miércoles, 29 de marzo de 2006

Botelloneando (y III)

Seguimos para bingo. El tema “discotecas” (o, en general, “locales”), da para mucho más, por supuesto. No es sólo que generen, al menos, tantas molestias a los vecinos como pueda generar el botellón, está también la relación calidad-precio. Partamos del hecho que sí, que beber es muy malo y todo eso (hecho, que como ya dije, considero que hay que coger más que con alfileres, pero bueno, comulguemos con ruedas de molino y aceptémoslo). No me negarán, entonces, que es objetivamente peor beber según que destilados que según que otros destilados.

Y cuando nos encontramos con que puedo ir al super de la esquina y comprarme una botella de Santa Teresa por unos 15 euros, que de una botella se sacan entre ocho y diez cubatas (en función del hielo que pongan), y que luego en cualquier local mínimamente decente no te cascan menos de seis euros por un cubata de Bacardí blanco (que es un mejunje que sólo vale para abrillantar metales), y eso después de haber pagado entrada, pues tenemos un problema. Porque una diferencia de dos-tres unidades a ocho-diez unidades, a igualdad de precio (contando el hielo y la cocacola), pues que quieren que les diga... es excesiva. Y eso contando con que lo que te sirvan en el local en cuestión sea el destilado que te cobran, claro, y no directamente garrafón. Porque uno ha visto, con estos ojitos miopes pero que llevan lentes adecuadamente graduadas, en algunos locales supuestamente “buenos” (que no les estoy hablando del Bar El Pirata de las historietas de Makinavaja, vamos) botellas con el tapón antirellenable roto. Y uno jugó de crio con tapones de esos y sabe que no se rompen así como así, con lo que todo indica que esas botellas habían sido rellenadas. Y discúlpenme si soy de natural desconfiado, pero dudo mucho que alguien se diese el curro de rellenar botellas para hacerlo con un destilado mejor (y, por tanto, más caro) que el que tenían en origen... Seguro que la expresión garrafón les ha venido a la cabeza. A mi también. Y la expresión alcohol de madera (también conocido como metanol, un neurotóxico de primer orden, causante entre otras cosas de paraplejia y ceguera –y, en el mejor de los casos, de resacas espantosas-, y que se suele obtener como subproducto en destilaciones mal hechas, del tipo las que se suelen hacer para conseguir alcohol barato) también me ha pasado por la cabeza. Un licor legal, comprado en el super, con el precinto de hacienda y que ha pagado sus impuestos, se lo crean o no, ha pasado por una serie de controles de calidad y seguridad que aseguran que no contiene metanol. El garrafón es, a ese respecto, jugar a la ruleta rusa. Y si el etanol es un veneno, el metanol también. Y mucho más potente. Así que, cuando se hace botellón, tal vez se beba más (tal vez, cualquiera que en su vida haya pisado una discoteca estará harto de ver, incluso con esos precios obscenos, gente borracha hasta las trancas), pero sin duda se bebe mejor, y más seguro desde el punto de vista sanitario. Y si te intoxicas, al menos se sabe de qué es la intoxicación, lo cual siempre facilita el tratamiento. Y que nadie me salte, por favor, con la tontería de que “es que en los botellones los jóvenes se drogan”, porque en las discotecas también, y en los institutos, y en los centros de deportes. Quien se quiere drogar (y la juventud se droga, claro que droga, exactamente igual que los adultos) se droga, y no necesita la excusa de un “botellón” para hacerlo. Hombrepordiosya.

Y llegamos al último punto que, en principio, quería tratar sobre el tema, y que ya avancé en el primero de los posts. Me permitirán que vuelva a los latinajos baratos: qui prodest?. A quién le han interesado estos macrobotellones? No seré yo quien ponga en duda la tremenda potencia de los medios de difusión democráticos (en el sentido que los puede usar cualquiera, en contraposición a los medios tradicionales, reservados a una élite y donde el grueso de la población actua sólo como elemento pasivo, recibiendo información pero no pudiendo enviarla) como puedan ser los mensajes telefónicos de texto o los correos electrónicos... pero dejémonos de hostias, la gran convocatoria a esos botellones se hizo via radio, televisión y prensa, que estuvieron durante toda la semana anterior indicando dónde, a qué hora y en qué condiciones era la convocatoria. Sin ellos, ni pol forro se iba a haber conseguido reunir a tanta gente. Y cuando tenemos tan fresco el baile de cifras en asistencia a manifestaciones, que sube y baja en función de los intereses políticos de quien de la información, eso me hace pensar más que mal. No creo que le descubra nada a nadie si digo que, desde determinadas instancias públicas, algunas dirigidas por autodenominados progresistas, hace tiempo que se está llevando a cabo una campaña de desprestigio contra determinados movimientos sociales. Y no creo que sorprenda tampoco a nadie si digo que, amparados bajo el paraguas de esos movimientos sociales, hay una capa de hez y escoria parasitaria que, incapaz de hacer nada constructivo, se dedican a la destrucción por la destrucción, porque sí. Y no, eso no tiene nada que ver con la anarquía, la anarquía es destruir para luego poder construir de nuevo y mejor, no destruir para ser rey de un horizonte de cenizas.

Llámenme conspiranóico, pero lo que yo digo digo es que fue esa escoria de abanderados del caos (que no, insisto, de la anarquía, que es una cosa diferente) los que provocaron los disturbios en Barcelona, en Salamanca, y, este último fin de semana, también en Girona. Y que fueron esos poderes públicos quienes hicieron la convocatoria, porque si no no hubiese tenido tanto éxito. Ahora alguien podría salirme diciendo que como puedo decir esto y luego defender que las manifestaciones del dia 13 de Marzo del 2004 sí que fueron espontáneas: pues miren, es que la situación no es la misma, ni de lejos. No es lo mismo salir a la calle a protestar contra un hecho concreto como fueron las mentiras del gobierno del PP, que acabaron de romper una cuerda social ya excesivamente tensionada por el atentado de dos días antes, que salir, como en este caso, porque sí, sin un clima previo de tensión ni un disparador, ya no objetivo y obvio como entonces, sino ni siquiera circunstancial. Diferentes condiciones, la reacción a esperar no puede ser la misma. Salvo que introduzcas un elemento nuevo.

La situación tampoco es la misma, para acabar con los argumentos de las tertulias, que la que se está dando en Francia. No es ni siquiera comparable. Y reconozco que me gustaría poder decir que me gustaría saber qué comentarios harían los tertulianos bienpensantes que hacen la comparativa para decir que qué mal que estamos, que qué horror, que qué espanto de juventud y que dónde vamos a parar. Haciendo una comparativa que, más que odiosa, es, en el mejor de los casos, maniquea. Porque dicen mucho que los disturbios que se están produciendo en Francia tienen una motivación, mientras que los de aquí no. Pero son los mismos que, cuando se hacían manifestaciones AQUÍ contra el plan de Bolonia, contra la directiva Bolkestein, contra la guerra de Irak, contra las mentiras del PP, por el Nunca Máis (y podría seguir) TAMBIÉN se llevaban las manos a la cabeza y decían que qué horror, que qué mal estamos, que qué espanto de juventud y que dónde vamos a parar. Por eso digo que me gustaría poder decir que me gustaría saber. Pero es que ya lo se. Y su reacción sería llevarse las manos a la cabeza y no les voy a volver a repetir el rollo. Porque en todos los casos que he mentado (y se podrían mentar más) la voz cantante la llevaron los jóvenes. Y la respuesta de esas mentes pensantes (la mayor parte de las cuales, por cierto, provienen de clases privilegiadas y que nunca han dado un puto palo al agua ni han producido nada de provecho, y que si tuviesen que comer de lo que hacen se morirían de hambre) fue, en todos los casos, la que les he comentado. Y la única salida que dejaron a los jóvenes fue la de la huida hacia delante, llevándose por delante a cualquier cosa que se cruzase en su camino, empezando por ellos mismos. Olvidar eso, ahora, cuando interesa, es, como poco, interesado.

Dije que hay ciertos movimientos que están intentando ser criminalizados y apartados de la vida normal. Y entre ellos están los jóvenes. Porque hacen ruido. Porque beben. Porque se drogan. Porque quieren follar. Porque son contestarios para con el poder establecido. Porque ven cosas que están mal, y tienen los santos regüeldos de decirlo. Porque se ven (porque nos vemos) abocados al abismo, y dicen (decimos) que los cojones, que se tiren los que han quitado las vallas porque no eran productivas. Porque son como han sido los jóvenes desde que existe esta cosa que llamamos “sociedad” (y que dure esa actitud).

Qui prodest?

5 comentarios:

La Agrado dijo...

Vaya entrada!es giganta!
como norma duval jejeje

Tony Tornado dijo...

Pos, y menos mal que semos jóvenes, digo yo...

Me ha encantado la trilogía, lo sepas...

Sota dijo...

Agrado: Que bona nit. Las comparaciones, si por norma (nótese el sutil a la par que elegante juego de palabros) son odiosas, con Norma, más aún. Se lo paso por primera vez. Bienvenida.

Tony: tú menos que yo (insertar emoticón sonriente con cuernecitos). Y a la trilogía le falta un estrambote. Antes del domingo. Mañana toca porno.

Ghanima Atreides dijo...

Y que nos dure, que cada vez nos dejan menos...

Ains...

jashugun dijo...

Da la impresión de que los medios de comunicación se dedican a magnificar los acontecimientos para sacar provecho propio. Lo del botellon es un ejemplo, pero tambien lo de los coches quemados en francia, de tanto incidir en el hecho en sí daba la impresión que intentaban que el fenomeno se repitiera en España (claro que en alguna regiones como valencia y huelva ya hubo sus epidemias de coches quemados anteriormente).