miércoles, 25 de mayo de 2005

Al Padre Eterno se le enmohece el rosco...

Leo en el 20 minutos la siguiente noticia (bueno, en realidad lo veo en escolar.net, citemos a todas las fuentes). Ahora quedaría muy propio decir que, mientras leía, me anulaba, atribulaba y mi horror no disimulaba, pero lo cierto es que, a aquello de la novena línea, empecé a descojonarme de risa, pobre de mi. Bueno, pobre del chavalín este, que poco más y me lo queman en la hoguera por hacer algo que es de sentido común (comprobar si lo que se dice, que no tiene lógica, sentido ni razón de ser, es verdad o no) y decir una verdad como (nunca mejor dicho) un templo. Talmente un Miguel Servet cualquiera. O un Galileo. Bueno, a este no le quemaron, pero para el caso…

Saco el tema no sólo por lo sangrante que es de por sí (que lo es) sino porque se encabalga con los comentarios que están haciendo ciertos altos cargos del consejo de administración de la filial española de la multinacional Cristianismo Romano S.L. (empresa que, por cierto, debería ser investigada por sus prácticas monopolísticas en el mercado de la salvación de almas) acerca de lo ofensivas que resultan las chanzas de dos mamarrachos con un souvenir de la Palestina (oigan, lo blasfemo, léanse los Evangelios, no es juguetear con una rama de arbusto trenzada, es vender reliquias. Eso es algo que EXPRESAMENTE está prohibido por sus textos sagrados, pero de lo que ustedes llevan siglos sacando más que pingües beneficios, sepulcros blanqueados) y de la persecución que está sufriendo por parte de la administración. Persecución esta que se resume en intentar legislar al margen del confesionario.

Claro, acostumbrados a que, en este país que se llama España, las leyes se escriban a ritmo de tedeum, el que esto se deje de hacer así es una persecución… No, miren, ni por esas, eso no es una persecución en ningún caso. Un dejarles de lado (cosa, por otra parte, totalmente normal y aún diría necesaria desde el gobierno de un estado democrático y aconfesional, que es a lo que aspira este país por más picor que les den los dos conceptos a los de siempre, y por “los de siempre” en este caso me refiero a la multinacional Cristianismo Romano S.L, vulgo Iglesia Católica, y sus voceros, correveidiles, lameculos y meapilas) quizá. Una persecución, en todo caso, sería cumplir con los acuerdos y las leyes y comenzar a revisar la financiación pública de esta multinacional. Que según los acuerdos firmados con ese estado de opereta (la última monarquía absoluta de Europa, integrista religioso y donde las mujeres no tienen ningún derecho) la Iglesia ya debería autofinanciarse, y aquí estamos todos de paganos (porque pagamos, me refiero. Lo otro me imagino que también, y por eso quieren evangelizarnos a golpe de rosco, como al chico de la noticia). Y que tampoco sería una persecución, sería hacer las cosas como se han de hacer. Y como no se están haciendo…

Pero tooooooooodo es un complot contra ellos. Una persecución y una falta de respeto y una cosa y un qué se yo y un yo qué se. Y una mierda! Aquí los únicos que persiguen son ellos (véase primer párrafo). Los únicos que faltan al respeto (y a la razón) son ellos (saliendo de tema, han renovado por dos años a Federico). La cosa son ellos. La cosa que vino del Averno. Y se nos quiere comer el alma. Nen.