viernes, 10 de febrero de 2006

TMB, again

Formulario número 21737


Estimado señor José Antonio Patiño, director de relaciones exteriores y portavoz de TMB:

Por tercera vez en lo que llevamos de año (y estamos a nueve de Febrero) el Metro me ha dejado tirado en el trayecto. De la primera (11 de Enero) ya tiene una reclamación puesta (la hoja de formulario era la 35414, no recuerdo el número el número de registro de la respuesta y ahora mismo no encuentro el formulario –siempre idéntico- con el que me contestaron). De la segunda no, porque sólo me afectó en una parada e iba a perder más tiempo pidiendo la hoja de reclamaciones que haciendo el camino a pie.

Concretemos. 9 de Febrero de 2006. Seis cuarenta de la tarde. Llego a la estación de Mercat Nou (línea 1). Los avisos luminosos, entre recordar que no se puede fumar (pese a que la estación es a cielo abierto) y que hay cámaras de vigilancia por nuestra seguridad, dan un tiempo de espera de dos minutos para la llegada del siguiente tren. En tren entra a las seis cincuenta. Eso son DIEZ minutos, en mi pueblo. Algo le debía pasar al contador, que en cuanto bajaba de un minuto, plop! volvía a subir hasta los dos. No se para qué mierda se han gastado el dinero en ponerlos, si sus indicaciones no sirven ni como aproximación, y eso cuando funcionan. Pero no adelantemos acontecimientos.

Entro en el vagón. Se oye por megafonia de la estación que esta está vigilada con cámaras por nuestra seguridad. Espero. Las puertas no se cierran. Espero. Espero. Espero. A los diez (10) minutos (suman ya veinte de espera, se lo digo por si no llega a tanto) veo que la gente que está apoyada contra las puertas saca la cabeza y pone caras raras. Dentro del vagón NO SE OYE NADA (oh, sí, ya se que me va a contestar diciendo que cuando hay una incidencia se avisa inmediatamente... se avisa de forma que NO se oiga, pero ese es otro tema, una terrible casualidad, sin duda, porque le recuerdo que lo de las cámaras de seguridad SÍ se oía desde dentro del vagón). Miro por las ventanillas y, oh, casualidad (otra terrible casualidad, si es que parece mentira), los famosos letreritos luminosos (esos que he comentado en el segundo párrafo, los que entran en bucle temporal espontáneamente, recuerda?) no funcionan. El Metro se ha parado porque los letreros luminosos no funcionan. No, espera, eso no tiene sentido...

Como ya conozco la forma de (no) informar del Metro de Barcelona cuando hay una incidencia, recojo mis cosas y salgo del vagón. En los altavoces NO VUELVE A SONAR EN NINGÚN MOMENTO EL AVISO DE QUE HAY PROBLEMAS EN EL SERVICIO, así que no se moleste en intentar mentirme diciendo que se avisa, porque ya tengo los huevos pelaos de sufrir “interrupciones en el servicio por causas ajenas a nuestra voluntad” y se que NO ES CIERTO. Me dirijo a la taquilla, donde la taquillera, a preguntas de un señor (le recuerdo que la estación es a cielo descubierto, se ve desde fuera que los trenes están parados) le dice que no, que no hay ningún problema con el servicio. Yo le digo al señor que no habrá ningún problema con el servicio, pero que llevo veinte minutos allí esperando entre pitos y flautas. La taquillera se enfada. Le pido la carta de reclamaciones y me contesta, toda chula ella, que por qué. Le EXIJO la carta de reclamaciones, puesto que estoy en mi derecho. Va a buscarla, me pide el DNI y tarda CINCO MINUTOS (de reloj, oiga, que lo comprobé) en rellenar los CUATRO PUTOS CAMPOS que tiene copiar de mi DNI. Espero que, con ese tiempo, por lo menos se los escribiera en letras capitales miniadas, porque si no tendré que concluir que la señora era, como poco, analfabeta. Me pregunta que por qué motivo quiero reclamar. Eso me demuestra que quizá no fuese analfabeta, sino sólo tonta (y, sinceramente, no me apetece recordarle otra vez el tiempo que llevaba en la estación, relea).

Cuando me entrega la carta y me devuelve el DNI, sale en convoy. El que va en dirección Santa Coloma, porque el que va en dirección Hospitalet sigue parado. Y los cartelitos luminosos sin parpadear Vaya por dios, me digo, ahora reprenden el servicio. Pues no creo que fuese eso, porque en todo el tiempo que tardé en liarme un cigarro, bajar las escaleras, pasar por debajo de las vías, subir las escaleras y llegar a la primera calle que me permitía subir (Sant Jordi, creo) para ir en dirección a la estación de Sants, no sólo no había llegado ningún otro tren, sino que ni se divisaba en lontananza. Y en esa zona se ve hasta Santa Eulalia, así que... A lo más que hubiese llegado era a que me acercase hasta Plaça de Sants y allí hubiese tenido que coger igualmente el tren.

Por cierto, que fue cuando estaba a esa altura cuando me di cuenta de que no le había pedido a la taquillera el billete de compensación (sí, ese que NO es integrado, cuando el que yo había pagado sí lo era, y sin posibilidad de elegir si lo quiero integrado o no, lo cual, teniendo en cuenta la subida en la tarifa que se hizo con la excusa de la integración no puede ser calificado sino como atraco a mano armada). Ella, por supuesto, tampoco me lo ofreció. En cualquier caso, no me hubiese servido de mucho, porque cualquier combinación que no sea el Metro me obliga a tomar más de dos servicios de transporte (y, además, ninguno de ellos de TMB, en los que ese billete NO INTEGRADO no es válido), así que, en cualquier caso, me hubiesen vuelto a cobrar un segundo billete. Total, si durante Agosto cobraban un segundo billete por hacer el cambio metro-tren-metro para salvar el desaguisado que montaron en la Meridiana en un tiempo razonable (véanse otras reclamaciones mías de esa época, a las que, por cierto, contestó tarde –tres meses, le recuerdo que el plazo que ustedes se autoimponen es de quince días- y obviando ese pequeño detallito) por qué no iban a hacerlo ahora. Que sea el servicio de transporte público más caro de España, y que sea claramente deficiente en todos los sentidos (por no decir que el servicio que ofrecen es una mierda), no implica que no quieran cobrar dos veces siempre que tengan ocasión...

En fin, nada más. Quedo esperando (y ya veremos cuanto tiempo) el formulario prefabricado con el que siempre contesta, siempre con las mismas incorrecciones y mentiras. Que soy perfectamente consciente, aunque no se lo crea, que esto es sólo derecho al pataleo.

Atentamente:

PS: Me permito informarle que el texto íntegro de esta carta de reclamación será colgado en internet maña dia 10 de Febrero, en el blog personal del que subscribe. Se que esto no hará que se le caiga la cara de vergüenza, señor Patiño, porque para eso es necesario tenerla, pero eso es lo que le pasaría a cualquier persona con un mínimo de vergüenza y que se vistiera por los pies. Y no se imagina lo a gusto que me voy a quedar...

2 comentarios:

John Constantine dijo...

Sr embajador: Yo estoy pensando seriamente (y no es coña) dejar mi trabajo, vender mi casa e irme a vivir a algún pueblo de los Pirineos, Sierra Nevada o el Cantábrico. Por que cuanto más avanzamos en tecnología, más vamos pa atras en calidad de vida, de servicio, etc.
Mucho teléfono móvil, mucha play, mucho centro comercial, mucho banco y empresa de servicios...¿y es nuestra vida mas sencilla? No. Cada vez más complicada. Y cada vez da más asco.
Así que si alguien se quiere asociar conmigo para montar y restaurar una casa rural...

Sota dijo...

No, ni hablar. Me encanta el campo, pero soy rata de ciudad.

Y además, me niego a darles una victoria por incompareciencia a esa manga de inútiles, chapuceros y desvergonzados. Llámeme romántico y poco práctico, pero es lo que hay. Así que mientras no pueda colgarlos por los cojones sobre una lumbre de cagajones, que es lo que se merecen por ineptos y ladrones, me entretendré tocándoselos (los cojones, me refiero) hasta que los tengan morados, y dando por culo con cartas de reclamaciones hasta que se les pueda practicar un doble fist-fucking sin que sientan nada...