Los adalides de la corrección política repiten: “la libertad de expresión debe tener unos límites”. Y, por supuesto, ellos saben dónde ponerlos. No tú. No yo. Sólo ellos. Los antiguos vigilantes de la moral pública son ahora los cuidadores de la línea, quienes la trazan y custodian.José A. Pérez en Mi mesa cojea
LA NOCHE DE LOS PSICÓPATAS
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Una cría asesina a sus padres metiéndoles veneno para ratas en el desayuno
y, de ahí, directa a una institución mental. Pasan los años y su hermana,
que l...
Hace 6 horas



3 comentarios:
jo, que foto has puesto...
¿Me prestaría su camiseta verde pistacho?.
Bisitos de Domingo.
Nan, adecuada al texto.
Anona, si me la cuida bien...
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