lunes, 6 de diciembre de 2004

En defensa de Bokassa

No se si conocerán la historia de Jean-Bedel Bokassa. Este señor, nacido en Bobangui (actual República Centroafricana) en 1921, era huérfano de padres. Fue criado por misioneros franceses y, ya talludito, entró a formar parte del ejército francés (Centroáfrica era una colonia gabacha), llegando a luchar en la Resistencia (sí, esa en la que todo el mundo luchó contra los nazis pero que los nazis ni se enteraron de que existía...) durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando Francia dio (formalmente) la independencia a sus colonias, se vió convertido en coronel y jefe del Estado Mayor del ejército de la recién nacida República Centroafricana, a la sazón presidida por su primo David Dacko. En 1965, dio un golpe de estado contra su primo y se proclamó presidente con la connivencia de Francia y los Estados Unidos. Parece ser que Dacko se había tomado lo de la independencia demasiado en serio, y estaba haciendo peligrar el acceso a las minas de diamantes centroafricanas de la metrópolis (el jaleo de los diamantes estuvo a punto de acabar con la carrera política de Valéry Giscard d'Estaing) y la Reserva Democrática de Occidente. Después de mantener una conversación con Gadaffi en Libia (mismamente como Aznar, miren), decidió convertirse al islam (bajo el nombre de Salah Eddine Ahmed Bokassa) y proclamarse Presidente Vitalicio (algo así como Fraga, pero sin el engorro de tener que manipular los censos para que los muertos puedan votar). Todo ello con el beneplácito explícito (y económico) de Francia, que le venía muy bien el tener una colonia de facto que además le suministraba diamantes y uranio a precio de coste.

Pero se ve que la cosa no le acababa de convencer, porque en 1976 decidió convertirse al catolicismo (versión ultra) y proclamarse Emperador de Centroáfrica, vestido de Napoleón (en serio, no se rian), con un trono de oro mazizo en forma de ágila (al más puro estilo decorado de Las Vegas), en una ceremonia de coronación que costó 20 millones de dólares. Que era el presupuesto del pais de un par de años, más o menos. Además, para demostrar que era un católico comme il fault y que lo de su conversión al Islam no habían sido más que pecadillos de juventud, se hizo construir una réplica exacta, a tamaño natural, de la Ciudad del Vaticano. Entre otras lindezas. Al final, perdió el favor de Francia y fue depuesto por las tropas francesas encabezadas por su primo (al que había depuesto él años antes), y se tuvo que ir al exilio en la Côte d'Ivorie, de donde intentó volver en 1986, sólo para ser arrestado y condenado a muerte, que fue conmutada por 20 años de prisión, para acabar siendo amnistiado en 1993 y morirse de un ataque al corazón en 1996.

Ustedes me preguntarán que por qué titulo el post "En defensa de Bokassa" si este señor, además de ser un golpista y un dictador con delirios de grandeza(que los que sigan el blog ya habrán llegado a la conclusión que no son santos de mi devoción, precisamente), era un macarra, era un hortera y iba a todo trapo por la carretera. Verán, en Abril del 79 hubo una protesta estudiantil contra él, porque hacía ir a los niños con un uniforme pensado para los frios nortes de Francia en un clima tropical (con lo que los crios, además de ir ridículos como van todos los crios que tienen que llevar uniforme, se cocían a fuego lento), uniformes que además se hacían únicamente en una empresa propiedad de la señora de Bokassa. Aquí el amigo mandó abrir fuego contra los manifestantes y hacer arrestos en masa. La cosa se saldó con más de 100 muertos, parte de los cuales, al parecer, se los comió. También se dice que, en el banquete de su coronación, en el que estaban invitados Giscard d'Estaing (presidente de la República Francesa) y, pásmense, Jaime Peñafiel (ey, era una coronación real, no? Pues allí estaba Peñafiel de cabeza!), entre otras personalidades, mandó servir un estofado hecho con los hijitos de adversarios políticos (que los invitados, claro, se comieron sin chistar). Vamos, que el tio era caníbal y tenía preferencia por los niños, que se ve que están más tiernecitos, y tal.

Y ahora se me estarán llevando las manos a la cabeza y gritando "pero como puede pretender hacer una defensa de esa monstruosidad!". Pues miren. A mi, para qué les voy a engañar, los niños nunca me han gustado. Los bebés todavía, pero a la que empiezan a hablar, la jodimos mariamanuela. Y entre que estoy haciendo el CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica, lo exige la administración para poder trabajar de profesor, y tal como está el patio no es como para cerrarse puertas laborales, independientemente de las fobias de cada quién. Algún dia les contaré sobre el tema), con lo que tengo que tratar con niñatos de ESO, y que esta tarde me he ido a pasear por el centro y he visto las hordas de niños (acompañados de los preceptivos papás) abalanzarse sobre los escaparates de juguetes cual las hormigas de Cuando ruge la marabunta, sin importarles los obstáculos, humanos o no, que hubiese en su camino, pues que se me ha metido una frase en la cabeza que no soy capaz de sacármela. Cuánta razón tenía Bokassa en hacer lo que hacía, oigan.

Pero cuantísima razón.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya conoces la frase: "cuando son pequeños te los comerías, y cuando son mayores te arrepientes de no haberlo hecho".

Mucho ánimo.

Urui.

Anónimo dijo...

Vamos que para tí Herodes tendría que ser uno de los primeros santos.

Siempre puedes consolarte pensando que, según el penoso puesto en el que ha quedado este país en una clasificación internacional sobre calidad de la educación escolar, su futuro es aún más negro que el de nuestra generación (a menos que se metan en política o en el ejército claro está, entonces los del futuro negro somos todos los demás).

Anónimo dijo...

Una preguntita: ¿esta bitácora tiene RSS o algo parecido? Soy lector asiduo, y la verdad que me interesaría (además de lector asiduo, soy muy cómodo, ya ve).

Anónimo dijo...

¿No te gustan los niños y te metes a profesor? Asi va el mundo... ^^ u

Sota dijo...

Por orden...

Eso mismo, Urui.
No, no, ni mucho menos. Herodes desaprovechava una fuente de proteinas, glúcidos y lípidos perfectamente desaprovechable. Era un manirroto. Bokassa, en ese sentido, era más ecologista, lo aprovechaba todo. De lo del famoso estudio, ya hablaré más adelante.
Pos no, no tiene RSS. Para cuando le haga un cambio de cara al blog (no se si será de cara a los cien posts -que calculo caerán sobre principios de año- o cuando cumpla el añito - a finales de junio, si no me fallan las cuentas) igual aprovecho y lo pongo, pero mientras tanto...
Por supuesto. Primero, que es un sueldo fijo a fin de mes, y segundo, que alguien tiene que pervertir como dios manda a esos engendros de Satán y los Pokémon para que se conviertan, el dia de mañana, en personas como dios manda.