miércoles, 14 de junio de 2006

Pastillas de colores (y II)

Les decía ayer que lo de la alimentación del futuro que nos han vendido, a base de cápsulas concentradas de alimentos, es, en la práctica, imposible. Y comentábamos los motivos antropológicos, económicos y de disponibilidad hídrica que lo hacían inviable. Y les dejaba con el alma en vilo (ya se que no, que no les importa una mierda, pero déjenme hacerme ilusiones, coño!) dejando para hoy el que decía era el motivo más importante por el que no, definitivamente no era una buena idea el plantearse ese tipo de alimentación.

Pues les explico. Eso nos lo han vendido como que sería un gran adelanto porque, principalmente, nos haría ahorrar mucho tiempo que actualmente empleamos en comer. Y ojo, que he dicho comer. No se confundan y me intenten desbaratar los números que les presentaré a continuación (sí, este es uno de mis posts de números, pero facilitos, no se me asusten) intentado sumar el tiempo que se consume cocinando (porque, y me repito de ayer, esas píldoras serían necesariamente un producto manufacturado, con lo que ese tiempo lo hubiesen gastado otras personas, exactamente igual que cuando ahora compran comida hecha o se van a comer de restaurante) ni el tiempo empleado en la sobremesa. Estoy hablando única y exclusivamente del tiempo destinado a comer. A ingerir nutrientes, sea en forma de comprimidos o en forma de gazpacho bien cargado de ajo. Lo tienen claro? Bien, sigamos.

Dato técnico: el cuerpo humano promedio necesita, en extracto seco (es decir, sin más agua que la de cristalización, esto es, las moléculas de agua que, sin ser parte de la composición química de la molécula de nutriente, son necesarias para que esta conserve su estructura y por tanto sea reconocible por el cuerpo como "nutriente" y tenga algún tipo de utilidad), unos quinientos gramos de nutrientes al día. Medio quilo. Estrictamente hablando, no necesitamos más. Por otra parte, un comprimido farmacéutico promedio pesa poco más de 500 miligramos. Por encima, ya empieza a ser molesto de tragar.

Con una simple división podrán ver que eso significa que, para poder tomar todos los nutrientes que necesitamos diariamente, deberíamos tomar unas mil pastillas al día. Y sin sabor, que los saborizantes ocupan espacio, olvídense de los menús completos en un comprimido. No parece especialmente agradable la idea, verdad? Mil pastillas del tamaño de una aspirina al día.

Sabiendo que el dia tiene 24 horas, y descontando las saludables ocho horas de sueño diarias, nos quedan dieciseis. Si hacen otra división facilita, verán que tendríamos que tomar 62'5 pastillas a la hora. Cada minuto, una, y aún nos faltaría tiempo. Sinceramente, lo encuentro estresante.

Pero seamos inteligentes y tomémoslas todas de una tacada, aunque las repartamos a lo largo del día. Además, en tomar una pastilla no se tarda un minuto. Supongamos que entre que la sacamos del pote, nos la metemos en la boca y la tragamos, tardamos unos quince segundos. Mil pastillas, a quince segundos por pastilla, son quince mil segundos (esta era fácil), que son (dividan por sesenta) 250 minutos, que son (dividan otra vez por sesenta) 4'1666 (periódico mixto) horas. Cuatro horas y pico al día tragando pastillas. Y eso sin tener que tomar pastillas por cualquier otra cosa, claro. Es decir, que, aparte de ser incómodo, consumiríamos un 26% largo del dia en comer. Bebida aparte. Más de una cuarta parte del tiempo útil del día se nos iría en tragar pastillas.

Compárenlo con lo que empleamos actualmente. Supongan un generoso desayuno continental de una buena media hora, una horita comiendo y una horita cenando. Y les recuerdo lo que les he dicho al principio del post, estoy hablando de desayunar, comer y cenar, no de preparar esas comidas ni de hacer vida social en ellas. Ingerir los alimentos, no diré como un pavo, porque la comida hay que masticarla, pero masticarla y tragarla y fuera. Tres horas y media. 150 minutos. Los números ya no les cuadran, verdad? Claro, es que no cuadran. Y si lo pasamos a porcentajes lo verán: Es un 21'875%. Me dirán "no es tanta diferencia". Pues hombre, es un cinco por ciento, que sobre las dieciseis horas de vigilia que contemplábamos, son 0'8 horas. Unos cincuenta minutos. Es mucho tiempo. Da para hacer muchas cosas.

Así que ya ven, el sistema sería totalmente ineficiente, incluso desde el punto de vista de aprovechamiento del tiempo. Que todos esos números, recuerden, los he hecho sin tener en cuenta el tiempo destinado en beber los tres litros de agua (mínimos) que necesitaríamos. Porque considero que siempre se podrían usar para hacer pasar las píldoras.

Pero aún voy a ir un paso más allá, que sería la dificultad, por no decir imposiblidad, de ajustar las necesidades nutricionales del individuo a esa "dieta". "Pero cómo", me dirán, llevándose las manos a la cabeza. Pues sí. Con una alimentación tradicional, basada en comida digna de ese nombre, hay un mecanismo regulador básico para mantener los niveles nutricionales adecuados: el apetito. Con sus disfunciones, por supuesto, pero... nunca les ha pasado de tener un antojo de dulce? Eso es que les falta glucosa. O de salado? Eso es que les falta sodio. O de comer carne? Falta de hierro o de lípidos. Faltas pequeñas, poco importantes, pero a la que el cuerpo nota que le fallan las reservas, pide. Y eso, con los comprimidos, esería inviable, porque no se podrían ir haciendo a medida, con un análisis de sangre contínuo a ver qué es lo que te falta y qué es lo que te sobra. Y además, todos los datos que he puesto son datos promedio, y ya saben que, por definición, los casos individuales nunca se ajustan al promedio. Es decir, que para que la cosa funcionase bien, como cada uno somos hijos de nuestro padre y de nuestra madre (bueno, hay algunos que, además, son unos hijos de puta, pero eso es otro tema) habría que hacer las pastillas personalizadas. Y con control contínuo, que con la edad (y aunque parezca mentira, cada día envejecemos) el cuerpo cambia, y el metabolismo con él, y las necesidades nutricionales con ellos.

Así que nada. Vayan aprendiendo a cocinar, niños y niñas, porque ya ven que lo que nos prometían en Los Supersónicos era pura filfa hasta en eso. Que si lo combinamos con los posts que les enlacé ayer, ya ven ustedes que el futuro ya no es lo que era. Y larga vida al cocido maragato... por la cuenta que nos trae.

Hace 307 posts...

6 comentarios:

Urui dijo...

Argh, 4 horas tragando pastillas.

Y luego el estómago se acostumbra y el día que toca cambiar la dieta veo a media humanidad tal como estoy ahora: tomándose las manzanillas a pares (muy ricas, eso sí) y haciendo listas negras (otro elemento a excluir de mi dieta: el queso de oveja conservado en aceite de oliva, snif, con lo rico que está).

Anónimo dijo...

Solo he leido el post por encima, ya lo leere bien cuando tenga tiempo, pero lo primero que se me ha quedado es lo de los antojos por necesidad. Si tienes ganas de algo es porque tu cuerpo lo necesita.
Eso se puede aplicar al chocolate? Bien! Al fin tengo una excusa.
Y al sexo? Mmmm

Lo segundo es el tiempo dedicado a comer.
Todas las noches repito que necesito dias de 26 horas, como minimo. Si tenemos en cuenta que yo no como, devoro, deberia tener dias de 28 horas.

Por cierto Urui, yo ya estoy como tu. Renunciar al cafe es lo mas dificil, pues si tienes sueño debes elegir entre inflarte a cocacolas, que tampoco surten el mismo efecto, o estar con el estomago revuelto todo el dia.
Somos unas sufridoras.

Ecleptica.

Soliloco dijo...

Mira que me he podido estresar con toas las pastillas que habira que tomarse....

Joeeeer.. no he nacio yo pa bakala shungo! :P

Menos mal que lo de cocinar se me da bien!

(y lo de las pastillas pa aprender cosas como que tampoco no? cachis)

Sota dijo...

Urui, las manzanillas en píldoras también. Y lo de las listas negras sería imposible, o píldoras, o nada. Cuídate el estómago, anda.

Eclept, sí, pero. Que los antojos por capricho también existen. Y que aún en los antojos por necesidad, hay mucha tendencia a que el cuerpo necesite diez, pero pida cien (para tener reservas) y le demos mil. El chocolate es complicado, porque aparte de ir normalmente sobrecargado de azúcar (cuando te apetece chocolate, te apetece dulce o amargo?) es adictivo... Un antojo por necesidad no suele ser tan específico de un producto concreto, sino más bien "me apetece algo dulce", o "me apetece algo salado". Pero si lo que quieres es una excusa, cualquiera es buena. El sexo no es un alimento (aunque se hagan comidas), y tengo serias dudas al respecto de que se pudiese considerar "alimentación" el deglutir fluidos corporales diversos (amén de ser algo muy peligroso, tal y como está el patio), lo siento.

Soli, cocinar es fácil y divertido, claro que sí. Lo de las pastillas para aprender cosas va a ser que no, me temo...

Urui dijo...

Me refería al momento en que se acabasen las píldoras (o se volviesen demasiado caras para algunos) y tocase volver a la alimentación tradicional.

Ghanima Atreides dijo...

Cocinar mola. Y a no ser que se sea un manazas o un torpe al respecto por naturaleza, es tremendamente fácil.

Eclep: ánimo, hace mucho que yo tuve que renunciar a tomar café. Si me tomo un café, aunque sea leche manchada, al rato lo vomito todo. La cafeína no puede ser, porque me atiborro de cocacolas sin efecto secundario (aparente), así que no se qué podrá ser en mi caso.

Urui: cuidate preciosa :*