viernes, 26 de noviembre de 2004

La Dama o el Tigre?

No se si conocerán el cuento. Resumiendo mucho y explicando mal, viene a decir que, en tiempos muy, muy lejanos, había un Emperador en la China que tenía una hija que era un primor. Hermosa, culta, educada... En fin, todas esas cosas que son las hijas de los reyes en los cuentos. Pero resulta que la niña (entiéndase en el sentido amplio de la palabra, que se supone que la señorita estaba ya en edad de merecer), además de todo eso, también era un tanto zorrón desorejao, y pese a que su padre la había prometido a un principe extranjero (una boda de estado), a la primera de cambio fue y se encamó con un general de los ejercitos de su padre, que, a la sazón, también era un personaje de estos de cuento con todas las virtudes habidas y por haber. Y no sólo se lo pasó por la piedra, sino que se enamoró perdidamente de él. Y él de ella. Esas cosas que pasan en los cuentos.

Como no podía ser de otra manera, el Emperador se acabó enterando del fregao, y como que tenía a la niña apalabrada con el príncipe extranjero, y la indiscrección de su general amenazaba con joderle el negocio, urdió una pérfida estratagema para sacárselo de encima. Como sea que era un monarca cruel pero justo (uh... había dicho que es un cuento, verdad?), decidió darle una oportunidad de salvar la vida, asegurándose en todo caso que no pudiese volver a ver a la princesita nunca mas. Así que escogió de entre las damas de la corte a la más hermosa, noble y tal y pascual que estuviese disponible, y entre las fieras del jardín (sí, tenía un zoo privado. Era un Emperador de la China, esta gente no se estaban de nada) al tigre más fiero, y empezó a matar de hambre al tigre mientras que a la dama casadera de turno la ponían mona. La idea era poner al querido de la niña en mitad de un circo (en el sentido romano del término), con sólo dos salidas. Tras una de ellas, estaría la dama, y tras la otra, el tigre hambriento. Obviamente, sin que se pudiese ver o deducir qué es lo que había detrás de cada cual. Si escogía la puerta de la dama, los casarían inmediatamente y los enviarían a vivir a la provincia más lejana de la China, mientras que si intentaba salir por la del tigre... bueno, tendrían un interesante espectáculo que comentar mientras tomaban la merienda.

El caso es que la princesa se enteró de lo que tramaba su padre, y, mediante argucias y malas artes, consiguió enterarse tras qué puerta estaría la dama y tras cual el tigre. Pero no logró ponerse en contacto con su novio para poder advertirle. Y, el dia de autos, cuando lo vió en medio de la arena intentando decidir por cual de las puertas salir, se armó de valor y, discretamente, hizo un gesto con la cabeza indicándole una de las puertas. El chico lo vió y, ni corto ni perezoso, se dirigió hacia allí y la abrió...

El cuento se acaba ahí. Es una cosa como medio zen, en la que es uno mismo el que debe decidir qué destino escogió la princesa para su amante. Preferiría ver cómo lo despedazaban y devoraban vivo, o verle casado y en brazos de otra para siempre? Y por qué? Y qué haría yo en esa situación?

Todo esto no lo explico porque sí, sino que tengo un motivo. Dos, en realidad. Para empezar, ayer fue el dia contra la violencia doméstica. Cosa a todas luces condenable y todo eso que ustedes, que son gente de mundo, saben. Por otro lado, como ya he comentado alguna vez, mi hermano es profesor. Este año le ha tocado, entre otras cosas, dar clases de ética. Y, para tentar el terreno, empezó pasándoles a los alumnos este cuento. Una versión buena, bien escrita. Para que le dieran su respuesta. Los resultados enlazan con el primer motivo. Así, en números redondos, un 95% de los alumnos dijeron que salió el tigre. Y, a modo de curiosidad, el 5% restante eran chicos, es decir, que TODAS las chicas consideraron que era preferible ver como un tigre se afilaba los dientes en el cráneo de la persona que amas antes que verle en manos de otra. Da la impresión (a mi me la da), que esa concepción del amor, o mejor dicho, de la relación interpersonal, que se basa en el o mia o de la tumba fría la tenemos mucho más interiorizada de lo que nos gustaría creer.

Especialmente inquientante encuentro el que se encuentre TAN extendida entre las chicas, que se supone que son más sensibles que los chicos, que en la imaginería popular siempre hemos sido más brutotes, menos dados a tener siempre el amor en la boca (no, esa frase son va con segundas... que os veo venir) y a darlo todo por amor. Vale que el estudio hecho no tiene ningún tipo de valor estadístico, pero parece ser que no. Que esa actitud (a todas luces deplorable), que tradicionalmente se ha asociado con el machismo más recalcitrante, se da al mismo nivel (si no superior) en las mujeres, y que si el tango no dice le maté porque era mio en lugar de lo que tradicionalmente ha dicho es estrictamente por una cuestión de equilibrio (desequilibrio, si quieren) de fuerzas. De quién llevaba los pantalones (literal y figuradamente) en casa y en la sociedad. Y que, a la que se colocan a los individios en un ambiente teórico, ficticio y aséptico, tan hijoputas y machistas somos los unos como las otras. Cuando no más.

Por cierto, a modo de curiosidad... Ustedes quién creen que salió?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Salió la princesa. Si las chicas eligieron el tigre pudo ser por que pensaron que la princesa tuviera alguno de estos motivos:

- Prefirió que su amado tuviera un fin rapido e indoloro en vez de una larga tortura a manos de la lagarta de turno capaz de todo por medrar (Por eso yo elijo la dama, que sufra el condenado).

- Quiso ahorrarle a otra mujer una vida de apatía y desamor con un hombre que siempre pensaría en otra (vease aquí la modestia natural de la mujer).

- Era una ecologista radical que no podía ver a la pobre bestia sufriendo horriblemente por el hambre (ver peli "Asterix y Cleopatra").

- Tenía una mala postura en el cuello, por una noche sin sueño debido a la preocupación, y señaló la puerta equivocada.

- Era una mujer, ¿que otra razón necesitas?.


Logan-X

Anónimo dijo...

Jajaja qué ocurrente doctor.

angua

Anónimo dijo...

Las mujeres mas sensibles que ls hombres? ni-de-co-ña. Siempre las he considerado mas terribles que los hombres. Mucho mas. lo que ocurre es que no s elas presta la debida atencion y luego pasda lo que pasa... Temed la ira de los mansos, que dijo el sabio. No quiero decir que las mujeres sean mansas, ni mucho menos, pero si que la ira d euna mujer es igualmente terrible por lo inesperada que resulta para muchos.

Por cierto. Yo apuesto por la dama. ¿Quien te dice que la prinesa no intercambio lugares con esa mujer?

Usagi