viernes, 1 de febrero de 2008

Pelotón de fusilamiento (XLVIII)

Presentó la cúpula del PP un libro titulado Si yo fuera presidente en torno a la figura de Mariano Rajoy. En la mesa presentando el libro estaban Soraya Sáenz de Santamaría, Pío García Escudero y Alberto Núñez Feijoo. En el público estaba el propio Mariano Rajoy, con Pizarro, dando su nihil obstat al libro. En la crónica de Público, una de cuyas redactoras es coautora del libro, se dice que “todos los dirigentes del PP que intervinieron en el acto, próximos a Rajoy, destacaron el rigor del libro que presentaban”. El libro tan riguroso que presentaron tiene dos revelaciones magníficas que no parecen haber sido matizadas por el PP, allí presente, sino más bien avaladas.

En primer lugar se dice que tras las elecciones generales, la dirección del Partido Popular presionó a José María Aznar para que fuera candidato a las elecciones europeas y consiguiera así inmunidad penal. La razón, la Guerra de Irak, por la que efectivamente se le están intentando imputar varios delitos (1) Es decir, el posible juicio a Aznar no es una cuestión que sólo se le haya pasado por la cabeza a cuatro majaras de extrema izquierda, sino que el propio entorno de Aznar, consciente de que su situación penal era al menos dudosa, quiso encontrar un subterfugio legal para no ser sometido a juicio.

La segunda revelación del libro era relativamente conocida, pero por primera vez obtuvo en la presentación del libro el aval implícito del PP. Se trata de las mentiras que se impusieron como discurso de Estado entre el 11 y el 14 de marzo. Se narra en el libro, cuyo rigor destacaron “todos los dirigentes del PP que intervinieron en el acto”, que en la sede del PP se decidió que ETA se tenía que “comer el marrón” del 11-M (el marrón era la autoría: los muertos y las heridas no le importaron a nadie en Génova ni un minuto; quienes se comieron ese marrón sólo fueron un obstáculo), para así conseguir “un escaño por cada muerto”. Si estas revelaciones no fueran exactas, los dirigentes del PP deberían querellarse contra los autores por situarles como unos carroñeros repugnantes; si sólo narran lo que sucedió, pero tuvieran una mínima vergüenza, deberían mirar para otro lado sin dar su aval a lo publicado. Pero ni una cosa ni la otra: fueron en plena (pre)campaña electoral a presentar orgullosísimos un relato que consideran propio y digno.

Queda claro es que son perfectamente conscientes del grado de indecencia con el que condujeron los asuntos públicos: son conscientes de que su actuación con Irak puede ser considerada criminal y de que todos sabemos que engañaron para sacar rentabilidad electoral de 191 muertos recientes y por tanto no necesitan disimular. Que tengan ese desparpajo es lo asombroso, porque entienden que nada de esto les va a quitar ni un voto: dan por hecho que quien les vote tiene el mismo nivel ético que sus dirigentes. Yo en su caso no exigiría tanto a sus votantes.

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(1) Juicio a Aznar

Original de Hugo Martínez Abarca.

Hace 309 posts...

3 comentarios:

Theodore Kord dijo...

Miserables es poco: yo diría algo así como slwofdkeruo... sí, eso.

Ah, y gracias a tu nuevo diseño de blog pienso suicidarme... enseguida que salga del oftalmólogo, claro.

Sota dijo...

Ah, y gracias a tu nuevo diseño de blog pienso suicidarme...

Prueba suppppperada!

Fétido dijo...

Tonto es un adjetivo que no llega a reflejar la supina incapacidad de esta banda que tenemos que sufrir.
Creo que no hay vocablo en el diccionario para definirlos.
No creo que reconozcan de ninguna manera los hechos que narra el libro. Más bien debieron creer que se trataba de una hagiografía y allí fueron, sin leer un párrafo, a enseñar el culete una vez más.
Los autores debieron fliparlo...