miércoles, 3 de diciembre de 2008

Las Crónicas Helvéticas (volumen V)

En anteriores episodios: Ángel se da cuenta de que su amor por Buffy es imposib... uy, no, que me lío!

Cuando ya estábamos en el hotel recibí una llamada de Casta diciendo que los de madrid (léase el matrimonio Corredero de Wang-Kenobi, Soliloco y la Calva) habían llegado ya, y que cómo es que no había ido a recogerles a la estación. Las razones básicas eran tres, a saber: a) Porque ya son mayorcitos, b) porque con el hotel nos regalaban un pase para los transportes públicos de la ciudad, en metro se llegaba en dos minutos, llovía (poco ya, pero llovía) cuando andando era como un cuarto de hora (cuesta abajo, pero llevando maletas y con sus provectas edades, pues...), y los pases de metro los tenía ella, y sobretodo, c) porque estaba cansado de estar todo el día andando y no me apetecía. Pero para que no se diga, en lugar de irme por ahí a darme a la bebida, les esperé frente al hotel en cueros.

Bueno, en cueros llevaba todo el día, que ya he dicho que estaba lloviendo y el llevar pantalones, americana y levita de cuero me permitió llegar a la noche no habiéndome mojado más que los pies y la cara. Y abrigadito. No contaron con mi astusia.

Y fumando espero, fumando espero, tate que se metieron en el hotel sin que yo los viera, y no los localicé hasta que estaban inscribiéndose. Sobre el encuentro, qué contar... Bueno, nada que no haya dicho ya antes el maestro Efedito Efeditez en una de sus fastuosas y fantabulosas tiras a las que ya tardan en aficionarse:


Dejan las cosas en las habitaciones, charlamos un poco, nos llevamos un pequeño susto que no contaré aquí, y ea! A cenar fondué! Esta vez en un restaurante menos chulo que el del día antes, pero en la misma Lausanne, mismo al pié de la catedral. Si recuerdan el capítulo anterior, tendrán en mente la foto de unas bonitas escaleras con tejadito, que subían desde la zona del Ayuntamiento hasta donde la Catedral, y que eran el infierno de subir. No fuimos por ahí.

Fuimos por otro camino, más largo pero más fácil de llegar. Pero como ya íbamos algo tarde con respecto a la hora a la que habíamos pedido mesa, y además se estaban quejando constantemente de que tenían hambre y de que tenían hambre, al final subimos un tramito de escaleras. Nada, cuatro míseros escalones. Y de una escalera bastante mejor de subir. Pero ay, amigo, que allí llegaron el llanto, el crujir de dientes y el "es que yo no hago aeróbicoooo!!!". Mediasnenas todos. Al final llegamos al restaurante (algunos echando el bofe por la boca y cagándose en todo), nos pusimos a cenar... Y empezaron a llegar primos de Estupendo. Y primos de Estupendo. Y primos de Estupendo. Y acabó aquello que parecía el camarote de los hermanos Marx, sólo que en vez de pidiendo huevos duros, pidiendo patatas. Por cierto, que Otto no cumplió la palabra dada y no hizo el striptease al que se había comprometido en el blog de Casta. Sobre su conciencia queda.

La fondué (al kirch) muy rica, los chupitos de licor de Pierre muy ricos, los de kirch menos ricos (pero de alta graduación alcohólica, también), la conversación (en la esquina de la mesa donde estuve yo, al menos) fantástica... Y se puso a nevar. No cuajó más que cuatro copos encima de los coches, pero lo bastante como para que al salir algunos se emocionaran y se pusieran a hacer el cafre como niños de cinco años (y conste que no lo digo porque Estupendo me lanzase un bolazo que, de darme, me hubiese dejado turulato -más- pa' los restos). Nos metimos un rato en un pub cutre (para los estándares de aquí, allí lo mismo es lo más), y pa'l hotel que era tarde. En el camino de vuelta nos perdimos un poco, pero casi mejor. Primero, porque creo que nos dimos cuenta dos, y después porque así fuimos por un camino bastante más plano, que por la cuesta de 45 grados de inclinación que nos habían indicado como el camino más corto, si nos ponemos a bajar a aquellas horas, con aquel índice de alcoholemia (superable, pero alto) y con los adoquines mojados, hubiésemos acabado bajando rodando, sin parar hasta que diésemos con el lago.

Al dia siguiente por la mañana me tocó llevar a los pitufos (léase los de madrid) de compras (tenían que ir al super) y a hacer un poco de turismo (más vistas mientras se levantaban y desayunaban)



así que coje otra vez el metro y tira pa'l centro, mientras me iba dando cuenta de que no volvería del viaje sin acabar odiando una canción que antes me gustaba. Al menos se había levantado muy buen día, a diferencia del anterior. Aproveché para mirar otros sitios bonitos que no había visto el día anterior




para comprobar que si bien la fuente al pie de la falla está fechada en 1726, la falla en sí lo está en 1583 (agranden, agranden...)


para constatar la presencia hispánica en suiza



o lo originales que son ellos por si sólo a la hora de rotular y dar nombre a comercios, como en esta tienda que vendía productos de terror


en el Teatro de la Bulimia


o en esta funeraria de cartel ultranaïf


Y ya con esto nos dimos por vencidos, bajamos de nuevo, nos helamos los huevos un rato paseando por junto al lago (nótese la tormenta al fondo)



y corriendo al hotel a cambiarnos, que se nos echaba encima la hora de la boda!

En próximos episodios: La boda! Por fin! Que largo se está haciendo esto!

15 comentarios:

Nils dijo...

¿La cantante calva?

Will dijo...

Yo no se eh, pero viendo las fotos, tiene pinta de ser el tipico lugar que unos dias estas super relajado con las vistas pero que pasado un mes, te quieres suicidar...

Muy tranquilo todo!

nanyu fonseca dijo...

que bien se te da hacerte el duro... seguro que te derretiste por dentro al conocer a maggie! bueno, y al resto...

Shanks dijo...

Son pitufos por bajitos??
No me los imaginaba bajitos!! Y tampoco me los imagino azules...
A mi me hubiera pasado lo mismo, no me gusta demasiado caminar y me canso enseguida...

Ginebra dijo...

Sí, will tiene razón, cuatro días y no más.

starfighter dijo...

La Calva...
Pitufos azules...
"Yo no hago ejercicios aeróbicoooo"...

Dando cera, como siempre...

Maggie Wang Kenobi dijo...

Uy, po lo de ir de compras recuerdo que te pusiste a suplicar que si podías venir con nosotros, que nos harías de perrito faldero y jadearías siempre que te lo pidiéramos.

Don Otto Más dijo...

Me has reventado un post de mochografías (tm)... Pero así es la vida. Y en cualquier caso, para ti en masculino, y ese adjetivo cuando para cuando yo haga referencia a tu físico, por aquello del quid pro quo.

Soliloco dijo...

si, somos pitufos por bajitos.. jijijijiji

Por cierto lejos de mi intención corregirte peeeeero, la fundí no era al kirch, ni tampoco al kirsch que aún, sino al Armagnac :P

Y creo que te has dejao algún primo de estupendo pol camino, que mira que había primos por ahí oiga!

Y mas de dos se dieron cuenta del tour de vuelta, y del de ida ahem pero como así hacíamos turismo pos no paso nada.

Y si, Otto es un malqueda y si palabra!

Tony Tornado dijo...

Soliloco es suuuuuper bajito. Y azul....
NO dices nada de los croissants de Paul?

O de que las compras incluían cómics inencontrados???
Al final va a ser tu culpa!

Aiax dijo...

¿sería posible que para San José del 2009 quemaran la fuente falla?

Fet dijo...

¿Y las explosiones?

Sota dijo...

A ver, que he estado todo el día de curso...

Nils, cantante?

Will, pues sí. Pero para unos días uh uh mola.

Nan, no. Eso fue cuando vi a Otto en gallumbos.

Shanks, como decíamos ayer... Y a mi caminar sí me gusta, y aguanto. Pero llevaba todo el día.

Gin, pues eso.

Star, dar cera, pulir cera, dar cera, pulir cera...

Mag, pues va a ser que bebiste demasiado y lo que recuerdas son delirios.

Otto, tanto en lo del género como en lo de referirse al físico, he aplicado el más estricto principio de reciprocidad. Cari.

Soli, tu sí que molas. Me fustigo por lo del armagnac.

Tony, los croissants de Paul de Lausanne no los probé. Los del Paul de Barcelona están de vicio. Como tú. No me consta que las compras incluyeran cómics.

Aiax, pues todo puede ser, sí. Pero no creo, que se ve que están muy orgullosos de ella.

Fet, cuando quemen la falla.

Crispín dijo...

mmm

veo una pastelería "Paul"...

más os vale que entrarais o no sabeis lo que os habéis perdido :-P

Sota dijo...

No entramos, no...

Pero las sucursales de Barcelona las tengo fichadas, no sufras.