miércoles, 2 de agosto de 2006

Ya es oficialmente Agosto (en TMB)

Formulario 44456

Trece minutos con cincuenta y dos segundos.

(sí, como ya nos conocemos y se de qué pie cojean, he tenido la sangre fría y los santos cojones de cronometrarlo)

Trece minutos con cincuenta y dos segundos.

No, no es el tiempo que tardan ustedes, señores de atención (ja!) al cliente de TMB en responder a una carta de reclamación. Ese, pese a que su normativa (artículo 10, si no me falla la memoria) diga que ha de ser de quince días, se traduce más bien en, suponiendo que las respuestas me llegasen mañana (que va a ser que no), en treinta (reclamación 66117, de tres de Julio), treinta y dos (reclamación 37715, de treinta de Junio), cuarenta y siete (reclamación 69060, de quince de Junio), ciento cuarenta (reclamación 40168, de trece de Marzo), ciento cuarenta y siete (reclamación 39260, de seis de Marzo) o hasta ciento ochenta y un días (reclamación 21737, de nueve de Febrero, todos ellos del presente). Todas ellas, reclamaciones realizadas por el abajofirmante y que, a día de hoy, aún están esperando respuesta. Tócate los cojones. Porque de quince días a casi seis meses va un poquito.

Pero en fin, que esta carta no es para poner una queja al respecto. Cuando llegue septiembre, si sigo sin recibir respuesta, ya empezaré a poner una queja cada semana, o cada día si se tercia. Que a tocacojones no me van a ganar. Esos trece minutos con cincuenta y dos segundos, decía, es el tiempo que he tardado esta tarde para hacer el trayecto que han cortado vaya usted a saber por qué (porque la información, para variar, brilla por su ausencia, y no lo digo sólo porque se haya empezado a informar del corte a penas una semana antes de que se produjese, frente al de la línea cinco que se estuvo informando desde un mes antes, y no se atreva a negarme esto porque me veo obligado a coger el metro un mínimo de dos veces al día –siempre y cuando no se estropee, como es lo habitual, claro- y es exactamente como le estoy contando, el motivo por el cual los usuarios de la línea cinco sabían con mucha más antelación el por qué se iba a cortar que los de la uno me lo tendrá que explicar usted, si no le importa), desde Torres i Bages hasta Santa Coloma. O así, porque la verdad es que el autobús que han puesto para cubrir ese trayecto ni se coge junto a la estación de Torres i Bages, sino cien metros más allá, ni te deja junto a la estación de Santa Coloma, sino a una distancia que, sin faltar a la verdad, se podría calificar como “en el quinto coño”. En el quinto coño cuesta arriba, sin sombras y teniendo que cruzar una calle con muuuucho tráfico, además, la Avenida de Santa Coloma. Vamos, que les llegan a dar un poco más de cuerda y ponen la parada en el lado Barcelona del puente, total, no viene de ahí. El amable (sin ironías lo digo) conductor del autobús me ha informado que la parada original (la que aparece en los folletos que empezaron a repartir la semana pasada y en los carteles que han colgado esta misma mañana) estaba pensado hacerla en la parada de autobuses de la propia Avenida de Santa Coloma (es decir, cien metros más cerca que ahora, con lo que quedaría en el quinto coño menos cien metros, pero menos da una piedra), pero que se dieron cuenta de algo que cualquiera que conozca el lugar, o simplemente se haya mirado como van las líneas de autobús que pasan por Santa Coloma, sabe. Que ese sitio no sólo es un cuello de botella, sino que es un cuello de botella por donde pasan tropocientos mil autobuses. Y que, si encima, pones más, pues se bloquea. Así que su genial solución improvisada porque se ve que no tienen a nadie lo bastante competente como para hacer algo más que mirar un plano es dejar a los pasajeros aún más lejos. Tócate (de nuevo) los huevos. Por supuesto, esos tramos que nos vemos obligados a hacer a pie también nos lo cobran a precio de billete de metro, que si la gente paga por ir a un gimnasio a sudar, por qué no van a pagar por hacer trekking urbano. Qué quiere que le diga, la palabra que tengo en mente para definirles empieza por lad- y acaba por –rones.

Me disculpará que haya empezado por el final, pero es que eso en concreto me jodió bastante. Volvamos al principio. Nótese que estoy protestando por el trayecto Torres i Bages-Santa Coloma, no así por el Santa Coloma-Torres i Bages. Eso es más que nada porque, pese a que hay que ir a coger el autobús a una parada que está a una distancia de, aproximadamente, dos coños y medio de la estación, y pese a que al llegar a Torres i Bages sólo hubiese dos maquinas canceladoras para absorber a toda la gente que venía en el autobús (porque es algo absolutamente lógico, si haces que toda la gente que viene de las estaciones anteriores tenga que cancelar de nuevo el billete allí para seguir el viaje, no sea que alguien se vaya a colar, ese y no otro es el momento ideal para ponerse a hacer un cambio de máquinas canceladoras y dejar sólo dos en funcionamiento, claro), hasta cierto punto debo decir que tuve suerte y fue llegar y coger el autobús, y llegar y coger el metro (después de hacer la cola para entrar, claro), y como eran las cuatro de la tarde, que había poco tráfico, el proceso no llevó más de diez minutos. Que es una barbaridad te lo mires como te lo mires, porque ese es el tiempo aproximado que se tarda, según sus propios cálculos, en llegar hasta la Sagrera, que está como a algo más del doble de paradas, pero bueno, lo cierto es que me esperaba algo mucho peor, vistas las experiencias del año pasado con el corte entre Fabra i Puig y Clot, en que se tardaba algo más de cuarenta y cinco minutos.

Pero a la vuelta... Empecemos porque el vagón donde iba, oh casualidad, no tenía aire acondicionado. Y eso, en unos vagones donde no se pueden abrir las ventanillas, como que jode bastante. Que sí, que ya se que la gente también paga sus buenos dineros para ir a saunas y baños turcos, y que bien mirado viene a ser lo mismo, pero entonces casi se cambien el nombre de Transports Metropolitans de Barcelona a Spas Metropolitans de Barcelona. Porque tiene delito que en el noventa por ciento de sus vagones, en lo que llevamos de verano, las opciones sean a) cocerte al vapor cual langostino de Sanlucar, o b) darte una ducha con las pérdidas de agua de los sistemas de aire acondicionado, que –las contadas veces que funcionan- no es que goteen, es que dejan ir agua a chorro, que vas en el vagón y te crees que al vecino de arriba se le ha inundao la casa o que vas en el Titanic, según. Y eso cuando no deciden hacer un “agua va” sin avisar y ponen al infeliz que va debajo hecho un Cristo, claro. Absolutamente tercermundista. Y lo de “tiene delito” no lo digo de forma retórica, que uno es hipotenso y con esas temperaturas que se alcanzan en los vagones cualquier dia voy a caer al suelo más ancho que largo (y paso del metro noventa, largo lo soy un rato) y luego todo serán llantos y crujir de dientes y echar la culpa a “circunstancias fuera de la voluntad de TMB”.

Me voy del tema. Llego a Torres i Bages, me bajo del metro... y la escalera mecánica no funciona. Que digo yo que aún tendré que darle las gracias a todos los dioses por no tener una pierna escayolada o llevar un carrito de bebé, porque si no me veo allí todo el verano mendigando un cacho pan para comer porque no hay forma de salir. Le volvería a decir que se tocara los huevos, pero como personalmente a estas alturas ya los tengo más que rojos y más que hinchados, pues casi que no. Me doy un paseo (gracias a todos los dioses de nuevo porque estaba nublado y no tuve que hacerlo bajo un sol de justicia) hasta el punto donde para el autobús (que entiendo se escogió al azar, porque en una calle absolutamente recta y de aceras absolutamente rectas como es el Paseo de Torres i Bages no veo otro motivo para que el autobús no pare en la misma puerta del metro) y me encuentro con que oh, hay un autobús esperando, pero ah, está lleno hasta la bandera y nadie sabe a qué coños espera porque no dejan subir a nadie más. Como la opción coger una vieja del pescuezo, sacarla del autobús y montarme yo no me parece de recibo, me veo obligado a esperar al siguiente (insisto, por suerte no había sol, porque allí no hay una triste sombra que llevarse a la cabeza), que llega... cuando le apetece, para decirlo claro y pronto. Y a partir de ahí (y teniendo en cuenta que hoy no había prácticamente tráfico), pues lo que le he explicado al principio. Prácticamente un cuarto de hora. Tiempo en el cual, según sus propios cálculos, los que publicitan en los carteles informativos que hay en todas las estaciones, debería haber podido llegar hasta Santa Coloma desde el Clot, por lo menos.

Me dirá usted que no es para tanto, que un cuarto de hora es poco tiempo y que es culpa del tráfico. Y yo no me cagaré en sus muertos más por educación que por otra cosa. Punto primero: No había tráfico. Punto segundo, un cuarto de hora es mucho tiempo, y lo que es peor, es mi tiempo. Y punto tercero, es para tanto. Porque verdad que ustedes no me están haciendo ningún descuento en el precio del billete por darme un servicio objetivamente peor y más lento? Pues si tengo que pagar lo mismo, quiero el mismo servicio. El que ustedes me venden y me publicitan en todas las estaciones, y que dice que el trayecto entre Torres i Bages y Santa Coloma se hace en tres-cuatro minutos, no en quince. Y dado que estoy teniendo que pagar ese servicio, apáñenselas como quieran, pero denlo. Porque en caso contrario, se sitúan, ustedes solitos, en las categorías de inútiles, estafadores y ladrones.

Por supuesto, van ustedes a recibir una carta de reclamación por cada viaje que tenga que hacer y en el que me hagan perder un solo minuto de mi tiempo. Por supuesto, ni siquiera se las leerán y las contestarán (si las contestan, que visto lo visto, va a ser que no) en bloque y diciendo vaguedades y mentiras como hicieron con las reclamaciones que hice el Agosto pasado. Estoy acostumbrado a ello, pero mira, por lo menos así quedará justificado mi gasto en billetes, ni que sea en lo que se gastarán en papel de las cartas de reclamación. Por supuesto, el contenido íntegro de esta carta será publicado en el blog personal del que suscribe para dar público manifiesto de hasta qué punto pueden llegar a ser de ineptos.

Atentamente...

Hace 307 posts...

6 comentarios:

La vida de Duncan dijo...

Insisito... y obras aparte, en madrid se vive bien. :)

Sota dijo...

Ya, bueno... yo es que no vivo en Madrid.

(y ahora viene cuanto te llamo "perra!" y ya la tenemos liada, me temo...)

Tony Tornado dijo...

Rani, eres LOW PEOR!
Ayer en nuestra querida línea color rana, me dio un soponcio que tuvieron que abrir la puerte que comunica los vagones para que pasara un poco de aire, de lo a gusto que se iba...

A la mierda el TP, me voy a pillar un TT. He dicho...

Sota dijo...

Ah, en Madrid podeis abrir las puertas de comunicación entre vagones? Que cosas... En fin, que estás bien, supongo.

(uh... Ya no te pillas el TelePrograma? Y un TT no eras tú? Se pueden pillar más, me dices? Dónde los venden?)

Tony Tornado dijo...

calla, bobo, que me sonrojas...

Sota dijo...

Ey, nunca se sabe cuando vas a necesitar un traductor...