domingo, 22 de agosto de 2004

Literatura de a veinte pelas el litro (III)

Gregor Samsa, un viajante de algo (no se explica el qué, me parece recordar), se despierta, la mañana en que tiene que madrugar mucho para irse de viaje, convertido en cucaracha gigante. Gran susto familiar. Su familia está casi en la ruina (y aún así tienen criada y cocinera, cosa que no acabo yo de entender) y tiene deudas, y como el padre de Gregor está mu malito, todo el peso de la casa cae sobre él. Gran espanto de sí mismo y de la familia, aunque su hermana Grete decide cuidarlo, hasta que en un momento dado (y sin que tampoco quede claro el por qué) empieza a odiarlo profundamente y decide (y convence a la familia, que había comenzado a aceptar la situación) que deben matarlo. De hambre, porque no se atreven a hacerlo de otra manera. Al final se descubre que la familia tiene unos ahorros de cierta importancia, que la única enfermedad del señor Samsa (padre) era cuento, Gregor se muere y todos los demás son felices y comen perdices. Y en ningún momento se explica el por qué Gregor se ha convertido en cucaracha.

ESO es el resumen en un párrafo de La metamorfosis de Franz Kafka. Un libro que ha hecho correr rios de tinta. Y ahora que alguien me explique el por qué. Porque hacía mucho tiempo que no leía algo tan bobo, insustancial, aburrido y mal rematado. En serio. Una decepción de las gordas.

Vale que, echándole buena voluntad, se puede hacer una lectura entre líneas al respecto de los efectos del sistema capitalista (encarnado en el jefe de Gregor, que no admite que el pobre chico no está en condiciones de trabajar) sobre el proletariado, especialmente de esa suerte de síndrome de Estocolmo que hace que el currito se preocupe más por las pérdidas del jefe que por la propia salud y de ese chantaje en toda regla que es el me la suda si estás enfemo o el que si no tienes -que no las tienes porque cuestan dinero y no voy a gastar yo dinero en eso- las medidas de seguridad adecuadas te vayas a matar haciendo esto, si no lo haces vas a la calle y a ver de qué comes que tanto le gusta a (ciertos y amplios sectores de) la patronal, pero no es nada que los Electroduendes (por poner un ejemplo inteligente) no tratasen también, años después, sí, pero de una forma mucho más clara y amena. Esa lectura también se puede hacer en el sentido de decir que está hablando de la actuación de los régimenes totalitarios (y aquí me estoy expresando con una corrección política que raya en lo repugnante... por qué sólo los totalitarios? Es más, hay algún régimen político real, dejando aparte idealizaciones sobre el papel, que no lo sea?), encarnado en la figura del padre (el gobierno), que teniendo recursos y capacidad para trabajar declina sus responsabilidades encima de Gregor (el pueblo), aún a costa de sacrificar completamente cualquier posibilidad de realización personal de este, y que lo acaba desechando cuando deja de serle útil y empieza a convertirse en un problema. Pero en cualquier caso ese es un hilo muy ténue y no puedo tener ninguna seguridad de que esté en la intención del autor y no sea todo una paja mental filoanarquista mia.

En resumen, que no vale la pena, salvo que se lea por obligación (estudiantes y tal) o por tirarse el moco de soy una persona cultivada y cool (sí, ya se que eso es un contrasentido, pero la gente es así. También la derecha más reaccionaria de hoy en dia se hacen llamar liberales) y leo a Kafka. En caso contrario, van a encontrar mejor escritura y más profundidad política, filosófica y espiritual en las tiras de Mafalda o los tebeos de Mortadelo. Olvídenlo.