martes, 14 de noviembre de 2006

La semana que viene, hablaremos del gobierno

A los más habituales de este, su blog, les habrá extrañado que, con lo que a mi me pone la política (me pone de los nervios, habitualmente, pero me pone), no haya comentado nada ni de las elecciones yankis (que no creo que lo haga, no es que haya mucha tela que cortar, a mi modo de ver), ni de las más cercanas elecciones catalanas (más allá de algún comentario aislado acerca de la caspa que supone Ciutadanos en general, su campaña electoral en particular y específicamente la versión del Ritmo de Garaje de Loquillo). Vale que la campaña electoral coincidió con el periodo de luto de mi anterior ordenador, que tengo aquí de cuerpo presente todavía a la espera de desguazarlo para aprovechar todas las piezas que pueda, pero vamos, que los resultados (y en especial, los pactos post-electorales) los podría haber comentado ya, y nones.

Por una parte, es que me da mucha pereza. Ya les dije hace un par de meses que, de un tiempo a esta parte, la política nacional, y en especial la actitud de la oposición (tanto a nivel de España como a nivel de Cataluña)en cualquier tema que tenga el más mínimo viso de importancia, me provoca retortijones de estómago y ganas de vomitar. Y no es plan, la verdad. Pero por la otra, es que aún no me lo acabo de creer, y no me lo creeré hasta media hora después de que se produzca la investidura del President de la Generalitat.

Primero, porque los resultados me han cogido (como a la mayoría de la gente, por lo que he podido ver) un tanto a contrapelo. Uno se esperaba (y he dicho "esperaba", no "deseaba") una caída mayor del PSC (entre otras cosas, porque Montilla puede ser un excelente gestor, pero como imagen, más bien poca), un descalabro de ERC (entre otras cosas, porque en la anterior legislatura no lo han hecho peor porque no han sabido, y porque su crecimiento se debió principalmente a una -más que comprensible- reacción antipepera, y ahora los ánimos están, en principio, más calmados), y un crecimiento de CiU más moderado. No confiaba en que el PP bajara más de lo que ha bajado (que, por desgracia, es su suelo electoral en Cataluña, y por suerte, es también su techo, están los que son y son los que están), si confiaba en una cierta subida de IC, y, lo que desde luego no me podía esperar de ninguna de las maneras (ya saben, mi endémica tendencia a hacer de abogado del diablo, creer que todo er mundo é güeno y sobrevalorar las capacidades intelectuales de mis conciudadanos) es que C's consiguieran ya no representación parlamentaria, sino hasta tres diputados como tres soles. Pero en fin, qué país, qué paisaje... y qué lamentable paisanaje, que decía aquel.

En cualquier caso, lo que sí se veía bastante claro (al menos para cualquiera con dos dedos de frente, que hay afamados periolistos y comentaristas de política que decían lo contrario, contra toda lógica y evidencia) es que no habría mayorías absolutas (ni siquiera "suficientes", que decía el otro, el de infausta memoria), que la situación se movería poco de lo que a la práctica es un empate técnico, y que la cosa se decidiría en el tiempo de descuento, vía pactos post electorales. Y que se reeditara el tripartito, después de todo lo que se han dicho y hecho dos de los tres partidos que lo componen (IC, haciendo uso de un pragmatismo político y un sentido común que para sí quisiéramos muchos que tuviesen los demás partidos, no entró al trapo -o al menos, no basó su campaña en ello- de la descalificación de los demás) tanto durante la campaña como durante gran parte de la legislatura. Uno apostaba (y de nuevo insisto, que "espere" algo no implica que lo "desee", todas las demás combinaciones me parecerían tanto un error como un horror) o bien por una sociovergencia, o bien por un pacto entre CiU y ERC. O incluso, si las proporciones lo permitieran, con un CiU-PP (porque lo del notario no se lo creía ni Lord Farquaae... digooooo Artur Mas), incluso con la entrada de C's si fuese necesario.

Pero el caso es que, mal que le pese a Rajoy (que dijo el otro dia en Pontevedra, según La Vanguardia, que después de echar a Maragall por la ventana, ahora vuelve Carod en loor de multitudes, y es que ya nos vale a los catalanes, que nos dejan votar y... vamos y votamos a quien no toca! Tócate los huevos con Marianín, uno pensaría que a estas alturas del curso ya se habría enterado de como va el invento este de la democracia y los parlamentos y tal, pero se ve que no) es que los resultados son los que han sido, y que, dado que CiU cada vez se parece más al PP, no sólo en su derechismo desatado y su nacionalismo rampante y ramplón (cada uno de una nación determinada, pero nacionalismo al fin y al cabo), sino en su habilidad para hacer amigos, pues parece que, al final, vamos a tener tripartito, en esta ocasión bajo el nombre de Entesa (que no Entessa, que he leído varias veces ya por ahí). Que, como se pueden imaginar, que ya he dado pruebas varias veces de ser un rojo peligroso, me parece la menos mala de las opciones posibles. Porque Montilla tendrá la animación y el carisma de una patata madura (y arrastrará el pecado original de llevar de tercera en su lista a la mala puta, trepa, mentirosa y arribista, por decir sólo las cosas más bonitas -aunque no por ello menos ciertas- que se pueden decir sobre ella y no entrar en descalificaciones, de Manuela de Madre), pero es que Mas me produce repulsión, más allá de su ideario político (que también), a nivel estrictamente personal. Y no le conozco personalmente, pero es sólo verle y recorrerme un escalofrío por la espalda. No tengo datos sobre lo que sustentar esa impresión, es una cuestión de piel. Pero mi piel, en estas cosas, me ha dado pruebas empíricas de que se equivoca pocas veces, y con ese tipo me dice que puede ser tan malo como Aznar, con el añadido de enmascararlo detrás de una sonrisa-mojabragas-de-señoras-de-mediana-edad, que es mucho peor. Pero aún así, me esperaré a que se confirme la investidura, porque Carod no me merece la más mínima confianza, y no me sorprendería demasiado si en el último momento le hiciesen una oferta que no pudiera rechazar (cosa que tampoco me extrañaría por parte de Mas, ha dado pruebas más que sobradas de que por conseguir la poltrona, sería capaz de poner a su padre a hacer la calle en los alrededores del Camp Nou) y pase a apoyar a CiU. Emoción, intriga, dolor de barriga.

Dos comentarios, para terminar:
-Que la actitud desde CiU (y no sólo desde CiU) cuando se enteraron de que los partidos del tripartito habían vuelto a llegar a un pacto ha sido sencillamente vergonzosa. Que da la impresión de que, al igual que Rajoy (Division) no se hayan enterado de qué va esto de la democracia parlamentaria representativa. Señores, que lo que los ciudadanos votamos no es al presidente (del gobierno nacional, del gobierno regional o del gobierno local), sino a los diputados. Y que son estos quienes, en una segunda votación, eligen presidente. Hay dos vueltas, en una elige el pueblo, en la segunda, sus representantes electos. En muchos sistemas electorales, las dos vueltas son por sufragio universal, y la primera sólo sirve para eliminar de la carrera a los candidatos con menos apoyo popular. Pero entre la primera y la segunda vuelta puede haber un cambio de mayorías. Que no es lo habitual? No. Pero eso no significa que no pueda pasar. El que se haya formalizado la Entesa no sólo es lícito, es totalmente legítimo y normal. Por mucho que les pique. Esto, señores, no es una república presidencialista como la francesa o la norteamericana, donde se escoge directamente al presidente. Dejen de ver películas y fíjense un poco en nuestra ley electoral, por favor. Que dan vergüenza ajena. Y por favor, la próxima vez que vayan a montar una cacerolada ante la sede de otro partido, pretendiendo hacerse pasar por sus bases protestando (las bases del otro partido, me vengo a referir), por favor, comprueben antes la dirección. Que ERC hace meses que no tiene la sede ya en la calle Villaroel, por dios bendito.

- Y que, para todos los que dicen que si en Cataluña no hay una convivencia sana, que si los inmigrantes estamos discriminados, que usan el término charnego (que los catalanes de la ceba hace años que dejaron de usar, porque había perdido su sentido y razón de ser en tanto que la mezcla se había homogeneizado lo suficiente) y que si España se rompe y que si el apocalipo por culpa de los pérfidos nacionalistas, este resultado les debe haber sentado como una ducha fria. Más que nada, porque se pueden contar con los dedos de una mano las democracias en que un inmigrante de primera generación (no un hijo de inmigrantes, alguien que directamente ha inmigrado) llega, por la vía de las urnas, a presidente. Con los dedos de una mano, y aún te sobran. Si esto no es integración en la sociedad civil, ya me dirán ustedes qué lo es.

Como dato curioso, y con esto acabo: Es falso, como he leído en bastantes sitios, que sea la primera vez que un andaluz se convierte en presidente de la Generalitat. Ya lo fueron un sevillano y un granadino. Claro que esto fue en el siglo XVII, creo, cuando la Generalitat tenía las ramas noble, eclesiástica y civil, y ambos entraron por la eclesiástica. Pero ahí estuvieron.

Hace 309 posts...

7 comentarios:

Anónimo dijo...

puffff... que pereza me da el tripartito...

Sota dijo...

No, si pereza da, eso te lo reconozco.

El problema es que la alternativa da miedo...

Bienvenido por aquí.

Anónimo dijo...

Pues de verdad que yo no se si es que soy muy rara pero lo del tripartito 2 la venganza me lo olía.

Ya no está de moda ser charnego? Jo, yo que me quejaba de que por culpa de mi padre y su mania de nacer fuera de las catalunyas ya no puedo ser catalana de verdad...

angua

Sota dijo...

Mujer, un pelín rara sí que eres, para qué negarlo...

Y serlo claro que está de moda. Lo que no está de moda (ni es de recibo) es decirlo.

Towsend dijo...

Vale, quizás es porque soy lector nuevo y me da pereza empezar a mirar atrasados; pero, ¿qué es lo que le da tanto miedo/mal rollo de Ciutatdans?

Sota dijo...

No, Tow, Ciutadanos miedo no me dan. Me parecen una caspa a todos los niveles, eso sí, pero miedo no...

El que digo que me da miedo Artur "me molo a mi mismo" Mas.

Urui dijo...

Normal que dé miedo, ¿hay que recordar cómo torturó al hombre de jengibre y al espejo mágico?