jueves, 6 de septiembre de 2007

Vergüenza ajena

Yo, aquí donde me leen, he sido siempre una persona tímida y vergonzosa. Pero no se qué pasa, que, de un tiempo a esta parte, estoy teniendo que sufrir más de vergüenza ajena que de la propia. Obviamente, hay dos posibilidades que permitan explicar ese cambio de comportamiento: Que mis reservas de vergüenza se vayan agotando con la edad (y cierto es que según pasa el tiempo más cínico me vuelvo y menos me importa lo que pueda pensar la gente de mi), o bien que la sociedad en la que me ha tocado la desgracia de vivir cada vez sea más -directamente- estúpida. Y no se por qué me inclino por el segundo caso.

Bueno, sí lo se.
Y ahora por qué se mete conmigo, el rojazo este?

El caso es que este verano ha sido rico en situaciones que provocaban vergüenza ajena. Y no, no estoy hablando del secuestro del Jueves ni de la cosa esa de "Los micrófonos". Les pongo tres ejemplos tontos:

a) Santako, principios de Julio. Campaña para que la gente compre en las tiendas de Santako y no se vaya a comprar a La Maquinista. Entre otras cosas, ponen un grupo de animación de calle vestidos de algo que echándole mucha imaginación podrían ser zíngaros, todo en rosa puñeta, regalando caramelos y gorras (gorras de estas cutres de tela barata con visera de plástico y el nombre de la campaña mal serigrafiado) a los niños... Y las señoras de mediana edad se pegan (literalmente) porque les den una de esas putas gorras que en un todo a cien chino las regalan cuando compras un mechero porque no saben cómo sacárselas de encima. Y yo queriendo que se me comiera la tierra.

b) Pedralbes, mediadios de Julio. Sendas marcas de refrescos están haciendo promoción de sus nuevas bebidas, que no son más que agua con saborizantes (que además les han quedado bastante repugnantes, no se quién hizo el diseño ni los análisis sensoriales, pero se lución) y mucho azúcar, y cuya gran gracia y novedad es... que no son más que agua con saborizantes y mucho azúcar! Eso sólo ya sería de vergüenza ajena, pero es que además... la gente hacía cola por un botellín de eso! Cola!

y c) Playa de la Mar Bella, finales de Agosto. Vamos a ver como explico esto... La playa de la Mar Bella de Barcelona tiene una zona que (se supone) es nudista. La verdad es que estos últimos años (sobretodo este último) va más gente a ella con bañador que sin él. Bueno... también hay gente que no lleva bañador, sino calzoncillos. Pijos, de marca, firma, diseño y un montón de ceros en la etiqueta del precio, pero calzoncillos. Eso sólo ya es de vergüenza ajena, pero en fin. El caso es... alguno de ustedes me puede explicar qué sentido tiene llevar a una playa que (se supone) es nudista, un bañador que al mojarse se vuelve totalmente transparente? Quiero decir... puedo entender la gracia en una playa textil, por aquello del exhibicionismo y lo prohibido y el "uy no, señor guardia, que yo no sabía que esto tansparentaba, que me ha engañao el de la tienda!". Pero en una playa nudista? tío, que aquí nadie se va a escandalizar por ver una polla! Que no sólo estás yendo incómodo con un bañador mojado, sino que estás haciendo el ridículo!

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6 comentarios:

Tony Tornado dijo...

La pregunta es:

¿tenía buen wrabako?

Porque si encima era de risa (como imagino que sería, los que la tienen grande no tienen por qué exhibirla), pues más delito tiene...

Y la otra pregunta es:
¿Y tú ibas en bolas?

(mmmmmmm...
Sota...
En bolas YA!...)

Will dijo...

uhum, verguenza ajena conozco ese sentimiento cada vez que veo a alguien llevando colores que claramente no le van...

Sota dijo...

Tony, la respuesta es:

En comparación con quién?

Y la otra respuesta es:

Evidentemente, no voy a una playa nudista a tomar el sol en albornoz...

Will, eso es porque hay gente que aún no se ha dado cuenta de que el negro es un color sobrio, elegante, que combina con todo y que a todo el mundo sienta bien.

nanyu fonseca dijo...

persona, timida y vergonzosa... juas juas juas, 3 parole 3 mentiras!!!! juas juas juas.

Sota dijo...

Nan, que dudes de que soy una persona, te lo acepto. Todo lo demás, no. Si sabré yo cómo soy.

Ajqueroso!

Akroon dijo...

Cuando se regalan cosas gratis, la gente se idiotiza hasta la saciedad. Da igual lo mierda que sea, ellos piensan 'pero es gratis!!!!!!!!'. Patético. Las viejas, las peores.

Lo de la playa, no hay como ser gilipollas y no saberlo.