miércoles, 10 de noviembre de 2004

Neofeuds (IV): Por la gracia de Dios

Entre los augurios que auncian el advenimiento de la segunda Edad Media, tal y como la he descrito, es, como debería resultar obvio a cualquiera que tuviese ojos en la cara (funcionasen o no, que no quiero que el colectivo de ciegos me acuse de discriminarles), el regreso de la religiosidad a la esfera pública. Hablo, de nuevo, desde una visión muy centrada en lo que se suele llamar el mundo occidental. Europa, Norteamérica (como continente) y Australia. Con todas las excepciones (dentro y fuera) que le quieran aplicar. Puede resultar raro decir esto desde este país que se llama España y que durante tanto tiempo ha sido Reserva Espiritual de Occidente y demás leches místicas (nunca mejor dicho), pero es que el caso es, a su vez, un ejemplo perfecto. Porque, en poco más de veinte años (que, como dice el tango, no es nada), este país pasó de estar en el límite que separa el estado confesional de la teocrácia, a un grado de pasotismo para con la iglésia de grado máximo. Claro que también hemos pasado de una dictadura de las de la vieja escuela a un simulacro de democracia perfectamente homologable con los de nuestros vecinos. Los del norte, me refiero.

Sin embargo, en paises con más tradición "democrática" (y permitanme el término entrecomillado, por más falso que sea), como puedan ser Francia, el Reino Unido o, especialmente, los Estados Unidos (que era el motivo por el que empecé esta serie de posts, si lo recuerdan, y que son los que más brio están poniendo en esto de la instauración del régimen neofeud) el fenómeno es el mismo. Y no hablemos de la MUY teocrática Israel. De pronto, las sotanas han salido de las cavernas para decirnos a todos lo que podemos o no podemos hacer. Y recalco el "podemos". Porque entiendo que un (autodenominado) pastor de almas puede decir a sus feligreses lo que deben o no deben hacer. Y hay una gran diferencia entre no deber hacer algo y no poder hacerlo. Podría aceptar, incluso, que desde los púlpitos se dijese al conjunto de la sociedad lo que debe o no debe hacer, en plan la típica vecina pesada que se dedica a meterse en tu vida y decirte "no hagas esto" o "no hagas lo otro" o "esta chica no te conviene" y "sabe más el diablo por viejo que por diablo" y que luego es incapaz de poner una lavadora por sí sola. Me reventaría, pero podría aceptarlo. Pero es que las cosas no van por ahí, sino por IMPONER al conjunto de la sociedad sus ideas. Para ir acostumbrándonos, supongo.

Obviamente, no seré yo quien niegue a los obispos (porque estoy hablando básicamente de la alta jerarquía eclesiástica, que por los curillas de barrio/pueblo que se lo curran dia tras dia y que realmente se han leido el Evangelio y se lo cree tengo el mayor de los respetos) su derecho a hacer política. Al mismo nivel que los demás hijos de vecina, que es lo que son, por más creido que se lo tengan. Ciudadanos de a pie. Lo que me parece vergonzoso, por su parte, y por parte de quienes se lo consentimos de pensamiento, palabra, obra u omisión (sobretodo, claro está, por lo último), es que usen los altavoces públicos (a los que no tenemos acceso el común de los mortales), y que los usen para convertirse (de nuevo) en un poder factico y presionar a los gobiernos para que legislen en su favor.

Como no quiero que este sea un post anticlerical más de los que son tan comunes en este foro, vuelvo a lo general y me salto todo el memorial de agravios, que además, seguro que lo conocen. El hecho es que vuelven, e intentan recuperar el poder que tuvieron en su dia. Y los neofeuds se alinean a su lado. O viceversa. De nuevo se pone de manifiesto que lo que andan buscando no tiene nada que ver con lo que pregonan, que es una (supuesta) mejora económica. Porque nunca en la historia una sociedad donde el estamento religioso haya tenido una cierta preponderancia ha sido económicamente viable, y a las pruebas me remito. Económicamente, las iglesias, en general, no sólo no son acicates, ni siquiera rémoras. Son parásitos que no hacen más que sacrificar en sus altares hasta la última migaja de riqueza que caiga en sus manos. Sin embargo, para mantener a la población alienada, atontada y atemorizada, para que cumplan órdenes sin chistar y paguen sus diezmos cuando toca, son, de largo, los mejores, que para eso tienen milenios de experiencia. Y eso es lo que interesa. Tener a mano, aliado, un poder que permita mantener a los siervos de la gleva calladitos mientras trabajan. Oh, está la televisión, por supuesto, e incluso el fútbol, pero no son igual de efectivos. La televisión se puede apagar con un simple gesto, el futbol puede acabar pasando de moda o hundirse en la propia burbuja que ha generado, asfixiado por lo excesivo del montante de los fichajes. Basta con que la gente se aburra o se de cuenta del engaño para que se vaya todo al traste, así que, a la larga, no valen. Son simples pasatiempos. La religión, en cambio, cuando cuenta con una iglesia bien jerarquizada, cuando dispone de escuelas, de medios de comunicación y de infiltrados en el gobierno, resulta algo mucho más a tener en cuenta.

La religión, cuando pasa de ser un sentimiento íntimo y personal para pasar a ser algo organizado e inbrincado en lo más profundo de la sociedad, es el dominador de mentes definitivo. Y eso es necesario. Porque, como ya he dicho en los posts anteriores, a los neofeuds les interesa crear el caos para reformular la situación según sus intereses. Pero si ese caos fuese demasiado prolongado, podría acabar salpicándoles, y eso no sería bueno. Teniendo a la iglesia de su parte, se aseguran que haya alguien que calme al populacho y les convenza de que lo queha pasado es culpa suya, por ser malos, y que si no quieren que vuelva a ocurrir deben comportarse bien y hacer lo que les ordenen sin chistar. Y aceptar su nueva situación de siervos. Es más, con un poco de suerte, se podría llegar a dar el caso de que las sotanas lograsen infiltrarse lo suficiente en la vida política como para que no fuese necesario que se produjese una crisis, sino que, motu propio, acabásemos siendo nosotros los que renunciasemos a nuestros derechos en favor del Nuevo Régimen. Por supuesto, quedarían grupúsculos de rojos malmasones que habría que contener, pero, si se diese el caso, no sería nada que una buena Santa Inquisición no pudiese arreglar. Por otra parte, a la iglesia le interesa porque les permitiría recuperar su situación de señores feudales de facto, recuperando los diezmos, prebendas y privilegios que el peso de la historia les ha hecho perder. Y todos felices.

Lo siento, pero esto se va a alargar al menos un dia más. Se me habían quedado demasiadas cosas en el tintero...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Afortunadamente hasta en la Iglesia hay más diversidad de pensamiento que en ciertos partidos políticos, y algunos teólogos y sacerdotes no comulgan con la que parece ser la linea eclesiástica oficial.

Respecto a los USA, entre los que tienen que ir al psiquiatra por sufrir "shock post-electoral", y los que están perdiendo el culo por conseguir permiso de residencia en Canadá, en 2 días puede que Bush consiga convertir en realidad eso de "América para los(mis) americanos" como si fuese un Arzallus cualquiera.

Logan-X

Anónimo dijo...

Logan, el problema de los teólogos disidentes lo solucionan revisitando el tema de "cátaros y otros que no quisieron pasar por el aro".

Por cierto, el anomymous del post anterior era yo. Se me olvidó firmar.

Urui.