viernes, 5 de diciembre de 2008

Las Crónicas Helvéticas (volumen VI y último)

En episodios anteriores: Hasta ahora todo han sido chorradas. Ahora viene lo bueno!

O no. Porque entre unos que piden discreción, otros que la exigen y otros que pasaban por allí, poca cosa voy a poder contar. Que la abadía donde se hizo la boda (y el pueblo donde estaba) era un sitio fastuoso, especialmente con el ligero enharinado con la que nos la encontramos





que lo que es la boda estuvo muy bien (y hasta aquí puedo leer), que durante la boda se puso a nevar (y cuando digo "a nevar" quiero decir "a nevar"), lo que hizo que ciertas fermosas señoritas que tuvieron la genial idea de ir con sandalias y tacones tuviesen serios problemas para llegar del templo al autocar (lo que nos dio a los caballeros, que quedamos, la oportunidad de quedar como señores)



que en el camino de vuelta ciertas personas que se quejaban mucho de la gente que pone música en el móvil en los transportes públicos se dedicaron a amenizar el viaje con la música (recuerdan lo que dije hace algunos días de una canción que iba a acabar odiando? Pues eso...) de su móvil, que el convite fue de lujo no, de lo siguiente (pese a que quisiera morirme de vergüenza ajena en más de un momento, y hasta aquí puedo leer), y que más de uno y más de dos acabaron con un pedo impresionante (y hasta aquí puedo leer).

Y al día siguiente tocó llevar a desayunar a los que se habían levantado demasiado tarde para llegar al desayuno, nos fuimos a ver el Museo Olímpico (que es una visita que uno se puede ahorrar, la verdad, aunque de para algunas buenas vistas)





Y de ahí a un bar, a esperar a que echasen a los novios del hotel, que los de Madrid y Estupendoprima (la morenaza que decía el otro día) se tenían que volver (respectivamente) a Madrid y Barcelona, y los demás que quedábamos nos teníamos que volver al Swisspueblito. Ellos trajinando cerveza para pasar la resaca, yo no porque ya me habían avisado que iba a tener que conducir. Despedidas, besitos, quedamos para pasarnos fotos... lo de siempre.

Lo del coche. Resulta que como las familias se tenían que estar más tiempo, Estupendo había conseguido un par de coches prestados para que se pudiesen mover a sus anchas. Pero esos coches, una vez pasada la boda, había que devolverlos al Swisspueblito. Y los únicos que quedábamos con carnet de conducir éramos Estupendo y yo. El problema es que yo carnet tengo desde que tengo dieciocho años, pero desde entonces debo haber conducido como cuatro horas en total. Y tengo treinta y uno. Echen cuentas. Yo ya había avisado, pero bueno, de perdidos al río. El caso es que, lógicamente, no estando acostumbrado a conducir, cada vez que tenía que arrancar lo calaba. Y como por allí hay cuestas, más de una vez al ir a intentar volver a arrancarlo en cuesta pues se me iba un poco para atrás. Pero aparte de eso, logré llevar dos coches (en dos viajes, el segundo con Aiax y Estupendosister) sin mayor problema de Lausanne al Swisspueblito. Sin caernos al lago, ni atropellar a nadie, ni nada. O eso creía yo.

Porque, cuando una vez en el Swisspueblito fuimos a acabar de arreglar la casa en la que habíamos dormido los primeros días, nada más salir nos paró la policía y nos hizo ir a comisaría. Porque nos habían denunciado por chocar con otro coche y darnos a la fuga. Concretamente, el coche que conducía yo llevando a Estupendosister y Aiax. Ni Estupendosister, ni Aiax ni yo eramos consciente de haber tocado (mucho menos chocado) con nadie, y nuestro coche estaba perfectamente intacto (vamos, que la capa de polvo que cubría el parachoques estaba intacta), pero aún así acabé en el cuartelillo teniendo que declarar en mi cutre-inglés (aún gracias que los polis también hablaban inglés) sobre lo que había pasado. Al final, visto que nuestro coche no tenía ningún tipo de marca, y que no había habido tiempo material para que pudiésemos repararlo, se pusieron en contacto con el que nos había denunciado (que puso la denuncia por teléfono, ojo!), y entonces y sólo entonces el gachó se dignó a decir que no, que en realidad no le habíamos tocado y que había puesto la denuncia sólo porque le había parecido muy extraño que se me fuese el coche para atrás y luego hubiese seguido sin bajar a ver qué pasaba.

¬¬U

Digamos que hasta aquí puedo leer. Que no tengo ganas de decir otras cosas más feas y más gordas.

Caso cerrado, hasta donde yo se no quedo ni fichado (y si quedo, me la bufa), dejamos a Estupendosister en la estación y nos vamos a casa a cenar, que no nos ha quedao el cuerpo pa' chistes. Se pone a nevar otra vez (y cuando digo nevar, quiero decir NEVAR), casi me escoño al salir a fumar a la terraza (sí, no era mi día) y nos vamos a la cama, que con la tontería estábamos todos muertos.

Al día siguiente nos levantamos y ya no nevaba. Pero se había estado nevando toda la noche...


Zafarrancho de combate. Casta arreglando su casa (porque se iban de viaje también el lunes), Estupendo y Aiax enviando una cosa urgente por correo y comprando imprescindibles de última hora (como comida para el viaje) y yo arreglando la casa prestada, que se había quedado sin arreglar. Me dan un par de cajas de bombones (que aún le tengo que pagar a Aiax, por cierto, recuérdamelo mañana), nos despedimos... Y como iba con tiempo, la intención era dejar las cosas en la consigna y dar una vueltita por el Swisspueblito, pero... se puso a nevar. Y cuando digo nevar...



Así que no me atreví a salir de la estación (que sólo me faltaba ya caerme y romperme algo), y cogí el tren para el aeropuerto.


Lo jachondo del tema es que nada más salir del Swisspueblito no es ya que dejase de nevar, es que no quedaba ni rastro de nieve. A las pruebas me remito.



Y ná, que llegué al aeropuerto, el policía que estaba en la aduana ni me miró el pasaporte, pasé todos los controles con el champú en la mochila de mano (que me había olvidado que lo había metido ahí y me lo encontré ya en Barcelona), dormí todo el viaje... y cuando llegué a Barcelona me encontré con que me habían roto la maleta. El asa del trolley, para ser exactos. Con lo que la compañía de handling me tiene que dar otra (o eso me han asegurado), y como arreglo tener tiene, pues aún salgo ganando una maleta. Tracatrá.

Y creo que con esto ya está todo. En breve este blog volverá a su programación habitual. Permanezcan atentos a sus pantallas...

8 comentarios:

Will dijo...

Pues.... es bonita la maleta?? es grande???

No es que te vaya a pedir nada eh..........

(pero puede que por febrero tengas noticas mias al respecto!)

Fet dijo...

Por fin algo de acción, oiga.

Nyc dijo...

Lo del espisodio de la comisaría es muy de Kafka, no? O de Gestapo.
Qué miedo da, madremíademialma

Shanks dijo...

Está claro que lo de la nieve era para dar un toque más romántico a la boda y al Swisspueblito.
Y qué chungo lo del cuartelillo! Yo hubiera pasado un acojone, que pa'qué!
Ya es viernes!!
:DDD

nanyu fonseca dijo...

jo, y no te torturaron ni nada divertido? que razon tienen los que dicen que Suiza es aburrida...

Aiax dijo...

Anexo historia de Casta, Estupendo, CastosEstupendos gatos y Aiax en el tren descarrilando, corriendo para coger un taxi y llegar de milagro al aeropuerto antes que cerrasen el check in, tratando a los pobres minimos fatal y a la pobre casta aún peor…en fin toda una aventura de la que de aquí unos años nos reiremos.

Nota: Sota el ticket de los chocolates impresincibles se quede encima de la mesa de Casta’s house.Ya lo encontraremos

Sota dijo...

Will, no se que aún no me ha llegado. Pero me imagino que será lo más cutre que puedan encontrar.

Fet, por usted, lo que sea.

Nyc, pues a estas alturas, casi te diría que de Benny Hill... Faltaba la maciza en shorts.

Shanks, pues se les fue la mano, a los de la nieve...

Nan, bastante tortura tengo ya contigo.

Aiax, tu mismo, es tu dinero.

Shanks dijo...

Anda que probres chicas, con sandalias y seguramente con tirantes...
Si es que antes muerta que sencilla!!
:D
Buen fin de semana, niño! Y un beso, claro!