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martes, 21 de julio de 2009

Crónicas de Barataria (IV)

(Extraído de los Archivos Nacionales de la República)

(...) Et foise el conde Mauro llamado por el q'era Príncipe, et dixó el govierno de sus tierras a un capellán que pensó governaríalas bien (...) Et el capellán criaba fama de siempre sonreír et lucir siempre bello atuendo (...) P'ro con el tiempo pasando, el capellán ganóse el cariño de cristianos y romanis com fiestas y fastos e fízose coronar como conde et declaró guerra al Mauro (...)

Foi endespués de que'l delfín de l'antiguo Príncipe perdiese la segunda batalla contra'l q'era entonces Príncipe que acontecieron questos fechos (...) Q'unos juglares acusaron al capellán d'estar en tratos con un germánico que foise encargado dellas cuentas del antiguo Príncipe q'era agora villano et ladrón et asaltador de caminos y casas, et cantaron que'l capellán metía mano en la caja dellas limosnas et en las arcas del condado et facía mas pobres a todos a cambio de dádivas et prebendas (...)

Et foi mandado por los xuezes del Príncipe rexistrar los sus aposentos, et halláronse riquezas et vestimentas que non correspondían a la su dignidad ni cargo, et non supo explicar su prozedencia (...)

Surxió entonzes una dama, principal de la ciudad, en su defensa (...) et dixo q'era normal que al conde, que conde coronado era, se le facieran regalos et agasajos, y que también al Príncipe se le facían (...) porfió q'era todo culpa del Príncipe por que'l capellán habíase mantenido fiel al anterior Príncipe y el su delfín et quería el Príncipe hazer conde a uno de la sua parte (...)

Mas descubrióse que tanvién la dama estava en tratos con el gérmanico y los suos (...) et en sus aposentos halláronse cosas que non concordavan con la sua dignidad ni modestia como muxer, et tampoco supo explicar su prozedencia.

(...) Et ubo gran escándalo et gran indignazión et gran oprobio, más non vergüenza, que la dama principal ni el capellán non la conozían (...)

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Cronicas de Barataria (III)

(Nota del Autor: Celebrando -tarde, mal y nunca- el bicentenario de la Guerra de la Independencia, he decidido recuperar esta crónica que escribí y el 15 de Julio de 2003 -antes de abrirme un blog- en la página Loscuentos.net. Vamos, que buscando otra cosa me la he encontrado y me ha hecho gracia revisarla. Y además me salva un post. En el link tienen más crónicas y un par de cuentos sin relación ninguna con lo anterior que publiqué allí mismo. Todo sea por culturizarles un poco, bestezuelas).

Sí, ya se, quieres que te cuente un cuento. Como siempre. Si ya te conozco, ya... Hoy ya me lo he traído preparado. Es otra historia que pasó en Barataria, el cómo se desencadenó la épica y terrible Batalla de Mandril. Verás...

Todo sucedió en la ciudad de Mandril, la capital de Barataria. En aquella época era una gran ciudad, la mayor de toda la isla, con una larga historia que había quedado reflejada en su escudo heráldico: Un mandril con las patas rojas, muerto en el suelo, de cuyo pecho brotaba un manzano. En dicha ciudad hacía ya muchos años que gobernaba un señor (de quien se decía que había sido el inspirador del diseño del escudo), muy amigo del señor Asno, quien, en un momento dado, sufrió un arrebato místico y se internó en un convento de carmelitas descalzas que había a los pies del castillo de If. Eso provocó un vacío de poder, y, como la naturaleza aborrece el vacío, incluso seres tan antinaturales como los políticos decidieron echarle un cable a la Madre Naturaleza para rellenarlo. O para medrar a su costa. Lo que sea primero. Rápidamente se distinguieron dos bandos claramente enfrentados.

Por una parte, estaba la gente del señor Asno, quien, deseando a toda costa mantener el poder en la capital, destinó gran parte del grueso de sus tropas, incluyendo a una antigua Misterio de Educación, Cultura y Otros Desperdicios, conocida mundialmente por haber decidido que un afamado escritor residente en el país era en realidad una pintora impresionista, con el sorprendente resultado que el pobre hombre, a sus años, tuvo que hacerse travestí y apuntarse a un curso CCC de dibujo y pintura por fascículos. Doña Macarena Cóleradedios, que tal era el nombre de tan sabia persona, era la abanderada del Partido Nacional de Barataria, y a su servicio estaban todos los poderes del estado, en especial los de los medios de comunicación públicos, que para eso estaban, y, en especial, y lo mento porque tendrá una importancia capital en el desarrollo de esta historia, se hallaba a sus órdenes el señor Tomillo de Tajada, un humilde trabajador de una copistería de la capital (bueno, en realidad nunca trabajó porque se olvidaba de que tenía que ir, pero eso no fue óbice para que cobrase puntualmente todos los meses), quien, pese a su mala memoria, demostró ser un hábil estratega político.

En el otro lado, se hallaba la temible coalición calatravista-radical (que recibía ese nombre porque seguía las enseñanzas, si bien un tanto descafeinadas, de un filósofo y economista trasnochado llamado Calatrava) que formaban el Partido de la Pancarta y el Partido Ordinarista (que era el más calatravista de los dos). Al frente de dicho partido estaba doña Manolita Sicojas, ampliamente respaldada por el aparato del partido, empezando por su Becario General, el señor Pancartero.

El caso es que llegó el día de la contienda para escoger quien seguiría gobernando. Y, dado que Barataria no era una democracia ni nada que se le pareciese (aunque tuviese el nombre de república, ya te explicado muchas veces que no lo era), se lo acabaron jugando al dominó, que por el nombre les pareció apropiado. Y ganaron los pancarteros, porque la señora Cóleradedios se quedó con el pito doble en las manos. Esto, como podrás imaginarte, no les sentó nada bien a los del Asno, quienes vieron peligrar sus intereses en canteras de adoquines (Sicojas había prometido asfaltar toda la ciudad), y rápidamente urdieron una estratagema para aguarles la fiesta. Así, dieron carta blanca a Tomillo de Tajada para que hablase con dos partidarios, en principio, de Sicojas, y les convenciera de que la coalición con el Partido Ordinarista era demasiado radical y malmasona, y que sus calles respectivas estarían mucho mejor con un adoquinado nuevo con ribeteado de oro. Y ahí se lió la cosa.

Empezó una noche, después de la partida de dominó, en una taberna de mala muerte del barrio de los Alemanias (un barrio de mala nota de la capital), donde el pleno del Partido de la Pancarta estaba celebrando su victoria y haciendo chistes groseros sobre el doble pito de Cóleradedios. Se las prometían muy felices, ay... En estas estábamos, cuando los “conversos”, cuyo nombre no diré básicamente porque no me acuerdo, llamaron a un aparte a Sicojas y, cuando más despistada estaba, le arrearon con un puchero en toda la cara, descalabrándola viva, para acto seguido salir huyendo (en una estratagema muy inteligente, o todo lo contrario) hacia la sede del Partido Nacional. Hubo quien les vio huir y, extrañados, fueron a preguntarle a Manolita si sabía qué es lo que había pasado, encontrándose con el cuerpo maltrecho de la desdichada. Imagínate lo patético de la escena: Pancartero cogiendo a la pobre Sicojas en brazos y saliendo a la calle gritando “Manolita! Qué le han hecho a mi Manolita!?”.

Ahí se desencadenó el infierno. Los de la Pancarta fueron a pedir explicaciones, y los Nacionales les recibieron a adoquinazos y diciendo que la culpa era de Sicojas por ser un zorrón desorejao. Ellos respondieron, y la cosa fue a más, a más, hasta que no quedó un solo adoquín en su sitio en todo Mandril. Y aún se complicó más cuando los calatravistas descubrieron que estaban recibiendo por detrás (golpes, me refiero), y al girarse se encontraron con que quien tiraba piedras contra ellos no era sino Cristiana Alverde, una militante del partido de gran renombre y que incluso había tenido cargos públicos de gran relevancia, quien había perdido el oremus y se dedicaba a tirarles macetas desde un balcón al grito de “esa guarra se merece todo lo que le pase! Ella me quitó el amor de Pancartero! Perraaa!” Como puedes imaginarte, todo era fruto de un ataque de cuernos porque había intentado, sin éxito, ser ella la abanderada de los Pancarteros en Mandril, puesto que había acabado logrado Manolita.

La batalla duró casi medio año, sin cuartel ni piedad, hasta que, agotados los adoquines de la ciudad (incluso se habían desmontado un par de iglesias barrocas para usarlas como artillería pesada), se llegó a un acuerdo para hacer una nueva elección. Pero en esta ocasión, Cóleradedios logró forzar que la partida fuese a un juego de más alta alcurnia (así jugaba con ventaja, ya que ella era de una familia de rancio abolengo, por no decir que era simplemente una rancia, mientras que los pancarteros eran todos unos desarrapados del populacho). Esta vez, se lo jugarían al backgammon.

Que quien ganó al final? Bueno, eso es otra historia y ya es muy tarde. Venga, a dormir que mañana tienes que madrugar para ir al colegio. Venga, así, bien arropadito, no me cojas frio. Y que no te coman las chinches.

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lunes, 5 de noviembre de 2007

Crónicas de Barataria (II)

(Extraído de los Archivos Nacionales de la República)

(...) E llovió fuego e azufre e la tierra misma se abrió e las sendas quedaron cortadas e hubo gran mortandad entre los súbditos del Príncipe d'aquell'Era (...) E salió el Príncipe y los que de la su parte estavan a l'alto de la balaustrada e acusaron a gritos a las brujas que moraban al norte del país e lanzaron anatema en contra dellas e mandaron perseguirlas e quemarlas en la hoguera. Mas ay que'l mesmo Príncipe dixese tiempo ha que las manos e las lenguas e las orejas d'aquellas brujas havían sido cortadas e que ya no podrían conjurar más ni facer más maldades e encantamientos (...) y el pueblo rebelóse et expulsó al Príncipe e puso a otro en el Trono, pues dezian que'l Príncipe habíales mentido (...)

Interesóse el Gran Inquisidor por el caso, por ser clara muestra de magia negra e mala fe (...) E d'orden del Gran Inquisidor los nobles e los cavalleros e la tropa afanáronse en hallar y dar caza a las brujas q'havian provocado la desgracia (...) e hallándolas en akelarre tratáronlas de detener, pero el Maligno está'n todos los sitios y grande es su poder, e llevóselas consigo en una bola de fuego, con ellas arrastrando un infortunado infanzón, Nuestro Señor tenga piedad de la su ánima(...)

E fueron conducidas las brujas que'l Diablo non s'havia llevado con él a presencia del Gran Inquisidor para ser juzgadas por los sus crímenes, y hete aquí que ninguna dellas era del akelarre del Norte (...)

Mas los de la parte de l'anterior Príncipe que restaban en el país seguían diziendo "al norte, al norte!", et el anterior Príncipe mesmo, que'n después de ser expulsado del Trono habíase refujiado en Cortes estranjeras, trataba de malmeter e sembrar zizaña e acusar al novo Príncipe d'estar en comunión con las brujas del Norte e de tratar con ellas, mal pese a q'este fizo más campañas que aquel en contra d'ellas e n'apresó más e destruyó más de los sus tabernáculos infernales (...)

Celebróse finalmente santo juizio, e fue largo e pesado por ser tan grabes las acusaciones vertidas (...) e pese a que todo las indicaba (...) e manque incluso, protejidas por el Maligno, flotaban sobre las aguas cual gansos (car las brujas son de madera et es sabido y conocido que la madera flota como flotan los gansos, et es también sabido y conocido q'el Diablo proteje a las brujas e evita que vayan al fondo e s'afoguen) (...) los que de la parte de l'anterior Príncipe restaban en el país seguían diziendo "al norte, al norte!" e intentaban salbarlas del su justo castigo y pena, pues creían que faciendolo exculparían al anterior Príncipe y este podria volber al Trono e ser amado y celebrado de nuevo (...) e como eran muchos y poderosos por haber medrado durante el su reinado facían mucho estrépito e incluso llegaron a confundir algunas mentes simples (...)

E llegóse al final del santo juizio y demostróse ante los ombres et ante Dios todopoderoso y su Santa Madre e todos los santos del cielo que eran culpables, sindo condenadas a grillete de hierro para que no pudieren facer más encantamientos e mazmorra de por vida (...) y demostróse también que las brujas del Norte, aun con ser pérfidas y malvadas e diabólicas non habían habido nada en la cuestión y ansina lo señaló el Gran Inquisidor(...)

Pero los que de la parte de l'anterior Príncipe quedaban seguían diziendo que habían estado las brujas de la parte del Norte, e incluso algunos, ofuscados sin duda por las argucias del Maligno, que hasta de la santidad sabe destilar el Mal, llegaron a acusar al Gran Inquisidor d'estar hechizado o incluso en trata con las brujas e actuar al su dictado (...) pero ya nadie no les creía e convirtiéronse en objeto de mofa, burla y escarnio, et eran señalados por la calle e los niños les arrojaban fruta pocha para reirse dellos y corrían detras dellos (...)

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lunes, 11 de septiembre de 2006

Crónicas de Barataria

(Extraído de los Archivos Nacionales de la República)

... Y el Bufón saltó al centro de la Plaza en dia de Mercado, e faciendo sonar sus cascabillos clamó e fizo chanza y befa ante las matronas que allá se hallaren contra l'anterior Príncipe y el vasallaje que cumplió ante el Imperio de Freedonia e la guerra que dello surgió (...) e amparándose en la prerogativa de habla del Bufón fizo escarnio e mal dijo con conjuros de Bufón contra aquellos que de la parte del anterior Príncipe malmetían sobre el nuevo e cuidaban de cortar las rutas de comercio entre las ciudades de la República y a enfrentallas las unas contra las otras (...) y las matronas y los artesanos rieron e aplaudieron e escandalizáronse de falsa modestia por la su lengua gruesa, y lanzáronle muchas monedas que él se afanó a recoger. E asína quella noche e las que la persiguieron el Bufón pudo comer plato caliente e dormir bajo buen techado e no depender de la bonhomía del Príncipe o de los Gobernadores de la ciudad para facello, sino sólo de las sus buenas artes...

... Y en ese tiempo fue que el Bufón encaminose a la muy noble villa de Mandril, do gobernavan de la parte de l'anterior Príncipe, llamado como fue para facer sonar allá sus cascabillos e cantar romances de tiempos viejos, más ay! que es mala la envídia y los rencores y la mala fe del converso (...) que allá moraban aún partidarios del antiguo Príncipe e de Príncipes aún anteriores, de los tiempos de la sombra y la sangre y el miedo, que no reconocían el derecho de habla del Bufón ni el de nadie que no fuese el dellos y el daquellos quienes como ellos dijeren (...) que recibiéronle a las puertas de la villa lanzándole por sobre dél verduras e uevos e calumnias, e mintiendo e porfiando sobre la su persona e las sus palabras, y con malas artes e amenazas de hoguera impidiéronle entrar en la villa (...) e lo desterraron a siete leguas de la mesma e le forzaron a vestir jubón amarillo e ropas de leproso...

... E dicen que cuando la dama que habíale convidado, principal de la ciudad, intentó mediar en defensa del Bufón, los mesmos que habíanle expulsado de la villa amenazaron con golpealla e vejalla y expulsalla también de la ciudad, y ella callóse vergonzosamente e retirose a sus aposentos e fizo como que si nada hubiere sucedido...

Hace 307 posts...

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