viernes, 14 de enero de 2005

E-330

Igual les suena el número. No, no es una carretera. Es un aditivo alimentario que se encuentra en la mayoría de los productos alimentarios industriales. Y en los no industriales también, pero como no llevan etiqueta, no lo ven. Probablemente sea el aditivo alimentario más famoso de la historia, merced a una lista que ronda por ahí de aditivos cancerígenos. Segun esa lista, el E-330 es el aditivo más peligroso de todos, y provoca cancer fulminante, hemofilia, migraña, piorrea, mal aliento, caspa y afiliaciones al PP. No, en serio, los tres primeros males se los atribuyen al E-330. De hecho, yo he visto una de esas listas negras donde se le acusaba de provocar SIDA.

Chungo, verdad?

Hasta que te miras el Codigo Alimentario Español, y te encuentras con lo que es el E-330.

Ácido cítrico.

Si te cae en un ojo escuece como el diablo, vale, pero aparte de eso, es una de las cosas más inocuas que te puedas echar a la cara. Pero es una molécula que se oxida con mucha facilidad y además es muy barata de producir, con lo que su uso como antioxidante en alimentos está MUY extendida. Además, tiene efecto de potenciador del sabor. Para que me entiendan, cuando se le echa limón a las alcachofas o los champiñones para que al cocinarlos no se pongan negros, lo que se está haciendo es echar ácido cítrico (y limoneno, y azúcares, y alguna cosa más que tiene el zumo de limón) a chorro, con lo que se evita que se oxiden, ennegreciendose. Y quedan más sabrosos, no sólo porque se les de un toque de sabor a limón (virtud del limoneno), sino porque el propio sabor de la alcachofa (o del champiñón, o de lo que sea) se potencia. Es más, en preparados de carne tiene un efecto anticancerígeno directo, porque, para evitar el botulismo (enfermedad MUY chunga), a muchos preparados cárnicos (especialmente embutidos, enlatados y curados, como el jamón serrano) se les añade nitritos y nitratos (que es lo único que conocemos capaz de cargarse el Clostridium botulinum, el bacilo que lo provoca). El problema es que, en contacto con proteinas (y la carne, otra cosa no tendrá, pero proteinas todas las que quieran), los nitratos generan nitrosaminas, que son fuertemente cancerígenas. Sin embargo, la presencia del ácido cítrico evita esa reacción química.

Se preguntarán entonces de dónde viene esa historia de que el E-330 es cancerígeno. Pues de mediados de los años setenta, durante una negociación de convenio colectivo de una planta de fabricación de Schweppes en Holanda. La directiva se puso farruca, y algún iluminado, para presionar, decidió robar un informe (en blanco) del hospital y rellenarlo imaginativamente, para dañar la imagen de la empresa (no, yo tampoco entiendo la lógica de esa forma de actuar, pero bueno). Y lo rellenaron de forma que pareciese un estudio hecho en el hospital sobre los posibles efectos secundarios de los aditivos que se usaban en la fábrica. El ácido cítrico se usa por toneladas en la fabricación de refrescos (que es a lo que se dedica Schweppes), y, de hecho, es, con diferencia, el más usado en esa industria. Así que fue el que pusieron como el peor de todo. Ya les digo, hasta pie de atleta provocaba. El pastel de descubrió inmediatamente (en cuanto alguien preguntó en el hospital que qué había de aquello), pero eso no evitó que la lista (fraudulenta) saliera a la luz pública, y que haya ido volviendo a salir, periódicamente, sin que nadie sepa por qué, e incluso haya ido actualizándose con nuevas enfermedades atribuibles. Una leyenda urbana más.

Lo de los aditivos alimentarios es un tema curiosón. Tienen una mala fama terrible, y sin embargos están sometidos a unos controles comparable (y en ocasiones, superiores) al de los medicamentos. Y si alguien pretende saltarme con que son legión los casos de medicamentos que salen al mercado que arreglan una cosa pero estropean dos, o que han conseguido los permisos de fabricación empleando informes fraudulentos (no hace tanto que creo que fue Pziser la que retiró uno porque se había visto que podía provocar daños, y que después se supo que eso ya se sabía, y que habían ocultados esos resultados en los informes médicos), que se lo ahorren. TODOS los medicamentos son perjudiciales para la salud, sólo tienen que leer los prospectos, y lo que se tiene en cuenta es que lo que arreglen tenga mayor importancia que lo que estropean. En los aditivos alimentarios, en cambio, se EXIGE que sean inocuos, o que haya, al menos, una forma de anular los efectos negativos (caso de los nitratos, al ser imprescindibles, se combinan con otro aditivo, a priori innecesario, para anular el efecto negativo). Y, cuando digo que a veces los controles son superiores, es porque la administración alimentaria tiene laboratorios propios que controlan los aditivos que se quieren poner en el mercado, mientras que la farmacéutica no, y se fia de los informes que se le presentan.

A modo de curiosidad, y para acabar, les explico. Hubo empresas fabricantes de aditivos que se quejaban de que dichos controles eran demasiado estrictos, e imposibilitaban, en la práctica, el poder poner productos nuevos en el mercado. Y, para demostrarlo, aplicaron las pruebas normativas sobre el Rojo Tomate, un beta-caroteno natural, responsable del color de los tomates maduros, y que se usa (y está aceptado) desde hace años como colorante alimentario (los productos de origen natural cuya fuente es de uso tradicional no necesitan pasar esos controles, se presupone que si los tomates no son dañinos, y eso queda demostrado porque llevan siglos comiéndose y no se ha detectado nunca un efecto pernicioso, más allá de casos de alergia, sus partes tampoco lo serán. Además, este caso es paradigmático, porque es uno de los colorantes alimentarios usados como tal, a nivel industrial, durante más tiempo, y nunca se le ha detectado ningún problema). Le aplicaron las pruebas que tendría que superar para cumplir la normativa y poder comercializarse si fuese un producto nuevo.

No las superó.

Y les pregunto, se les ocurre algo más sano, natural y bueno para la salud que un tomate maduro?

3 comentarios:

Kurtz dijo...

"Y les pregunto, se les ocurre algo más sano, natural y bueno para su salud que un tomate maduro?"

El sexo

Sota dijo...

Algo de comer, me venía a referir.

De comer con intención alimenticia, aclaro. Que "comer" es polisémico.

Además, el sexo no tiene por qué ser sano, si no se toman muchas (demasiadas) precauciones, uno puede acabar pillando cualquier marranada. O con un bombo (en carne propia o por persona interpuesta, dependiendo del género de cada cual).

Goldilocks dijo...

Pues dicen que son malísimos para las piedras en el riñón.