sábado, 5 de abril de 2008

Pelotón de fusilamiento (L)

El buen doctor había comprado un periódico. Ahora que en ninguno del país aparecían periodistas “progres” daba igual cual comprar. Llegó a su consulta (privada, claro) antes de la hora de apertura, pues le gustaba leer media hora antes de empezar a trabajar.

Se hablaba en un artículo sobre un país con superávit en las cuentas públicas y gran crecimiento, al que el periodista en cuestión recomendaba bajar los impuestos y el gasto social. También de otro país con enorme gasto social y crecimiento moderado, al que otro periodista recomendaba bajar impuestos y gasto social. En tercer lugar, otro país sin apenas gasto social ni impuestos que iba muy mal económicamente. El periodista recomendaba bajar impuestos y gasto social.

Sin haberse dado cuenta ya era la hora de pasar consulta. El primer paciente no podía dormir debido a dolores tremendos de cabeza. Le recetó paracetamol y mucha agua. El segundo paciente decía estar muy deprimido desde hace dos semanas. Le recetó paracetamol y mucho agua. La tercera paciente estaba embarazada, y quería hablar con el médico para que le recomendara la mejor dieta para el desarrollo sano del feto. Le recetó paracetamol y mucho agua.

Se tomó un pequeño descanso. En ese momento le llamó un amigo suyo, que era informático. “¿Qué tal el día?” le dijo a su amigo. “Arreglando líos de ordenadores de la oficina, como siempre.” contestó “el primero tenía un troyano en el ordenador, así que le he dicho que reinicie el pc. Otro tenía un programa cuya licencia había acabado, por lo que no podía usarlo más, así que le he dicho que reinicie el pc. Y otro tenía la tarjeta gráfica desfasada y no podía usar un programa, por lo que le he dicho que reinicie el pc”.

Tras la breve charla, el buen doctor se reclinó en su sillón y se puso a divagar. Recordaba aquellos tiempos en que se tomaban diferentes medidas en función del problema. Había gente que creía que todos los problemas no tenían la misma solución. Incluso en medicina había quien decía que no había enfermedades, sino enfermos. Y que los tratamientos tenían que ser distintos en función de los síntomas. Y creían que esto era así en todos los campos del conocimiento.

“Ah, los progres y su relativismo ontológico” pensó el buen doctor sonriendo.

El siguiente paciente le dijo al buen doctor que el paracetamol y el agua no le mitigarían el avanzado estado canceroso que padecía, a lo que contestó que eso era porque no se había tomado suficiente agua. Y que si se negaba a hacerlo lo normal es que se pusiera aún más enfermo, joder, que a ver si se creía que la medicina era fácil, que él necesito ocho años en la universidad (privada) para aprender que todo se arregla con paracetamol y mucho agua…y con una “mano invisible” que te cura si te tomas la cantidad suficiente de agua. Tengas el problema físico que tengas.

Y a continuación, en perfecta coherencia con la ideología “liberal” del país, de su prensa y de su amigo el informático, se pasó el resto de la mañana recetando paracetamol y mucho agua para más de treinta pacientes con más de treinta dolencias diferentes entre sí.

Aquel fue otro día feliz para el buen doctor en el Lógico País “Liberal”.

Original de Lüzbel

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3 comentarios:

nanyu fonseca dijo...

yo es que soy mas de ibuprofeno, asi que esta historia no me afecta...

Pryrios dijo...

Coño, no sabía que el señor Luzbel escribiese tan bien. Debe aburrirse mucho con Franco, Benito y Adolfo allí abajo...

Por cierto, Sota, ¿que tal andas?¿y tu salud que tal?(que se que por tocar las narices, me vas a responder la primera al pie de la letra) Estos días he estado bastante ocupado y no he comentado ni una vez, lo siento.

A ver si recupero mi blog de una vez, que me estoy convirtiendo en fantasma blogueril poco a poco...

Sota dijo...

Nan, no. Porque el médico sólo te mandaría paracetamol y mucha agua. Nada de ibuprofeno. Ni siquiera aspirina.

Pry, Luzbel no. Lüzbel. No confundamos. Y esos tres no creo yo que sean la alegría de la huerta, no... Mi mala salud bien, gracias.