miércoles, 1 de septiembre de 2004

Armarios empotrados

Recuerdo que cuando el falangista del ala dura, una vez debidamente reconvertido y reciclado a vaya-usted-a-saber-qué Jose Antonio Samaranch gritó en Laussane aquello de a la ville de... Barcelona, Espagne!, entre las muchas reacciones que hubo (la menos hilarante de las cuales no fue la imagen del por aquel entonces flamante alcalde de la ciudad, don Pasqual Maragall i Mira, mira por donde, dando botes brazos en alto cual bakala empastillao embutido en la levita del conde Orlok, aka Nosferatu), el maestro Oscar Nebreda dibujó en el Jueves una historieta del Profesor Cojonciano (gran personaje, por otra parte), explicando lo que tendríamos que hacer los barcebollenses para ligar con las guiris que vendrían durante los juegos, atletas incluidas. Cojonciono criticaba los físicos, digamos, poco femeninos, de gran parte de las atletas, especialmente las provinentes de los paises del antiguo bloque soviético: musculatura hipertrofiada, hombros de dos metros, piernas como columnas corintias (de grueso, no de bonito y bien torneado), alturas de dos metros diez o atletas de quince años, e incluso insinuaciones de vello facial.

Curiosamente, cuando llegaron los juegos, hizo una historieta desdiciéndose de lo anterior y alabando el que hubiesen sido unos juegos con sexy y picante, que las deportistas habían aparecido musculadas, sí, pero con cuerpos bien torneados y femeninos y que incluso las gimnastas se veian un poco más hechas que en ediciones anteriores. Además, la cosa coincidía con la introducción de la alta tecnología, el márketing y el diseño en el diseño (valga la rebuznancia) del vestuario de los participantes, y esto se tradujo en vestuarios más bonitos (y más breves) que hacían más gozo a la vista. Recuerdo incluso el chiste que decía que acabarían habiendo protestas de las asociaciones puritanas estas que velan por nuestra salud moral y para que no vayamos todos al infierno, nos guste o no, porque con tanta pierna aquello más que unos juegos olímpicos parecían un cabaré porno.

Todo esto no lo explico únicamente por llenar espacio, que ya me han dado toques de atención sobre que hago los posts demasiado largos, sino porque esa tendencia, que se había mantenido en los juegos de Atlanta y Sydney, en los de Atenas he visto que se ha roto. Pero ya no es sólo que las gimnastas vuelvan a parecer niñas de teta, las lanzadoras armarios empotrados o las corredoras vuelvan a tener cada una de sus piernas más anchas que la cintura, es que se ha descontrolado todo. De toda la vida, los nadadores han tenido unas espaldas que tenían que entrar de lado en los sitios (cosa que tienen una cierta lógica, porque el 90% de su ejercicio se concentra en esa zona) y el cuerpo fibrado y sin un gramo de grasa (cosa también lógica, porque la grasa pesa y se ha de mover). Ahora no, los competidores en estos juegos tenían el cuerpo recto y tendían, no diré a estar fondones, que ya me gustaría a mi tener el cuerpo así, pero sí a no tener los músculos marcados. Por no hablar de que han pasado de los bañadores mínimos para mantener la decencia y las buenas costumbres (sea lo que sea eso) a llevar bañadores de (literalmente) cuello vuelto. Los corredores, que siempre han sido también fibrados, ahora eran poco más que piel y huesos. Las gimnastas volvían a parecer niñas, pero al estilo moderno, o sea, emputonadas hasta las cejas. Las lanzadoras de pesos volvían a parecer sopranos...

Y la verdad, que no me explico este ir y venir de los pesos y medidas de los atletas. Alguien me lo puede explicar, plis?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Supongo que irá por modas. Aunque lo de los bañadores de los deportistas es más por imitar la piel de los tiburones, con escamas y todo, porque van mejor por el agua y así se nada más rápido.

Y por records, si alguien tiene que correr más que antes, y lanzar bolas de plomo más lejos y dar más volteretas por minuto para salir en la tele como nueva marca mundial, el cuerpo se irá deformando a base de entrenar, como las culturistas.

Urui