domingo, 24 de octubre de 2004

De centro

El jueves pasado hubo una sesión en el Parlamento para hablar del tema del accidente del Yakolev y la identificación (no identificación sería más correcto) de los cadáveres. La cosa empezó bien. Muy bien. El cambio entre el avión que indicaba la UE que se podía usar (un Tupolev, si no me falla la memoria) y el que finalmente se usó fue para ahorrarse 6000 lerdos. El sacrosanto dogma del Déficit Cero, supongo. Lo jachondo viene cuando alguien hace unas cuentas paralelas, y le sale que los aviones que están usando ahora (alquilados a una linea comercial española, AirEuropa, y a los que, por lo tanto, se les puede presuponer un mayor grado de control de las normativas de seguridad que a los aviones ucranianos, que tienen uno de los grados de siniestralidad más alto del mundo) salen MÁS baratos incluso que los otros. Del record estadístico que supone el haber hecho un pleno de errores en identificación de los cadáveres (que, no es por nada, pero ni yo ni nadie con dos dedos de frente se cree que los forenses militares españoles sean incapaces de hacer una -UNA! UNA SOLA!- identificación correcta), casi que no hablemos.

Respuesta del ínclito Eduardo Zaplana, cartagenero renegado y señor que declaró públicamente haber entrado en política para hacer dinero: Quienes son ustedes para criticar, que crearon el GAL. Alguien debería recordarle a ese desagradable personajillo un par de datos, a saber:
-Que los GAL ya habían actuado con Suarez en el poder. Y que yo sepa, Suarez no era del PSOE, precisamente. Pero claro, entre que el duque está medio gagá y que se ha convertido en algo así como un icono intocable, pues es un tema que casi mejor no tocarlo.
-Que los GAL fueron juzgados Y condenados con el PSOE todavía en el poder. Algunos aún estamos esperando a saber que pasó con Gescartera. O con el tunel de Sóller. O con el caso Naseiro. O con el alcalde de Ponferrada. O... Pero claro, decir eso ahora que no están en el poder es revanchismo (cuando estaban en poder era ser antiespañol y amigo de los teroristas), así que mejor me callo, no sea que me acusen de hacer cosas feas.
-Que estaba hablando en el Parlamento de la Nacion, no en el patio de un colegio. Y que la estrategia dialéctica del y tú más, y tú más, y tú más no es apropiada para este marco. Y que cuando el Presidente del Congreso le dice que su turno ha acabado, significa que su turno ha acabado, y que por más que patalee (volvemos al patio del colegio) su turno ha acabado. Que dar esos espectáculoses patético.

Luego pasó a hablar Trillo. Otro ínclito cartagenero, en este caso, de pro. A defenderse. Porque él lo hizo todo bien. Él es bueno. A él lo están linchando. Él ha sufrido mucho por el tema. Ha sufrido mucho... Mire, señor Trillo, su madre será una santa, pero usted es un hijo de puta. Con todas las letras y separando convenientemente las palabras. Lo que está sufriendo no es un linchamiento, es el Derecho a Venganza ejercido por la sociedad en su conjunto. Usted, que es taaaaan cristiano, que incluso se hizo construir una capilla en el Ministerio de Defensa (a cargo del contribuyente, por supuesto) debería recordarlo. Sale en el Antiguo Testamento. Si realmente fuese un linchamiento, a estas alturas su cabeza estaría colgando de lo alto de las torres KIO. Con sus pelotas metidas en la boca.

Pero lo más grave del tema no es eso. Si ustedes vieron el debate, o las noticias, o los periódicos del dia siguiente, se enterarían que, en los bancos que el Parlamento tiene reservados a visitas, se encontraban algunos familiares de las víctimas. Familiares que, con toda la razón del mundo, al acabar la sesión se acordaron, a voz en grito, de toda la familia, difuntos incluidos, del ministro y del resto del anterior gobierno. Hasta ahí todo normal. Es más, encuentro encomiable por parte de los familiares que nadie fuese a escupirle en la cara al anterior ministro de la guerra. Yo lo hubiese hecho. O lo hubiese intentado, al menos. Al grano. Ya he dicho alguna vez que soy adicto a las tertulias políticas de la radio y la televisión. El viernes, creo que fue en el programa de Luis del Olmo, llamó un hombre, hermano de uno de los soldados muertos por la racanería de Trillo, diciendo que, ese jueves, se oyó, por los pasillos del Congreso, decir a un diputado del PP que los familiares que protestaban eran "gentuza". Como suena. Manda cojones. Concretamente, los cojones de esa señoría. Y, concretamente, mándalos a algún sitio muy lejano del resto de su cuerpo. De una patada, por favor. Es menos de lo que se merece, vale, pero lo que realmente pienso es impublicable. Ni siquiera en internete.

Pero no, es todo ánimo de revancha. Es todo un linchamiento. Es todo un complot. Ellos son buenos. Ellos lo han hecho todo bien. Ellos son demócratas. Es más, ellos son LOS demócratas, y todos los que se atrevan a llevarles la contraria son miserables, gentuza y terroristas. Ellos son de centro. Etimológicamente, derecha es un catalanismo (por el correcto diestra) e izquierda un vasquismo (por el original siniestra). Va a ser verdad que son de centro. Sólo alguien de centro podría ser tan diestramente siniestro.

Mal rayo les parta a todos...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ahí esta ese tio dandole al pueblo lo que pide!!!! Opio, putas y post de politica!!!! Por lo demás bastante de acuerdo. Que no hay como ser político para echar mierda encima de los demás. Para que luego me digan que tenmos la clase politica que nos merecemos...

Kurtz