jueves, 18 de mayo de 2006

Literatura de a veinte pelas el litro (XII)

El del incesto es uno de los tabues más extendidos de la humanidad. Consecuentemente, también es uno de los sueños húmedos más frecuentes, pero ese no es el tema. El tema es el tabú. Un tabú que se ha intentado explicar por motivos genéticos (por aquello de que los frutos de las uniones consanguineas tienen muchas más probabilidades de sufrir enfermedades hereditarias, porque es más fácil que coincidan dos genes recesivos con una mutación negativa y tal. Como ejemplo, tienen ustedes a los Bobones, o, si quieren algo más histórico, a la casa de los Absurdos, que acabaron pariendo un elemento como Carlos II, llamado "el hechizado" para disimular que tenía todas las taras genéticas habidas y por haber.

Para variar, estoy divagando. No tengo intención de hablarles de biología reproductiva ni de historia, sino, basicamente, de incesto. De el incesto literario por antonomasia. Incesto que, si bien desde un punto de vista estrictamente biológico lo es, desde cualquier otro punto de vista no. Porque Edipo (supongo que a estas alturas ya les habrá quedado claro que estoy hablando de Edipo Rey, de Sófocles) no tiene ni zorra idea de que se ha casado, se ha trajinado y ha tenido hijos con su madre, tras matar a su padre confundiéndolo con un asaltador de caminos. Y es que la interpretación de Freud (el amor a la madre que conduce a querer asesinar -metafóricamente, llegando a la literalidad en casos patológicos- al propio padre) ha hecho mucho daño al mito. Lo ha retorcido por completo.

Edipo es un antihéroe. Un pobre desgraciao que lo intenta hacer todo bien pero contra quien los dioses conspiran. Así, literalmente. Sus padres (reyes de Tebas) lo abandonan porque un oráculo ha dicho que mataría a su padre y se casaría con su padre madre. Lo adoptan los reyes de Cadmos y, cuando está ya crecidito, alguien le revela la profecía y huye de su casa para no acabar matando a su padre, que en realidad no era su padre sino su padrastro. Mientras vaga por esos mundos de Zeus, se encuentra con una carroza que no le quiere dejar pasar, y él, más chulo que un ocho, se los carga. Vale, antes he dicho que lo intentaba hacer todo bien, y ahora digo que se pasa a cuchillo a los primeros que se encuentra. Y, encima, se dejó uno vivo. Pero eso es porque salió a su padre, porque si él era un chuloputas que dijo "yo paso por aquí porque me sale de mis helénicos cojones", el que estaba en la carroza (que era su padre, pero él no sabía que era su padre) era igual de chuloputas y dijo que "tu no pasas por aquí porque me sale de mis helénicos cojones", también. Que se carga a su padre (sin saber que era su padre, insisto. Siento hacerme pesado, pero es que esto es como Falcon Crest). Sigue su camino y se encuentra con la Esfinge (aclaremos que se trata de una esfinge griega, no una esfinge egipcia. Cabeza y tetas de mujer, garras y cuartos traseros de león y alas de ave), esta le lanza su famoso acertijo, él lo acierta de puta casualidad (como Bilbo Bolsón en el Hobbit), a ella le da un yuyu (lógico, cuando ya te has hecho a la idea de un opíparo banquete, que te lo quiten de la boca así con la tontería jode) y se tira de lo alto de un barranco, matándose (que por qué no voló, si tenía alas? Y a mi qué me cuentan?). Y él, sin comerlo ni beberlo, queda como un héroe. Llega a Tebas, donde ya ha llegado (aprovechando que la Esfinge estaba ocupada y había dejado los caminos despejados) la noticia de que han pelado al rey, y total, como el niñato este es de sangre real (era hijo -aunque en realidad no lo fuera, pero ellos no lo sabían- de los reyes de Cadmos, recuerdan?) y se ha cargado a la Esfinge (a la que en todo momento llaman "la virgen", cosa que me daría para hacer un chiste grosero sobre las bondades de un buen polvo para el carácter, que no haré porque sería indigno de mí), pues na', lo casamos con la reina viuda (que es su madre, pero nadie lo sabe), lo hacemos rey y listos. Gente práctica, que se dice. Y pasan los años, y en esto que los dioses (que son unos hijos de puta, como siempre) se acuerdan de que en Tebas tienen un tio que se ha cargado a su padre y se está trajinando a su madre. Y deciden enviar una peste (y a las Equidnas al completo) pa' putearle un rato. Que digo yo que le podrían haber enviado unas almorarranas, un golondrino doloroso, unas anginas o un dolor de tripas que entre más corriera más le doliese y que si parase reventara, y dejar en paz a los tebenses (o tebanos?), que bastante tenían con lo que tenían, pero ya he dicho antes que los dioses son hijoputas porque sí, que se ve que se aburren y en vez de matarse a pajas o irse a dar un paseo por el campo, pues se dedican a joder al personal.

Y hasta aquí puedo leer sin hacer spoilers. Porque todo eso que les he contado, pasa antes del inicio de la obra, y se supone que ustedes ya lo tienen que saber cuando compran la entrada. Se cree que lo que pasa es que se trataba de un ciclo de obras con personajes y escenarios en común (el Ciclo Tebano, y que eso se correspondería con la primera (que se ha perdido), luego vendría el Edipo Rey, Edipo en Cólonos y finalmente Antígona, con lo que los espectadores cultos ya sabrían de qué estaban hablando. También es verdad que el mito de Edipo no se lo inventó Sófocles (de la misma manera que el del Don Juan no es cosa de Zorrilla), sino que estaba ya en el imaginario popular de los atenienses de la época.

De la obra en sí poco que decir, lios familiares, culebrón, intrigas políticas, violencia, Edipo demostrando ser un passarell y los dioses unos hijos de puta, oráculos, sacerdotes cabrones, culebrón, final triste, coro griego... Da para más el prólogo que la obra, la verdad.

Pché.

Hace 307 posts...

7 comentarios:

Urui dijo...

"lo abandonan porque un oráculo ha dicho que mataría a su padre y se casaría con su padre."

Errata.

Creo que la esfinge tenía alas de ave pero no volaba, como los pingüinos. Las que sí me consta que volaban eran las arpías (pero creo que era porque tenían más porcentaje de ave,debe ser que a la parte de león le pesa el culo).

Sota dijo...

Uh... era para conmemorar lo del dia contra la homofobia y tal. Cuela? (vaaaale, lo corrijo)

Obviamente la esfinge de Tebas no volaba, puesto que se despeñó barranco abajo. Pero imágenes de esfinges voladoras haylas. Y sí, tanto las arpías como las sirenas (que no eran medio pez, sino medio pájaro también, las que eran medio pez eran las nereidas) volavan.

Ramiroquai dijo...

No sabes como me he divertido con tu resumen sobre el pobre Edipo. me dare mas vueltas por aca, a ver si las demas son tan buenas como esta. Un saludo!

Urui dijo...

Es curioso, el único sitio donde he visto que respetaban lo de la sierna como ave ha sido en el videojuego "Battle for Olimpus", un plataformas muy viejo (de la nes) en el que tenías que salvar a la novia de las garras de Hades y te zurrabas con media mitología (y lo difíciles que eran los cíclopes), yendo camino de Creta llegabas a una isla donde una sirena te atacaba.

Recuerdo que había que tocar la lira para evitar que su canto te arrastrase hasta ella.

Norda dijo...

Yo creo que la esfinge sí podía volar. Lo que pasa es que los griegos son muy raros. Vamos, que quien la puso allí le dijo a la moza:

- Si alguien pasa por aquí y no adivina la adivinanza de rigor, te lo comes con tomate. Y si adivina... (Modo trágico ON) no podrás vivir con la vergüenza de haber sido derrotada por un villano (o noble) paseante y tu currículum se verá manchado por esa única y grave falta que provocará que ya nada sea como antes... y después será mejor que te empieces a buscar otro empleo.

Y como la oferta para esfinges estaba tan mal en aquella época, decidió que la mejor opción era tirarse barranco abajo sin desplegar las alas y coger ticket para la próxima reencarnación, a ver si tenía más suerte y un menú que no exigiera un interrogatorio para ser comido.

Y hasta aquí el cuento de la esfinge que no voló por exigencias del guión.

:)

(Aunque también puede ser que la esfinge quedara solo con un chichón de gravedad y no fuera a más la cosa...)

Sota dijo...

Ramiro, gracias. Bienvenido y tal.

Urui, es que que te toquen la... lira despista cosa mala.

Norda, no. Se mató. Mucho. Lo dice Sófocles. Y el prologuista del libro también.

Norda dijo...

Pues vaya una esfinge tonta...

:P