Por supuesto, están los Gusanos (y sí, los Gusanos de Dune SON un personaje -y uno importante- en Dune, no un simple efecto decorativo), que se han convertido en un referente visual de primer orden dentro del género fantástico, siendo homenajeados/parodiados hasta la extenuación por gente como Tim Burton, pero también el horrible barón Vladimir Harkonnen (Kenneth McMillan), la malvadérrima Reverenda Madre Ramallo (una Silvana Mangano en estado de gracia), la terrible y aterradora Reverenda Madre Alia Atreides (Alicia Witt, uno de los niños que más miedo han sido capaces de dar en la historia del cine... y eso que era de los buenos de la película!), cualquiera de los mentat, Patrick Stewart (y en este caso no porque el personaje, Gurney Halleck, su maquillaje o su vestuario sea nada del otro viernes... sino por la constatación de que, en veinte años, ese hombre no ha envejecido ni un sólo día)... Y Sting como Feyd-Rautha Harkonnen.
No, de Kyle MacLachlan como Paul Usul Muad'Dib Atreides no digo nada, porque, como todos y cada uno de los papeles que ha hecho este actor, que por muy fetiche de Lynch que sea, tiene la misma expresividad que una pared de cemento, el papel lo podría haber hecho cualquier otro con (previsiblemente) mejores resultados.
Así que volvamos a Sting y a Feyd-Rautha. Porque, sin tener un papel que incluyese grandes soliloquios (por no decir que no tiene una sola línea de texto en toda la película), logra bordar un papel que exhala peligro y sexo por cada uno de los poros y en cada uno de los segundos que aparece en pantalla. De acuerdo que el vestuario para-sadomaso que lleva ayuda, pero resulta innegable que aquí Lynch acertó de lleno. Dudo mucho que ningún otro actor hubiese logrado tener esa... presencia, a falta de una palabra mejor. Tal vez Iggy Pop (que no era actor, pero es que Sting tampoco lo es) en sus buenos tiempos, pero le hubiese faltado ese punto de elegancia dandy del inglés. Y aquí entramos en el tema.Porque, dejándonos de hostias, Sting es de lo más blandito de su "generación". Entendiendo como tal la de lo que, a día de hoy, es ya rock clásico. Iggy, Lou Reed, Jim Morrison, Siouxie, Mick Jagger (no digamos ya Keith Richards), Tina Turner (después de deshacerse de Ike), Alice Cooper, Debbie Harry, Freddie Mercury... incluso el Elvis pre-Las Vegas, si me apuran, eran todos ellos grandes en lo suyo, pero también eran unos malotes de primera. Gente que se hacían notar. Con, a falta de una palabra mejor, presencia. Fuerzas de la naturaleza. Sting no. Era un cantante y compositor correctito (personalmente deben haber un par de temas suyos de la época Police que me interesen, y sólo uno, de su época en solitario, que pueda decir que me gusta,
If I ever lose my faith in you), mono... y el novio ideal que toda madre quiere para su niña. Blandito.Y sin embargo supo bordar un papel a priori tan alejado de lo que era (o del papel que representaba) como el de Feyd-Rautha. Y Cooper pudo ser el padre alcohólico y maltratador de Freddy Krueger en la (por lo demás flojísima) sexta entrega de la saga de Pesadilla en Elm Street. Y Tina pudo ser la malísima y übersexual Tía Entity de Mad Max III: Más allá de la cúpula del trueno (de largo, la mejor de la saga). Y la moral de medio mundo que Elvis logró hacer tambalear a base de movimientos de cadera, la acabaron tirando por los suelos entre Morrison y Mercury a base de ser ellos mismos. Y Richards ha podido recientemente ser el (pasadísimo de vueltas) patriarca pirata de Piratas del Caribe III. Y... y se que me estoy dejando muchas cosas en el tintero.
Y entonces es cuando me voy al gimnasio, y tienen puesta la MTv, y a mi me entra la depresión generacional. Porque ese aura, esa actitud, esa... presencia, a falta de una palabra mejor, de sexo y peligro (peligro sexual, peligro para la moral establecida y las buenas costumbres, peligro para el status quo, pero no sólo ese peligro, también peligro en el sentido más común y prosaico del término) que era, y a mi entender debe ser (porque el rock, o el pop, o como le quieran llamar, por más que pueda ser ya a estas alturas clásico, incluso académico, por más que pueda ser perfecto en su escritura y en su interpretación, por más que los grandes genios de la música que haya dado el siglo XX estén en su gran mayoria englobados dentro de él, y no en una orquesta clásica, por más que lo puedan -y deban- disfrutar gente de todas las edades y condiciones sociales, es música para adolescentes, música que se va directa a la parte adolescente de nuestro cerebro, esa que siempre está ahí, independientemente de nuestra edad, que se sabe inmortal y que le gusta el peligro) parte consustancial del rock (o el pop, o el heavy, o el techno, o el punk, o como le quieran llamar, ya saben a lo que me refiero) se ha perdido. Irremediablemente.
No hay nadie en la escena musical actual que pudiese interpretar a Feyd-Rautha. Ni a Tía Entity.Ni con capacidad de, ya no digo hacer temblar, sino simplemente hacer cosquillas, al status quo. Como mucho, pseudo-malotes de todo a cien aficionados al softcore cutre y a la joyería más cutre aún que van de raperos-cinco-estrellas por la vida y que ni en sueños entrarían en cualquiera de los barrios deprimidos de este (o cualquier otro) país, no fuese que les atracaran, suripantas (de todos los sexos y variantes sexuales imaginables) aficionadas a hacer softcore cutre mientras se declaran vírgenes y que son capaces de transmitir sexo, pero no morbo, y algún que otro marciano semi-underground (o peor, imitadores del semi-underground) como Rob Zombie o Marylin Manson (alias La Drag Queen Ridícula Que Vino Del Infienno), y que ni transmiten sexo, ni asustarían a una abuelita. Hay buenos artistas, sí, no seré yo quien lo discuta, pero no hay actitud, no hay aura, no hay... presencia, a falta de una palabra mejor. No en los productos más mainstream, al menos, seguro que si uno se pone a bucear en círculos más especializados encuentra ejemplos, y ocasionalmente reluce alguien digno de entrar en la lista que puse antes, como una K.D. Lang o unos Scissor Sisters (de momento, no las tengo todas conmigo que vayan a poder sobrevivir mucho más en la misma línea). Y nótese que tanto K.D. Lang como los SS son artistas que han salido, por uno de aquellos movimientos brownianos raros que tiene el mundo musical, de precisamente esos círculos especializados que decía antes. Lo cual no resta ni un ápice de su presencia (a falta...) ni de su calidad como artistas (que es innegable), pero los señala más como rarezas aptas para todos los públicos que como mainstream propiamente dicho.
Cuándo se perdió la actitud, la presencia?
Cuándo se volvió tan blandito, tan suave, el rock?
Cuándo nos volvimos todos gilipollas?
















