La ociosidad es la madre de todos los vicios: de la ciencia, de la filosofía, del arte y de los sueños revolucionariosEgócrata en La Realidad Estupefaciente
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La ociosidad es la madre de todos los vicios: de la ciencia, de la filosofía, del arte y de los sueños revolucionariosEgócrata en La Realidad Estupefaciente
Joaquín Sabina y Xabier Gurruchaga, Pisa el acelerador

Volver, Carlos Gardel
El amor impuesto, sancionado por la ley, bendecido por un sacerdote, es amor? Un beso legal nunca vale lo que un beso robado.








1. La verdad debe ser lo que siempre prevalezca, aunque resulte incómoda a según qué poderes políticos, económicos o de otro cualquier tipo.
2. Debemos y queremos saber con veracidad e independencia.
3. Las injusticias deben ser denunciadas ante la Justicia y la opinión pública.
4. La condena a muerte de Roberto Saviano se trata de una amenaza a la vida del escritor por decir aquello que no gusta y debe ser perseguida.
5. Es necesario exigir que la sociedad tome partido con este atentado a la libertad de expresión y a la libertad humana.
6. Recordemos que con rifles, pistolas o atentados no se matan las palabras.
7. De no hacer nada, la esclavitud tomará cada vez más fuerza, aunque oficialmente esté abolida.
8. Roberto Saviano cuenta con todo mi apoyo y solidaridad.
9. Rechazo una moda y un glamour que se base en la esclavitud y la muerte.
10. Estamos contigo, Roberto.

Si una empresa es demasiado grande para correr el riesgo de irse a la bancarrota, el problema no es que la empresa va a quebrar, el problema es que es demasiado grande.(EDIT: parece ser que la frase no es del maestro Egócrata, sino de Bernie Sanders, senador por Vermont. Es igual...)Egócrata, en Materias Grises
El espectador se enfrenta a la radiografía moral de un grupo familiar, arquetipo de una amplia clase media con prejuicios automáticos respecto al inmigrante. La acción transcurre en dos momentos históricos precisos: en los años sesenta del pasado siglo, cuando el desarrollismo activó los movimientos migratorios interiores, y en la actualidad, con los recién llegados que componen un mapa de muy dispares nacionalidades. Ambos planos cronológicos se alternan continuamente (...) Casi todas las desgracias familiares afloran aquí como un rosario interminable de invitaciones lastimeras: el cáncer mortal, el matrimonio sin amor, el aborto deseado y no consentido, el forzado exilio del abuelo a un asilo geriátrico, la aborrecida homosexualidad del hijo, la mujer apaleada por el marido y que acepta resignada su destino...Joan-Anton Benach, La Vanguardia
Forasters se centra en dos dels temes predilectes d'aquest autor: el pas del temps i les relacions familiars. L'obra, que transcorre entre les parets d'un pis de la burgesia, explica la història d'una mateixa família en dos moments del temps: els anys 60 del segle XX i l'actualitat. I circula al voltant de dues situacions que es repeteixen en les dues èpoques: la mort de càncer d'un dels membres d'aquesta família i l'arribada al pis de dalt d'uns nous veïns. Als anys 60 aquests són emigrants andalusos i avui, àrabs (...) Forasters és un text dur, agre, malhumorat, que només al final sembla obrir una porta a l'esperança. Sense gaires miraments Belbel diu que els dolents de la pel.lícula som nosaltres, que ens tanquem a la integració i a l'afecte. És, possiblement, l'obra en què apareix més vegades la paraula odi, sempre escopida amb rancor, un text ple de violència interior, a vegades una mica reiterativa, que exhibeix personatges derrotats. Després d'una primera part molt ben travada, sense caps per lligar, en la segona l'autor fa explotar la història, els crits s'apoderen de la situació i l'obra sembla reviure els més solemnes moments del més melodramàtic Tennessee Williams. Però està dempeus, amb la seva moralina inclosa, proposant finalment un discurs políticament correcte sobre la convivència i la tolerància.Gonzalo Pérez de Olaguer, El Periódico
Como su título indica, en Forasters hay personajes venidos de fuera, portadores de otras maneras de mirar el mundo. Pero no son los verdaderos protagonistas. Lo son la fragilidad de las relaciones familiares, el paso del tiempo y, sobre todo, el miedo y la desconfianza hacia lo desconocido.
En Forasters. Melodrama familiar en dos temps, Belbel ha creado a una familia burguesa, que vive en una gran ciudad europea, y la ha situado a finales de los años 60. Una madre enferma de cáncer se exclama por los nuevos vecinos del piso de arriba: no son de aquí, son de fuera y se mueven, huelen, bailan y cocinan de manera diferente. Esta madre representa un viejo mundo, de hieráticas costumbres, del que su hija reniega y huye. Pero 40 años más tarde, esta huida será en vano. Ella misma se encontrará postrada en la misma cama donde murió su madre. Y los vecinos de arriba han cambiado. También son de fuera, pero han venido de más lejos aún, de otro continente, y sus costumbres vuelven a sonar tan o más lejanas como las de los primeros vecinos de los años 60.Elena Cuesta, El Mundo




