miércoles, 5 de abril de 2006

Ocho y medio

Tenía intención de hablarles hoy de polítca y lingüística. Concretamente, de la encuesta que salió ayer publicada en uno de los periódicos gratuitos que dan en el metro (ADN, creo. Que por cierto, manda cojones que casi haya más periódicos gratuitos que periódicos tradicionales en el mercado, igual alguien debería darse cuenta de que algo huele mal en Dinamarca...) acerca de cual era la palabra castellana que nuestros políticos (que viene a ser como decir "nuestras ladillas") encuentran más bonita. Pero he cambiado de idea, y voy a hacer un egopost, con su permiso...

Veamos, les explico. Yo, desde siempre, y no me pregunten por qué, le he tenido un pánico atroz a las agujas. Bueno, no, maticemos. A las agujas no. A las inyecciones. Pero una cosa tremenda, oigan, hasta el punto que, en ficción cinematográfica, un machetazo en plena cara, una evisceración en vivo o una mutilación con sierra mecánica no me dicen nada, pero ver que a alguien le ponen una inyección (estoy hablando en sentido literal, pervertidos!) o se mete un pico me pone enfermo.

Ese, entre otros, es el motivo de que sea donante de sangre. Soy perfectamente consciente de mi fobia, y lo que no pienso consentir es que me pase lo que a algunos casos que he visto, de señores con toda la barba que los tienen que sujetar entre dos para poder inyectarles una simple vacuna. Se que tengo un miedo, tengo que poder, hasta cierto punto, mantenerlo bajo control. Terapia de shock.

Por otra parte, soy un tanto ciclotímico, los cambios de clima me afectan, y con la climatología tan curiosa que estamos teniendo estas últimas semanas, llevaba yo quince dias con la cabeza como un bombo, un pelín mareado y un poco p'allá. También es verdad que las obras de los vecinos (mal rayo les parta) llevaban dos fines de semana sin dejarme dormir en condiciones, pero bueno. Nada que no fuese sobrellevable.´

El caso es que ayer estaban los del Clínico de Barcelona haciendo la campaña de recogida de sangre en la Facultad, y fui a donar. Lo primero que hacen es, mientras te van cogiendo las datos, mirarte la presión. Como he explicado antes, las agujas me dan miedo, y ante la perspectiva cierta de que me vayan a pinchar, la presión se me suele disparar a por encima de doce...

Ocho y medio de máxima.

Y eso teniendo en cuenta que llevaba del orden de siete cafés y unos diez cigarros en el cuerpo, a esas horas. Y que la comida me había quedado un punto salada.

Ayer por la tarde me podía haber cortado las venas sin riesgo para mi salud. No había presión bastante como para que me desangrara.

Hoy (y hoy, hoy es hoy, no ayer como normalmente, que ayer no tenía cuerpo de ponerme a escribir, estoy posteando desde el curro), de momento, voy bien. Pero por si acaso, en cuanto acabe de escribir esto me voy a tomar el cuarto café del dia...

A mi salud.

PS: Donen sangre, coño! Que hace falta!

10 comentarios:

Angel Martín dijo...

Por sí acaso mejor no hagas la prueba de corte...

Tony Tornado dijo...

Ochoymedio es un local de Madrizz...

;)

Sota dijo...

Vale, Ángel, haré la prueba de confección (badum-bum-txisssss!!!! - risas enlatadas).

Tony: Eres mala, Muriel. Tienes un e-mail.

Anónimo dijo...

Lo que no entiendo es por qué no nos dejan donar a los drogadictos sidosos.

Sota dijo...

A los drogadictos no se les deja donar porque, cuando se hace una transfusión, habitualmente va acompañada de medicación, y si el plasma está saturado de substancias diversas que no deberían estar ahí, las posibles interacciones son impredecibles. Tampoco te dejan donar si te estás medicando.

A los sidosos, lógicamente, porque esa sangre transmitiría el virus, y no es plan.

A los drogadictos sidosos, por ambas cosas.

Y puta la gracia que tiene el comentario, la verdad.

(por cierto, viniendo de donde vienes, hubiese dicho que eres Irichín de nuevo, pero no me cuadra lo de que estés en San Fernando... Alex R.I.?)

Ghanima Atreides dijo...

Yo para donar, primero tengo que averigüar qué hepatitis pasé de peque, que tengo entendido que si has pasado la hepatitis (o alguna de sus variantes) no te dejan donar tampoco...

Sota dijo...

Me parece, Ghani, que la única hepatitis que te permite donar sangre después es la A, que es la única que se cura del todo. Pero tampoco estoy seguro.

Tony Tornado dijo...

La hepatitis A y cualquiera de sus cepas...
Que sí, que sí.

Sota dijo...

La hepatitis A sí deja, o la hepatitis A no deja, Tony? Porque la B y la C creo que no...

Tony Tornado dijo...

LA A sí.

Ni B ni C te permiten donar sangre, ya que se convierten en crónicas, en el mejor de los casos...