Sepan que este fin de semana pasado han sido las fiestas de Santa Coloma. Que no les avisé (e invité, que total, son gratis) previamente porque, visto el programa, a priori iban a ser una mierda. Y una vez pasadas... Pues han sido una mierda, qué quieren.
Que sí, que ya se que estamos en crisis y tal, y que además el ayuntamiento de Santako está en quiebra técnica desde hace años (curiosamente, desde que llegó a alcaldesa la trepa
Manuela de Madre, conocida mundialmente por su terrible fibromialgia que le curaron en un hospital incapaz de curar unas anginas o una rodilla -por decir dos casos que conozco bien-, que
Lluis Hernandez lo dejó con superávit), pero puestos a hacer gasto, por el mismo precio hubiesen podido contratar ya no diré algo mejor, pero al menos algo que no diese tanta vergüenza ajena. Pero vamos, qué se puede esperar de unas fiestas donde la Comisión de Fiestas no es ya que no tenga la última palabra en qué se trae o qué se deja de traer, ni siquiera que no tenga voto... Es que no tiene ni voz. Pues que el programa es una mierda.
Con decirles que el plato fuerte es un concierto de (redoble de tambores)
Barón Rojo... Que a mi, que ya tengo una edad, me suena a viejuno, por dios! Y ojo, que siguen siendo grandes, pero... Ese concierto hubiese tenido sentido hace quince años, cuando la ciudad era un nido de jeviatas, no ahora. Y menos en domingo! Éxito de público, por eso, no recuerdo haber visto nunca el Parque Europa tan lleno. Y es que los jevis en el fondo son gente muy agradecida que en cuanto les haces unos mimos se vuelcan en ti...
Bueno, maticemos. Ese ha sido
uno de los platos fuertes. Los otros dos han sido uno el concierto de
La Kinky Beat, que cierra las fiestas (sí, la estrella de la fiesta no la han puesto en el concierto de fin de fiestas, curiosamente), que vale, son de aquí y tal, pero... sinceramente, ustedes conocen a alguien a quien le guste
La Kinky Beat? Es más, conocen a alguien que les conozca? Pues eso. Y dos, la actuación estelar de
Tania G., la triunfita colomenca. Que, ojo, no es que diera un concierto. Que estaba de entremés entre dos orquestas de salsa. Así de surrealista.
El resto de la música... Bueno, digamos que ante los que aguanté más fue ante
Travolta, y aguanté como media hora. Que a mi lo que me gustaba de
Surfin' Bichos eran las letras del
Alfaro. Porque lo de
Electronikboy no fueron ni cinco segundos (que mi nivel de tolerancia al pallasismo tiene límites, y miren que me gustan a mi las marcianadas musicales. Aparte que diría que conozco a uno de sus integrantes personalmente, y si es quien yo creo, es una de esas personas a quienes no me importaría ver enterrados bocaabajo en un cruce de caminos), a los
Hidrogenesse los aguanté cinco minutos (y eso que a mi
Astrud me gustaban!) y tanto
Manos de Topo como
Subterranean Kids me hicieron, literalmente, salir corriendo. Pero bueno, por lo menos gracias a esa huída me metí de cabeza a ver la discomovil de
The Chanclettes, que tenían anunciado un "The Chanclettes Gold" en plan revival de sus mejores sketches, pero lo que hicieron al final fue EXACTAMENTE la misma discomovil que el año pasado, con mínimos cambios para introducir nuevos personajes (ahora sacan a Alaska, por ejemplo), eliminar los pocos fragmentos de play-back que había y actualizar un poco la música. Por cierto, que al igual que el año pasado me sorprendí al ver la reacción del garrulerío colomense cuando empezó a sonar algo tan marica como el "Venus" de
Bananarama, este año tengo que decir lo propio con "La Revolución Sexual".
Sí, señores, a los garrulos les pone mazo
La Casa Azul. Y a mi se me van desmontando los pocos esquemas que me quedaban en la vida.
Pero vamos, que al final, en el plano músical lo único salvable fueron
The Chanclettes y el concierto de habaneras, de nuevo en el fastuoso marco incomparable de la Torre Balldovina, de nuevo con (casi) la mejor compañía posible, de nuevo con dosis doble de cremat (que va de vicio para la ronquera) y de nuevo con los
Bergantí, cantando el mismo repertorio de siempre con los mismos chistes de siempre (y es que hay cosas que si son perfectas no hay por qué cambiarlas).
El resto... Pues la feria una mierda (cada año menos atracciones, han colocado en sitios distintos las atracciones infantiles de las atracciones "para adultos", se han cargado definitivamente la Fira d'Entitats, que es donde iba la gente a bailar, a cocerse y a hacer vida social...), el Passatge Insòlit (una cosa que es como un cruce bastardo entre circo de finales del XIX, cabaret, ginkana infantil y mal tripi que llevan haciendo ya unos años tres grupos de teatro semi-profesionales de la ciudad) pobrísimo (no por lo que costó a las arcas públicas, por cierto) y encima empobrecido aún más por el cambio de escenario (que no es lo mismo los jardines de la Torre Balldovina, con su torre de defensa y su molino medievales y su masía renacentista, que el triste patio del Puig Castellar), los fuegos artificiales bastante sosos (tuvieron dos momentos gloriosos, el
crescendo de casi al final y una figura hecha sólo con palmeras que daba gloria verla, pero el resto...), y el correfoc...
Bueno, ya me conocen y saben que para mi eso es el momento clave de las fiestas. Que uno es un ateazo y un iconoclasta, pero si hay algún dios que realmente merezca que se le adore no es sino el Padre Fuego, y que por tanto hay que saltar por encima de él por lo menos una vez al año y hay que bailar debajo de él por lo menos una vez al año. Y que aparte, siendo uno de los pocos orgullos de esta (mierda de) ciudad el tener a
Blai, el Devastador de Terres, la Bestia más guapa y mejor parida de todo el bestiario catalán, pues indigno de mi parte sería el no hacerle los honores. Pero la verdad es que no las tenía todas conmigo cuando altos cargos en la colla (saluda, Dani!) me informaron que el presupuesto del correfoc lleva casi una década congelado. Casi una década. Tócate los güelfos. Y luego se gastan los dineros en traer a la
Tania G. a hacer un entremés entre dos orquestas de salsa. Que me jugaría algo a que por esos diez minutos cobró tanto como costaron las dos horas de correfoc.
Bueno, que me disperso. Que con esos antecedentes, pues no se podían pedir milagros, pero hay que decir que estuvo bien. Que la primera colla de diablos se dispersó mucho, la segunda iba más compacta y se podía bailar debajo de ellos, y las demás no lo se porque ahí ya me metí debajo de los belfos de
Blai (que estuvieron encendidos casi en contínuo) y ahí me quedé el resto de la noche. Que vinieron la
Godra de Caldes y el
Tloc (ese diablo que podría ser mucamo de
Maggie) del Clot que, sin llegar al nivel de
Blai, son bestias de las que da gozo mirar y bailar a sus pies. Que el recorrido corto pero bien, con detalles surrealistas como la terraza de un bar que no sólo no se retiró... sino que los clientes siguieron comiéndose sus bravas tan tranquilamente mientras los diablos pasaban entre ellos soltando fuego. Y que el final... El final tuve que pararme, quitarme la gorra y aplaudir antes de volver a cubrirme y ponerme a bailar. Pena que no se cerrase el cuadrado (
Cris me explicó las razones técnicas, pero sigue siendo una pena), y pena que ya no llegase el presupuesto para hacer una
ceptrotada como
dios el Diablo manda, de aquellas de cinco minutos con todas las collas quemando sin parar, de las que sales deshidratado, cubierto de quemaduras, intoxicado de pólvora y con la adrenalina a límites estratosféricos, entre las cascadas de fuego.
Dani, maestro, vale usted un imperio, cuatro baronías y cinco o seis protectorados. Sólo por
ese momento, cuando empezaron a arder las cascadas y se iluminó Pau Casals como si fuese mediodía, las fiestas han valido la pena. El día que le den un presupuesto decente, nos monta usted ahí el Götterdammerung y se queda tan pancho.
Y después de toda esta parrafada, si aún queda alguien leyendo y se acuerda del principio, se preguntará que por qué he titulado este post "Moloch". Pues por el correfoc. Porque llegué a contar al menos tres casos de señores con toda la barba, vestidos con bermudas y camisetas de manga corta (para los bárbaros que no sepan como va esto de los correfocs, les informo de que hay una norma básica: el fuego
quema, así que hay que dejar tan poca piel expuesta como sea posible. Lógico, no?), con una criatura aterrorizada (y vestida también de corto, por supuesto) a caballito,
intentando sacar fotos con el móvil. Y no desde las aceras, desde DENTRO del correfoc. Con los petardos silbando a su alrededor. Donde lo más normal es que venga alguien corriendo y te de un empujón. Y yo (y como yo otros tantos) tengo una envergadura, y si doy un empujón a alguien en esas circunstancias, lo más normal es que el crío salga volando y se estampe contra el asfalto. Y no digo yo que no me importaría, y es más, incluso me apetecería, estampar contra el asfalto a esos GILIPOLLAS, pero las pobres criaturas bastante tenían ya con el susto que llevaban en el cuerpo.
Y que no se yo que hace la Conferencia Episcopal y su correa de transmisión política (léase Partido Popular) preocupándose tanto por el relativismo moral, el matrimonio entre homosexuales, la ola de laicismo que nos invade o el aborto. Cuando lo realmente grave, lo realmente peligroso, lo que haría que hasta yo (fíjense lo que les digo) me pusiese de su lado, es que esta sociedad esté criando a mansalva a adoradores (por inconsciencia) de
Moloch.
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