domingo, 9 de enero de 2005

Literatura de a veinte pelas el litro (VIII)

Si hace un par de días decía que le tengo una especie de alergia metafísica a la literatura clásica, se preguntarán ustedes por qué les voy a hablar hoy de lo que les voy a hablar. Pues miren, por varios motivos. Enumeremos:

- Este libro, por increíble que parezca, no aparece (o no aparecía cuando yo estudiaba) en los planes de estudio del BUP. Ya ven que cosas. Y eso que es una obra clásica de primer orden, y que lo tiene todo para, a priori, poder interesar a un adolescente. Sexo, muertos, drogas, violencia, venganzas, asesinatos, traiciones, puterio, fantasmas, monjas perversas, chuloputas... vamos, que le falta el rock and roll. Pero no, se ve que es más importante hacer leer cosas como el Lazarillo de Tormes, que no hay por donde cogerlo.

- Me encantan los cuentos de fantasmas, y esta lo es. De las mejores. Y en los dos sentidos de la palabra "fantasma".

- La encontré saldada por un euro, y me pudo el espíritu consumista pre-navideño. Otro fantasma que añadir al saco.

Para quien no se haya dado cuenta, hablo de Don Juan Tenorio, de Zorrilla.Y lo cierto es que no me ha disgustado. No diré que ha cambiado mi vida, pero está bien. Curioso comprobar que la archifamosa escena del sofá es, de largo, la más aburrida de la obra (descontando, quizás, el final moralizante, que aburrido, aburrido, no es, pero ridículo, un rato largo), mientras que los dos primeros actos son cachondísimos.

La historia me imagino que ya la saben. Niño de papá, más chulo que un ocho, que, como lo tiene todo y se aburre, se dedica a putear al personal (entendiendo por putear arruinar, ponerle los cuerno, violar o cargárselo con cualquier excusa, directamente), que llega a Sevilla después de haber estado en el exilio en Italia porquele perseguía la justicia por su vida disipada, para dirimir con un amigo de la misma cuerda quien de los dos era más hijoputa. Al final se discuten, y como los dos están en capilla, se apuestan la vida a ver quien es capaz de ponerle los cuernos al otro antes de que se case. Como ven, un dechado de virtudes e inteligencia, los angelicos del señor. Así que don Juan se tira a la prometida del amigo, con la ayuda de la típica monja alcahueta de turno, y después va a tirarse a doña Inés, que era la suya. Escena del sofá. Aparece el amigo, que se ha enterado de que ha perdido y va buscando venganza. Don Juan lo mata. Don Juan mata a su padre (el del amigo) y vuelve a huir. Inés se mete a monja, y se muere de pena. Al cabo de los años, don Juan vuelve a Sevilla, se encuentra con que su padre, avergonzado del comportamiento del niño, se ha pulido la herencia familiar en construir un gran mausoleo para las víctimas de su hijo (en lugar de pulirsela en putas, que es lo tradicional). Monta una cena con unos amigos (el jefe de la policía y no se quien otro), que le rien las gracias y empieza a ver fantasmas. Al final resulta que se lo han cargado los amigos en un duelo, y todo se lo está imaginando su mente moribunda, que está condenada al infierno porque ha sido muy malo maloso, pero llega el fantasma de Inés y lo redime. Fin. Esto, así a grandes rasgos y con algún que otro spoiler sin importancia.

Recomendable, se lee bien, pero siempre que sea por vicio y no por beneficio (vamos, como la mayoría de la cosas buenas de la vida). Y vamos, que si tienen la ocasión de verla en teatro, en un montaje mínimamente decente, vayan a verla y olvídense de leerlo. Que al fin y al cabo, es teatro, y el teatro está hecho para ser visto, no leido.

6 comentarios:

Urui dijo...

Lo de la herencia y siguientes yo creía que le pasaba de verdad y no era un flipe del moribundo.

En fin, será que lo estoy mezclando con Don Giovanni, cuyo final me gusta más:

SPOILER
Al infierno de cabeza y de la mano del Comendador. Lo que permite ver curiosos montajes para referirse al infierno, desde papel charol y sombras a lanzallamas controlados y un agujero en el suelo dependiendo del director de escena.
FIN DE SPOILER

Kraken17 dijo...

Yo me lo lei hará unos añitos cuando estaba en 4ª de la ESO, junto con la versión anterior de la historia escrita por Tirso de Molina: "El Burlador de Sevilla"

La cual por cierto, me gusto más que la de Zorrilla.

Sota dijo...

No, no, lo de la herencia ES verdad (bueno, es mentira porque es una obra de teatro, pero...), lo que se imagina es a partir de que empiezan a salir fantasmas.

Y todo el último acto del Don Juan, en un producción bien hecha, con los escenarios currados, y tal, ha de ser también del cagarse...

Urui dijo...

Ah, entonces se lo cargan el jefe de policía y el otro, yo me había ido a pensar en Don Luis Mejías y su padre.

Sota dijo...

No, a don Luis y sú padre se los había cargado antes. Justo endespués de la escena del sofá.

Adrian dijo...

Yo la he representado, incluso, en una lisérgica adaptación que trataba de hacerla a cuatro actores (yo era, a la vez, el Comendador, Ciutti, y Mejía).

Por lo visto, Zorrilla la escribió y vendió por las cuatro perras que necesitaba para vivir un mes más, y luego se desquitó del éxito escribiendo un libro que detallaba todos los errores e incongruencias que tiene la obra (por ejemplo, que Don Juan lleve equis tiempo muerto y por alguna razón no se lo hayan llevado ni siquiera al Purgatorio). Una risa, pero la obra es emblemática, a mi ver, por el pastiche moralista y romanticón.

Mi personaje favorito es el Comendador. De largo, vamos.