miércoles, 7 de julio de 2004

En bancarrota

Me entero, escuchando el telediario, que el arzobispado (católico) de Portland (Oregón, Estados Unidos) se ha declarado en quiebra para evitar hacer frente a los juicios (y previsibles indemnizaciones) que se les vienen encima a causa de unos cuantos casos de pederastia y abusos a menores entre el clergado. Casos que, al parecer, eran conocidos por la jerarquía (entiendo que por la propia jerarquía de Portland, no por la general, porque no me veo yo a la Susan enterándose de nada, tal y como está, que no se aguanta los peos), para más INRI (y nunca mejor dicho).

Jódete y baila.

Dejemos aparte el tema de la pederastia en sí, que es una cosa que no tengo yo demasiado clara, y, además, no conozco profundamente los tejemanejes del caso en particular (porque a ver, comprendo y veo totalmente lógico que sea condenable el tirarse a una tierna criaturita de cinco añitos, pero a una de dieciseis ya no lo tengo tan claro. Siempre y cuando haya consentimiento y sea de mutuo acuerdo, claro, que en caso contrario lo veo clarísimo: Se trata de una violación, y ese es uno de los peores crímenes que se pueden cometer contra una persona, independientemente de su edad, sexo, condición, culto u opción sexual).

Dejemos aparte el tema de que la jerarquía lo supiera y, no sólo no corrieran a gorrazos al interfecto hasta la altura de Ulan Bator (kilómetro arriba, kilómetro abajo, que tampoco viene de ahí), o simplemente no pusiesen el caso en manos de la ley, que para eso está, sino que se limitasen a darles un repirmenda y cambiarlos de parroquia. Que digo yo que sería pa' que tuviesen niños nuevos a quienes follarse, no fuera caso que los esfínteres de las pobres criaturicas del señor se acabase dando demasiado de sí y, por ausencia de roce, tuviese que estarse el mosén dándole que te pego más tiempo de la cuenta para acabar, que va a ser que esto de los pecados va como los párkings, que entre más tiempo te estás más grande es la factura después... Pero vamos, que a este paso acabarían antes entronizando la figura del Niño Jesús del Ojete Dilatado (santo muy milagroso, por otra parte... si le rezas cuatro novenas, te cura las almorranas).

Dejemos aparte que el curita en cuestión, cuando se destapó el pastel y fue interrogado, declarase algo así como que era culpa de los niños, que se lanzaban sobre su regazo con intenciones lascivas. Ejem. Ej que de verdá... que ya lo dice el dicho popular, que la culpa es de las putas, que los visten como padres. Sobre este punto en concreto, me remito a lo dicho ayer por Lord Vetinari II en su blog, que les juro que yo me he quedado sin palabras. Sin palabras pero con una asociación de ideas harto curiosa: el nombre de Portland es internacionalmente conocido gracias a una empresa cementara, creadora de un famoso cemento-cola. Y a mi que cada vez que pienso en eso se me viene a la cabeza el jeto del sujeto este (y perdonen la cacofonía)...

Lo que, en definitiva, me ha (digamos) sorprendido de la notica es lo de la “bancarrota” de la diócesis. No estoy especialmente puesto en leyes ni en economía, y mucho menos en legislación económica o derecho canónico. Pero entiendo que los obispados, pese a disponer de una cierta autonomía operacional, no son organizaciones distintas, sino, a los sumo, sucursales o subsedes (si me aceptan el símil) de una uníca multinacional, en este caso la iglesia católica, apostólica, romana y pederasta. Y, como tales, debería haber algún tipo de asunción solidaria de responsabilidades en caso de delito.

Para que me entienda la señá Maru del 5º 2ª, que me consta que me lee aunque no deje ningún comentario, tal y como yo lo veo, es como si el director de una oficina bancaria (ni siquiera eso, que no hablamos del obispo, sino de un cura de parroquia... pongamos un cajero) hace un desfalco o roba a un cliente. La responsabilidad no queda limitada a esa oficina en concreto, sino que es el banco, en conjunto, como organización, quien ha de hacer frente a los juicios y las indemnizaciones que se produjeran. Por qué en este caso no? Qué tiene de especial la iglesia para recibir un tranto TAN diferente? Si alguien me pudiese sacar de dudas se lo agradecería. Perque de verdad que no entiendo cómo se pueden acoger a un truco legal tan burdo.

Por no hablar de todo lo demás, claro.

3 comentarios:

ZaraJota dijo...

Pues porque es la casa de Dios, y ahi no vale hacer de abogado del diablo, asi que despojandose de todo bien, el Señor les ayudará a encontrar el camnino recto. (o del recto, no se)

Anónimo dijo...

Supongo que las altas esferas cercanas a la Susan les habrán dicho que Dios es bueno y mantiene vagos, así que a rezar que es lo suyo.

Ficticio dijo...

Porque son una institución religiosa.

Y porque es Estados Unidos.

Y porque allí, en EEUU, se impone la Ley de la Pirula: no importa lo que hagas, lo que importa es que sepas encontrar en la ley ese resquicio que te permita escaparte por patas.

Por cierto, que no esoty yo muy puesto, pero si te declaras en bancarrota tienes que estar mu chungo. Y no creo yo que hayan puesto en Portland a vender en mercadillos los Cristos ni los cálices...