miércoles, 26 de mayo de 2010

Cortes constituyentes

Vale, matemos otro de los temas que se me han ido quedando colgados: el Tribunal Constitucional.

Veamos: Acepto, y no me supone tragarme ningún sapo sino todo lo contrario, que el Tribunal existe, que debe existir y que debe ser el árbitro último e inapelable de las cuestiones que afecten a la estructura constitucional del estado.

Aceptar la forma en que se designan sus integrantes ya me cuesta dar un par de lametones al mentado sapo, pero bueno. Es lo que marca la ley, la ley es la ley hasta que alguien diga lo contrario, y cambiar a estas alturas la ley para remodelarlo tampoco afectaría al tema de estudio, así que eso lo dejamos para otro día.

PERO

En cualquier juego, el árbitro ha de ser el primero en cumplir las normas. Especialmente cuando las normas hacen referencia explícita a quién puede hacer de árbitro, en qué condiciones y durante cuánto tiempo. Y resulta que, al respecto del TC, la ley dice que varios de sus integrantes YA NO DEBERÍAN SERLO, porque su mandato está más que caducado y deberían haber sido substituídos años ha. El Tribunal Constitucional es en estos momentos un tribunal en fraude de ley, que, para más INRI, está inclumpliendo con lo que dice la Constitución (lo que, teniendo en cuenta que su única razón de ser es velar por la observancia de la misma, no deja de tener su coñita) en su composición.

La figura del Tribunal Constitucional merece todo el respeto institucional, pero desde el momento en que no cumple con lo que la Constitución manda para ellos, sus integrantes dejan de merecerlo, y sus sentencias quedan, como poco, en entredicho. Por no decir invalidadas. El árbitro debe cumplir las normas en todo momento, si no el proceso queda viciado de origen y no tiene validez.

Por cierto, la excusa de "no se puede renovar hasta que esté concluído el recurso contra el Estatut porque sería cambiar las reglas del juego a mitad de la partida" que se ha esgrimido desde el PP (los que están bloqueando la renovación, por cierto) es sencillamente absurda. Primero, porque las reglas del juego han sido totalmente prostituídas desde el primer momento (ver párrafos anteriores), con lo que renovarlo sería precisamente volver a las reglas del juego, y después porque ese no es el único asunto pendiente en el TC, e independientemente de cuándo se hagan las renovaciones, SIEMPRE quedarán asuntos que estarán en proceso de debate. Pese a su relevancia política e institucional, para el Tribunal el del Estatut sólo debería ser un caso más. Más o menos complejo, más o menos largo de debatir, más o menos delicado, pero uno más. En caso contrario, la igualdad ante la ley se iría (más) al carajo.

Más. Puedo aceptar que la sentencia del Tribunal Constitucional (de uno que no estuviese invalidado, al menos) pueda anular una ley. O marcar su interpretación. Pero no reescribirla. Especialmente cuando es una ley como un Estatuto, que la propia Constitución (esa que se supone han de defender, recuerdan?) dice que ha de ser votada en referendum. El TC podría, insisto, tumbarlo, decir que no se ajusta a la Constitución y que por tanto no es aplicable, pero no reescribirlo una vez votado. No si no se vuelve a votar, al menos. Es sencillamente ilógico.

Y es que esa es otra: el Estatut ha sido votado y aceptado en referendum (ya lo he dicho mil veces, la participación es irrelevante: Soy de la firme opinión de que debería haber un quorum de un mínimo del 50% del censo para que cualquier votación -mucho más un referendum- tuviese validez, pero el quorum debe definirse ANTES). Y se supone que el pueblo es soberano (eso dice la Constitución), y por tanto su palabra es ley. Pero es que antes ha pasado por los servicios jurídicos del Congreso y el Senado. Que no han visto problemas de constitucionalidad. Y antes aún, por los del Parlament de Catalunya, que tampoco vieron problemas de constitucionalidad. Y llevan cuatro años cuatro para discutir si es constitucional o no. CUATRO. Lo que hace que tenga una duda más que razonable sobre la inconstitucionalidad del texto. No voy a entrar a decir si lo es o no, eso son temas técnicos y yo no lo soy, pero todo lo anterior hace que la duda esté más que presente, y que todo apeste más a que la discusión no es sobre temas técnicos (sobre si es o no es constitucional), sino directamente sobre politiqueo.

Con lo que los actuales integrantes del TC se cubren aún más de mierda.

Lo siento, señora Casas, pero a estas alturas del curso, y con todos esos antecedentes, el tribunal que usted preside no merece el más mínimo respeto institucional, la más mínima credibilidad ni el más mínimo crédito. Necesitan un corte. Constitucional. Constituyente. De cuello.

5 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Aquí la democracia se ha resumido a votar cada cuatro años, y resulta que para una cuestión que se solicita la opinión directa de la ciudadanía, se cuestiona el resultado. Si les dejamos, dentro de poco ni votaremos.
Se les ha olvidado que la soberanía nacional reside en el pueblo y que todas las instituciones intermedias no son sino eso, entes al servicio de los ciudadanos y no un obstáculo para la toma de decisiones directa.

Salud y República

Shanks dijo...

Y algún gilipollas dirá que los que votamos no entendemos de lo que estamos votando, y por tanto nuestro voto es nulo.

starfighter dijo...

Lo que debería hacerse, tanto en este caso como en el del Consejo General del Poder Judicial, es que la ley les invalide una vez que ha acabado el plazo de su mandato. A los cinco años fuera, ni interinidad ni leches. Ah ¿que puede haber un vacío de poder de decisión? Pues a ponerse las pilas antes y buscar el recambio antes de que acabe el plazo y no después.

Sota dijo...

Don Rafa, se cuestiona el resultado si no interesa. El vigente Estatuto de Galicia tuvo una participación aún menor, y nunca nadie cuestionó su validez. Pero sí, hay muchos que están dejando ya muy claro que esto de que la gente vote debería ser sólamente algo folklórico, que ellos ya saben qué es lo que interesa y lo que no (véase post del lunes).

Shanks, y a esos gilipollas los llamaré públicamente gilipollas. Véase post del lunes.

Starfi, creo que el mandato es por siete años, y se va renovando por cuartos. Lo que me parece un buen sistema, porque así se evita que el TC quede totalmente bajo control del gobierno de turno y de la un cierto nivel de independencia (he dicho "un cierto nivel"). Y el problema no es que no haya recambios, es que hay a quien no les gustan porque son demasiado rojos. Pero sí, yo también estoy de acuerdo en que acabado el mandato, substitución automática.

Di dijo...

Acabo de leer en El País que dicen que ellos no se declaran incompetentes, aunque digo yo que si tardas 4 años en hacer tu trabajo y ni por esas muy competente no eres ¿no?