestro país, porque sabemos que su pérdida y su dolor son idénticos a los nuestros. Más allá de convicciones políticas o ideológicas hay algo que une a todos los supervivientes, y esto es la capacidad de reconocer el sufrimiento en el otro, de poder vernos desde el mismo lugar.

Todas las víctimas son víctimas. El sufrimiento no reconoce fronteras ni ideologías. Desde nuestra legitimidad como afectados seguiremos insistiendo, señorías: no utilicen nunca más, ni aquí ni en ningún otro contexto, el dolor de las víctimas con fines partidistas. No lo utilicen como bandera de su propia causa. Somos un signo de unión. Queremos ser signo de unión y diálogo entre los ciudadanos democráticos que sostienen opciones distintas. Nuestro sufrimiento debe ser la prueba y el ejemplo vivo de la unión que ustedes, los unos y los otros, no logran ser.

Reconocer que todos los sufrimientos tienen la misma legitimidad moral y la misma gravedad es un primer, necesario e imprescindible paso para construir una sociedad sobre cimientos nuevos y renovados, donde todo el mundo pueda mirarse a la cara. Y por eso, desde aquí, tendemos nuestra mano a todas las asociaciones de víctimas, a todos los supervivientes de cualquier forma de violencia política, a todos los que deseen conocernos. Aquí estamos, esperando seguir conociéndoos, para seguir aprendiendo juntos por la paz.

Nunca podrán con nosotros. Sufrimos con aplomo el 11 de marzo, pero hoy exigimos con firmeza y dignidad ante ustedes, levantando la cabeza con orgullo, con un comportamiento sereno y democrático, y desde la reflexión y el diálogo interno como asociados, no ceder jamás al chantaje ni a la intolerancia y buscar los caminos de la cohesión social. Pretenden someternos al discurso de la polarización, al discurso de «quien no está con nosotros está con ellos», el discurso de «quien no nos defiende, es un traidor». No vamos a caer en tal despropósito. Ningún partido nos mueve. Ningún partido nos interesa más allá de las opciones privadas y personales de cada uno. Las víctimas no entendemos de posicionamientos políticos. Somos víctimas. Nada más. Y nada menos. Para ustedes todo es política, y para ustedes todo significa partidismo pero, afortunadamente, fuera de esta casa aún queda mucho aire fresco y mucha luz bajo el cielo. Escuchen con el corazón lo más limpio que puedan, al margen de sus respectivos partidos, como hombres y mujeres de a pie que aún son capaces de escuchar un discurso que sale del corazón, de la reflexión, de la discusión colectiva, de la autoridad ética de nuestra posición como supervivientes del horror. Si algo nos aporta ese dolor, es la máxima lucidez para sentir. Nosotros, señorías, sí podemos decir que no llevamos gafas de ningún color. Claro que somos personas singulares, que no tenemos grandes discursos, que pensamos diferente entre nosotros -faltaría más, señorías- que vivimos nuestro dolor de forma plural. Lo que tenemos es un denominador común que predomina sobre nuestras diferencias: el dolor, la pena, el sufrimiento, la tristeza, la melancolía, la añoranza, la capacidad de resistencia y de lucha y la voluntad incorruptible de intentar llegar hasta el fondo y la verdad de los hechos. Y ese, señorías, es el motor que nos tiene hoy aquí, delante de ustedes. Esa fuerza moral y ese coraje, y no otro. El firme propósito de que la verdad, la transparencia y la justicia imperen entre nosotros.

Sólo sus intereses partidistas pueden hacerles ciegos a esta realidad. Desde la autoridad moral que detentamos, la única que jamás nos podrán usurpar, les exigimos que no nos manipulen, que no nos usen. No tenemos siglas. Si esas son las únicas gafas con las que ustedes pueden ver el mundo, hagan el esfuerzo de quitárselas por un momento, de escuchar, pensar y sentir como seres humanos. señorías, les decíamos al empezar esta comparecencia que habían realizado ustedes política de patio de colegio. No es una afirmación gratuita. Con la fuerza de estas convicciones, también venimos a reprocharles como diputados, y por tanto como representantes del pueblo -que no se les olvide-, sus actitudes de aclamación, jaleos y vítores, durante el desarrollo de algunas de las comparecencias de esta Comisión, como si de un partido de fútbol se tratara.

De lo que se está hablando, señorías, es de la muerte y de las heridas de por vida padecidas por seres humanos, de pérdidas que nos han llenado de desolación y amargura en el mayor grado posible, ¿De qué se reían, señorías?, ¿qué jaleaban?, ¿qué vitoreaban en esta SU Comisión? señorías, ustedes tendrán hijos, esposas, maridos, hermanos, etc., pónganse de este lado, piensen por un momento que les despiden por la mañana temprano y nueve meses después aún siguen esperando su regreso. La pérdida de un ser querido en estas circunstancias es lo más parecido que hay a la propia muerte. Muchas han sido las ocasiones en que hemos sentido que la finalidad de esta Comisión no pasaba ni de lejos por esclarecer los hechos que se planteaban inicialmente, sino más bien para utilizar los hechos y a nosotros mismos como alimento a las líneas argumentales de según quién habla. Los unos para echarse la culpa a los otros. Hace años, señorías, que firmaron el Pacto Antiterrorista en el cual se comprometían a no utilizar el terrorismo como arma electoral y partidista. Permítannos no creerles a algunos de ustedes en esta ocasión. Su credibilidad a este respecto ha quedado más que deteriorada. Ustedes lo saben perfectamente, aunque les desagrade oírlo, nos han convertido en moneda de cambio del juego político.

De igual modo en que decíamos que no podemos admitir que se nos utilice como arma política entre partidos, no podemos admitir, de ninguna manera, que utilicen de manera sistemática a nuestros heridos y afectados, y mucho menos a nuestros muertos, como culpables de la derrota electoral de algunos, o del billete de triunfo de otros. Ellos, para su desgracia, no pudieron votar. Algo hicimos mal, alguien se equivocó, algunas personas debieron cometer graves errores para que los malditos pudieran preparar y llevar a cabo tamaña asesina tropelía.

Los hay que acusan de imprevisión política y manipulación de la información. Los hay que acusan de organizar manifestaciones ilegales y linchamientos sociales. ¿Y quién nos defiende a nosotros, los supervivientes, y las víctimas? ¿Quiénes van a ser aquellos que de una vez por todas asuman las terribles irresponsabilidades (vengan de donde vengan) que nos han llevado a sufrir este brutal atentado? Todos ustedes argumentan que es otro partido el responsable. ¿Están vacíos esos argumentos y forman parte del juego político que acostumbran, o realmente están basados en hechos que pueden probarse? Si es así, informen de lo que saben y no cuentan, y háganlo ante quien corresponde, ante los jueces. Estamos cansados de acusaciones sin pruebas, nos parece mezquino tirar la piedra y esconder la mano. Si esta Comisión es un juego, la calidad ética de nuestros parlamentarios está por valorarse. Si esta Comisión maneja datos reales y errores reales, basadas en datos objetivamente comprobables, seguimos esperando las disculpas y la asunción de responsabilidades por parte de quien corresponda. Y para que no quede lugar a dudas, la asunción de responsabilidades para nosotros significa dimisiones de los cargos políticos, institucionales y policiales que correspondan. Estas dimisiones no deben, en ningún caso, eximir de las responsabilidades legales que, por la vía penal deban imputarse a quienes por error u omisión, no pusieron todos los medios a su alcance para evitar que esta tragedia nos azotara. Esta Comisión, en ningún caso, debe significar el cierre de la vía jurídica y en esto seremos, las víctimas, especialmente beligerantes.

Tampoco nos ha dejado satisfechos la inquina con la que se han pronunciado ciertos comisionados en sus interrogatorios, dejando caer y crecer la duda sobre las responsabilidades directas del atentado. La frivolidad con las que algunos alardean sobre determinadas autorías, además de congoja nos causa perplejidad y no nos sirve el amparo en cortinas de humo o en oscuros propósitos. Cuando se sabe que los autores no están en lejanos desiertos, se deben aportar las pertinentes pruebas ante el Juez Del Olmo. Queremos decirles que confiamos en la Justicia y en que las Fuerzas de Seguridad del Estado, al margen de las posibles equivocaciones en que pudieran haber incurrido -y que en cualquier caso no deben ni pueden ser ninguna excusa para nadie-, están desarrollando con éxito y con ahínco su labor profesional. Cuando nos vean, acuérdense ustedes, o quienes a ustedes les mandan, de que si hubo una sola posibilidad de haber evitado que estos hechos ocurrieran, y existen fundados argumentos para pensar que hubo no sólo alguna, sino muchas posibilidades de ello, nosotros somos los molestos testigos de su irresponsabilidad por no haberlo evitado.

Señorías: mucho nos habría gustado que nos informaran periódicamente del desarrollo de las sesiones, o que nos habrían permitido estar presentes durante las mismas. Esto no ha sido posible, y quepa señalar que no precisamente porque las víctimas no hayan manifestado repetida e insistentemente su interés por asistir a esta Comisión. Al espectáculo de esta Comisión que se va a cerrar como se empezó: sin depurar las responsabilidades políticas de aquellos que supieron o tuvieron en sus manos. Los que pudieron evitar la barbarie.

Quisiéramos mencionarles las innumerables memorias que han ultrajado convirtiendo esta comisión en un circo mediático. Miles de familias destrozadas. Nuestra llamada es una llamada a la ética, a la moral. A la ética de ustedes. A la moral de ustedes, desde la legitimidad incuestionable que nos otorga la condición de víctimas. Nadie tiene ni puede tener voz más autorizada que la de todos aquellos que están ahora y aquí presentes, detrás de mi voz. señorías, si quedan irresponsabilidades por depurar, éstas corresponden fundamentalmente a quienes detentaban el poder en aquel momento. Y ésta es una obviedad irrefutable.

Por eso, es imprescindible que algo tan execrable como esto no vuelva a ocurrir. Así lo manifiestan todos los ciudadanos de este país y así lo exigimos nosotros. Es el único consuelo que nos queda y ese debe ser el propósito de las conclusiones de esta Comisión. Nada nos va a devolver a nuestros seres queridos, ni restañará las heridas de los que todavía convalecen, pero no sería justo dejar de reconocer que algunos elementos del engranaje que debería haber previsto el peligro fallaron estrepitosamente, y así ha quedado demostrado.

También queremos saber qué pasó entonces, qué mecanismos fallaron, quiénes nos avisaron, y quiénes les ignoraron, quiénes son responsables de este disparate que ha arrasado los proyectos de futuro de 2000 personas. Los autores materiales de los hechos, los instigadores y los ideólogos son responsables, pero si algo hemos sacado en claro de esta Comisión es que más allá de los hechos irrefutables y de las vidas truncadas, se han cometido errores e imprevisiones que a fecha de hoy siguen sin asumirse. Una única cuestión tenemos clara las víctimas, y es que por encima de todo deseamos conocer con exactitud los hechos, los errores y las irresponsabilidades que se derivan del mayor atentado terrorista en la historia de España.

Señorías, durante todas las comparecencias han puesto el foco de los hechos en lo que sucedió entre los días 11 y 14 de marzo. Nada más lejos de las inquietudes de las víctimas. Sabemos perfectamente qué ocurrió esos días: buscamos a nuestros muertos, los lloramos, los enterramos, incineramos... nos despedimos. A otros los cuidaron mientras ni siquiera eran conscientes de lo que les había sucedido, se enteraron después, cuando despertaron mientras intentaban quedarse en este lado del mundo. Otros intentaban entender cómo era posible que les hubiera pasado a ellos -¿por qué a nosotros?, ¿qué es lo que hemos hecho para merecernos esto? Nos interesa saber qué ocurrió entre el 11 de marzo y el 14 de marzo, también después, porque no pudimos vivirlo. Pero sobre todo nos interesa saber, señorías, qué ocurrió antes. ¿Qué fue lo que ocurrió antes del 11 de marzo para que esta barbaridad llegara a perpetrarse? Tramas de tráfico de explosivos que no se investigan, informes que avisaban de lo inminente de la amenaza terrorista, falta de medios para investigar a presuntos terroristas (faltan policías, faltan traductores, falta presupuesto, en definitiva, falta voluntad de política para prever lo que se nos venía encima después de pasar a convertirnos en objetivo terrorista). Ustedes, señorías, han podido vernos semana a semana en la Puerta del Sol. Silenciosos, callados, con una camiseta que simplemente rezaba nuestro ruego de transparencia. Nos desalojaron de la puerta del Congreso y nos enviaron a la Puerta del Sol. Allí seguimos durante meses. Meses, señorías. Aguantando sol, lluvia, apoyos y también insultos. Allí seguimos con nuestro mudo testimonio escrito en las camisetas: transparencia, por ellos, para ellos, para nosotros, y para todos los que se identifican con nuestra indignación.

Nos parece que no han entendido, señorías, qué significa para nosotros la palabra transparencia. Nos tomaremos la molestia de explicárselo. No queremos que esta Comisión continúe. No, desde luego, en su formato actual: un espacio para la riña entre partidos. Exigimos de manera contundente y explícita la creación de una nueva comisión de investigación formada por personas independientes y expertos. Una comisión donde los partidos políticos no estén presentes, para que la investigación recaiga en personas que, libres de intereses partidistas, ayuden a la ciudadanía española a entender qué fue lo que pasó, delimiten las irresponsabilidades que procedan y propongan las necesarias reformas en el funcionamiento de las instancias del Estado. Hagan que una situación así no vuelva a repetirse. Quédense al margen y permitan la transparencia. No nos prometan más cosas que no nos interesan. No nos den más palmaditas en la espalda. No nos miren con cara compasiva. Simple y puramente, permitan la verdad. La pelota está en su tejado.

Nosotros, de momento, les contaremos nuestras historias:

Como sabrán ustedes, el II de marzo de 2004 una gran conmoción sacudió los cimientos del alma de Madrid, y tras las primeras noticias, empezó el calvario para miles de personas. Unas, intentado contactar con sus familiares; otras, camino de los hospitales, y 192 esperando a ser identificados mientras viajaban a nuestras memorias para instalarse allí para siempre. Las familias empezaron a movilizarse por doquier, intentando localizar a sus seres queridos, comenzando el calvario de la desesperación, la incredulidad, el vagar sin rumbo, el desasosiego, para terminar el día recalando en un hospital, buscando desesperadamente un nombre en una lista o en la morgue de IFEMA para recibir la sentencia de muerte.

En este macabro lugar permanecimos muchos de nosotros durante dos, tres y más días, hasta que pudimos recibir los restos de nuestros familiares y amigos para darles sepultura en terribles circunstancias. Unos buscábamos a nuestros seres queridos, que descansaban entre los fríos pabellones rebosantes de ausencias, mientras algunos se preocupaban más por reconocer los cuerpos de los supuestos suicidas. Seres queridos contra pruebas queridas.

Salíamos del estupor y del caos en que muchas veces se convirtió la rutina de gestionar muertes y lesiones, para sumergirnos en la profunda sima del dolor y la incredulidad. Al tiempo que unos sacudían la cabeza para espantar de su mente las imágenes macabras grabadas en su interior, otros luchaban contra la muerte en los quirófanos o curaban sus heridas y muchos otros éramos atrapados para siempre por la asesina ausencia de los nuestros, entrando en el laberinto para pelearnos contra el duelo de lo inexplicable. ¿Qué le dirían, señorías, a una niña de cuatro años cuando pregunta por su madre muerta?

Mientras se decidía el futuro político de España, nosotros nos planteábamos el presente entre la vida y la muerte, sintiéndonos culpables por comer, por dormir, por respirar, por ver, por sentir, par vivir y por ser humanos. La barbarie se instaló entre nosotros sumiéndonos en el frío y largo invierno en que se convirtieron nuestras vidas, del que, lograremos salir para vivir con la cabeza alta, y ellos siempre entre nosotros.

En principio nos vimos envueltos en la locura, el desconcierto y la desesperación, mientras asistíamos como autómatas a actos de carácter público o privado. Todo para las víctimas pero sin las víctimas. Sin preguntarnos, sin consultarnos, sin tenernos en cuenta, sin respetar nuestra voluntad ni pedir permiso para la utilización de nombres, fotografías e historias que forman parte de la privacidad de las familias. Tras los primeros meses de pesadilla empezamos a asomarnos tímidamente por las ventanas de nuestro oscuro laberinto para ir descubriendo con estupor cómo aparecían asesinos, confidentes, altos cargos, responsables políticos, comparecientes de toda clase en esta Comisión de investigación, sin que los días y folios de declaración nos otorgaran la menor claridad sobre lo realmente relevante: las verdades y las irresponsabilidades.

Hemos ido conociendo a los asesinos materiales con sus caras y sus nombres y a algunos de los organizadores. Nos íbamos quedando estupefactos al conocer las caras de quienes proporcionaron medios y cobertura a los asesinos. Pero en estos meses también nos hemos ido conociendo entre nosotros, boca a boca, sin ninguna facilidad institucional para encontrarnos. Hemos ido creando redes de solidaridad, de apoyo mutuo, tejidas con mucho esfuerzo. Llamadas de teléfono de personas que se conocieron en IFEMA o en las oficinas a las que había que ir, ventanilla a ventanilla, para los trámites y la burocracia que acompañan al horror. Nos hemos conocido por el boca a boca, y unos pocos empezaron a salir a la calle, como les decíamos, con su dolor como bandera en forma de camiseta, recogiendo las 12.500 firmas que esta casa conoce y desatiende. Se han entregado, señorías, 12.500 firmas, nuestras y de ciudadanos de a pie, recogidas semana a semana para pedir que la Comisión no fuera a puerta cerrada, que hubiera luz, que pudiéramos estar y escuchar para no tener que informarnos por terceros.

La información que recibimos las víctimas sobre los trabajos de la Comisión provienen de las publicaciones en prensa, y de aquello que los propios afectados nos hemos molestado en buscar por nuestros propios medios. Queremos repetir de nuevo, señorías, que somos personas físicas, no marionetas. Que no nos identificamos como colectivo con posicionamientos partidistas de cualquier clase, sino con el dolor y el sufrimiento de los que padecen nuestra condición de víctimas y supervivientes del terror, que no nos dejaremos manipular por nadie. No permitiremos que nadie nos coloque como simpatizante del otro para automáticamente descalificamos.

Sabemos que corremos el riesgo de que mañana los titulares de algunos periódicos lo intentarán. Unos dirán que estamos manipulados por el PSOE y que es obvio que servimos a sus intereses. Otros que servimos a los intereses del Partido Popular. No se molesten en escribirlo. Lo sabemos y lo esperamos. Y nos adelantamos a ustedes, porque por ese camino no vamos a andar. No entraremos al juego de la polarización social en interés de los partidos. La actual Junta Gestora de la Asociación 11M Afectados de Terrorismo, los socios y afectados que representamos, constituyen un colectivo integrado por seres humanos que votan a todos (o a ninguno) de los partidos.

Podremos encontrarnos mañana con quien diga que nuestras palabras están regadas por el rencor y la ceguera del odio. Pretenderán invalidar nuestros argumentos amparándose en nuestra condición de supervivientes, como si ser superviviente fuera un estigma. No hablamos desde el resentimiento, sino desde la serena y meditada indignación y reflexión colectiva. No nos mueve el odio, sino la firme voluntad de velar por la memoria de los ausentes y la recuperación moral de los heridos. señorías, un argumento sentido no es un argumento torpe. Torpe es quien, carente de argumentos, recurre a intentar deslegitimar al otro como burda herramienta de diálogo.

Escuchen, señorías.

Escuchen si todavía mantienen esa honestidad de seres de a pie que les pedíamos al empezar esta comparecencia, y no han vuelto a ponerse sus gafas de partido.

Reiteramos nuestro agradecimiento y reconocimiento a todas aquellas personas que intentaron arroparnos con cariño y dedicación, haciendo lo mejor que supieron y pudieron en los duros momentos que hemos sufrido. Si bien, no debemos confundir la buena voluntad con la eficacia de la atención en situaciones de crisis. Denunciamos que hubo fallos en la atención inmediata a las víctimas, que se detectó una absoluta descoordinación entre los diferentes servicios de atención, que no se controló en modo alguno el perfil de los profesionales que atendieron a las familias de las víctimas y que, en ocasiones, ni siquiera contaban con formación necesaria en situaciones de emergencia. La comunicación a las familias para la identificación de los cadáveres fue absolutamente vergonzosa, anunciándosenos la misma mediante megafonía. Echamos en falta la presencia de cargos institucionales en el caos de IFEMA, pabellón de la muerte. Si acaso, vinieron con el tiempo justo para hacerse la foto. Les adivinamos de pasada, desde lejos.

A pesar de las medallas y reconocimientos otorgados a los héroes del 11M, queremos destacar que a día de hoy, 9 meses después, no se ha realizado evaluación formal ni balance independiente y sin triunfalismos sobre las actuaciones de las distintas administraciones implicadas. Asimismo, no existe estudio riguroso que verse sobre el estado psicológico y sanitario de las víctimas y sus familiares. La red sanitaria pública no ha incrementado los servicios de atención a heridos, viéndonos en estos momentos incluidos en listas de espera para intervenciones quirúrgicas de todo tipo.

Tampoco se ha realizado hasta el momento valoración sobre las repercusiones a nivel laboral y futuras incapacidades parciales o absolutas de los heridos en los atentados, así como las medidas formativoocupacionales que nos permitan la adaptación a nuevos puestos de trabajo acordes con las minusvalías que padecemos. Tampoco se han atendido debidamente las necesidades educativas especiales de los menores afectados por los atentados: hijos de fallecidos, hijos de heridos, menores que viajaban en los trenes, niños que lo presenciaron desde colegios cercanos. Se contrató un aluvión de psicólogos y psiquiatras. ¿Para qué? Para qué si no nos acompañaron. Nos acompañamos entre nosotros. Ellos se quedaron sentados en sus despachos esperando a que fuéramos a verles si nos encontrábamos mal.

Hay que estar muy bien, señorías, para poder pedir ayuda en esos momentos. Tanto dinero gastado en decenas de contratos de profesionales que permanecieron pertrechados en sus despachos y sus horarios de jornada intensiva, y tan poco gastado en profesionales que estuvieran a nuestro lado, que se preocuparan por acompañarnos, por compartir el día a día y favorecer y apoyar que se pudieran ir tejiendo esas redes de comprensión y de apoyo entre nosotros. Ese espacio, lo ha cubierto el esfuerzo informal de los que nos conocieron desde el principio.

Nos trataron como a enfermos, antes de preguntarnos nos medicaron. Queremos un trato cercano. Los queremos con nosotros, acercándose a nosotros, sin tenernos miedo. No mordemos ni somos contagiosos. Muchos de nosotros hemos acabado en la sanidad privada porque ustedes ni quisieron ni supieron acercarse, porque en muchos centros de salud mental estaban más preocupados por aprovechar los recursos contratados para reducir las listas de espera que para acercarse a los supervivientes. Tardaron mucho en atendernos cuando les pedíamos una cita. Los afectados hemos abandonado muy pronto los tratamientos que comenzamos en la red pública, no se han cubierto nuestras expectativas de apoyo. Una vez más, esperaremos un informe técnico independiente de los programas sanitarios desarrollados y del plan de salud mental que ustedes diseñaron. Sin embargo, les hemos visto homenajearse mutuamente y felicitarse por su éxito en congresos y declaraciones, donde sólo se escuchan a sí mismos. Es necesario que sea un informe de evaluación técnica sobre la atención que recibimos objetivo e independiente, pues hemos sido testigos incansables del reparto mutuo entre instituciones de condecoraciones y medallas.

¿Para cuándo este estudio riguroso en que nos pregunten qué pensamos sobre cómo se hicieron las cosas, del que se obtengan lecciones aprendidas y errores que no pueden repetirse? Ni un solo análisis técnico independiente. En ningún lugar nuestra voz para elogiar o criticar lo que haya que aplaudir o mejorar. También es cierto que, si alguna cosa hemos vivido los afectados directos de todo este abominable suceso, ha sido la solidaridad en el inmenso dolor que sentimos, compartido por la gran mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de bien. Debemos corresponder, por tanto, en nombre de todas las víctimas y de los supervivientes, con infinita gratitud, -y ese es nuestro principal mandato-, a cuantos, de forma anónima entraron en los trenes en los primeros segundos para auxiliar a las víctimas y los supervivientes, exponiendo su propia seguridad, a quienes derramaron una lágrima incontenida de desgarro, a todos los que rindieron personal tributo en los improvisados espacios de homenaje y recuerdo en que se convirtieron los lugares de la tragedia. Agradecimiento que hacemos extensivo a la ciudadanía de Madrid, del resto del Estado e incluso de fuera de España: por su solidaridad.

También queremos manifestar nuestro agradecimiento a todas aquellas personas que el 11 de marzo, y en los días posteriores, de una manera profesional o con carácter voluntario se enfrentaron a la tragedia, sin comprender ni cuestionarse otra cosa que no fuera la atención a las víctimas y a sus familias, con generosidad, sacrificio y dignidad. Gente que no pidió nada más que el privilegio de estar en silencio, en segunda fila, apoyando en lo que pudieran sin buscar ningún protagonismo. Profesionales anónimos, vecinos, colectivos de jóvenes y de barrio, asociaciones culturales. Pero sobre todo, ciudadanos de a pie, cada uno con lo que desde su buen hacer, podía aportar.

Gracias a los bomberos, gracias al personal sanitario, gracias a la policía, gracias a los taxistas, gracias a los psicólogos, gracias a los conductores, gracias a los conductores de autobús y gracias a todos los que se nos quedan en el tintero. A todos de nuevo, gracias. Algunos de ustedes intentaron vetar nuestra comparecencia. Nosotros no pedimos asistir en calidad de nada a esta Comisión. Fueron ustedes, señorías, quienes decidieron requerir nuestra presencia, considerando la misma como un homenaje, no nosotros, Un homenaje más. Uno de los muchos que se vienen sucediendo desde aquel fatídico 11 de marzo. Como viene siendo habitual en los numerosos actos de los que venimos siendo protagonistas, nadie nos ha preguntado si es nuestro deseo recibirlo. ¿Alguien nos consulta cuando se dispone de los nombres o fotografías de nuestros familiares por parte de cualquier institución? Hay quienes se sienten sinceramente reconocidos. Para otros supone una nueva y desgarradora exposición. No discutimos aquí la conveniencia o no de estas manifestaciones, que no dudamos, tienen la mayor voluntad de apoyo y solidaridad. Denunciamos que no se nos pregunte, que se asuma lo que es correcto o incorrecto, que se levanten monumentos y no se nos permita hacerlos nuestros. Ese gesto debiera ser el producto final de un camino de hablar, de conocer, de hacer llegar nuestra voz a la gente... tenemos voz y queremos que esa voz sea escuchada.

Hubo momentos en que quizás el dolor nos mantuvo en nuestras casas. Ahora queremos ser escuchados. Tenemos voz y criterio. Y queremos que los homenajes no sean piedras frías en cualquier rincón de una ciudad y de las que nadie se acuerda a los pocos meses, sino que tengan vida. La vida que surge cuando las cosas nacen de procesos de diálogo y de participación. Escúchennos. Asumimos como nuestro el dolor de cualquier víctima del terrorismo, nos identificamos, como ya hemos dicho anteriormente con cualquiera de ellas, si bien nos vemos en la obligación de reivindicar nuestra identidad como víctimas del 11 de marzo. Hemos asistido, dentro de este baile del uso de fotografías de nuestros familiares fallecidos, al penoso espectáculo de verlos mezclados con torturadores y violadores de derechos humanos que igualmente tienen reconocida su condición de víctimas del terrorismo. ¿Alguien nos pregunta algo? Queremos también decir no al modo en que se han usado por parte de los medios de comunicación las imágenes de la barbarie. Las imágenes son instrumentos de información, de eso no cabe duda, y tienen el poder de convocar, de sensibilizar a la opinión pública, de explicar en breves instantes lo que un texto difícilmente puede narrar. Pero este no es el caso, y ustedes lo saben.

La necesidad de utilizar las imágenes del 11 de marzo como fuente de información caducó hace mucho, ya no es noticia. Las emisiones no responden a una necesidad informativa sino a la demanda de una sociedad que convierte todo en espectáculo, incluyendo la angustia, el miedo, y el llanto desgarrado de los arrastrados por la locura humana. Señores directores de periódicos y agencias de prensa, señores directores de informativos: permítannos dudar de su sensibilidad. Mientras por un lado acuden a nosotros una y otra vez, para que les contemos nuestro calvario, mientras son ustedes los encargados de hacerles recordar al mundo que no puede haber más «onces M» en ningún lugar del mundo, se olvidan de nosotros cuando el mercado les llama. Vendida ha quedado su conciencia de periodistas a la ley de las audiencias.

Con nosotros, no. Si algo de decencia les queda, con nosotros, no. Queda escrita, leída y conste en el diario de sesiones nuestra más contundente repulsa. Y por si no hubiera quedado suficientemente claro, afirmamos que por encima del derecho a la información, está el derecho de los ausentes a preservar su intimidad. Condenaremos siempre a aquellos que expongan imágenes que aviven constantemente la causa de nuestro dolor. Cada vez que las imágenes se exponen sufrimos un paso atrás en ese trabajo de convivir con el dolor. Cada vez que aparecen las imágenes nos sumergimos en una, dos, tres semanas de reavivar el dolor, es volver a imaginar cómo pudieron haber muerto, especular sobre si sufrieron o no, si permanecieron con vida el tiempo suficiente para preguntarse dónde estábamos nosotros para socorrerles, dos o tres semanas de emparejar esas imágenes con los rostros de ellos. Regresan las vivencias del desconcierto, el miedo, la impotencia, el desasosiego, la vulnerabilidad, el camino a los hospitales... del caos.

Recuerdo feliz, como los tuvimos y como los quisimos, y ustedes se empeñan en arrojarnos el horror en nombre del espectáculo, en machacarnos y recordarnos aquellas imágenes que no deseamos que queden grabadas en nuestras mentes como último recuerdo de aquellos a quienes amamos o como el trágico recuerdo del día en que volvimos a nacer. Los que tuvimos la suerte de poder contar lo vivido, sufrimos el peso de la culpa por haber sido nosotros, y no ellos, los que hoy no podemos borrarnos aquel día de la retina. El goteo incesante de imágenes que salpica cualquier periódico o programación nos regresa una y otra vez al inicio del camino de la superación, pero parece que eso a ustedes, periodistas, no les importa. Nosotros, desde nuestra autoridad moral, les señalamos, les imploramos, les pedimos, les exigimos que dejen de vendernos como espectáculo. Pronto se acercará el primer aniversario de la masacre. Una excelente oportunidad para medir la altura moral de todos y cada uno de los directores de periódico y de cadenas de televisión de este país. Cada cual establecerá entonces su talla moral. Ustedes dispondrán de una oportunidad para demostrar de qué madera están hechos.

La falta de rigor moral en la emisión de imágenes que no arrojan luz sino oscuridad en torno al omnipresente 11M, no sólo nos revuelve las entrañas a las víctimas, sino también a la sociedad en su conjunto. Con ellas nos embarga el miedo y la sensación de vivir absolutamente desprotegidos, y eso señorías, nos hace aún más sensibles a las manipulaciones de todo tipo, No digan que no está claro y bien detallado. Insistimos para que no quede lugar a dudas: ellos fueron asesinados en un acto colectivo, pero su derecho al honor y a la propia imagen lo representamos en su individualidad los que les hemos sobrevivido. Apelamos a la ética profesional de los medios y estaremos allí donde se deshonre la memoria de las víctimas para desagraviarlos. El uso indiscriminado de las imágenes supera niveles que jamás imaginamos, Se han emitido o se han usado en medios escritos imágenes procedentes de las cámaras de vigilancia situadas en los andenes de RENFE. Estas imágenes fueron requisadas por la Policía inmediatamente después de las explosiones y estaban depositadas en la Audiencia Nacional. ¿Cómo pudieron filtrarse y llegar a la prensa? ¿Quién lo permitió o autorizó? ¿Quién las vendió, si ese es el caso? ¿Cómo pudieron emitirse imágenes sometidas a secreto de sumario? Desde aquí exigimos de manera urgente una investigación que depure responsabilidades respecto a la filtración y posible venta de las imágenes de los atentados que estaban depositadas bajo la custodia del Audiencia Nacional. Debe esclarecerse la trama de tamaña indignidad y ser cesado y encausado el autor de manera fulminante.

Quienes sí se empeñaron en estar a nuestro lado fueron otras entidades públicas y privadas, a quienes se facilitaron nuestras direcciones y teléfonos. Hemos recibido cartas que no hemos pedido, llamadas de terceras entidades que han supuesto una violación a nuestra intimidad. En una aplicación absolutamente estricta de la Ley de Protección de Datos, hemos asistido atónitos a la filtración de nuestros datos personales a entidades públicas y privadas que se siguen dirigiendo a nosotros. ¿Con qué autoridad se comparte ilegalmente dicha información con organizaciones y terceros? ¿Cómo se nos llama desde universidades para pasarnos cuestionarios por teléfono? ¿Quién ha consentido tamaño despropósito? ¿En qué juzgado se investigarán estos delitos ya denunciados? El día 11 de marzo de 2004 se rompió el corazón de nuestro país. No nos sirve para nada el pretendido dolor de quienes son incapaces de la más mínima autocrítica, y mucho menos el comportamiento de quienes, seguramente cegados por el odio y la frustración, insultaron gravemente a nuestros seres queridos, a nuestros muertos, ante las mismas puertas de esta Cámara.

Quienes el 29 de noviembre nos ultrajaron, probablemente el día 12 de marzo estuvieron recorriendo, en manifestación, las calles de Madrid. Sin embargo, 9 meses después, ya habían olvidado que aquello era porque la ciudadanía lloraba por sus hijos desaparecidos o mutilados, nuestros muertos, nuestros heridos. Sólo nos consuela pensar que, tomados uno a uno, ninguno de ellos sería capaz de aguantar ni cinco segundos la mirada de una madre y volver a repetirle: «Meteos a vuestros muertos por el culo». Nada justifica una actitud como esa. El odio y el deseo de venganza es un germen podrido que infecta nuestra sociedad, y tenemos el deber y la obligación de construir algo mejor y más digno para todos. Recientemente hemos asistido con pesar a un espectáculo asombroso en el juicio del primer encausado por el 11 de marzo, concretamente al menor conocido por «el gitanillo». Pudimos asistir, detrás de un biombo, al establecimiento del pacto entre fiscales y abogados, con la bendición del juez.

Señorías, cuando explícitamente se deniega la aplicación de la Ley del Menor y se aplica la Ley Antiterrorista con penas de hasta diez y doce años de cárcel a menores de edad en el País Vasco por quemar un cajero automático, ¿cómo puede aplicarse la norma más favorable a alguien que no fue menor para traficar con explosivos, con drogas, ser confidente de la policía y la guardia civil, conducir vehículos y suministrar los materiales que condujeron a la muerte de 192 personas? ¿Qué aplicación arbitraria de la ley significa que un asesino va a estar en la calle con 23 años, en la más absoluta impunidad? Nos mienten cuando prometen que los culpables de la masacre serán castigados con la mayor dureza que la ley permita. Estupefactos ante la impunidad de los culpables confesos, como Asociación 11M Afectados de Terrorismo, asistimos al juicio entre las risotadas del inculpado, de la madre del mismo y de su abogado. ¿Este es el Estado de Derecho que pretende ampararnos? ¿Asistiremos a más juicios con acuerdos negociados antes de entrar a Sala? ¿Qué buscan esos acuerdos? Desde luego, no tendríamos ningún problema con la justicia española si todos los juicios se resolviesen como este, en cinco minutos. Vayan sumando, señorías, porque nuestras peticiones son claras, altas y nítidas. Ninguno de los hombres y mujeres, de los ancianos y los niños, de los españoles y de las personas de otras nacionalidades que bruscamente vieron interrumpidos sus proyectos, sus expectativas y hasta sus vidas podrían entender que termine esta Comisión sin una explicación sobre lo ocurrido. De nuevo les recuerdo, señorías: nuestros muertos fueron las víctimas; inocentes y víctimas! Nosotros tampoco podemos darnos esa explicación, pero sí que podemos, con la autoridad ética que nos otorga nuestra situación , exigir que nuestra desgracia no haya sido en vano.

Esta Comisión debe acabar y debe determinar los instrumentos necesarios que hagan imposible la repetición de tan insufribles hechos. Se lo debemos a ellos, nos lo debemos a nosotros mismos, más allá de cualquier otra diferencia de criterio partidario. Si no se hiciera de esta manera, el fracaso de esta Comisión sería aún más estrepitoso y esa responsabilidad recae sobre sus señorías. No permitan que un activo de tal calibre se diluya entre las manos de un sinsentido partidista que a nada conduce. Ayúdennos a que los ciudadanos de este país podamos salir por las mañanas de nuestra casa y tengamos la garantía de regresar. Les recordamos, pedimos, exigimos, lucharemos por lograr:

1. Una comisión de investigación independiente de los partidos políticos que establezca y depure responsabilidades por error u omisión.
2. Juicios transparentes y con aplicación plena y completa de la ley a todos los acusados.
3. Velar por el uso ético por parte de los medios de comunicación de las imágenes del atentado.
4. Investigación de las responsabilidades derivadas de la filtración o venta de las imágenes de los atentados sometidas a secreto sumarial en la Audiencia Nacional.
5. Respeto a la voluntad de las familias para el uso de los nombres y las imágenes de los fallecidos y supervivientes en todos los actos públicos y privados que se realicen en su memoria.
6. Habilitación de comisiones técnicas independientes, que evalúen de manera objetiva y teniendo en cuenta la opinión de los afectados, los planes de emergencia, sanitarios, educativos, formativos, laborales, sociales y de salud mental puestos en marcha tras el 11-M, mostrando tanto los éxitos como las oportunidades de mejora que procedieran y elaborando propuestas de futuro.
7. Exigimos la adecuada atención a las víctimas y la creación de un Organismo Único de Coordinación y Atención a heridos, que funcione durante el tiempo necesario.
8. Exigimos el respeto del derecho a la intimidad, así como la investigación de las responsabilidades derivadas del filtrado de los datos personales, direcciones y teléfonos de los afectados a terceras instituciones para su uso particular.
9. Exigimos, en nombre del conjunto de ciudadanos, que se arbitren todas las medidas de coordinación policial, de sistemas de alerta y vigilancia que se consideren necesarios para evitar que nuevas catástrofes como esta puedan volver a ocurrir.
10. Exigimos que nunca se utilice el nombre de las víctimas o de ésta Asociación como instrumento de polarización social, buscando identificaciones con una u otra opción partidaria. Nuestra condición de víctimas y supervivientes si a algo apela, es al diálogo, a la unión, al consenso y a la búsqueda de soluciones entre todos. Señorías, todas estas peticiones se resumen en tres exigencias básicas: verdad, justicia y reparación, entendida como reparación moral, nunca económica porque el dinero no nos abraza ni nos consuela.

Y hoy, aquí, en lo que a ustedes más les atañe, exigimos la verdad. Como venimos expresando desde hace meses: transparencia.

Por nuestra parte, lo único que podemos aportarles es nuestro dolor.

Este es nuestro dolor. Y esta nuestra fortaleza. Por todos nosotros. Por ellos.

Sr. presidente, señorías, muchas gracias.

Parlamento español, Madrid, 15 de diciembre de 2004





El hijo de puta del día

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De los mismos nervios

Lunes 18 de Febrero, a aquello de las cinco de la tarde: Mi jefa (no la jefa-jefa, la jefa que está por debajo de la jefa-jefa) entra corriendo a la sala donde estoy haciendo unas medidas en el espectrofotómetro con un papel escrito porque al día siguiente acaba el plazo para entregar los abstracts y no se habían acordado, para que lo corrija (porque los datos eran míos) por si ha puesto algo que no era.

Lunes 18 de Febrero, a aquello de las cinco y media de la tarde: Le devuelvo el abstract corregido a mi jefa.

Martes 19 de Febrero, a aquello de las once de la mañana: La jefa-jefa se lee la corrección, la recorrige (no en las cosas que afectaban a mis datos, sino en aspectos puramente formales) y se envía.

Lunes 25 de Febrero, 11:16 de la mañana: Llega al mail de mi jefa (la jefa-jefa) la confirmación de que el poster ha sido aceptado.

Lunes 25 de Febrero, a aquello de las doce del mediodía: Me reenvían el mail para informarme de que que el poster ha sido aceptado.

Miércoles 27 de Febrero, a aquello de las diez de la mañana: Envío el borrador del póster para que se corrija.

Miércoles 5 de Marzo, a aquello de las once de la mañana: Saco una copia en papel del póster y la dejo encima de la mesa de la jefa-jefa con una nota que dice "Mañana y pasado no estás y el Congreso empieza el martes que viene. Necesito la corrección YA". El "YA", subrayado.

Miércoles 5 de Marzo, a aquello de las cinco de la tarde: Tengo la corrección del texto.

Jueves 6 de MArzo, a aquello de las diez de la mañana: Reenvío el póster corregido.

Jueves 6 de Marzo, entre las doce de la mañana y las cinco de la tarde (aprox.): Como los colores en pantalla no se ven igual que en una impresora de inyección que en una impresora láser (ya no digamos en una en blanco y negro como la que tengo en el curro, y vaya usted a saber cómo van a quedar al final en el plotter), se lo pasan discutiendo que si el fondo es demasiado pálido o demasiado amarillo pollo.

Viernes 7 de Marzo, a aquello de las diez y media de la mañana: Llevo el póster a imprimir. No he sido capaz de pasarlo a PDF (en principio todo ha de estar en PDF, porque si no el plotter hace tonterías), porque el Acrobat Distiller no permite pasar cosas tan grandes, pero siempre nos lo han podido pasar allí sin problemas. Esta vez no, cuando lo intentan se cuelga el ordenador.

Viernes 7 de Marzo, a aquello de las once de la mañana: Vuelvo al curro, le paso el antivirus a todo un par de veces, por si los troyanos, y pido ayuda al auxiliar, que se que pilota de informática, para ver si podemos pasarlo. Lo pasamos, pero se descentran cosas. Me pasa el Acrobat 8.0, que tiene el PDF maker, para que lo instale. Ahora lo tengo instalado en el curro y en casa. Yuju.

Viernes 7 de Marzo, a aquello de las once y cuarto de la mañana: Me llama la chica de la imprenta para decirme que lo han conseguido pasar, pero que se han descuadrado cosas. Le digo que yo lo he logrado pasar también y tenemos el mismo problema, pero que lo estoy arreglando.

Viernes 7 de Marzo, a aquello de las once y media de la mañana: Lo vuelo a llevar a imprimir. En principio no da problemas, pero a a la que aparece un gráfico, catacrock! En lugar de imprimir un gráfico, imprime una pastilla negra. Nadie sabe por qué.

Viernes 7 de Marzo, a aquello de las doce de la mañana: He vuelto al curro, he mirado qué podía ser, he cambiado los gráficos y he vuelto a la imprenta. El software del plotter no reconoce mi PDF. Cualquier otro PDF sí.

Viernes 7 de Marzo, entre las doce y las siete y media de la tarde: Me siento delante del ordenador y empiezo a hacer cambios de todo lo posible y a enviárselos por mail a ver si ahora. Nada, no lo reconoce. La chica de imprenta se empieza a poner más nerviosa que yo.

Sábado 8 de Marzo: Me paso medio día ante el ordenador entre avanzar en los dos cursos por internete que estoy haciendo e intentando averiguar dónde está el problema. Que si quieres arroz Catalina.

Domingo 9 de Marzo: A la niña de Rajoy le baja la regla y lo ve todo rojo.

Lunes 10 de Marzo, a aquello de las nueve y cuarto de la mañana: Entro en la imprenta. La chica me mira como si hubiese visto entrar a la mismísima Muerte, con Binky y todo. No hay tu tía, el poster no quiere salir en ninguna de las variantes que he hecho el fin de semana.

Lunes 10 de Marzo, a aquello de las diez y media de la mañana: Se me hinchan los cojones, y opto por la fuerza bruta. Fotochof, imagen de 90*142 cm, cortaypega de todos los elementos del poster a saco. Resultado, un bonito JPG de 13 megas. Sí, han leído bien. 13 megas.

Lunes 10 de Marzo, cinco minutos después de la anotación anterior: Compruebo en la láser que al menos la letra no ha perdido mucha definición al convertirlo en imagen. Mi jefa no entiende que hago entrando y saliendo de su despacho como si tuviese al diablo montado en la chepa, con los ojos inyectados en sangre y murmurando maldiciones en arameo.

Lunes 10 de Marzo, cinco minutos después de la anotación anterior: Intento enviarlo por mail a la imprenta. No me acepta un archivo tan grande.

Lunes 10 de Marzo, diez minutos después de la anotación anterior: Me planto en la impenta con el pendrive empachao de variaciones del poster. El software acepta la imagen, y lo lanzamos a imprimir. Me quedo plantado delante del plotter para comprobar que todo va saliendo bien.

Lunes 10 de Marzo, dos minutos después de la anotación anterior: Caigo en la cuenta de que, al copiar los elementos del póster a la imagen, NO copio el fondo. Después de tanto cachondeo, el póster queda con fondo blanco. A estas alturas passssssso de todo.

Lunes 10 de Marzo, diez minutos después de la anotación anterior: Los gráficos pierden definición y en los puntos en que hay degradados de color hace cosas raras, pero de nuevo passsso de todo. Si no les gusta, se imprimen esos detallitos en un papel aparte y tijeras y cola, tu.

Lunes 10 de Marzo, a aquello de las doce y media del mediodía: Me envían el poster al curro. Si alguna de las jefas tiene algo que decir al respecto de esos detallitos, se lo calla cuando ven que me sale humo de las orejas.

Martes 11 de Marzo: A las nueve de la mañana tengo que estar en la Fira, en la puerta de la calle Lleida, para recoger la acreditación. El congreso empieza a las nueve.

Si a esto le suman los experimentos de normal, que una prueba que enviamos fuera porque nosotros no tenemos el material para hacerla no han encontrado nada en unas muestras donde debería haber más de lo que buscamos que en unas muestras anteriores que les habíamos enviado, y una prueba que estoy haciendo que no sólo da resultados absurdos, sino que parte de esos resultados son directamente imposibles, y que muy probablemente durante esta semana me quede sin internete durante (al menos) un par de semanas, pues que quieren que les diga...

Que ya no se si dejarme las venas largas, o directamente contratar a un exorcistas. Porque ahí tiene que haber gremlins por alguna parte.

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domingo, 9 de marzo de 2008

Citas (XCV)

Ea, a Parla!

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Emético

Copioypego la noticia de El Mundo, diario poco sospechoso de NADA (ejem).

Empleados de Telemadrid denuncian la censura a las palabras de Sandra Carrasco
EFE
MADRID

El comité de empresa de Telemadrid ha pedido perdón públicamente, en nombre de los trabajadores de la televisión autonómica madrileña, a la familia de Isaías Carrasco, asesinado por ETA, porque aseguran que la cadena ha emitido "cercenadas" las declaraciones que ha hecho este sábado su hija.

El comunicado de los trabajadores llega poco después de que el PSOE anunciara que denunciará a la cadena de televisión por manipular y tergiversar la información.

El comité ha explicado en un comunicado que "en varias ocasiones" a lo largo de los Telenoticias de la jornada de reflexión, los directores de la cadena han ordenado emitir parcialmente las "emotivas y legítimas" declaraciones de la hija del ex concejal del PSOE asesinado en las que la joven pedía que nadie manipulara la muerte de su padre.

Los directivos de los informativos de Telemadrid han ofrecido hoy, según el comité, "sólo un fragmento de tan conmovedor testimonio, de tan sólo 18 segundos, silenciando la defensa que la hija hace de las ideas de su padre y su muerte por defenderlas, y eliminando las declaraciones cuando ella pide un voto masivo para decirles a los terroristas que no vamos a dar ni un solo paso atrás". [Vea las declaraciones].

El comité de empresa de Telemadrid ha anunciado que va a iniciar las acciones legales necesarias contra los responsables de esa información, y de otras también emitidas este sábado en los Telenoticias y en el programa 'Siete Días', por "quebrantar" los principios que rigen en los medios de comunicación durante la jornada de reflexión.

Según los representantes de los trabajadores, a lo largo de la jornada Telemadrid han emitido informaciones "alarmantes, no contrastadas por otras fuentes, y coincidentes con el argumentario de una determinada formación política" en varios asuntos más como el documento suscrito el viernes por las fuerzas políticas y sociales contra ETA, los datos de desempleo, el maltrato a las mujeres y los escasos efectivos policiales para defenderlas.

Además, hablan de que la televisión pública madrileña se ha referido en sus informativos a "la edulcorada" imagen que el Gobierno ofrece en torno a lo que ocurre a los soldados españoles en Afganistán, las "huelgas políticas, como la de la limpieza" o "la presión" que se ejerce en Cataluña a quien rotula sus establecimientos en castellano.

El comité considera que estas informaciones son "posibles delitos electorales" ya que son "acciones u omisiones" que, de una u otra forma, "atentan" contra los principios de objetividad, transparencia, igualdad y libertad que han de regir un sistema electoral democrático.

El comité recoge en una nota remitida a los medios las declaraciones de la hija de Isaías Carrasco:

  • "Quiero agradecer de corazón el apoyo del pueblo de Arrasate; el cariño, apoyo y calor que está mostrando la gente anónima con mi madre y mis hermanos. Quiero agradecer el apoyo de los socialistas. Mi padre murió por defender la libertad, la democracia y las ideas socialistas. Era un hombre valiente que ha dado la cara y los que lo han matado son unos cobardes. Unos cobardes sin cojones. Pero sobre todo pido una cosa: y es que el asesinato de mi padre no sea manipulado por nadie. Eso no lo vamos a tolerar. Yo, mi madre, todos iremos a votar. Los que quieran solidarizarse con nuestro dolor, que acudan masivamente a votar el domingo. Para decir a los terroristas que no vamos a dar ni un solo paso atrás. Son unos hijos de puta".

Y, de ellas, las que ha emitido durante 18 segundos la televisión pública madrileña: "Pero sobre todo pido una cosa: y es que el asesinato de mi padre no sea manipulado por nadie. Eso no lo vamos a tolerar".

Cómo se puede ser tan HIJO DE PUTA?


EDIT: El HIJO DE PUTA responsable de informativos de TeleMadrid es un tal Agustín de Grado. Si alguien se lo cruza por la calle, por favor, que le escupa en un ojo de mi parte.

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viernes, 7 de marzo de 2008

Cambio de planes

Hoy pensaba hacer un post.

Uno electoral.

Pidiendo el voto.

Y ponerme el crono y publicarlo treinta segundos antes de la medianoche, para cumplir escrupulosamente con la ley.

Pero, como ya saben, la campaña electoral se ha acabado antes de tiempo. La oficial, al menos, los hay que siguen en ello. Que nadie cuente conmigo para jugar a ese juego.

Así que sólo queda otro tema del que hablar.

Pero, como ya saben, yo a esa gentuza no les hago publicidad.

No hay tema de qué hablar.

El domingo, nos vemos en las urnas. Pasaré lista.

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Escaparatismo creativo (y arrastrado)

Cafetería en la Gran Vía de Barcelona, a la altura de Villaroel.



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jueves, 6 de marzo de 2008

Contestando al hijo de puta (II)

En episodios anteriores

A usted le dan exactamente igual las víctimas por eso las obvia como si no existieran.

Me remito a lo dicho previamente: Es usted un hijo de puta. Quién coño se cree que es para decir que a mí no me importan las víctimas, cabrón? Qué coño sabe usted de mi vida, de mis circustancias y de mi relación o no con víctimas del terrorismo, malnacido? No hace falta que me conteste, ya se la respuesta. Usted no sabe NADA. Ni de eso, ni de ninguna otra cosa, como está quedando claro.

Y lo que es peor, no le importa. Y no le importa decir de alguien de quien no sabe nada "que las víctimas le dan exactamente igual" y que "las obvio como si no existieran" para justificar una posición política. Y hágase la damisela humillada todo lo que quiera, pero eso le señala como una alimaña carroñera capaz de usar a los muertos por el puto interés político. Repito, A LOS MUERTOS, a los que ya están muertos, personas concretas con su vida y su historia, cercenada de cuajo por culpa de una banda de malnacidos que deberían ser enterrados boca abajo en un cruce de caminos, no un difuso futurible hipotético que tanto podría ser usted como yo (yo tengo más posibilidades que usted, usted vive muy lejos) como la del estanco donde compro el tabaco por las mañanas.

No, mire, a mi me importan las víctimas del terrorismo. Mucho más que a usted, por lo que veo, porque yo al menos las respeto. Puedo reducirlas a estadísticas para tratar de abarcar los datos, como se reducen a estadísticas los accidentes de coche, los casos de leucemia o los embarazos no deseados, pero al menos tengo la decencia, de la que usted carece, de no utilizarlas como arma arrojadiza. Y eso incluye el apoyarlas, el comprenderlas y el compadecerlas (PRIMERA acepción), pero NO incluye el romper el ordenamiento jurídico básico y permitir que la parte se convierta en juez. Es totalmente lógico, razonable y comprensible que el grueso de los miembros de la AVT quieran sangre. Eso no significa que un estado de derecho deba dársela. Y dónde me situa a la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo (el último párrafo de este artículo es muy elocuente)? Son menos víctimas? Y gente como Gorka Landaburu, Eduardo Madina, Bárbara Dürkhop... Es que no son víctimas? Y mejor no le hablo de Ernest Lluch, que estuvo partiéndose los cuernos toda la vida, los años de plomo de los ochenta incluídos, por una negociación que trajese consigo el fin de la violencia, hasta que le descerrajaron un tiro en la cabeza. Supongo que TAMPOCO era una víctima.

No, mire, a algunos nos importan las víctimas DE CORAZÓN. Y nos importan TANTO, que lo que queremos es que DEJE DE HABERLAS. A otros, y sí, le estoy mirando a usted, pero sobre todo al gurú (perdón gugú) mediático al que tanto admira, sólo les importan en tanto en cuanto les puedan sacar algún provecho.

Para mí son los más importante porque es la gente que ha dado su vida por MÍ, por NOSOTROS, que simplemente las han matado por ser españolas.

No retuerza las palabras. Salvo los contados (demasiados: uno sólo sería demasiado) casos de TEDAX a los que les ha explotado una bomba en las manos mientras intentaban desactivarla, las víctimas no han dado nada. Se lo han quitado, que no es lo mismo. Ser víctima, salvo esos contados casos que he nombrado, no te convierte en héroe. Te convierte en víctima. Punto.

Yo las tengo siempre en mi mente y hablar con los asesinos es mearse encima de ellas -usando un símil escatológico que a usted parece que le van tanto-.

Me remito a lo dicho en los primeros párrafos de este post.

El PSOE nos traicionó a todos los españoles cuando empezó a negociar con ETA hace por los menos seis años, cuando había firmado el Pacto contra el Terrorismo e incluso cuando socialistas estaban cayendo asesinados a manos de los terroristas

Disculpe: Quién se ha muerto y le ha nombrado portavoz de todos los españoles? No se de tantos humos, caballero, porque somos muchos los españoles (y soy, por lo menos, tan español como usted. Más, teniendo en cuenta que está usted expatriado) que no sólo no consideramos una traición que se iniciasen conversaciones, sino que hubiésemos considerado una traición que, dándose las circunstancias, no se hubiese hecho. Es más, puestos a hilar fino, las únicas personas que podrían hablar por boca de todos los españoles (nos guste o no lo que digan) son, por ese orden, el Rey y (vaya por dios) el Presidente del Gobierno. El primero, porque es el Jefe del Estado, y el segundo porque para ello fue elegido por sufragio universal. Tiene algún problema con el método? Deberes para mañana: dígame exactamente en qué punto del Acuerdo para las Libertades y Contra el Terrorismo se dice que no se puede negociar con ETA.

Como en los libros de texto del profesor de cuando yo hacía la EGB, que tenían todas las respuestas escritas en tinta azul: En ninguno. Y ahora, por favor, relea el punto primero. Y vuélvalo a leer. Y antes de volver a leer por cuarta vez, recoja su cara del suelo, que se le tiene que haber caído de vergüenza. Si tiene de eso, claro.

Incluso tras la muerte de los dos ecuatorianos en la T4 no hacían nada más que mandarles guiños para comenzar de nuevo a “dialogar”

Alguna prueba de que el Gobierno mandaba "guiños" a ETA? No, las voces que suenan en su cabeza no cuentan como prueba. Yo es que por más que googleo sólo encuentro referencias a eso en sitios directa o indirectamente ligados a su gurú libegal, y a algunos nos gusta contrastar las fuentes...

Cuánta ignominia, qué falta de valores, qué falta de decencia!

Me gusta que sea capaz de definirse a sí mismo, caballerete. Esto, como el alcoholismo: El primer paso es reconocerlo.

Usted, que por lo visto está en el ajo, NO quiere que la gente lo sepa, pero es así.

Yo, que efectivamente estoy en el ajo, pero sólo porque soy víctima potencial, lo ÚNICO que quiero al respecto es dejar de ser víctima potencial. Por otra parte, estoy encantado de que la gente sepa cosas. Muchas. Todas. Siempre y cuando sean verdad. Aún no le he leído a usted nada que no haya podido tumbar dando fuentes. Así que va a ser que NO es tan "así" como usted dice.

Y el próximo día, cambiamos de tema y pasamos a otro bloque del debate. Y el nombre sabe a turrón. Cito textual: "Mariconio".