lunes, 30 de enero de 2006

Citas (V)

-ETERNA: La niebla es hermosa y atrayente. Las cosas terribles lo son.
-SEPTIEMBRE: Supongo que es nuestro destino. Acercarnos a lo que nos hiere y nos destruye sin poder dar marcha atrás.
-ETERNA: El placer y el dolor son dos caras de la misma moneda, Septiembre. Todo lo que produce placer encierra dentro un dolor intenso. Los abismos más oscuros son los que más nos atraen.
-SEPTIEMBRE: Sí. Como la niebla.

Los Inmortales, radionovela de Radio 3, capítulo 13.


6 comentarios:

John Constantine dijo...

Aquí, en Valladolid, hace unos años teníamos una hermosa tradición de nieblas (de hecho el Pisuerga parecía a veces una escena de "Excalibur", bastante hermosa, por cierto). Pero curiosamente, desde hace algún tiempo, la niebla es mucho menos frecuente (y densa) que entonces...

Troy dijo...

Discrepo: "Cartas a la República de Barataria" es hermoso y atrayante y no lo veo para nada terrible.

(Y no... esto no es una tirada de trastos... ;)

Sota dijo...

Eso lo dices porque no ves el "detrás de las cámaras", Troy...

Urui dijo...

Coincido con John, antes en Valladolid teníamos nieblas densas y hermosas. Lo mismo podían dar miedo que arroparte.

Ahora solo tenemos cencellada de vez en cuando, que es bonita de ver hasta que se te meten los hielos minúsculos en los ojos y maldices de frío.

John Constantine dijo...

La verdad es que cuando conduces, la niebla puede acojonar un poco. Pero cuando estás paseando tranquilamente por una calle del centro, pués tiene algo de atrayente. Eso de no poder ver más allá del primer piso de los edificios, con lo cual estás algo desorientadillo, o el poder darte de bruces con alguién conocido a quien no has visto venir, para mí tiene su encanto.
Para Urui: nunca olvidaré una tarde de mi niñez en que venía de ver "Los Cazafantasmas" en el cine, y la niebla era tal... que estaba en la Plaza España y no lo sabía. Es que no se veía a un metro, oye.

Urui dijo...

John, las últimas nieblas de ese palo que he visto fueron en el 98 o 99. Iba a la Escuela de Teleco en el campus Miguel Delibes y desde el borde del parque (entonces aún era un descampado) no se veían los edificios, había que cruzar todo el descampado a ciegas (y encima de noche) hasta llegar a las baldosas y entonces sí se veían los focos enormes que tiene la Escuela en el tejado.