domingo, 1 de agosto de 2004

Dignidad

y Ayer estuve viendo Farenheit 9/11, el último panfleto (que no por decir verdades como puños, dar datos demostrables y demostrados, enseñar las vergüenzas del poder y decir lo que uno quiere oir deja de ser un panfleto parcial y sectario, el tono es lo que tiene... Claro, que el director tampoco se molesta en negarlo -empezando por el nombre de su productora, Dog eat dog-, cosa que siempre se agradece, porque así ya sabemos todos de buen principio cuáles son las reglas del juego. En este caso, el raje indiscriminado contra el más que rajable Georges W. Bush) de Michael Moore. De hecho, es lo primeo que veo de este buen señor (sea en cine o en papel), y, sinceramente, no he acabado de entender a qué tanto escándalo. Después de todo, no dice nada que no supiesemos antes, simplemente ordena las cosas (tendenciosamente, si quieres) y enseña las pruebas, elevando cosas que entraban en la categoría de "rumores" a la de "hechos". Aparte de eso, la película no deja de ser un documental al uso, que perfectamente podría haber sido uno de esos de la BBC que tanto le gustan al señor Fiscal General del Estado, así le toque la lotería (1).

Hombre, reconozco que tiene una GRAN escena a nivel cinematográfico (pantalla en negro mientras se escucha como los aviones se estrellan contra el WTC, caras de horror de los testigos, papeles lloviendo del cielo mientras la gente corre... Hay más cine en esos escasos cinco minutos, de los que dos son en negro, que en todas las matrix juntas), y algunas cosas que, desde una sensibilidad (digamos) europea resultan poco menos que sorprendentes, como los métodos de reclutamiento de los marines (que les falta emborrachar a los pobres diablos hasta que caigan redondos, llevarlos hasta un barco y que se despierten en alta mar al grito de "bienvenido a la marina, muchacho". Cosa que no digo que no hagan, pero en la peli no se ve) o el antes/después de la madre a la que le matan un hijo en la guerra (oiga, señora, acompañándola en el sentimiento y todas esas cosas... para qué se creía que era el ejército, pues? Para hacer coros y danzas? Para evitar que les invadieran otra vez los españoles, como temía el señor Burns? Si te alistas en el ejército cuando tu pais acaba de declarar -bueno, declarar no, que nunca fueron oficialmente declaradas, ya me entienden- un par de guerras, tienes BASTANTES números de acabar cumpliendo servicio en zona de guerra abierta. Y, en esas circunstacias, las probabilidades de volver a casa en una caja de pino crecen alarmantemente. Dos más dos...). Y, sobretodo, las que me parecieron, más que curiosas, alarmantes, fueron las de los soldados que estaban en Irak.

Digo que más alarmantes que curiosas, porque, desgraciadamente, no me hace falta cruzar el charco para encontrarme con gente que piensa así. De hecho, no me hace falta salir de mi barrio. Me refiero a lo de "metes el CD en la Caja Charly, te pones los cascos a todo volumen, sigues el monitor del tanque y es como un videojuego". Sí, claro. Pero es que lo que hay al otro lado no son un puñado de bits, sino una persona. Humana. Con muchos números de ser un civil que no tiene absolutamente nada que ver con el tema, que ha tenido que sufrir la represión bajo el régimen baasista y ahora venís vosotros a abrile la cabeza con un obús. Pedazo de gilipollas. Que ni a gilipollas entero llegas, te quedas en eso, en un pedazo. Y luego, claro, está la otra. Lo de "no entiendo por qué quieren aprovechar cualquier oportunidad para disparanos, matarnos y volarnos por los aires". Bueno, chicarrón, igual no te has dado cuenta, pero... es que acabas de invadir su país. Por segunda vez en doce años. Bombardeando indiscriminadamente desde el aire. Disparando sobre civiles. Haciendo saltar por los aires bodas, banquetes y comuniones (o su equivalente en culto islámico). No se, tal vez tu seas un buen niño que hace siempre caso a lo que está mandado, mande quien mande, pero yo, en esa situación... pues tampoco creo que le hiciera muchos ascos a meterte una granada de fragmentación por el culo y activar el disparador. Como situación hipotética, me vengo a referir.

Y eso enlaza con las reacciones desde aquí. En concreto, me referiré a los comentaristas políticos de las tertulias radiofónicas (de las que soy un apasionado seguidor), y más en concreto aún, a su ala más fascio (dentro de lo que cabe, que uno ciertas cosas no puede escucharlas, que se le sube el azucar, la bilirrubina y la mala leche coyuntural), léase Luis Ángel Rojo (enviado especial a la zona, por otra parte), Federico Giménez Losantos, Curry Valenzuela y algunos otros, que eran los únicos que, desde el primer momento, han defendido contra viento y marea la conveniencia de esta guerra. Claro, que si Anzar hubiese dicho que el carbón es blanco, también lo hubiesen defendido a muerte. Pero ese es otro tema. Que hasta una Isabel Sansebastián, con lo que es una Isabel Sansebastián, se puso en contra del PP en este asunto. Para que vean hasta donde llegó la contestación popular. Popular del pueblo, me vengo a referir, no del partido fundado por el exímio falangista y ministro del Movimiento don Manuel Fraga. Divago. Eso, que no entendían el por qué los iraquies se resistían a la invasión. Y es que no deja de ser curiosón que unos guardianes de las esencias patrias como toda esa caterva no recuerden las guerras napoleónicas y las perrerías que les hicimos por aquí a los gabachicos que nos habían invadido por aquellas calendas (una de las escenas quizá más desagradables de la película son la imágenes de los cadáveres carbonizados de dos soldados estadounidenses siendo apaleados y finalmente colgados de una especie de grua... Escena que parece un calco al natural de uno de los grabados de la serie de Los Desastres de la Guerra de Goya, en el que se ve a dos cuerpos desmembrados colgados de un árbol quemado). Y después, cuando capturaron a Saddam Hussein y todos ellos preveyeron el fin inmediato de las hostilidades (porque le habían cortado la cabeza a la Hydra) se hicieron aún más cruces sobre el por qué no sólo no se pacificaba la zona, sino que la situación se enconaba aún más.

Ya llego a donde quería llegar y acabo. Y me disculparán la elipsis. Mi hermano es historiador. Hace un tiempo encontró una edición del diario que uno de los ayudantes de campo de Napoleón escribió durante la Campaña de las Rusias. En él, después de la batalla de Smolensko, donde los franceses ya recibieron la del pulpo, y eso que el General Invierno aún no había salido de sus cuarteles, dicho ayudante hace un comentario acerca de que se estaba temiendo que Rusia acabase siendo otra España para los franceses (que, por aquel entonces, aquí ya llovían hostias que era un contento). Y entonces, suelta la gran frase. En los paises dignos los reyes se van, pero el pueblo resiste.

Saquen ustedes sus conclusiones. Por mi parte, únicamente honor y gloria al pueblo iraquí, que ha demostrado con creces su dignidad. Y se la ha ganado a sangre.


(1).- Pero que se la den en calderilla y se la hagan pasear colgando de los cojones por las calles de Sevilla. Maldición gitana auténtica, que se dice, se habla, se comenta, le lanzaron a Francisco Franco (alias Paquito Primero el Hidráulico) por haberse reido de una matriarca de clan. No se sabe si fue eficaz o no. Claro que tampoco se sabe si Franco tenía cojones o si era como su buen amigo y admirado Hitler (relación, por otra parte, en todo punto similar y coincidente con la Aznar-Bush, para que luego digan que la historia no se repite...), de quien es bien conocido que sólo tenía uno (y, en este caso, la maldición quedaría anulada, porque dice muy claramente "los cojones", en plural, y estas cosas son muy específicas).

EDITADO A LAS 11:03: Me acaban de pasar la cita en cuestión. Transcribo.
"...

Cuando llegó el día, el Emperador fue recibiendo los informes que confirmaba la conquista de aquel montón de ruinas calcinadas. Smolensko estaba ocupada, y el fugo iba extinguiéndose por sí mismo. Napoleón comprendió que, una vez más, se le escapaba aquella victoria espectral que desde la fecha en que comenzó la campaña creyó tener al alcance de la mano en el Niemen, en Vilna y en Vitebsk.

El Emperador comienza entonces a valorar en toda su magnitud las dificultades de la empresa, que parecen agigantarse a medida que sus soldados van avanzando por la estepa. Hasta entonces sus adversarios habían sido reyes cuya derrota había sido para él un juego de niños. Se daba cuenta, pero tarde, de que mientras los reyes caen, los pueblos dignos perseveran. Ahora, en el otro extremo de Europa, encontraba una nueva España; pero lejana, estéril, infinita. Napoleón, mudo de asombro, vacila...

..."

General Conde Philippe de Ségur
(Ayudante de campo del Emperador)
La derrota de Napoleón en Rúsia.

1 comentario:

Kraken17 dijo...

Flipando (y es decir poco) me ha dejado lo de "metes el CD en la Caja Charly, te pones los cascos a todo volumen, sigues el monitor del tanque y es como un videojuego"

Decir que tienen UNA neurona en sus cerebros es ser benevolente, creo yo.