
Leslie Nielsen, in memoriamJoder, vaya diíta...
Pero no puede uno hablar aquí o qué? Coño, a ver si no puede uno hablar aquí! A la mierda, joder! Estoy hablando con el ministro, y no con ustedes! Estoy hablando con el ministro, y no con ustedes. Que ustedes están habituaos a hablar siempre porque aquí han controlao ustedes el poder toda la vida, y ahora les fastidia que vengamos aquí las gentes que hemos estao torturaos y roturaos por la dictadura a poder hablar. Eso es lo que les jode a ustedes! Coño! Y es verdad, joder! Eh, a la mierda!José Antonio Labordeta, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados (5-3-2003)





Shin-Chan... Siempre que oigo hablar de esta serie vienen a mi cabeza las palabras de las pedorras miopes que se dedican a la crítica televisiva en dominicales cristofriquis y papeles couche varios. O la de los ignorantes madres y padres con los que a veces -por circunstancias que no vienen al caso- debo bregar. Estos, esas y aquellas coinciden en un par de aspectos: ninguno ha visto un sólo episodio del trabajo de Usui y son capaces de sentirse escandalizados ante la visión de un trasero o unos genitales infantiles.
(...)
Y es que es probable que, de haber visto cualquier episodio al azar, se hubiesen encontrado con que, aparte de un díscolo y gamberro enano cabrón, el pequeño Nohara es un magnífico amigo y compañero de escuela; que cuida con esmero -a pesar de que le enseñe a tocarse la colita- y dedicación -bastante más que cualquier niño que yo conozca- de su perrito Nevado, siendo un magnífico ejemplo para los diminutos televidentes; que adora y protege, en no pocas ocasiones con riesgo de su propia vida, a su pequeña hermanita Himawari; que adora y agasaja a su madre a menudo, aunque para ello deba llegar al borde de la extenuación...




Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida.Mario Benedetti